{"id":261,"date":"2008-04-12T22:51:42","date_gmt":"2008-04-12T22:51:42","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/04\/12\/el-miedo-jorge-lanata\/"},"modified":"2008-04-12T22:51:42","modified_gmt":"2008-04-12T22:51:42","slug":"el-miedo-jorge-lanata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/04\/12\/el-miedo-jorge-lanata\/","title":{"rendered":"El miedo &#8211; Jorge LANATA"},"content":{"rendered":"<p><strong>UNIDAD SEIS<\/strong><br \/>\n<strong>TEXTO PARA TRABAJO PR\u00c1CTICO<\/strong> \/ Ir a <a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/04\/12\/un-relato-sobre-el-miedo\/\">Trabajo Pr\u00e1ctico: Un relato sobre el miedo.<\/a><br \/>\n<strong>SOBRE LLOVIDO, ASUSTADOS<\/strong><br \/>\n<strong>EL MIEDO<\/strong><br \/>\nAument\u00f3 el delito, pero m\u00e1s aument\u00f3 el miedo: la sensaci\u00f3n t\u00e9rmica. Cada personaje cumple su papel: los medios lo fomentan, los progres omiten la urgencia de los hechos, los individuos compran cerraduras nuevas. El poder, agradecido, se queda donde est\u00e1.<br \/>\nPor <strong>Jorge Lanata<\/strong><br \/>\nCuando son\u00f3 el tel\u00e9fono que escond\u00eda en un caj\u00f3n del escritorio, cuando llamaron al n\u00famero que nadie ten\u00eda, el esp\u00eda supo que ahora lo espiaban a \u00e9l. El esp\u00eda era Gene Hackman en La conversaci\u00f3n, la pel\u00edcula de Francis Ford Coppola. El esp\u00eda era prolijo y calvo, y llevaba un piloto de pl\u00e1stico transparente Made in Taiwan, y se escond\u00eda en un garage abandonado donde trabajaba con equipos de sonido de alta sofisticaci\u00f3n. El esp\u00eda viv\u00eda de escuchar conversaciones tan ajenas como su propia vida, m\u00faltiple y secreta. El esp\u00eda ten\u00eda una amante, pero dej\u00f3 de pagarle el alquiler cuando ella comenz\u00f3 a preguntarle por su trabajo. Ten\u00eda tambi\u00e9n una secreta pasi\u00f3n por el saxo, y un \u00edcono de pl\u00e1stico de la Virgen Mar\u00eda en el anaquel m\u00e1s alto de la biblioteca. Hasta que un d\u00eda son\u00f3 aquel tel\u00e9fono de nadie, y el esp\u00eda escuch\u00f3 su propia sesi\u00f3n de saxo del otro lado de la l\u00ednea. Entonces comprendi\u00f3 que sab\u00eda demasiado y ahora lo estaban grabando a \u00e9l. Como Icaro, cuando descubri\u00f3 que el sol iba a derretirle las alas, pero ya hab\u00eda llegado demasiado cerca.<br \/>\nEn el mito griego, en la pel\u00edcula yanqui, o en la vida real se abre la misma puerta hacia el abismo. Y cuando eso sucede ya no importa que la F\u00edsica sostenga que el Sol derrite, o que la L\u00f3gica advierta que los esp\u00edas esp\u00edan, porque lo que se acaba de disparar es el miedo.<br \/>\nSe dice:<br \/>\n-Tengo miedo.<br \/>\nAunque en realidad ser\u00eda m\u00e1s exacto decir:<br \/>\n-Construyo el miedo.<br \/>\nCuando ya se fue se dice bien:<br \/>\n-Perd\u00ed el miedo.<br \/>\n-Le perdi\u00f3 el miedo.<br \/>\nEl miedo se pierde de golpe, como una vuelta de cubilete, sin importar su tama\u00f1o ni su edad. Lo que se construy\u00f3 en la noche desaparece al entrar la luz.<br \/>\nEl miedo no nace, sino que se dispara, construy\u00e9ndose en la angustia de la v\u00edctima.<br \/>\nAs\u00ed funcionan las amenazas: una voz, del otro lado, que dispara el miedo. La voz no necesita exhibir su poder, sino recordar que est\u00e1. Ser\u00e1 la v\u00edctima quien haga que ese poder sea todav\u00eda mayor.