{"id":216,"date":"2008-03-29T09:13:09","date_gmt":"2008-03-29T09:13:09","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/03\/29\/la-entrevista-una-invencion-dialogica-leonor-arfuch\/"},"modified":"2008-03-29T09:13:09","modified_gmt":"2008-03-29T09:13:09","slug":"la-entrevista-una-invencion-dialogica-leonor-arfuch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/03\/29\/la-entrevista-una-invencion-dialogica-leonor-arfuch\/","title":{"rendered":"La entrevista, una invencion dial\u00f3gica &#8211; Leonor ARFUCH"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"arfuch.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/unidades\/arfuch.jpg\" width=\"250\" height=\"188\" align=\"right\" hspace=\"30\" \/><br \/>\n<strong>UNIDAD 5<br \/>\nTEXTO FUENTE<\/strong> Ir a <a title=\"entrevista herramienta\" href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/03\/29\/la-entrevista-como-herramienta-de-recoleccion-de-datos\/\">La entrevista como herramienta de recolecci\u00f3n de datos<\/a><br \/>\n<strong>ARFUCH,Leonor<\/strong>, <em>La entrevista, una invencion dial\u00f3gica<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 1995. Adaptaci\u00f3n de Ana Mar\u00eda Margarit.<br \/>\n\u201cNuestra proximidad est\u00e1 dada por la lengua que compartimos, territorio de significaci\u00f3n en el que anclamos quiz\u00e1 m\u00e1s fuertemente que en otras fronteras\u201d<br \/>\nPunto de partida: se reconoce la entrevista como una forma de narraci\u00f3n, se reconoce la entrevista como una b\u00fasqueda de un plus de significaci\u00f3n, sin que importe si se cree o no en lo que el entrevistado dice, mediante la entrevista se le atribuye autenticidad a esa palabra.<br \/>\nLa entrevista como g\u00e9nero: una forma de cierta especificidad en el universo de la comunicaci\u00f3n massmedi\u00e1tica, a trav\u00e9s de la cual es posible aprehender rasgos significativos de nuestra cultura, en simultaneidad de la experiencia que nos ofrece el escenario contempor\u00e1neo.<br \/>\nLa entrevista es una vieja forma de indagaci\u00f3n cuya versatilidad va de lo informativo a lo cient\u00edfico, desde lo pol\u00edtico hasta lo \u00edntimo y hasta lo obsceno que est\u00e1 vigente, justamente por su apuesta esencial: una especie de renovaci\u00f3n cotidiana del contacto personalizado con el mundo, con una realidad que la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica hace cada vez m\u00e1s lejana e inasible.<br \/>\nRecordar los Di\u00e1logos de Plat\u00f3n, all\u00ed Socrates establec\u00eda la conversaci\u00f3n como un puente de acceso al conocimiento. La entrevista ha conservado algo de esa tendencia: instaura una relaci\u00f3n de proximidad con las figuras p\u00fablicas, mantiene el prestigio del directo que la prensa institucionaliz\u00f3 socialmente, pero se enfrenta a una paradoja: su credibilidad se construye con procedimientos propios de los g\u00e9neros de ficci\u00f3n, literarios o medi\u00e1ticos (formas de narrar, gestos, expresiones, entonaciones) su \u201cobjetividad puede derivar curiosamente en la puesta en escena a veces exacerbada de la subjetividad.<br \/>\nLos usos de la E no siempre apuntan a incrementar nuestro conocimiento de los hechos sino a relacionar dos universos existenciales, lo p\u00fablico y lo privado en una variedad de cruces, mezclas, superposiciones.<br \/>\nEn la E, siempre se juega al descubrimiento de una verdad, una revelaci\u00f3n que el di\u00e1logo, en alguna medida pr\u00f3ximo a la indagaci\u00f3n detectivesca, ayudar\u00eda a descubrir.<br \/>\nLa idea general es trabajar con libertad una trama de sentidos, aspectos m\u00faltiples que van desde su funcionamiento conversacional, sus reglas y sus desviaciones, hasta su incidencia en la configuraci\u00f3n de lo pol\u00edtico, por ejemplo, o de los territorios de la intimidad.