{"id":250,"date":"2008-04-12T18:24:06","date_gmt":"2008-04-12T18:24:06","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/04\/12\/analisis-estructural-de-los-relatos-roland-barthes\/"},"modified":"2008-04-12T18:24:06","modified_gmt":"2008-04-12T18:24:06","slug":"analisis-estructural-de-los-relatos-roland-barthes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/04\/12\/analisis-estructural-de-los-relatos-roland-barthes\/","title":{"rendered":"An\u00e1lisis estructural de los relatos &#8211; Roland BARTHES"},"content":{"rendered":"<p><strong>UNIDAD SEIS<\/strong><br \/>\n<strong>TEXTO FUENTE<\/strong> \/ Ir a <a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/04\/12\/breves-nociones-teoricas-sobre-la-evolucion-historica-del-relato\/\">Breves nociones te\u00f3ricas sobre la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del relato<\/a><br \/>\n<strong>Roland Barthes<\/strong>, <em>Introducci\u00f3n al an\u00e1lisis estructural de los relatos<\/em>, Editorial Tiempo Contempor\u00e1neo, Buenos Aires, 1970.Adaptaci\u00f3n de la c\u00e1tedra.<br \/>\nProponemos distinguir en la obra narrativa tres niveles de descripci\u00f3n: el nivel de las funciones, el nivel de las acciones y el nivel de la narraci\u00f3n. Los tres niveles est\u00e1n ligados entre s\u00ed seg\u00fan una integraci\u00f3n progresiva.<br \/>\n<strong>Las funciones<\/strong><br \/>\nDado que todo sistema es la combinaci\u00f3n de unidades cuyas clases son conocidas, hay que dividir primero el relato y determinar los segmentos del discurso narrativo que se puedan distribuir en un peque\u00f1o n\u00famero de clases, en una palabra, hay que definir las unidades narrativas m\u00ednimas.<br \/>\nEs necesario que el sentido sea desde el primer momento el criterio de unidad: es el car\u00e1cter funcional de ciertos segmentos de la historia que hace de ellos unidades: de all\u00ed el nombre de funciones que inmediatamente se le ha dado a estas primeras unidades. Las funciones son unidades de contenido que fecundan el relato con un elemento que madurar\u00e1 m\u00e1s tarde al mismo nivel, o, en otra parte, en otro nivel.<br \/>\nHay dos clases de unidades: unas son distribucionales y otras integradoras.<br \/>\nLa distribucionales corresponden a las funciones de Propp: la compra de un revolver tiene correlato el momento en que se lo utilizar\u00e1 (y si no se lo utiliza, la notaci\u00f3n se invierte en signo de veleidad, etc\u00e9tera), levantar el auricular tiene como correlato el momento en que se lo colgar\u00e1, la intrusi\u00f3n de un loro en la casa de Felicit\u00e9 tiene como correlato el episodio del embalsamamiento, etc\u00e9tera.<br \/>\nLas unidades integradoras comprenden los indicios (en el sentido m\u00e1s general de la palabra), indicios caracterol\u00f3gicos que conciernen a los personajes, informaciones relativas a su identidad, notaciones de \u201catm\u00f3sferas\u201d. La relaci\u00f3n de la unidad con su correlato es integradora ya que para comprender \u201cpara qu\u00e9 sirve\u201d una notaci\u00f3n indicional, hay que pasar a un nivel superior (acciones de los personajes o narraci\u00f3n) pues s\u00f3lo all\u00ed se devela el indicio. Los indicios son unidades sem\u00e1nticas pues remiten a un signicado, a diferencia de las funciones que remiten a una operaci\u00f3n.<br \/>\nEs posible distinguir indicios propiamente dichos, que remiten a un car\u00e1cter, a un sentimiento, a una atm\u00f3sfera (por ejemplo de sospecha), a una filosof\u00eda, e informaciones , que sirven para identificar, para situar en el tiempo y el espacio.<br \/>\nDecir que James Bond est\u00e1 de guardia en una oficina cuya ventana abierta deja ver la luna entre espesas nubes que se deslizan, es dar el indicio de una noche de verano tormentosa y esta deducci\u00f3n misma constituye un indicio atmosf\u00e9rico que remite a un clima pesado, angustioso de una acci\u00f3n que a\u00fan no se conoce.