{"id":262,"date":"2008-05-17T20:53:09","date_gmt":"2008-05-17T20:53:09","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/05\/17\/el-proceso-de-lectura-una-actividad-con-facetas-diversas-claudia-mazza\/"},"modified":"2008-05-17T20:53:09","modified_gmt":"2008-05-17T20:53:09","slug":"el-proceso-de-lectura-una-actividad-con-facetas-diversas-claudia-mazza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/05\/17\/el-proceso-de-lectura-una-actividad-con-facetas-diversas-claudia-mazza\/","title":{"rendered":"El proceso de lectura, una actividad con facetas diversas &#8211; Claudia MAZZA"},"content":{"rendered":"<p>Un proceso es un conjunto de fen\u00f3menos activos y organizados en el tiempo. La lectura, entendida como proceso, es una actividad compleja y plural, que se desarrolla en varias direcciones. Combina diversos subprocesos:<br \/>\n<strong>Un proceso neurofisiol\u00f3gico<\/strong>. La lectura es antes que nada un acto concreto, observable, que convoca facultades bien definidas del ser humano. La lectura no es posible, en efecto, sin el aparato visual y las diferentes funciones del cerebro. Leer es, antes que cualquier an\u00e1lisis de contenido, una operaci\u00f3n de percepci\u00f3n, de identificaci\u00f3n y de memorizaci\u00f3n de signos. Diferentes estudios han intentado describir con minuciosidad tal actividad. Estos estudios demostraron que el ojo no capta un signo despu\u00e9s del otro sino \u201cpaquetes de signos\u201d.<br \/>\nEs frecuente saltar ciertas palabras o confundir los signos entre s\u00ed. El movimiento de la mirada no es lineal y uniforme (como ocurre en la escritura), est\u00e1 hecho, al contrario, de saltos bruscos y discontinuos entre los cuales las pausas m\u00e1s o menos largas (entre un tercio y un cuarto de segundo) permiten la percepci\u00f3n. Durante esas pausas, el ojo registrar\u00eda precisamente seis o siete signos, anticipando al mismo tiempo la continuaci\u00f3n gracias a una visi\u00f3n \u201cperif\u00e9rica\u201d m\u00e1s fluida.<br \/>\nLa decodificaci\u00f3n del lector depende de la composici\u00f3n del texto: si tiene palabras breves, ambiguas, simples o polis\u00e9micas. Rara vez se lee letra por letra, s\u00f3lo cuando las palabras presentan dificultades, de lo contrario la percepci\u00f3n discontinua se vincula constantemente con la elaboraci\u00f3n mental de hip\u00f3tesis sobre el significado de las palabras (proceso cognitivo) y su confirmaci\u00f3n.<br \/>\nDesde la perspectiva de su aspecto f\u00edsico, la lectura se presenta como una actividad de anticipaci\u00f3n, de estructuraci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n.<br \/>\n<strong>Un proceso cognitivo<\/strong>. Al mismo tiempo que percibe y decodifica los signos, el lector intenta comprender el significado. La conversi\u00f3n de las palabras y grupos de palabras en elementos de significaci\u00f3n supone un importante esfuerzo de abstracci\u00f3n.<br \/>\nEsta comprensi\u00f3n puede ser m\u00ednima y abarcar \u00fanicamente la acci\u00f3n en curso. El lector de una novela policial, por ejemplo, enteramente ocupado en llegar al desenlace, se concentra entonces en el encadenamiento de los hechos: la actividad cognitiva le sirve para progresar r\u00e1pidamente en la intriga. Cuando los textos son m\u00e1s complejos, el lector puede, a la inversa, progresar m\u00e1s lentamente en funci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n. Deteni\u00e9ndose en tal o cual pasaje, trata de captar todas las implicaciones. Roland Barthes describe con precisi\u00f3n estas dos pr\u00e1cticas de lectura:<br \/>\nUna va directamente a las articulaciones de la an\u00e9cdota, considera la extensi\u00f3n del texto, ignora los juegos verbales (si leo a Julio Verne, leo r\u00e1pido: pierdo discurso y, sin embargo, mi lectura no est\u00e1 fascinada por ninguna p\u00e9rdida verdadera \u2013 en el sentido que esta palabra puede tener en espeleolog\u00eda); la otra lectura no deja pasar nada, pesa, se pega al texto, lee con aplicaci\u00f3n y arrebato, capta en cada punto del texto el as\u00edndeton que corta los lenguajes \u2013 y no la an\u00e9cdota: no es la extensi\u00f3n (l\u00f3gica) lo que lo cautiva del deshojar de las verdades sino el hojeado de la significaci\u00f3n. (Barthes,1992)<br \/>\nEntre \u201cprogresi\u00f3n\u201d e \u201cinterpretaci\u00f3n\u201d existen, por supuesto, reg\u00edmenes intermedios: las dos variables pueden combinarse en proporciones muy diversas. En todos los casos, la lectura solicita una competencia. El texto supone un saber m\u00ednimo que el lector debe poseer si quiere proseguir con su lectura.<br \/>\n<strong>Un proceso afectivo<\/strong>. El atractivo de la lectura est\u00e1 relacionado en gran parte con las emociones que suscita. La recepci\u00f3n del texto puede convocar las capacidades reflexivas del lector y\/o su afectividad. En efecto, las emociones est\u00e1n en la base del principio de identificaci\u00f3n, motor esencial de la lectura de ficci\u00f3n: porque provocan admiraci\u00f3n, piedad, risa o simpat\u00eda nos interesa el destino de los personajes novelescos.