<br \/>\nEl principio organizador para considerar a la E como un g\u00e9nero discursivo hay que buscarlo en cierta sinton\u00eda entre el aparato formal, los usos, los significados sociales de esos usos, entendido esto como la relevancia en el contexto cultural. En este sentido, se abordar\u00e1n tres cuestiones:<br \/>\n\u00b7 Definir la E como g\u00e9nero abordar\u00e1 la situaci\u00f3n comunicativa regida por el intercambio dial\u00f3gico, sus participantes, su vecindad con la conversaci\u00f3n cotidiana, los usos del lenguaje, sus infracciones, lo que de previsible e imprevisible tiene ese juego intersubjetivo de la verdad, de lo coloquial a lo formal, del chiste, el malentendido, a la iron\u00eda o la agresi\u00f3n<br \/>\n\u00b7 Hipotetizar respecto de un uso regulador de los sentimientos en el plano social. Despejar aqu\u00ed la manera en que interviene la afectividad, la expresi\u00f3n de los sentimientos, los personajes que se dibujan en esa escena, incluyendo a entrevistadores y entrevistados, en busca de admiraci\u00f3n, reconocimiento, identificaci\u00f3n. Se incluye aqu\u00ed la figura del h\u00e9roe, distante de los valores cl\u00e1sicos pero inspirada en nuevas haza\u00f1as, donde la fama suplanta con ventaja a las motivaciones trascendentales.<br \/>\n\u00b7 La aparici\u00f3n de \u201chistorias\u201d que se narran en el devenir del di\u00e1logo, superan el acontecer de la noticia para acercarse a la literatura y sobre todo a los g\u00e9neros biogr\u00e1ficos: autobiograf\u00edas, memorias, diarios \u00edntimos, testimonios, confesiones. La diferencia con estos g\u00e9neros literarios reside en la inmediatez del contacto, esa palabra que aparece dicha sin mediaci\u00f3n, en la espontaneidad del intercambio \u201ccara a cara\u201d y que a\u00fan las formas escritas tratan de restituir.<br \/>\nTambi\u00e9n aparecen en este trabajo la entrevista pol\u00edtica, entendida como una manera de acercar a la persona, a ese \u201cser com\u00fan\u201d que lo asemeja a cualquiera de nosotros y puede despertar, por ende, nuestra confianza y<br \/>\nla entrevista en la investigaci\u00f3n period\u00edstica, donde se acent\u00faa el caracter detectivesco de la indagaci\u00f3n.<br \/>\nDos salvedades: este trazado de un g\u00e9nero discursivo supone s\u00f3lo una relativa especificidad ya que los umbrales con otras formas son borrosos y a veces, indefinibles y por otra parte, se tiene en cuenta el car\u00e1cter azaroso de la lectura, la negociaci\u00f3n de sentidos que el texto siempre suscita en el lector.<br \/>\n<strong>CAPITULO 1<br \/>\nLOS LENGUAJES DE LA ENTREVISTA<\/strong><br \/>\nDe los consumos massmedi\u00e1ticos que cualquiera de nosotros realizamos durante un dia cualquiera podemos registrar que buena parte de esos consumos m\u00faltiples y discontinuos estuvo ocupado por entrevistas. Seguimos con naturalidad esos di\u00e1logos con reparto desigual donde uno de los protagonistas usa (y abusa) del derecho a la interrogaci\u00f3n.<br \/>\nEsta naturalidad proviene del h\u00e1bito del ejercicio de la conversaci\u00f3n; en realidad se trata de la misma pr\u00e1ctica s\u00f3lo que trasladada al espacio p\u00fablico. Esta semejanza, por momentos enga\u00f1osa, permite delinear el espacio social que ocupa la E: por un lado, el di\u00e1logo como lazo de proximidad, como familiaridad del intercambio entre personas, cualquiera sea su investidura; por el otro, una estricta normativa institucional que rige las posiciones no intercambiables del entrevistador y entrevistado, los temas recorridos autorizados, seg\u00fan de quien se trate, los l\u00edmites respectivos y hasta las posibles infracciones..