Tras casi un mes de desencuentros por motivos varios, finalmente volvimos a reunirnos en el taller de Redacción. Sin embargo, atravesados por imponderables no tan excepcionales, debimos desarrollar la clase en un aula alternativa. Salón que, en su ausencia de compus, nos permitió y obligó a centrarnos en el desarrollo de los conceptos teóricos que se presentan en los textos que seguramente han ido leyendo en casa durante las pasadas semanas.
Así, luego de hacer mención a los méritos y las faltas en los trabajos prácticos corregidos hasta el momento, Cecilia volvió a profundizar sobre una temática sumamente importante que venimos trabajando desde hace un tiempo: la lectura.
En esta ocasión, focalizamos la atención en “las tareas del lector”, procesos culturalmente incorporados que ejercemos a la hora de intentar comprender un texto. Entre las posibles, mencionamos: el reconocimiento del parafraseo y las relaciones anafóricas, la identificación de ideas principales o accesorias, la comparación, la interpretación, la inferencia, la asociación, la percepción del orden en que se presenta la información o se relatan los sucesos, la comprensión del lenguaje figurado y su diferenciación con el literal, etc.
Tareas que, de forma práctica, intentamos reconocer y delimitar cuando leímos en conjunto un texto titulado “El peligro de publicar (24 de abril)”, un escrito que goza con la autoría de Eduardo Galeano y pertenece al libro de flamante publicación “Los hijos de los días”.
Luego, volviendo a la teoría, observamos que hay cinco factores que condicionan, ayudando o dificultando, la tarea de comprensión del lector.
Por un lado encontramos “la estructura de los textos”, carácter que depende del escrito y su respectiva organización para presentar la información.
A este se suman tres aspectos fundamentales que se hallan inherentemente ligados al sujeto lector: “los estados afectivos” (responden a cuestiones subjetivas, particularmente emocionales), “ los estados cognitivos” (capacidades de comprender, memorizar, relacionar, inferir, etc.) y “los estados metacognitivos” (posibilidad que posee el sujeto de reflexionar sobre el propio conocimiento).
Por último, aparece la quinta influencia que recae sobre “el soporte en que están presentados los textos”. Mención cuya especificación y detalle nos llevó a realizar un completo viaje por la historia de la materialidad del soporte de los escritos, su continua evolución y los respectivos cambios que fueron posibilitando en los modos de lectura.
De esta forma, el recorrido partió de las tablas de arcilla, pasando por el rollo de papiro, el códice, la creación de la imprenta y los libros de bolsillo, hasta llegar al escenario actual en que se presenta el hipertexto y su universo virtual.
Ya finalizado el resumen de la clase, les deseamos una gran semana y les recordamos que como tarea se les encargó realizar el trabajo práctico N° 6: El lector de hipertextos y sus tareas
Ah!!! y no se olviden de leer los diarios, así en el próximo encuentro podemos desarrollar el segundo taller de lectura.