<br \/>\nEl rol de las emociones en un acto de lectura es f\u00e1cil de discernir: identificarse con un personaje, interesarse por lo que le sucede, es decir, por el relato que lo pone en escena. Intentar eliminar la identificaci\u00f3n \u2013 y por consiguiente el factor emocional \u2013 de la experiencia est\u00e9tica parece destinado al fracaso. M\u00e1s que un modo de lectura particular, el compromiso afectivo es, seg\u00fan parece, un componente esencial de la lectura en general.<br \/>\nLos textos explicativos o argumentativos que son los de m\u00e1s frecuente lectura en la universidad convocan fundamentalmente las capacidades reflexivas del lector. Sin embargo, el factor afectivo no est\u00e1 ausente: las ideas desarrolladas, el despliegue que hace el autor de \u00e9stas, las estrategias argumentativas, los recursos ret\u00f3ricos, provocan reacciones emocionales.<br \/>\n<strong>Un proceso argumentativo<\/strong>.El texto, resultado de una voluntad creadora, conjunto organizado de elementos, es siempre analizable como una toma de posici\u00f3n del autor (ubicado en una cultura, pose\u00eddo por ella) sobre el mundo y los seres vivos.<br \/>\nDesde la pragm\u00e1tica, se dir\u00e1 que hay una perspectiva ilocutoria (la voluntad de actuar sobre el destinatario, de modificar su comportamiento) inherente a todos los textos. El enunciador apunta a acercar al interpretante potencial (caso de la comunicaci\u00f3n escrita) o actual (caso de la comunicaci\u00f3n oral) a una cierta conclusi\u00f3n o a disuadirlo de ella. La intenci\u00f3n de convencer est\u00e1 presente, de una u otra manera, en todo texto.<br \/>\n<strong>Un proceso simb\u00f3lico<\/strong>. El sentido que se construye en la lectura (al reaccionar ante la historia, los argumentos propuestos, la discusi\u00f3n entre puntos de vista) va a integrarse inmediatamente en el contexto cultural donde evoluciona cada lector.<br \/>\nAdem\u00e1s de interactuar con los conocimientos del mundo y de otros textos de cada autor, toda lectura interact\u00faa con la cultura y los esquemas dominantes de un medio y de una \u00e9poca. Sea para refutarlos o confirmarlos, al pesar sobre los modelos del imaginario colectivo la lectura afirma su dimensi\u00f3n simb\u00f3lica. El sentido en contexto de cada lectura es valorado en relaci\u00f3n con otros objetos del mundo con los cuales el lector tiene contacto. El sentido se fija en el nivel del imaginario de cada uno, pero se integra, dado el car\u00e1cter necesariamente colectivo de su formaci\u00f3n, con otros imaginarios existentes, que comparte con los otros miembros de su \u00e1rea de actividad, de su grupo o de su sociedad. La lectura se afirma as\u00ed como componente de una cultura.<br \/>\n<strong>\u00bfToda lectura es leg\u00edtima?<\/strong><br \/>\nDado el car\u00e1cter espec\u00edfico de la comunicaci\u00f3n escrita, cabe preguntarse si cada lector tiene derecho a interpretar el texto como le parezca. No se puede reducir una obra a una sola interpretaci\u00f3n pero hay, sin embargo, criterios de validaci\u00f3n. El texto permite diversas lecturas pero no autoriza cualquier lectura.<br \/>\nDesde una perspectiva semi\u00f3tica de la lectura, la recepci\u00f3n est\u00e1 en gran parte programada por el texto. Entonces, el lector no puede leer cualquier cosa. Retomando una expresi\u00f3n de Umberto Eco, el lector tiene ciertos \u201cdeberes\u201d frente al texto: debe relevar lo m\u00e1s precisamente posible la coherencia interna propuesta por el propio texto.<br \/>\nNo todas las lecturas son leg\u00edtimas. Hay una diferencia esencial, como lo hace notar Eco, entre \u201cviolentar\u201d un texto e \u201cinterpretarlo\u201d (aceptar el tipo de lectura que un texto programa). En esa diferencia hay que considerar que nunca se lee en aislamiento, en libertad absoluta. Cada esfera de la actividad humana impone \u201cgram\u00e1ticas\u201d de recepci\u00f3n (como de producci\u00f3n) de los textos a su comunidad de lectores. La Biblia puede leerse en diferentes \u00e1mbitos: una iglesia, una sinagoga, una escuela laica, una academia literaria, un instituto de investigaci\u00f3n. Cada uno de esos \u00e1mbitos impone reglas de lectura con las que determina si una lectura es \u201cleg\u00edtima\u201d (para sus miembros). Si a un escritor o a un cineasta o a un dramaturgo la comunidad art\u00edstica le admite (y hasta tal vez le premie) que interprete en la Biblia que Ca\u00edn es una v\u00edctima inocente de la injusticia y la arbitrariedad de un Dios egoc\u00e9ntrico; si un antrop\u00f3logo o cualquier cient\u00edfico se niega a leer con fe \u2013 como se lo exigen las autoridades acad\u00e9micas \u2013 para someter a pruebas racionales lo que se declara en ese antiguo texto, una comunidad religiosa podr\u00eda llegar (y lo ha hecho) a sancionar esas \u201cviolencias\u201d ejercidas contra la Biblia con otras, desde una excomuni\u00f3n hasta una bomba en un teatro.<\/p>\n<blockquote><p><strong> En Manual de lecturas y escritura universitarias, Editorial Biblos, Buenos Aires, 2005, p\u00e1g. 33.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un proceso es un conjunto de fen\u00f3menos activos y organizados en el tiempo. 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