<br \/>\nTerreno conflictivo, ya que en ese espacio p\u00fablico se puede involucrar lo pol\u00edtico, intereses en juego, prop\u00f3sitos de los interesados, pugnas por el sentido de lo que se dice, vidas privadas puestas en escena.<br \/>\nLa caracterizaci\u00f3n de la E puede abordarse por tres entradas:<br \/>\n1. El lenguaje, constituyente de su materialidad<br \/>\n2. La escena comunicativa en la cual se realiza<br \/>\n3. Los sentidos que se juegan en ese di\u00e1logo<br \/>\n<strong>La invenci\u00f3n dial\u00f3gica<\/strong><br \/>\nDesde el punto de vista de la situaci\u00f3n comunicativa, adoptaremos la perspectiva de Bajt\u00edn y de la teor\u00eda conocida como dialogismo.<br \/>\nPara Bajt\u00edn toda enunciaci\u00f3n es dial\u00f3gica, es decir supone siempre un interlocutor y por lo tanto, el atributo principal de todo enunciado es su car\u00e1cter destinado, modulado por la presencia del otro, en la medida de que argumenta para persuadirlo, le responde por anticipado, se adelanta a sus objeciones a partir de una hip\u00f3tesis sobre su capacidad de comprensi\u00f3n. Esta idea de que el destinatario est\u00e1 presente en el enunciado a\u00fan antes de que pueda emitir cualquier respuesta, e inclusive independientemente de ella, sugiere un protagonismo conjunto de los part\u00edcipes de la comunicaci\u00f3n. Entonces la recepci\u00f3n puede ser vista como un proceso activo y simult\u00e1neo donde en realidad ocurre que todos hablan todo el tiempo. El di\u00e1logo se construye precisamente en esa mutua adecuaci\u00f3n de hablar no solamente para sino por otro.<br \/>\n<strong>El g\u00e9nero discursivo, un espacio de heterogeneidad<\/strong><br \/>\nTambi\u00e9n la noci\u00f3n de g\u00e9nero discursivo como Bajt\u00edn propone es pertinente para la caracterizaci\u00f3n de la E.<br \/>\nNo es aquella vieja idea de g\u00e9nero, proveniente del campo de la literatura, que remit\u00eda a normas r\u00edgidas a las que deb\u00edan someterse las obras para ser inclu\u00eddas en un canon, sino una noci\u00f3n que ampl\u00eda el horizonte a cualquier tipo de discurso con el prop\u00f3sito de dar cuenta de las pr\u00e1cticas sociales que se juegan en cada esfera de la comunicaci\u00f3n, sin pretensi\u00f3n normativa o clasificatoria. La atenci\u00f3n no est\u00e1 puesta sobre las reglas formales sino sobre la multiplicidad de los usos de la lengua, los contextos y los usuarios. Esta noci\u00f3n remite a la idea de g\u00e9nero como estabilidades relativas, procesos en permanente disputa entre la repetici\u00f3n y la innovaci\u00f3n.<br \/>\nDesde esta \u00f3ptica los g\u00e9neros son extremadamente heterog\u00e9neos pero lo que los hace comparables es su naturaleza ling\u00fc\u00edstica com\u00fan: \u201cIncluyen tanto la diversidad de los tipos de di\u00e1logo cotidiano, como una carta, una orden, todo un universo de declaraciones p\u00fablicas, cient\u00edficas y todos los g\u00e9neros literarios (Bajt\u00edn)<br \/>\nComo son producto de mezclas y combinaciones esa heterogeneidad est\u00e1 presente en el interior de cada uno.<br \/>\nLos g\u00e9neros primarios son discursivamente simples y aqu\u00ed se ubican las formas cotidianas del di\u00e1logo, la conversaci\u00f3n, los registros familiares y los secundarios o complejos comprenden todas las variedades, period\u00edsticos, literarios, oficiales, medi\u00e1ticos. En esta clasificaci\u00f3n se ubica la entrevista, considerada a la vez como uno de los grandes g\u00e9neros period\u00edsticos medi\u00e1ticos pero tambi\u00e9n considerada literatura y discurso cient\u00edfico.<br \/>\nEste enfoque bajtiniano supone pensar la E de acuerdo a m\u00faltiples variables, pensar la productividad discursiva en redes abiertas y virtuales, pero tambi\u00e9n supone una valoraci\u00f3n, un conjunto de esquemas valorativos del mundo.