<br \/>\nLos polic\u00edas saben de memoria que es el miedo a ser descubierto lo que delata al sospechoso: una mirada que se sali\u00f3 de cauce, el cuello de la camisa que empez\u00f3 a ajustar. En una novela regular pero de t\u00edtulo brillante, El temblor de la falsificaci\u00f3n, Patricia Haghsmith cuenta que en toda falsificaci\u00f3n, por perfecta que sea, el especialista puede descubrir un temblor. Un momento de duda casi imperceptible, el mil\u00edmetro de miedo necesario para ser culpable.<br \/>\nEl que amenaza ya colg\u00f3; ahora amenazar\u00e1 a otro, y a otro m\u00e1s, y despu\u00e9s ir\u00e1 al cine, o a jugar con sus hijos. Pero la v\u00edctima ya no tendr\u00e1 paz: fue condenada a construir su miedo.<br \/>\nComo cualquier otra cosa verdaderamente importante, como el amor, o la fe, o la pasi\u00f3n, el miedo no guarda relaci\u00f3n alguna con el dinero o el poder.<br \/>\nDel miedo militar a lo distinto surgieron los desaparecidos, o la censura. El miedo al cambio produce, en distinto grado, las definiciones, los diccionarios, la tasa de inter\u00e9s, la virginidad, las fronteras.<br \/>\nHer\u00e1clito, aquel fil\u00f3sofo griego que sostuvo que la vida era una especie de r\u00edo en el que todo fluye, se morir\u00eda de risa: el miedo al cambio no detiene nada, la realidad sucede con independencia del deseo.<br \/>\nConstruimos sistemas redondos, met\u00e1licos y perfectos para defendernos del miedo. Esos sistemas podr\u00e1n llamarse Windows o KGB, en cualquier caso ideas absolutas, falsas y atractivas. El mito de la seguridad figura en ese chart de los diez miedos m\u00e1s vendidos.<br \/>\nA SEGURO SE LO LLEVARON PRESO, PERO QUIZ\u00c1 LO INDULTEN. Kennedy cay\u00f3 en el asiento trasero de su limusina sin saber si el que dispar\u00f3 fue Lee Harvey Oswald, la CIA u Oliver Stone. Pero muri\u00f3 consciente de que la seguridad no existe.<br \/>\nLas multinacionales saben que cualquier sistema puede ser violado; llevan a\u00f1os contratando hackers para descubrir nuevas cerraduras en sus propias puertas.<br \/>\nLos servicios de inteligencia alimentan mitos ingenuos pero efectivos: la amenaza latente de los coches bomba con conductor suicida (frente a los cuales siempre es poco todo lo que se pueda gastar en seguridad); los terroristas internacionales culpables de casi todo (remember el venezolano Carlos), etc\u00e9tera.<br \/>\nTodos saben que el miedo \u2013 ajeno- los favorece: las v\u00edctimas gastar\u00e1n m\u00e1s dinero y se quedar\u00e1n quietas.<br \/>\nEl miedo favorece al orden: nadie se anima a cruzar la raya amarilla. Quiz\u00e1 por eso el Poder se lleva mal con el Humor: porque la s\u00e1tira hace perder el miedo. \u00bfQui\u00e9n le temer\u00eda a un tirano que provoca risa?.<br \/>\nConstruimos el miedo silenciosamente, en la intimidad, y es esa cercan\u00eda del fantasma lo que nos impide verlo. Si acerco ahora los ojos hasta tocar el papel, no podr\u00eda tener una dimensi\u00f3n real del tama\u00f1o de la p\u00e1gina.<br \/>\nLa fantas\u00eda de un control cada vez m\u00e1s cercano, entrometi\u00e9ndose en la vida cotidiana, se alimenta de esa trampa de la corta distancia: no se si hay un guardia dormido del otro lado, pero cuando veo una c\u00e1mara temo que me est\u00e9n mirando.<br \/>\nQuiz\u00e1 suene como un juego de palabras, pero podr\u00eda decirse que el tama\u00f1o de nuestro miedo es proporcional al miedo que depositamos en \u00e9l. Para decirlo de otro modo: temeremos todo lo que estemos dispuestos a temer.<br \/>\nNadie sino nosotros puede prender la luz.<br \/>\nLa informaci\u00f3n derrota al miedo.<br \/>\nDE TOM\u00c1S MORO A AMERICAN EXPRESS, CON PARADA EN EL HOMBRE NUEVO. Cuenta Pablo Neruda en Confieso que he vivido, la historia de una mucama que poco antes del triunfo de Allende, hizo un pozo en el jard\u00edn:<br \/>\n-\u00bfPara que hace eso?