{"id":9,"date":"2003-03-31T21:37:39","date_gmt":"2003-03-31T21:37:39","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2003\/03\/31\/se-necesita-un-escritor-gabriel-garcia-marquez\/"},"modified":"2003-03-31T21:37:39","modified_gmt":"2003-03-31T21:37:39","slug":"se-necesita-un-escritor-gabriel-garcia-marquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2003\/03\/31\/se-necesita-un-escritor-gabriel-garcia-marquez\/","title":{"rendered":"Se necesita un escritor &#8211; Gabriel GARC\u00cdA M\u00c1RQUEZ"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Gabogarciamarquez.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/unidades\/archivos\/Gabogarciamarquez.jpg\" width=\"82\" height=\"128\" align=\"left\" hspace=\"10\" \/><br \/>\n<strong>UNIDAD 1<\/strong><br \/>\n<b>TEXTO COMPLEMENTARIO<\/b> | ir a <a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2003\/03\/31\/dimension-compleja-de-la-escritura-t-base-1\/\">Dimensi\u00f3n compleja de la escritura<\/a><br \/>\n<strong>GARC\u00cdA M\u00c1RQUEZ, Gabriel<\/strong>, <em>Notas de prensa<\/em>, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1992, p\u00e1g. 320.<br \/>\nMe preguntan con frecuencia qu\u00e9 es lo que me hace m\u00e1s falta en la vida, y siempre contesto la verdad: \u201dUn escritor\u201d. El chiste no es tan bobo como parece. Si alguna vez me encontrara con el compromiso ineludible de escribir un cuento de quince cuartillas para esta noche, acudir\u00eda a mis incontables notas atrasadas y estoy seguro de que llegar\u00eda a tiempo a la imprenta. Tal vez ser\u00eda un cuento muy malo, pero el compromiso quedar\u00eda cumplido, que al fin y al cabo es lo \u00fanico que he querido decir con este ejemplo de pesadilla. En cambio, no ser\u00eda capaz de escribir un telegrama de felicitaci\u00f3n ni una carta de p\u00e9same sin reventarme el h\u00edgado durante una semana. Para estos deberes indeseables, como para tantos otros de la vida social, la mayor\u00eda de los escritores que conozco quisieron apelar a los buenos oficios de otros escritores.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nUna buena prueba del sentido casi b\u00e1rbaro del honor profesional lo es sin duda esta nota que escribo todas las semanas, y que por estos d\u00edas de octubre va a cumplir sus primeros dos a\u00f1os en sociedad. S\u00f3lo una vez he faltado en este rinc\u00f3n, y no fue por culpa m\u00eda: por una falla de \u00faltima hora en los sistemas de transmisi\u00f3n. La escribo todos los viernes, desde las nueve de la ma\u00f1ana hasta las tres de la tarde, con la misma voluntad, la misma conciencia, la misma alegr\u00eda y muchas veces con la misma inspiraci\u00f3n con que tendr\u00eda que escribir una obra maestra. Cuando no tengo el tema bien definido me acuesto mal la noche del jueves, pero la experiencia me ha ense\u00f1ado que el drama se resolver\u00e1 por s\u00ed solo durante el sue\u00f1o y que empezar\u00e1 a fluir por la ma\u00f1ana, desde el instante en que me siente ante la m\u00e1quina de escribir. Sin embargo, casi siempre tengo varios temas pensados con anticipaci\u00f3n, y poco a poco voy recogiendo y ordenando los datos de distintas fuentes y comprob\u00e1ndolos con mucho rigor, pues tengo la impresi\u00f3n de que los lectores no son tan indulgentes con mis metidas de pata como tal vez lo ser\u00edan con el otro escritor que me hace falta. Mi primer prop\u00f3sito con estas notas es que cada semana les ense\u00f1en algo a los lectores comunes y corrientes, que son los que me interesan, aunque esas ense\u00f1anzas les parezcan obvias y tal vez pueriles a los sabios doctores que todo lo saben. El otro prop\u00f3sito \u2013 el m\u00e1s dif\u00edcil \u2013 es que siempre est\u00e9n bien escritas como yo sea capaz de hacerlo sin la ayuda del otro, pues siempre he cre\u00eddo que la buena escritura es la \u00fanica felicidad que se basta de s\u00ed misma.