<br \/>\nSi bien las E presentan una gran variedad, desde di\u00e1logos muy formales o interrogatorios estrictos a una suerte de charla entre amigos, el rasgo com\u00fan a todas es una notoria flexibilizaci\u00f3n del lenguaje, donde est\u00e1 permitido el uso de expresiones coloquiales y hasta dom\u00e9sticas. Parecer\u00eda que las mediaciones, inclusive las de la palabra escrita, no alcanzan a disipar ese car\u00e1cter de la oralidad, que se aviene por otra parte a la m\u00edstica de la funci\u00f3n period\u00edstica, a esa escena legendaria de la pregunta al testigo de los hechos.<br \/>\nLa cercan\u00eda que sugiere la E tiene que ver no s\u00f3lo con la presencia que por otra parte no es la \u00fanica manera de realizarla, sino tambi\u00e9n con una competencia que el receptor comparte con los protagonistas ya que se trata nada menos que de la aptitud para el di\u00e1logo, una competencia que es habitual.<br \/>\nEn definitiva, es siempre en la recepci\u00f3n donde se resuelven las expectativas de un g\u00e9nero y se consuman sus itinerarios virtuales. El lector siempre actualiza el texto, entra en di\u00e1logo con el texto y le otorga sentidos, ejerce la libertad de leer en su propia clave.<br \/>\n<strong>La conversaci\u00f3n una apuesta estrat\u00e9gica <\/strong><br \/>\nA la c\u00e9lebre dicotom\u00eda saussureana que dej\u00f3 fuera del posible an\u00e1lisis al habla, la imagen m\u00e1s cercana a la conversaci\u00f3n, sucedi\u00f3 una segunda fundaci\u00f3n de la ling\u00fc\u00edstica que instaur\u00f3 la noci\u00f3n de discurso, no como otro modo de nombrar al habla sino como puesta en juego de la lengua, algo que se dirime entre un yo y un tu, tambi\u00e9n social, intersubjetivo, sometido a reglas, lugar no s\u00f3lo de una intencionalidad sino tambi\u00e9n de la repetici\u00f3n, de lo involuntario, del inconciente (Benveniste).<br \/>\nBarthes (1979) reconoce que el estudio de la conversaci\u00f3n comporta un gran desaf\u00edo porque supone un terreno asistem\u00e1tico y toma su valor de su pereza formal, pero asimismo susceptible de teorizaci\u00f3n.<br \/>\nEn paralelo, Andy Warhol se hab\u00eda encargado de cultivar un \u201cantig\u00e9nero\u201d de entrevista que trataba de captar la repetici\u00f3n, el clich\u00e9, lo banal, rasgos que operaban como un l\u00edmite al sentido y H.Paul Grice, en el art\u00edculo \u201cLogic and Conversation\u201d postulaba la existencia de un principio b\u00e1sico de cooperaci\u00f3n, un esfuerzo de cooperaci\u00f3n en el cual cada participante se reconoce, comparte un objetivo com\u00fan o una direcci\u00f3n aceptada por todos, siempre hasta un cierto punto.<br \/>\nEste objetivo o direcci\u00f3n puede haberse acordado previamente, someterse a discusi\u00f3n o aparecer durante el intercambio, pero en cada situaci\u00f3n los participantes tienen la capacidad necesaria para operar el ajuste de lo que se considere apropiado.<br \/>\nEl principio de cooperaci\u00f3n se sustenta en una serie de reglas:<br \/>\n1. Cantidad (Que tu contribuci\u00f3n contenga tanta informaci\u00f3n como sea requerida)<br \/>\n2. Calidad (Que tu contribuci\u00f3n sea ver\u00eddica, no afirmes lo que creas falso ni aquello de lo cual no tengas pruebas)<br \/>\n3. Relaci\u00f3n (S\u00e9 relevante)<br \/>\n4. Modalidad (Habla con claridad, evita ser ambiguo)<br \/>\nSi bien la m\u00e1xima de Relaci\u00f3n es la que plantea mayores interrogantes y en general tal vez, todas las m\u00e1ximas son discutibles, lo que s\u00ed parece evidente es el car\u00e1cter cuasicontractual de los intercambios. La noci\u00f3n de implicatura da cuenta de esto: ciertos sobreentendidos que comparten los interlocutores y que permiten descifrar en una conversaci\u00f3n tanto la adecuaci\u00f3n como la infracci\u00f3n. En esta m\u00e1xima de Relaci\u00f3n acota los enunciados que pueden y\/o deben ser dichos seg\u00fan el medio, el soporte, el personaje, los destinatarios.