{"id":307,"date":"2008-07-19T17:22:40","date_gmt":"2008-07-19T17:22:40","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/07\/19\/a-sangre-caliente-rodrigo-fresan\/"},"modified":"2008-07-19T17:22:40","modified_gmt":"2008-07-19T17:22:40","slug":"a-sangre-caliente-rodrigo-fresan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/07\/19\/a-sangre-caliente-rodrigo-fresan\/","title":{"rendered":"A sangre caliente &#8211; Rodrigo FRES\u00c1N"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Truman%25252_Capote.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/unidades\/Truman%25252_Capote.jpg\" width=\"188\" height=\"261\" align=\"right\" hspace=\"25\" \/><br \/>\n<strong>UNIDAD 6<br \/>\nTEXTO COMPLEMENTARIO<\/strong><br \/>\nEntre las muchas cosas terribles que le pueden suceder a un escritor hay dos particularmente espeluznantes y de las que no hay recuperaci\u00f3n posible: una es la de dejar de ser persona para convertirse en personaje de la propia obra; otra es sentir que la propia vida es la mejor obra posible y que entonces ya no tiene mucho sentido seguir escribiendo. A Truman Capote le pasaron esas dos cosas. Y despu\u00e9s se muri\u00f3. Antes \u2013por suerte\u2013 firm\u00f3 libros por los que ahora se lo recuerda y por los que se lo seguir\u00e1 recordando una vez que su tan graciosa como triste leyenda se haya olvidado para siempre. Eso es lo bueno de la literatura: con el correr de los a\u00f1os, los escritores acaban siendo inofensivos fantasmas, mientras que \u2013si hay talento y si hay suerte\u2013 sus libros permanecen, inmortales, de este lado. As\u00ed, la muerte y el paso del tiempo acaban siendo el mejor premio y alivio para el suplicio de aquellos que acabaron sucumbiendo a las tentaciones m\u00e1s tontas de la fama y sus alrededores.<br \/>\nLa vida de Truman Capote \u2013se lo entiende enseguida al leer las tan adictivas como novelescas biograf\u00edas que le dedicaron Gerald Clarke, John Malcolm Brinnin y George Plimpton\u2013 es una de esas historias morales, transparentes, did\u00e1cticas y perfectamente estructuradas desde un punto de vista dram\u00e1tico: fundaci\u00f3n, ascenso y ca\u00edda. La vida de Truman Capote \u2013como antes la de Francis Scott Fitzgerald o la de Hemingway\u2013 nos instruye y nos advierte no s\u00f3lo sobre las luces y sombras de un determinado y ambicioso artista embelesado por su propio mito sino tambi\u00e9n sobre los peligros y pesadillas enrosc\u00e1ndose como serpientes entre las s\u00e1banas de eso que se conoce como Sue\u00f1o Americano y que en muchas ocasiones no es otra cosa que una brutal y contundente reformulaci\u00f3n del pacto mefistof\u00e9lico. De la sublimaci\u00f3n de esta gloria surge ese Capote \u2013el joven y precoz efebo que llega del sur para conquistar la gran ciudad, el s\u00e1tiro desgastado y casi zombie que no hace otra cosa que insultar a sus colegas\u2013 que no deja de componer eficaces slogans sobre s\u00ed mismo en c\u00e1usticas entrevistas o en los reveladores y ya cl\u00e1sicos pr\u00f3logo y ep\u00edlogo a M\u00fasica para camaleones, su \u00faltimo libro publicado en vida: \u201cEs una vida muy penosa enfrentarse todos los d\u00edas con una hoja en blanco, rebuscar entre las nubes y traer algo aqu\u00ed abajo\u201d, \u201cNo me siento en competencia con otros escritores. Porque no escribo sobre las mismas cosas que ning\u00fan otro autor que conozca\u201d, \u201cCada vez que Dios te da un don, tambi\u00e9n te da un l\u00e1tigo, y la \u00fanica utilidad de ese l\u00e1tigo es la autoflagelaci\u00f3n\u201d, \u201cSoy alcoh\u00f3lico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio\u201d, son algunos de los m\u00e1s citados.