Mientras tanto…..

Por Cecilia Aristoy
A medias, pero vacaciones al fin.
Todos los estudiantes esperan con ansias el receso invernal: salir con amigos, ir al parque, al cine, al shopping; un sinfín de actividades recreativas sin pensar en las minúsculas fracciones de tiempo por las que normalmente la gente se preocupa.
No soy la excepción, pero mis vacaciones de invierno no fueron completas, sino a medias; un pequeño descanso a las corridas cotidianas.


Durante los primeros días opté por relajar mi mente, aflojar un poco las tensiones del cuerpo: algunas añoradas siestas después de escuchar mi música favorita, terminar de leer el libro que me habían prestado hace siglos y mirar las temporadas en DVD de Los Simpson que jamás me canso de verlas.
A mediados de semana, RE fue el prefijo clave, me dediqué a reconstruir mi habitación después del cataclismo que la sucumbió, sobretodo mi ropero. Tiré todo lo viejo y descubrí que detrás de la ropa, se encontraban efectivamente, ¡Cajones! Sí, los mismos que llevo buscando desde que comencé las clases. También me reacondicioné a mí misma: peluquería, manos, ejercicio; y reorganicé mis actividades personales, en base a mis horarios de trabajo.
En el primer fin de semana, fundamentalmente visité a amigos, paseamos en mi auto, compartimos charlas, chistes y aprovechamos para matear en algunos parques y también ir al shopping a comprar felicidad momentánea. El viernes tuve el cumple de una de mis mejores amigas, lo pasé genial, pero mi amiga… no tanto, un estado comatoso la dejó destruida.
Segunda semana de vacaciones, lo laboral fue lo más importante. En mi trabajo, como realizo tareas bajo presión constantemente y recibo exigencias desde la compañía a diario para cumplir con ciertas normas y procedimientos que son parte de la misma, aproveché para entrenar en áreas puntuales que me fueron asignadas y para realizar cursos de perfeccionamiento, ya que no estaba asistiendo a clases. A esto se le suma que el lugar es de convocatoria masiva de jóvenes y niños, así que su asistencia permanente, hicieron de mis vacaciones, la mitad de lo que deberían de ser, debido a que me estresaron totalmente. Entre medio de la multitud que me avasallaba, pensaba para mis adentros “Go home!”. Me desbordaron totalmente, pero lo peor es que la cantidad de personas que asistan al local no es directamente proporcional a mi sueldo.
Ya terminando julio, me dediqué a estudiar para mis tres interminables y densos exámenes finales del curso de Inglés que estoy realizando, que, pude aprobar, después de tanto esfuerzo y dedicación. Ese fin de semana tuve otro cumpleaños de otra de mis amigas, no me quedé mucho tiempo pero llegué a probar una de las tortas más ricas y empalagosas que comí en mi vida.
Las primeras semanas de agosto, me las tomé sabáticas en estudio y volví a relajarme. Fui al cine a ver los últimos estrenos: “Eclipse” (por obligación de mis amigas) y “El último maestro aire”. No voy a mentir, me gustó mucho más la última, muy linda la historia y fiel, según dicen, al animé; también los efectos especiales y la caracterización de los personajes me encantaron; así que espero con ansias la segunda entrega de la saga. Me siento como cuando era chiquita y esperaba los estrenos de las pelis en el cine, con tantas ansias, ¡Qué lindos recuerdos!
También volví a reconectarme con mis amigas después de unas semanas sin vernos, “chusmeamos” de todo y debatimos el por qué no me gusta nada de “Eclipse”, desde la historia hasta los protagonistas. Por más que lo intenten, no me van a doblegar; seré una entre miles de millones quizás, pero es la verdad ¡NO ME GUSTÓ!
Este último fin de semana, antes de las clases, aunque parezca tonto, lo celebré yendo a bailar con las chicas, una divertida manera de culminar mis vertiginosas vacaciones a medias.