
Arreció la sudestada a la hora de ir a clase y costó llegar. Lluvia impiadosa, ráfagas siberianas, frío y humedad. Ramiro quedó varado bajo un techito de la Terminal esperando un bondi que nunca llegó; algunos compañeros de la comisión avisaron temprano que se quedaban estudiando para un parcial; yo, a bordo de mi máquina, navegué el laguito alborotado que se juntó en Berruti y Cerrito y llegué sobre la hora. Eramos unos cuantos: Giuliana, Julián, Agostina, Clara, Sofía, Derián, Lautaro, la señorita Vanessa y yo.
Nos abocamos directamente a caracterizar el fenómeno de la enunciación y a enmarcar en esa teoría el problema de la referencia de las voces en el texto.
El material de observación, primero lo leímos completo y luego hicimos entre todos un reconocimiento del tratamiento de las citas textuales, o sea, estilo directo y de los pasajes del texto en estilo indirecto.
Exprimimos el análisis y hasta le criticamos algunos aspectos formales como este: el texto lleva como título una cita textual; dicha cita después no aparece como tal en el texto sino que el contenido está expresado en estilo indirecto. Esto nos sirvió, por un lado, como evidencia de que la cita textual y el estilo indirecto tienen el mismo valor de verosimilitud, ambos son recursos válidos para referir las voces y ambos dependen por igual de un desempeño honesto y responsable por parte del autor del texto. Por otro lado, la crítica nos llevó a estimar que si elegimos titular con una cita textual, esa cita necesariamente debe aparecer tal cual en el texto.
Luego, empezamos el trabajo práctico Transformar la entrevista. El video no andaba en las compus, así que la señorita Vanessa nos facilitó un poderoso parlante que conectamos a la netbook y así seguimos adelante. Vimos entre todos que la entrevista a Galeano, tiene varios bloques temáticos y ese desarrollo les permitirá a ustedes elegir uno para resolver el trabajo.
Entonces, Transformar la entrevista es para entregar esta semana, mientras que el trabajo de Entrevista en el ámbito de la facultad es para después del parcial.
En medio de todo esto, unos vientones bravos sacudieron el edificio, el río estaba con el lomo revuelto y enojado y un lapacho joven que me asaltaba con su nube de flores rosadas cada vez que se me iba el ojo por la ventana, estaba ahí, indestructible, hermoso, en otro clima, en otro tiempo. Ya era la primavera rosarina.