Regalo textual Nº 6: La lectura, una vida (fragmento)

por Daniel Link

Se lee de cualquier modo: en la cama, ante una mesa, de pie. En voz alta o en silencio. En situación de inmovilidad absoluta o en movimento (si uno lee en un tren o en un avión). Si bien es cierto que difícilmente pueda leerse mientras se corre o hablando de otra cosa, la lectura, sin embargo, no tiene un ritual muy establecido. Se lee fijando la vista sobre el papel. La lectura es para nosotros una práctica silenciosa (creo que fue San Agustín quien escribió su asombro cuando vio, por primera vez, a alguien leyendo en silencio). Se puede, por tanto, fingir que uno lee (fijo mi mirada en una página y pienso en otra cosa: miento), pero no se puede fingir que uno corre, o baila, o escribe. Escribir es una práctica fuertemente muscular y motriz. Leer implica apenas el movimiento de los ojos. Los ojos no recorren la página letra por letra o palabra por palabra: delimitan un campo visual que van recorriendo como por barrido, moviéndose de manera discontinua. Cuanto mayor es el campo visual, más rápido se lee. Esto es importante: cuanto más rápido se lee, mejor se lee, porque se retiene mejor la información y se correlacionan mejor las cosas que se van leyendo. Estas cosas son de extrema importancia en los primeros niveles de escolarización. Más adelante, la escuela media trata la lectura como imposición de sentido: lo que importa es la fuerza de una lectura y no el método. Se puede leer cuandquier cosa, solo que hay que tener fuerza suficiente para imporner esa lectura, para imponer el sentido que una lectura particular da a un texto. La historia de las lecturas de un texto es, de algun modo, la historia de los combates por definir el sentido de ese texto.

Pero para mí, en ese momento, Sobre héroes y tumbas fue la historia de Martín, un joven que se liga con una familia muy por encima de sus posibilidades intelectuales y que, fatalmente, termina huyendo de todo, en un camnión rumbo al desierto patagónico.

Fragmento del capítulo “La escuela primaria. La señorita Celia” en La lectura: una vida (2019). Ampersand, pp. 39/40