<br \/>\nEsta servidumbre me la impuse porque sent\u00eda que entre una novela y otra me quedaba mucho tiempo sin escribir, y poco a poco \u2013 como los peloteros \u2013 iba perdiendo la calentura del brazo. M\u00e1s tarde, esa decisi\u00f3n artesanal se convirti\u00f3 en un compromiso con los lectores, y hoy es un laberinto de espejos del cual no consigo salir. A no ser que encontrara, por supuesto, al escritor providencial que saliera por m\u00ed. Pero me temo que ya sea demasiado tarde, pues las tres \u00fanicas veces en que tom\u00e9 la determinaci\u00f3n de no escribir m\u00e1s estas notas me lo impidi\u00f3, con su autoritarismo implacable, el peque\u00f1o argentino que tambi\u00e9n yo llevo dentro.<br \/>\nLa primera vez que lo decid\u00ed fue cuando trat\u00e9 de escribir la primera, despu\u00e9s de m\u00e1s de veinte a\u00f1os de no hacerlo, y necesit\u00e9 una semana de galeote para terminarla.<br \/>\nLa segunda vez fue hace m\u00e1s de un a\u00f1o, cuando pasaba unos d\u00edas de descanso con el general Omar Torrijos en la base militar de Farall\u00f3n, y estaba el d\u00eda tan di\u00e1fano y tan pac\u00edfico el oc\u00e9ano que daban m\u00e1s ganas de navegar que de escribir. \u201cLe mando un telegrama al director diciendo que hoy no hay nota, y ya est\u00e1\u201d, pens\u00e9, con un suspiro de alivio. Pero no pude almorzar por el peso de la mala conciencia y, a las seis de la tarde, me encerr\u00e9 en el cuarto, escrib\u00ed en una hora y media lo primero que se me ocurri\u00f3 y le entregu\u00e9 la nota a un edec\u00e1n del general Torrijos para que la enviara por t\u00e9lex a Bogota, con el ruego de que la mandaran desde all\u00ed a Madrid y a M\u00e9xico. S\u00f3lo al d\u00eda siguiente supe que el general Torrijos hab\u00eda tenido que ordenar el env\u00edo en un avi\u00f3n militar hasta el aeropuerto de Panam\u00e1, y desde all\u00ed, en helic\u00f3ptero, al palacio presidencial, desde donde me hicieron el favor de distribuir el texto por alg\u00fan canal oficial.<br \/>\n<b>Escribo la novela todos los d\u00edas<\/b><br \/>\nLa \u00faltima vez, hace ahora seis meses, cuando descubr\u00ed al despertar que ya ten\u00eda madura en el coraz\u00f3n la novela de amor que tanto hab\u00eda anhelado escribir desde hac\u00eda tantos a\u00f1os, y que no ten\u00eda otra alternativa que no escribirla nunca o sumergirme en ella de inmediato y de tiempo completo. Sin embargo, a la hora de la verdad, no tuve suficientes ri\u00f1ones para renunciar a mi cautiverio semanal, y por primera vez estoy haciendo algo que siempre me pareci\u00f3 insoportable: escribo la novela todos los d\u00edas, letra por letra, con la misma paciencia, y ojal\u00e1 con la misma suerte, con que picotean las gallinas en los patios, y oyendo cada d\u00eda m\u00e1s cerca los pasos temibles de animal grande del pr\u00f3ximo viernes. Pero aqu\u00ed estamos otra vez, como siempre, y ojal\u00e1 para siempre.