{"id":338,"date":"2008-07-22T12:20:57","date_gmt":"2008-07-22T12:20:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/07\/22\/jugar-con-fuego-primera-entrega-hernan-lascano\/"},"modified":"2008-07-22T12:20:57","modified_gmt":"2008-07-22T12:20:57","slug":"jugar-con-fuego-primera-entrega-hernan-lascano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/07\/22\/jugar-con-fuego-primera-entrega-hernan-lascano\/","title":{"rendered":"Jugar con fuego (primera entrega) &#8211; Hern\u00e1n LASCANO"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"lascano.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/unidades\/lascano.jpg\" width=\"300\" height=\"177\" align=\"right\" hspace=\"20\" \/><br \/>\n<strong> UNIDAD 6<br \/>\nTEXTO COMPLEMENTARIO<\/strong><br \/>\n<strong>Cuando la soja quiere tapar el bosque<br \/>\nLos incendios forestales en la regi\u00f3n chaque\u00f1a para convertir la floresta en tierras para cultivo no tradicional esterilizan el suelo y lo hacen incapaz de absorber agua, generando efectos como las inundaciones de Santa Fe.<\/strong><br \/>\nRuta 95, Tres Isletas, centro del Chaco. La superficie de la calzada es negra. Luego de la banquina hay una picada de unos veinte metros hasta el alambrado. Con el comienzo del campo y hasta el horizonte, un suelo azabache como el asfalto del camino. El negro no es el color de la tierra, sino escombro vegetal y ceniza. Los \u00e1rboles a los que les llev\u00f3 cien a\u00f1os alzarse est\u00e1n descoyuntados del terreno, con las ra\u00edces apuntando al cielo, calcinados. Ahora resta esperar que rebrote la pastura para prender fuego por segunda vez y, entonces s\u00ed, despejar todo vestigio de floresta.<br \/>\nEl incendio es el primer jal\u00f3n para convertir el bosque nativo de la regi\u00f3n chaque\u00f1a en una explotaci\u00f3n agropecuaria al estilo de la Pampa H\u00fameda. En donde imperaba el monte de quebrachos colorados, ahora arrancados con topadoras, no tardar\u00e1 en verdear la soja. Es el atavismo del progreso, de la riqueza que solventa el actual super\u00e1vit fiscal nacional, la que libera un tr\u00e1nsito incesante de camiones hacia los puertos de Reconquista y los de la zona metropolitana de Rosario.<br \/>\nEs tambi\u00e9n la implantaci\u00f3n del modelo agrario distintivo de la llanura pampeana en la zona de Santiago del Estero, Chaco y Formosa, m\u00e1s porciones de San Luis, C\u00f3rdoba, Salta y Santa Fe, que produce mutaciones en el ecosistema. Cambia la vegetaci\u00f3n original, se extingue el bosque y con el impacto poblaciones campesinas y abor\u00edgenes que vivieron durante d\u00e9cadas de un modelo distinto son arrojadas al \u00e9xodo. Al elegir la ciudad como destino los migrantes compran un pasaje a la exclusi\u00f3n.<br \/>\nAl ritmo de la deforestaci\u00f3n, la implantaci\u00f3n de cultivos no tradicionales y la utilizaci\u00f3n de agrot\u00f3xicos, una zona que en Argentina representa 625 mil kil\u00f3metros cuadrados queda, seg\u00fan bi\u00f3logos y agr\u00f3nomos, en la antesala de la desertizaci\u00f3n. Esto no s\u00f3lo augura corta vida al modelo que busca imponerse sino que desata efectos ambientales inquietantes para esta regi\u00f3n y las vecinas.<br \/>\nLas zonas m\u00e1s h\u00famedas del Chaco Argentino tienen precipitaciones de hasta 1.200 mil\u00edmetros anuales. Pese a la sequ\u00eda actual que raja la tierra, cuando empiezan las lluvias, a partir de octubre, no son raras las inundaciones. El bosque natural predispone al suelo a absorber el agua. Pero al sacar con topadoras la capa f\u00e9rtil del monte, el terreno colapsa y queda tan impermeable como el pavimento de la ruta 95. El agua, entonces, escurre hacia las zonas m\u00e1s bajas. M\u00fasica conocida: la deforestaci\u00f3n y la escasa absorci\u00f3n de agua en la alta cuenca del r\u00edo Salado contribuyeron en buena medida al anegamiento de Santa Fe en abril de 2003.<br \/>\n&#8220;Esto no es la Pampa H\u00fameda&#8221;, dice el ingeniero Guillermo Stahringer, presidente de la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf). &#8220;Los \u00e1rboles nitrogenan el suelo y sus hojas le aportan materia org\u00e1nica. Al removerlos, el efecto de esponja que permit\u00eda absorber las precipitaciones se destruye, el agua resbala y no se recargan los acu\u00edferos. No s\u00f3lo colapsa el suelo porque sin \u00e1rboles desaparece la capa f\u00e9rtil sino porque el monocultivo destruye sus minerales. El desmonte nos deja, en fin, sin suelo y sin agua&#8221;.