<br \/>\nLa cobertura funcional del relato impone una organizaci\u00f3n de pausas, cuya unidad de base no puede ser m\u00e1s que un peque\u00f1o grupo de funciones que llamaremos aqu\u00ed una secuencia. Una secuencia es una sucesi\u00f3n l\u00f3gica de n\u00facleos unidos entre s\u00ed por una relaci\u00f3n de solidaridad: la secuencia se inicia cuando uno de sus t\u00e9rminos no tiene antecedente solidario y se cierra cuando otro de sus t\u00e9rminos ya no tiene consecuente. Pedir una consumici\u00f3n, recibirla, consumirla, pagarla: estas diferentes funciones constituyen una secuencia evidentemente cerrada, pues no es posible hacer preceder el pedido o hacer seguir el pago sin salir del conjunto homog\u00e9neo \u201cConsumici\u00f3n\u201d. La secuencia constituye una unidad nueva, pronta a funcionar como el simple t\u00e9rmino de otra secuencia m\u00e1s amplia.<br \/>\n<strong>Las acciones<\/strong><br \/>\nA partir de Propp, el personaje no deja de plantear al an\u00e1lisis estructural del relato el mismo problema: por una parte, los personajes (cualquiera sea el nombre con que se los designe: dramatis personae o actantes) constituyen un plano de descripci\u00f3n necesario, fuera del cual las peque\u00f1as \u201cacciones\u201d narradas dejan de ser inteligibles, de modo que se puede decir con raz\u00f3n que no existe en el mundo un solo relato sin personajes.<br \/>\nEl an\u00e1lisis estructural define al personaje no como un \u201cser\u201d sino como un \u201cparticipante\u201d en una esfera de acciones, siendo esas esferas poco numerosas, t\u00edpicas, clasificables. Greimas propuso describir y clasificar los personajes del relato, no seg\u00fan lo que son, sino seg\u00fan lo que hacen, (de all\u00ed su nombre de actantes), en la medida en que participen de tres grandes ejes sem\u00e1nticos, que son la comunicaci\u00f3n, el deseo o la b\u00fasqueda y la prueba; como esta participaci\u00f3n se ordena por parejas, tambi\u00e9n el mundo infinito de los personajes est\u00e1 sometido a una estructura paradigm\u00e1tica (Sujeto\/Objeto, Donante\/Destinatario, Ayudante\/Opositor) proyectada a lo largo del relato; y como el actante define una clase, puede ser cubierto por actores diferentes, movilizados seg\u00fan reglas de multiplicaci\u00f3n, de sustituci\u00f3n o de carencia.<br \/>\nAl describir al personaje en la esfera de las Acciones, se accede a un segundo nivel de an\u00e1lisis.<br \/>\n<strong>La narraci\u00f3n<\/strong><br \/>\nEl problema de la comunicaci\u00f3n narrativa radica en describir el c\u00f3digo a trav\u00e9s del cual se otorga significado al narrador y al lector a lo largo del mismo.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es el dador del relato? Desde nuestro punto de vista el narrador no es una persona, el autor, en quien se mezclan sin cesar la personalidad y el arte de un individuo perfectamente identificado que peri\u00f3dicamente escribe una historia, el relato; no es una conciencia total, aparentemente impersonal, que emite la historia desde un punto de vista superior, el de Dios; tampoco, seg\u00fan una concepci\u00f3n m\u00e1s moderna que se\u00f1ala que el narrador debe limitar su relato a lo que pueden observar o saber los personajes: todo sucede como si cada personaje fuera a su vez el emisor del relato. Desde nuestro punto de vista, narrador y personajes con esencialmente \u201cseres de papel\u201d; el autor (material) de un relato no puede confundirse para nada con el narrador de ese relato; los signos del narrador son inmanentes al relato y, por lo tanto, perfectamente accesibles a un an\u00e1lisis semiol\u00f3gico.<br \/>\nLa persona psicol\u00f3gica (de orden referencial) no tiene relaci\u00f3n alguna con la persona ling\u00fc\u00edstica, la cual no es definida por disposiciones, intenciones o rasgos, sino s\u00f3lo por su ubicaci\u00f3n (codificada) en el discurso.<br \/>\nEl an\u00e1lisis del relato se centra sobre el discurso en situaci\u00f3n de relato, esto es un conjunto de protocolos seg\u00fan los cuales es consumido el relato. El nivel narracional est\u00e1 constituido por los signos de la narratividad, el conjunto de operadores que reintegran funciones y acciones en la comunicaci\u00f3n narrativa articulada sobre su dador y su destinatario.