<br \/>\nSu obra \u2013con la perspectiva que adquiere lo que ya no ser\u00e1 modificado\u2013 tambi\u00e9n parece gozar y padecer esta necesidad de ir ganando territorios y conquistando cumbres. Ah\u00ed est\u00e1n los delicados cuentos de sus inicios (Un \u00e1rbol de noche), la paradigm\u00e1tica novela y nouvelle g\u00f3tico-sure\u00f1as (Otras voces, otros \u00e1mbitos y El arpa de hierba), la reinvenci\u00f3n del travelogue donde Capote ya aparece como su propio \u201ch\u00e9roe\u201d (Se oyen las musas), la astuta reescritura del Adi\u00f3s a Berl\u00edn de Isherwood (Desayuno en Tiffany\u2019s), los perfiles de divas y divos donde destaca aquella autopsia en vida a Marlon Brando (Los perros ladran), uno de los textos sagrados del new-journalism y del true-crime como best seller universal y cl\u00e1sico instant\u00e1neo (A sangre fr\u00eda) y la despedida genial pero ya ag\u00f3nica con metodolog\u00eda pop (los textos que conforman M\u00fasica para camaleones, muchos de ellos publicados por primera vez en Interview, la revista de Andy Warhol). Y, por supuesto, Plegarias atendidas: la inconclusa y fantasmal \u201cgran novela proustiana\u201d tantas veces anunciada desde la niebla de drogas y alcohol y discoteca. \u201cUn libro tan perfecto que nadie salvo yo podr\u00eda escribirlo\u201d, asegur\u00f3 emocionado. A mediados de los \u201970, Capote public\u00f3 algunos cap\u00edtulos en el mensuario Esquire y la virulencia de los chismes all\u00ed revelados signific\u00f3 que los ricos y poderosos de Am\u00e9rica \u2013que tanto lo hab\u00edan querido y adulado\u2013 le dieran la espalda y jam\u00e1s lo perdonaran.\u201cNo s\u00e9 por qu\u00e9 se ha enfadado todo el mundo. \u00bfA qui\u00e9n cre\u00edan que ten\u00edan entre ellos, a un buf\u00f3n de palacio?\u201d, se maravill\u00f3, desesperado, con esa voz finita y sinuosa, como de serpiente de dibujos animados. Capote jam\u00e1s se recuper\u00f3 del golpe. Una de sus \u00faltimas entrevistas \u2013concedida al escritor Edmund White\u2013 concluye con un Capote borracho y duro de coca\u00edna, yendo y viniendo del ba\u00f1o de su piso en el United Nations Plaza, diciendo: \u201cNo me dejan en paz\u201d, \u201cTengo el tel\u00e9fono pinchado\u201d, \u201cBueno, ya sabes, uno escribe unos cuantos libros y es una vida verdaderamente horrible\u201d.<br \/>\nHace hoy veinte a\u00f1os, una ma\u00f1ana c\u00e1lida de Los Angeles, Capote le dijo a su anfitriona Joanne Carson: \u201cCreo que me estoy muriendo\u201d. Enseguida le pidi\u00f3 que lo abrazara y que, por favor, no llamara a ning\u00fan m\u00e9dico. \u201cEstoy muy cansado de todo eso\u201d, suspir\u00f3. Su \u00faltima palabra \u2013la primera palabra que aprendi\u00f3 a escribir\u2013 fue \u201cMam\u00e1\u201d. La repiti\u00f3 tres veces.<br \/>\nDespu\u00e9s \u2013cansado de ser Truman Capote durante demasiados a\u00f1os\u2013 muri\u00f3 como personaje para poder as\u00ed seguir viviendo nada m\u00e1s que como un gran escritor.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/cultura\/7-40114.html\">http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/cultura\/7-40114.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 6 TEXTO COMPLEMENTARIO Entre las muchas cosas terribles que le pueden suceder a un escritor hay dos particularmente espeluznantes y de las que no hay recuperaci\u00f3n posible: una es la de dejar de ser persona para convertirse en personaje de la propia obra; otra es sentir que la propia vida es la mejor obra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/307"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=307"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/307\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}