<br \/>\n<strong>HASTA EN EL IMPENETRABLE<\/strong><br \/>\nEl proceso de avance de las fronteras agr\u00edcolas se ve desde el camino. Al este de Pampa del Indio, surge un latifundio de 42 mil hect\u00e1reas propiedad de Eduardo Eurnekian. Hacia all\u00ed llega el agua del l\u00e1nguido r\u00edo Bermejo en tuber\u00edas de 10 kil\u00f3metros para regar los cultivos que reemplazan al bosque desbaratado. En Laguna Yema, oeste de Formosa, al lado de la ruta 61 avanza la explotaci\u00f3n de la empresa australiana Liag Argentina SA. Son 40 mil hect\u00e1reas cedidas por el gobierno a esta compa\u00f1\u00eda que viene expandi\u00e9ndose desde Salta sobre una irreemplazable arboleda desmontada. Cada hect\u00e1rea fue entregada por el gobierno de Formosa a ocho pesos con 42 centavos. Que sobrepas\u00f3 adem\u00e1s en 16 veces, sin contrapeso de la Justicia, la cesi\u00f3n m\u00e1xima de tierra fiscal autorizada por la constituci\u00f3n provincial. Tambi\u00e9n hay obras de canalizaci\u00f3n de la laguna para riego mientras la poblaci\u00f3n dispone de agua dos horas al d\u00eda.<br \/>\nEl nuevo tipo de colonizaci\u00f3n del suelo obligar\u00eda incluso a designar de otro modo al Impenetrable. Este inmenso territorio situado al oeste del Chaco no debe su nombre, al rev\u00e9s de la creencia usual, al espesor de la vegetaci\u00f3n sino a la casi inexistencia de cursos de agua. Aunque bajo los r\u00edos muertos las perforaciones descubren agua a poca profundidad, el suelo es m\u00e1s arenoso que en el este, y los ba\u00f1ados y lagunas ceden a la erosi\u00f3n h\u00eddrica.<br \/>\nAun en esas condiciones el cultivo intensivo de soja es ya presente y no promesa. En el camino polvoriento que va de Las Hacheras a Misi\u00f3n Nueva Pompeya hay momentos que entre los cardos, las breas, los quebrachos blancos y colorados surgen planicies alambradas donde no se avista ni una planta nativa. Bajo el cielo di\u00e1fano de la sequ\u00eda cuelga el cartel del emprendimiento inmobiliario Rumbo Norte frente al &#8220;campo limpio&#8221; que hace de aviso publicitario.<br \/>\n&#8220;Este modelo que erradica el bosque, saca el agua y expulsa a la gente que vive aqu\u00ed tambi\u00e9n cre\u00f3 su eslogan ideol\u00f3gico&#8221;, dice Stahringer. &#8220;Las empresas inmobiliarias ofrecen \u00abcampos limpios\u00bb o sea desmontados y entregados para el monocultivo. La otra cara es el campo sucio. Tener sucio el campo es mantener bosque all\u00ed&#8221;. El efecto de remover la fronda tampoco se sustenta a largo plazo. Sin bosque no hay mineralizaci\u00f3n en un suelo que carece de la capa de humus de la Pampa H\u00fameda. Obtener soja en estas condiciones, con la exigencia de nutrientes que demanda, es un plan de corta vida. Ya hay casos de campos desforestados y abandonados al volverse est\u00e9riles. &#8220;Los capitales agr\u00edcolas arrasan la tierra con producci\u00f3n y tecnolog\u00eda pampeana. Y en no m\u00e1s de cinco a\u00f1os se alzan con el santo y la limosna&#8221;, dicen en la Redaf.<br \/>\nEl desalojo de la vegetaci\u00f3n protectora deja a animales y plantas expuestos al calor extremo. Si la soja genera una agricultura sin agricultores, la poblaci\u00f3n campesina criolla debe buscar nuevo rumbo en \u00e1reas donde adem\u00e1s la ca\u00edda cr\u00f3nica del precio del algod\u00f3n y la falta de pasturas para la hacienda corre a la gente.<br \/>\nEn el paraje Ismael S\u00e1nchez, Formosa, la explotaci\u00f3n de una chacra de 50 hect\u00e1reas permiti\u00f3 a Eladio Orr\u00e1balis criar once hijos y alquilar una casa para que estudiaran el secundario a seis kil\u00f3metros, en la ciudad de Ibarreta. Con esa formaci\u00f3n, los once consiguieron empleo en Buenos Aires. A dos kil\u00f3metros de la casa de Orr\u00e1balis est\u00e1 el campo de Argentino Figueredo, un criollo de 46 a\u00f1os. Haciendo las mismas actividades que a los Orr\u00e1balis les posibilitaron atender y educar once hijos, Argentino vive hoy al l\u00edmite de la subsistencia, en un rancho de adobe y paja, sin luz. Debe recorrer mil metros para levantar el agua de un pozo para consumo.