<br \/>\nEl enfoque de Grice comparte con otros enfoques las ideas de pacto, contrato, convenci\u00f3n, cooperaci\u00f3n, competencia comunicativa, recepci\u00f3n y lectura pero tambi\u00e9n permite pensar que en la entrevista aunque haya acuerdo previo no necesariamente se mantiene en el curso de la conversaci\u00f3n y esta puede convertirse en una batalla. El principio de Calidad es una de las m\u00e1ximas m\u00e1s ajustadas por cuanto remite a la cuesti\u00f3n de la veracidad, principio b\u00e1sico del discurso informativo.<br \/>\nAunque la entrevista aparece como la escena m\u00e1s t\u00edpica de la comunicaci\u00f3n cara a cara se enfrenta siempre a la exigencia de ajuste, de autocorrecci\u00f3n: en las formas escritas este aspecto supone un trabajo posterior y en las formas habladas puede incluir rechazo a responder la pregunta.<br \/>\nLos niveles metacomunicativo y metalingu\u00edstico, donde la palabra se vuelve sobre s\u00ed misma, (se aclara, se refuerzan sentidos, se interviene en lo que se quiso decir) tienen mayor amplitud y manifestaci\u00f3n en las entrevistas pol\u00edticas y de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica que en los di\u00e1logos cotidianos.<br \/>\n<strong>Conversaci\u00f3n y sociabilidad: \u201cturnos\u201d e infracciones<\/strong><br \/>\nDesde una perspectiva sociolingu\u00edstica, que pone el acento en la relaci\u00f3n ente lenguaje y sociedad, el grupo de especialistas norteamericanos llamados \u201cconversacionalistas\u201d (Sacks, Schegloff, Jefferson, en la l\u00ednea de la tradici\u00f3n norteamericana de las microsociolog\u00edas, interaccionismo de Goffman, etnometodolog\u00eda de Garfinkel, sociolingu\u00edstica de Lavov) consideran que los intercambios cotidianos son lugares privilegiados de ejecuci\u00f3n de competencias socialmente adquiridas y relevantes, donde es posible estudiar la compleja red de relaciones sociales, la distribuci\u00f3n del poder, las identidades.<br \/>\nEllos encuentran una suerte de sistema en los procedimientos y reglas de la relaci\u00f3n cara a cara, en los lenguajes gestuales y corporales, la utilizaci\u00f3n del espacio y el aspecto m\u00e1s relevante, el funcionamiento de los turnos como principio ordenador de las intervenciones. Los turnos regulan los cambios de locutor, la duraci\u00f3n de la emisi\u00f3n, la distribuci\u00f3n de los participantes, la continuidad o discontinuidad en el uso de la palabra y por supuesto, las transgresiones.. La din\u00e1mica es variable seg\u00fan sea conferencia de prensa, panel, debate, conversaciones sociales, interrogatorio y opera en un equilibrio siempre amenazado por la pasi\u00f3n: todos sabemos del calor de la discusi\u00f3n, las tensiones, las disputas por el control o por \u201cla \u00faltima palabra\u201d.<br \/>\nYa sabemos como usuarios y como receptores c\u00f3mo funciona, c\u00f3mo debe funcionar y tambi\u00e9n sabemos el c\u00f3mo no se debe de nuestra experiencia acerca de c\u00f3mo disputar el espacio de otro, desviar una pregunta, interrumpir, desautorizar, agredir, cortar la palabra.<br \/>\nOtra noci\u00f3n pertinente para el g\u00e9nero es la de parejas de enunciados, cada uno de ellos formulado por un enunciador diferente pero que se corresponden en una relaci\u00f3n complementaria:<br \/>\n\u00b7 Pregunta-respuesta<br \/>\n\u00b7 Invitacion-aceptaci\u00f3n-rechazo<br \/>\n\u00b7 Reclamaci\u00f3n-concesi\u00f3n<br \/>\nEstos encadenamientos l\u00f3gicos pueden deslizarse como consecuencia de las estrategias discursivas idiosincr\u00e1sicas de una sociedad, por ejemplo con respuestas laterales, elusivas, nuevas preguntas, juegos de humor.