- le preguntaron.<br \/>\n-Para enterrar m\u00ed vestido azul, porque tengo dos.<br \/>\nLa mucama tem\u00eda que la Unidad Popular expropiara la mitad de sus bienes.<br \/>\nEl lado opuesto no fue muy distinto, negando las matanzas de Stalin, o la existencia de presos de conciencia, o subordinando la libertad de expresi\u00f3n a la alimentaci\u00f3n colectiva.<br \/>\nUna arquitecta de veintipico me cont\u00f3 una noche, en la terraza del Habana Libre, sus peripecias para que la dejaran salir de Cuba sin ser miembro del Partido. La chica dec\u00eda que no quer\u00eda exiliarse, sino conocer, y que pensaba volver a su pa\u00eds, pero le negaban la salida. De pronto dio en la clave:<br \/>\n-Parece- dijo- , parece como que no nos tuvieran confianza.<br \/>\nEl Hombre Nuevo nacer\u00eda por decreto. Pero con el tiempo muri\u00f3 de vida real.<br \/>\nMiedo a estar equivocado: la insistencia o la represi\u00f3n no lo disipan, del mismo modo que el miedo a saber no detiene el c\u00e1ncer.<br \/>\nCualquiera que alguna vez haya aprendido algo sabe que el miedo al error no ense\u00f1a.<br \/>\n\u00bfLa necesidad de creaci\u00f3n del Hombre Nuevo fue fruto del miedo de la izquierda al Hombre Viejo?.<br \/>\nAquella vieja pol\u00e9mica entre los \u201cest\u00edmulos morales y los est\u00edmulos materiales\u201d parece confirmarlo: \u00bfporqu\u00e9, despu\u00e9s de un duro a\u00f1o de trabajo, \u201cestaba bien\u201d recibir un diploma a la mejor vaca lechera y \u201cestaba mal\u201d querer un sill\u00f3n confortable?<br \/>\nA\u00f1os m\u00e1s tarde, en nuestros grises ochenta, \u00bfel desmesurado elogio de lo irrealizable fue solo miedo a ver lo que \u00e9ramos capaces de hacer? \u00bfC\u00f3mo sali\u00f3 la pelea de Tom\u00e1s Moro con Fukuyama? \u00bfAmerican Express gan\u00f3 por puntos?<br \/>\n\u00bfPuedo entristecerme por lo que nunca pasar\u00e1? \u00bfPuedo estar triste porque el hombre no vuela? \u00bfSer\u00e9 un burgu\u00e9s mediocre si sue\u00f1o con construir un avi\u00f3n? \u00bfNo es, finalmente, reaccionario lo imposible? \u00bfNo hace que, finalmente, nos quedemos quietos?<br \/>\n\u00bfUna consigna encierra la realidad o muestra el miedo a conocerla?<br \/>\nE=mc\u00b2<br \/>\n\u00bfEsa es la Consigna de la Relatividad o el fruto de a\u00f1os de trabajo posible?<br \/>\nLas definiciones perfectas no s\u00f3lo son c\u00f3modas porque cierran, tambi\u00e9n porque son falsas.<br \/>\nNadie, nunca va a ponerlas a prueba.<br \/>\nAngustia \u201cprogre\u201d frente a la cercan\u00eda del poder:<br \/>\n-\u00bfY ahora que hacemos?<br \/>\nM\u00e9todo hist\u00f3rico-socialista para conjurarla:<br \/>\n-Decimos que somos los \u00fanicos que tenemos raz\u00f3n.<br \/>\nSeremos felices cuando lo que sea (la s\u00edntesis, la utop\u00eda, la revoluci\u00f3n) llegue. Pero nadie nos explica qu\u00e9 hacer con los problemas mientras llega la soluci\u00f3n.<br \/>\nEn el fondo, no es tan distinto de algunas posturas oficiales: el gobierno tose cuando le preguntan que har\u00e1n con los desocupados mientras se reactiva la econom\u00eda. La izquierda tose cuando le preguntan que har\u00e1n con la seguridad hasta que, una vez en el gobierno, logren revertir el ajuste y disminuir la marginaci\u00f3n social.<br \/>\nLa realidad tiene un solo defecto: es urgente.<br \/>\nDurante la violencia de un asalto es dif\u00edcil recordar al Emilio de Rousseau: el tipo que apunta con una 9 mil\u00edmetros no es un salvaje natural, pervertido por lo social, sino solamente un tipo que apunta con una 9 mil\u00edmetros y est\u00e1 dispuesto a pegarle un tiro.