<br \/>\nEste nivel narracional es el \u00faltimo que puede alcanzar nuestro an\u00e1lisis sin salirse del objeto-relato, sin transgredir la inmanencia que est\u00e1 en su base. Pero la narraci\u00f3n recibe su sentido del mundo que la utiliza: m\u00e1s all\u00e1 del nivel narracional, comienza el mundo, es decir, otros sistemas (sociales, econ\u00f3micos, ideol\u00f3gicos), cuyos t\u00e9rminos ya no son s\u00f3lo relatos, sino elementos de otra sustancia (hechos hist\u00f3ricos, determinaciones, comportamientos, etc.)<br \/>\nEl nivel narracional tiene un papel ambiguo: siendo contiguo a la situaci\u00f3n de relato (y a\u00fan a veces incluy\u00e9ndola) se abre al mundo, en el que el relato se deshace (se consume); pero, al mismo tiempo, al coronar los niveles anteriores, cierra el relato y lo constituye definitivamente como palabra de una lengua que prev\u00e9 e incluye su propio metalenguaje.<br \/>\n<strong>El sistema del relato<\/strong><br \/>\nEn la lengua del relato como en el sistema ling\u00fc\u00edstico encontramos un doble proceso: la articulaci\u00f3n o segmentaci\u00f3n que produce unidades (es la forma seg\u00fan Benveniste) y la integraci\u00f3n que re\u00fane estas unidades en unidades de un orden superior (es el sentido).<br \/>\nLa complejidad de un relato puede compararse con la de un organigrama, capaz de integrar los movimientos de retroceso y los saltos hacia delante; o m\u00e1s exactamente, es la integraci\u00f3n, en sus formas variadas, la que permite compensar la complejidad, aparentemente incontrolables de las unidades de un nivel; es ella la que permite orientar la comprensi\u00f3n de elementos discontinuos, continuos y heterog\u00e9neos (tales como el sintagma que no conoce m\u00e1s que una sola dimensi\u00f3n: la sucesi\u00f3n); si llam\u00e1ramos con Greimas, isotop\u00eda a la unidad de significaci\u00f3n (por ejemplo, la que impregna un signo y su contexto), diremos que la integraci\u00f3n es un factor de isotop\u00eda: cada nivel integrador da su isotop\u00eda a las unidades del nivel inferior y le impide al sentido oscilar \u2013lo que no dejar\u00eda de producirse si no percibi\u00e9ramos el desajuste de los niveles-. Sin embargo, la integraci\u00f3n narrativa no se presenta de un modo serenamente regular; a menudo, el relato se presenta como una sucesi\u00f3n de elementos imbricados que orientan una lectura horizontal y tambi\u00e9n vertical, hay una suerte de \u201ccojear estructural\u201d, como un juego incesante de potenciales cuyas ca\u00eddas variadas dan al relato su \u201ctono\u201d o su energ\u00eda: cada unidad es percibida en su aflorar y en su profundidad y es as\u00ed como el relato avanza: por el concurso de esas dos v\u00edas la estructura se ramifica, prolifera, se descubre \u2013y se recobra-: lo nuevo no deja de ser regular.<br \/>\nLa funci\u00f3n del relato no es la de \u201crepresentar\u201d, sino montar un espect\u00e1culo. El relato no hace ver, no imita; la pasi\u00f3n que puede inflamarnos al leer una novela no es la de una \u201cvisi\u00f3n\u201d (de hecho, nada vemos), es la del sentido, es decir, de un orden superior de la relaci\u00f3n, el cual tambi\u00e9n posee sus emociones, sus esperanzas, sus amenazas, sus triunfos: \u201clo que sucede\u201d en el relato no es, desde el punto de vista referencial (real), literalmente nada; \u201clo que pasa\u201d, es s\u00f3lo el lenguaje, la aventura del lenguaje, cuyo advenimiento nunca deja de ser festejado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD SEIS TEXTO FUENTE \/ Ir a Breves nociones te\u00f3ricas sobre la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del relato Roland Barthes, Introducci\u00f3n al an\u00e1lisis estructural de los relatos, Editorial Tiempo Contempor\u00e1neo, Buenos Aires, 1970.Adaptaci\u00f3n de la c\u00e1tedra. 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