<br \/>\nSu hija mayor ya emigr\u00f3. Romina, de 17 a\u00f1os, interrumpi\u00f3 su educaci\u00f3n porque no hay escuela media rural y su padre no puede sostenerla en Ibarreta. El aguanta con su mujer y cinco hijos peque\u00f1os en la colonia. Los mayores hacen 10 kil\u00f3metros hasta la escuela primaria.<br \/>\nLos peque\u00f1os agricultores de Ibarreta viven en vilo por la presi\u00f3n de los productores sojeros y los arrendatarios que buscan quedarse con sus campos.Zulma Ahumada, de 39 a\u00f1os, ya vio irse a dos de sus tres hijos. &#8220;El precio del algod\u00f3n es m\u00ednimo y los changos saben que se tienen que ir porque no alcanza. Pero si viene la soja se tienen que ir porque no precisa brazos&#8221;, dice.<br \/>\n<strong>LA BUENA NOTICIA<\/strong><br \/>\nLa Red Agroforestal, que nuclea a 14 entidades civiles de la regi\u00f3n Chaque\u00f1a, no proclama conservar las cosas como est\u00e1n sino incentivar un modelo alternativo que haga sustentable la vida en el campo para que campesinos que viven en los campos que trabajaron sus padres y abuelos puedan aguantar el embate del monocultivo. Para ello promueven proyectos de podas en el monte para mejorar las pasturas y multiplicar las \u00e1reas de cultivo, usar la madera del bosque para emprendimientos ap\u00edcolas, gestar trabajo de cocina como en Ibarreta donde un grupo de mujeres usa harina de algarroba para elaborar pan, budines y dulces, y aspira a vivir de una panader\u00eda comunitaria.<br \/>\n&#8220;Los de afuera vienen y siembran pero no dan trabajo&#8221;, se\u00f1ala Nicol\u00e1s Quintana, de 41 a\u00f1os, junto a cuatro agricultores del lugar, desanimados por la seca y la subvaluaci\u00f3n del algod\u00f3n. Son oyentes de &#8220;La Buena Noticia&#8221;, la radio de la Iglesia Cat\u00f3lica de Ibarreta, donde el padre Ponciano Acosta, tan formose\u00f1o como ellos, los invita a resistir la inminente llegada del vendaval pampeano o, al menos, no negociar individualmente sus terrenos si llega el momento.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 les espera a las familias de campesinos peque\u00f1os productores, una categor\u00eda muy distinta a la de sus pares de la regi\u00f3n pampeana, frente al avance de la frontera agr\u00edcola? \u00bfQu\u00e9 a los puesteros, criadores de vacas y cabras que viven en la regi\u00f3n? Si deben irse por la deforestaci\u00f3n el futuro es aciago. &#8220;Ac\u00e1 al menos tienen su tierra, sus animales, pueden consumir lo que generan con ello. En ciudades arrasadas por el desempleo no podr\u00edan esperar m\u00e1s grandeza que vivir en una villa miseria y aguantar que saquen la basura de un McDonald&#8217;s para comer&#8221;, dice la ingeniera agr\u00f3noma Marcela Caratozzolo, de la Red Agroforestal.<br \/>\nLa expulsi\u00f3n forzosa que provoca el desmantelamiento del bosque tiene un colosal costo econ\u00f3mico. &#8220;Pero eso no lo absorbe el productor sojero sino el Estado. Pregunten en Rosario. La vivienda p\u00e9sima que tiene el tipo que va a la ciudad, la escuela a la que llega como migrante, el hospital que colapsa por la cantidad de pacientes, el ocio de los j\u00f3venes urbanos. Ese costo no lo asumen los sojeros que en pocos a\u00f1os se comen la caja de ahorro que la naturaleza hizo durante cientos. Si todo el costo social que genera el monocultivo se le cargara a este nuevo actor seguro que ninguno va a hacer soja&#8221;, remarca Stahringer.<br \/>\nDe vuelta en Tres Isletas, el quebrachal carbonizado es silencioso presagio del fin del bosque, la aridez por venir, la p\u00e9rdida irreparable de especies animales y vegetales, y el inicio del traslado de personas. Son cuestiones dram\u00e1ticas pero el fin de esta historia todav\u00eda no est\u00e1 escrito.<br \/>\nLa Capital &#8211; <a href=\"http:\/\/archivo.lacapital.com.ar\/2005\/10\/09\/seniales\/noticia_235701.shtml\">http:\/\/archivo.lacapital.com.ar\/2005\/10\/09\/seniales\/noticia_235701.shtml<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 6 TEXTO COMPLEMENTARIO Cuando la soja quiere tapar el bosque Los incendios forestales en la regi\u00f3n chaque\u00f1a para convertir la floresta en tierras para cultivo no tradicional esterilizan el suelo y lo hacen incapaz de absorber agua, generando efectos como las inundaciones de Santa Fe. Ruta 95, Tres Isletas, centro del Chaco. 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