<br \/>\nYa sospechaba yo que no escapar\u00eda jam\u00e1s de esta jaula desde la tarde en que empec\u00e9 a escribir esta nota en mi casa de Bogot\u00e1 y la termin\u00e9 al d\u00eda siguiente bajo la protecci\u00f3n diplom\u00e1tica de la embajada de M\u00e9xico; lo segu\u00ed sospechando en la oficina de Tel\u00e9grafos de la isla de Creta, un viernes del pasado julio, cuando logr\u00e9 entenderme con el empleado de turno para que transmitiera el texto en castellano. Lo segu\u00ed sospechando en Montreal, cuando tuve que comprar una m\u00e1quina de escribir de emergencia porque el voltaje de la m\u00eda no era el mismo del hotel. Acab\u00e9 de sospecharlo para siempre hace apenas dos meses, en Cuba, cuando tuve que cambiar dos veces las m\u00e1quinas de escribir porque se negaban a entenderse conmigo. Por \u00faltimo, me llevaron una electr\u00f3nica de costumbres no tan avanzadas que termin\u00e9 escribiendo de mi pu\u00f1o y letra y en un cuaderno de hojas cuadriculadas, como en los tiempos remotos y felices de la escuela primaria de Aracataca. Cada vez que me ocurr\u00eda uno de estos percances apelaba con m\u00e1s ansiedad a mis deseos de tener alguien que se hiciera cargo de mi buena suerte: un escritor.<br \/>\nCon todo, nunca he sentido esa necesidad de un modo tan intenso como un d\u00eda de hace muchos a\u00f1os en que llegu\u00e9 a la casa de Luis Alcoriza, en M\u00e9xico, para trabajar con \u00e9l en el gui\u00f3n de una pel\u00edcula.<br \/>\nLo encontr\u00e9 consternado a las diez de la ma\u00f1ana, porque su cocinera le hab\u00eda pedido el favor de escribirle una carta para el director de la Seguridad Social. Alcoriza, que es un escritor excelente, con una pr\u00e1ctica cotidiana de cajero de banco, que hab\u00eda sido el escritor m\u00e1s inteligente de los primeros guiones para Luis Bu\u00f1uel y, m\u00e1s tarde, para sus propias pel\u00edculas, hab\u00eda pensado que la carta ser\u00eda un asunto de media tarde. Pero lo encontr\u00e9, loco de furia, en medio de un mont\u00f3n de papeles rotos, en los cuales no hab\u00eda mucho m\u00e1s que todas las variaciones concebidas de la f\u00f3rmula inicial: por medio de la presente, tengo el gusto de dirigirme a usted para&#8230;Trat\u00e9 de ayudarlo, y tres horas despu\u00e9s segu\u00edamos haciendo borradores y rompiendo papel, ya medio borrachos de ginebra con vermouth y atiborrados de chorizos espa\u00f1oles, pero sin haber podido ir m\u00e1s all\u00e1 de las primeras letras convencionales. Nunca olvidar\u00e9 la cara de misericordia de la buena cocinera cuando volvi\u00f3 por su carta a las tres de la tarde y le dijimos sin pudor que no hab\u00edamos podido escribirla. \u201cPero si es muy f\u00e1cil\u201d, nos dijo, con toda humildad. \u201cMire usted\u201d. Entonces empez\u00f3 a improvisar la carta con tanta precisi\u00f3n y tanto dominio que Luis Alcoriza se vio en apuros para copiarla en la m\u00e1quina con la misma fluidez con que ella la dictaba. Aquel d\u00eda \u2013 como todav\u00eda hoy \u2013 me qued\u00e9 pensando que tal vez aquella mujer, que envejec\u00eda sin gloria en el limbo de la cocina, era el escritor secreto que me hac\u00eda falta en la vida para ser un hombre feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 1 TEXTO COMPLEMENTARIO | ir a Dimensi\u00f3n compleja de la escritura GARC\u00cdA M\u00c1RQUEZ, Gabriel, Notas de prensa, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1992, p\u00e1g. 320. Me preguntan con frecuencia qu\u00e9 es lo que me hace m\u00e1s falta en la vida, y siempre contesto la verdad: \u201dUn escritor\u201d. El chiste no es tan bobo como parece. 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