<br \/>\nEs cierto: el ajuste salvaje gener\u00f3 finalmente violencia salvaje.<br \/>\nPara decirlo de otro modo: el miedo a quedarse fuera de la econom\u00eda construy\u00f3 caminos violentos y r\u00e1pidos para mantenerse adentro.<br \/>\nEs curioso: nos extra\u00f1a que los delincuentes salgan dispuestos a matar mientras el Sistema le responde con NAPALM sin que se les mueva un pelo.<br \/>\nEn la izquierda, la teor\u00eda le teme tanto a la pr\u00e1ctica que habla como si esta no existiera. El poder, por su parte, se revuelca en el realismo haci\u00e9ndose transfusiones de encuestas. As\u00ed, los que mostraron hist\u00f3rica mano blanda para la corrupci\u00f3n, los indultos, la obediencia debida, las excenciones, los gastos reservados, son los que, frente al miedo piden mano dura<br \/>\nPor oposici\u00f3n, los que pidieron mano dura en todos los casilleros anteriores ahora ruegan una mano blanda para cumplir la ley. La tarjeta progre es encantadora para presentarse en las fiestas, pero a veces construye trampas reaccionarias: la paradoja que todav\u00eda se vive entre los travestis, los vecinos y el C\u00f3digo de Convivencia resulta un buen ejemplo.<br \/>\n-No seas ignorante, querido- acota el progre-. Mir\u00e1 m\u00e1s all\u00e1. Ah\u00ed el bolonqui de fondo es que les cortamos a la cana el curro de las putas.<br \/>\nEs extra\u00f1a esa postal en la que De la R\u00faa le quita todas las coimas a la polic\u00eda<br \/>\nmientras Duhalde se arrepiente hasta hoy de haberles pedido a los uniformados una divisi\u00f3n de bienes. Cualquier turista que encienda la tele del hotel recordar\u00e1 para siempre la Argentina: aquel pa\u00eds en el que los travestis parecen un tercio de la poblaci\u00f3n y no hay chicos desnutridos. Eso, al menos, muestran los noticieros.<br \/>\nLos miedos que la polic\u00eda dispar\u00f3 en el C\u00f3digo de Convivencia guardan un origen moral: prendemos la luz sobre las coimas de la prostituci\u00f3n. El C\u00f3digo, sin embargo no ataca la Convivencia policial con la distribuci\u00f3n de drogas. Un beb\u00e9 podr\u00eda, con la ayuda de una calculadora, descubrir que las cifras de los operativos contra el narcotr\u00e1fico apenas suman al a\u00f1o, los kilos de dos o tres d\u00edas de consumo en la ciudad. El problema es que el otro 98% no se vende en los supermercados. \u00bfQui\u00e9n convivir\u00e1 con \u00e9l? En Caos, una colecci\u00f3n de art\u00edculos que escribi\u00f3 para diarios italianos Pier Paolo Passolini se pregunt\u00f3 que har\u00edan las Brigadas Rojas con la polic\u00eda si llegaran al poder: lleg\u00f3 a la molesta conclusi\u00f3n de que tendr\u00edan que dejarla. Depurarla durante cinco o diez a\u00f1os es un trabajo lejano, mediocre, espantoso y probablemente expuesto al error: pero es posible.<br \/>\nDisolverla parece heroico y plausible pero es tambi\u00e9n el mejor modo para que siga como est\u00e1 .<br \/>\nDeliberada o ingenuamente, los medios fomentan esta geometr\u00eda del miedo y entonces cada protagonista act\u00faa su rol: el p\u00fablico se siente m\u00e1s inseguro, los delincuentes aumentan sus salidas porque la tele dice que son ellos los que van ganando, y las calles se vac\u00edan porque los medios adelantaron que iba a estar as\u00ed.<br \/>\nEl poder agradece: temerosos y en medio de este caos lo \u00fanico que nos animamos a hacer es pedirle que se quede donde est\u00e1 .<br \/>\nRevista XXI, A\u00f1o 1, N\u00ba 11, p\u00e1gina 19<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD SEIS TEXTO PARA TRABAJO PR\u00c1CTICO \/ Ir a Trabajo Pr\u00e1ctico: Un relato sobre el miedo. 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