Regalo textual Nº 11: Un fragmento de “Mis piletas alemanas”

(…) Me gusta nadar. Aprendí a hacerlo a los cuatro años y desde ese momento mi relación con el agua se volvió algo natural. Con el tiempo dejé de frecuentar las piletas salvo para pasar un buen rato durante el verano. Pero desde hace siete años nado todo los días. Esto coincide con el comienzo de mi escritura de ficción. Vivo en una ciudad mediado del estado de Indiana. Puro Medio Oeste norteamericano. Maíz, fábricas abandonadas, desconfianza, iglesias. En estos años las cosas se mueven lentas, en invirno hace demasiado frío y las personas no dejan de mirarte raro cuando te escuchan hablar con acento extranjero.

Voy a nadar a la pileta del campus de la universidad donde soy profesor. El tiempo máximo que tengo que manejar desde mi casa no sobrepasada los ocho minutos. Esta rutina puede complicarse a partir de detalles que, sin embargo, no cambian para nada la facilidad con que la llevo a cabo. Lo peor que puede pasar es no encontrar lugar en el estacionamiento que está a dos minutos de la pileta y obligarme a dehjar el auto apenas al Oeste desde dondedebo caminar cinco. Todo es muy fácil. Elijo los horarios donde sé que no habrá gente en el agua. El mediodía es mi momento favorito. En la pileta solo estoy yo y los dos estudiantes que trabajan de guardavidas. Nado 53 minutos sin parar. No me importa calcular cuántas piletas hago, el número de calorías que consumí o cuál es mi velocidad cada 25 o 50 metros. No vengo acá para esas cosas. Es más, diría que vengo para escaparme de todo eso. Y me funciona bastante bien. Es, ya lo dije, una rutina que me ordena el díay, esto es algo de lo que no estoy tan seguro, mi escritura. No voy al agua por la epifanía, que eso quede claro. Estoy muy lejos de todo mientras nado. La idea principal es salirme de ese lugar donde las personas pueden encontrarme. No hay email, ni llamado telefónico. No estoy ahí cuando estoy nadando.

 

Fragmento de la introducción de Mis piletas alemanas, libro de Juan Vitulli (2025). Santiago de Chile: Bulk editores.