{"id":354,"date":"2008-08-22T11:02:54","date_gmt":"2008-08-22T11:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/08\/22\/ventanas-iluminadas-roberto-arlt\/"},"modified":"2008-08-22T11:02:54","modified_gmt":"2008-08-22T11:02:54","slug":"ventanas-iluminadas-roberto-arlt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/08\/22\/ventanas-iluminadas-roberto-arlt\/","title":{"rendered":"Ventanas iluminadas &#8211; Roberto ARLT"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/files\/2008\/08\/images-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1346\" src=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/files\/2008\/08\/images-1.jpg\" alt=\"images (1)\" width=\"192\" height=\"144\" \/><\/a><br \/>\n<strong>UNIDAD 6<br \/>\nTEXTO COMPLEMENTARIO<\/strong><br \/>\nLa otra noche me dec\u00eda el amigo Feilberg, que es el coleccionista de las historias m\u00e1s raras que conozco:<br \/>\n-\u00bfUsted no se ha fijado en las ventanas iluminadas a las tres de la ma\u00f1ana? Vea, all\u00ed tiene argumento para una nota curiosa.<br \/>\nY de inmediato se intern\u00f3 en los recovecos de una historia que no hubiera despreciado Villiers de L&#8217;Isle Adam o Barbey de Aurevilly o el barbudo de Horacio Quiroga. Una historia magn\u00edfica relacionada con una ventana iluminada a las tres de la ma\u00f1ana.<br \/>\nNaturalmente, pensando despu\u00e9s en las palabras de este amigo, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que ten\u00eda raz\u00f3n, y no me extra\u00f1ar\u00eda que don Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna hubiera utilizado este argumento para una de sus geniales greguer\u00edas.<br \/>\nCiertamente, no hay nada m\u00e1s llamativo en el cubo negro de la noche que ese rect\u00e1ngulo de luz amarilla, situado en una altura, entre el prodigio de las chimeneas bizcas y las nubes que van pasando por encima de la ciudad, barridas como por un viento de maleficio.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que ocurre all\u00ed? \u00bfCu\u00e1ntos cr\u00edmenes se hubieran evitado si en ese momento en que la ventana se ilumina, hubiera subido a espiar un hombre?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9nes est\u00e1n all\u00ed adentro? \u00bfJugadores, ladrones, suicidas, enfermos? \u00bfNace o muere alguien en ese lugar?<br \/>\nEn el cubo negro de la noche, la ventana iluminada, como un ojo, vigila las azoteas y hace levantar la cabeza de los trasnochadores que de pronto se quedan mirando aquello con una curiosidad m\u00e1s poderosa que el cansancio.<br \/>\nPorque ya es la ventana de una buhardilla, una de esas ventanas de madera deshechas por el sol, ya es una ventana de hierro, cubierta de cortinados, y que entre los visillos y las persianas deja entrever unas rayas de luz. Y luego la sombra, el vigilante que se pasea abajo, los hombres que pasan de mal talante pensando en los l\u00edos que tendr\u00e1n que solventar con sus respetables esposas, mientras que la ventana iluminada, falsa como mula bichoca, ofrece un refugio temporal, insin\u00faa un escondite contra el aguacero de estupidez que se descarga sobre la ciudad en los tranv\u00edas retardados y crujientes.<br \/>\nFrecuentemente, esas piezas son parte integral de una casa de pensi\u00f3n, y no se re\u00fanen en ellas ni asesinos ni suicidas, sino buenos muchachos que pasan el tiempo conversando mientras se calienta el agua para tomar mate.<br \/>\nPorque es curioso. Todo hombre que ha traspuesto la una de la madrugada, considera la noche tan perdida, que ya es preferible pasarla de pie, conversando con un buen amigo. Es despu\u00e9s del caf\u00e9; de las rondas por los cafetines turbios. Y juntos se encaminan para la pieza, donde, fatalmente, el que no la ocupa se recostar\u00e1 sobre la cama del amigo, mientras que el otro, cachazudamente, le prende fuego al calentador para preparar el agua para el mate.<br \/>\nY mientras que sorben, charlan. Son las charlas interminables de las tres de la madrugada, las charlas de los hombres que, sintiendo cansado el cuerpo, analizan los hechos del d\u00eda con esa especie de fiebre l\u00facida y sin temperatura, que en la vigilia deja en las ideas una lucidez de delirio.<br \/>\nY el silencio que sube desde la calle, hace m\u00e1s lentas, m\u00e1s profundas, m\u00e1s deseadas las palabras.<br \/>\nEsa es la ventana cordial, que desde la calle mira el agente de la esquina, sabiendo que los que la ocupan son dos estudiantes eternos resolviendo un problema de metaf\u00edsica del amor o recordando en confidencia hechos que no se pueden embuchar toda la noche.<br \/>\nHay otra ventana que es tan cordial como \u00e9sta, y es la ventana del paisaje del bar tirol\u00e9s.<br \/>\nEn todos los bares &#8220;imitaci\u00f3n Munich&#8221; un pintor humorista y genial ha pintado unas escenas de burgos tiroleses o suizos. En todas estas escenas aparecen ciudades con tejados y torres y vigas, con calles torcidas, con faroles cuyos pedestales se retuercen como una culebra, y abrazados a ellos, fant\u00e1sticos tudescos con medias verdes de turistas y un sombrerito jovial, con la indispensable pluma. Estos borrachos simp\u00e1ticos, de cuyos bolsillos escapan golletes de botellas, miran con mirada lacrimosa a una se\u00f1ora obesa, apoyada en la ventana, cubierta de un extraordinario camis\u00f3n, con cofia blanca, y que enarbola un tremendo garrote desde la altura.<br \/>\nLa obesa se\u00f1ora de la ventana de las tres de la madrugada, tiene el semblante de un carnicero, mientras que su c\u00f3nyuge, con las piernas de alambre retorcido en torno del farol, trata de dulcificar a la poco amable &#8220;frau&#8221;.<br \/>\nPero la &#8220;frau&#8221; es inexorable como un beduino. Le dar\u00e1 una paliza a su marido.<br \/>\nLa ventana triste de las tres de la madrugada, es la ventana del pobre, la ventana de esos conventillos de tres pisos, y que, de pronto, al iluminarse bruscamente, lanza su resplandor en la noche como un quejido de angustia, un llamado de socorro. Sin saber por qu\u00e9 se adivina, tras el s\u00fabito encendimiento, a un hombre que salta de la cama despavorido, a una madre que se inclina atormentada de sue\u00f1o sobre una cuna; se adivina ese inesperado dolor de muelas que ha estallado en medio del sue\u00f1o y que trastornar\u00e1 a un pobre diablo hasta el amanecer tras de las cortinas ra\u00eddas de tanto usadas.<br \/>\nVentana iluminada de las tres de la madrugada. Si se pudiera escribir todo lo que se oculta tras de tus vidrios biselados o rotos, se escribir\u00eda el m\u00e1s angustioso poema que conoce la humanidad. Inventores, rateros, poetas, jugadores, moribundos, triunfadores que no pueden dormir de alegr\u00eda. Cada ventana iluminada en la noche crecida, es una historia que a\u00fan no se ha escrito.<br \/>\n<strong>Texto extra\u00eddo de Aguafuertes Porte\u00f1as.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 6 TEXTO COMPLEMENTARIO La otra noche me dec\u00eda el amigo Feilberg, que es el coleccionista de las historias m\u00e1s raras que conozco: -\u00bfUsted no se ha fijado en las ventanas iluminadas a las tres de la ma\u00f1ana? Vea, all\u00ed tiene argumento para una nota curiosa. 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