<br \/>\nEjemplo: Mel Brooks entrevistado por Larry Siegel en Playboy<br \/>\nP: Mel, nos gustar\u00eda preguntarle<br \/>\n-\u00bfQui\u00e9n es \u201cnos\u201d? Veo a una sola persona en este cuarto. Sin contarme a m\u00ed por supuesto.<br \/>\nP: Al decir \u201cnosotros\u201d nos referimos a Playboy<br \/>\n&#8211; En otras palabras, \u00bfquiere decir que usted me interroga en nombre de toda la sexualmente liberada organizaci\u00f3n Playboy?<br \/>\nP: As\u00ed es.<br \/>\n&#8211; De paso, \u00bfcu\u00e1nto me van a pagar por este reportaje?<br \/>\nP: Nosotros no pagamos a nuestros entrevistados.<br \/>\n-\u00bfY qu\u00e9 me dice de usted, se\u00f1or Nosotros? A usted le pagan por hacer esto?<br \/>\nP: Buenos, s\u00ed, pero porque somos empleados de Playboy (&#8230;)<br \/>\n&#8211; Le dir\u00e9 lo que haremos. Yo le har\u00e9 las preguntas a usted. Y que me paguen a m\u00ed.<br \/>\nLas microsociolog\u00edas han prestado atenci\u00f3n a la relaci\u00f3n, siempre conflictiva, entre fen\u00f3menos sociales y lingu\u00edsticos, al punto de considerar que es en las pr\u00e1cticas conversacionales donde los individuos construyen y manifiestan el orden, los lazos, los sentidos de la sociedad en que viven y tambi\u00e9n sus diferencias \u00e9tnicas, culturales, generacionales,<br \/>\n<strong>La entrevista como acci\u00f3n<\/strong><br \/>\nOtro paradigma, el de John Austin comparte la idea de considerar al lenguaje como un tipo particular de acci\u00f3n. Austin indag\u00f3 sobre qu\u00e9 se quiere decir cuando se usan determinadas expresiones y se centr\u00f3 sobre el an\u00e1lisis de los usos y situaciones para poner de manifiesto su car\u00e1cter eminentemente creador, transformador de la realidad.<br \/>\nAs\u00ed, todo enunciado m\u00e1s all\u00e1 de lo que dice, cumple un acto ilocutorio derivado del propio hecho de la enunciaci\u00f3n, es un hacer que, lejos de ser un mero reflejo o representaci\u00f3n de lo existente, produce modificaciones en la situaci\u00f3n, generando nuevas relaciones entre los interlocutores.<br \/>\nAdem\u00e1s del ya cl\u00e1sico ejemplo de la \u201cpromesa\u201d, acci\u00f3n del lenguaje que se cumple en s\u00ed misma independientemente que se cumpla o no lo prometido, podr\u00eda decirse que todo tipo de actos lingu\u00edsticos produce un cambio en la situaci\u00f3n, en la medida en que aqu\u00e9llos son interpretados por el otro, el destinatario, en un marco de circunstancias apropiadas.<br \/>\nLo que da sentido a las acciones (prometer, elogiar, afirmar) es la existencia de convenciones sociales que dictaminan que las promesas deben cumplirse, que algunas personas pueden dar \u00f3rdenes, etc.; el acto o valor ilocutorio entonces acent\u00faa el aspecto convencional de todo intercambio, que supone reglas y condiciones necesarias para una satisfactoria ejecuci\u00f3n. Aqu\u00ed reaparece la idea de un acuerdo, de un equilibrio normativo que sostiene la posibilidad misma de la comunicaci\u00f3n.<br \/>\nDesde esta \u00f3ptica la entrevista se puede analizar como un ejemplo can\u00f3nico: se construye a partir del derecho a preguntar, convoca por eso mismo al acto perlocutorio (AUSTIN: \u201clo que producimos y logramos porque decimos algo\u201d) en forma de respuesta inmediata, puede operar como un simple intercambio pero tambi\u00e9n como una instancia de verificaci\u00f3n, de control, de denuncia, puede llegar a la violencia verbal.<br \/>\nLos enfoques que hemos venido presentando permiten estudiar al g\u00e9nero E como una actividad discursiva compleja que teje redes de intersubjetividad, crea obligaciones, ejerce la persuasi\u00f3n, el control o la violencia. Aunque est\u00e1 ligada a las pr\u00e1cticas cotidianas de la conversaci\u00f3n, se aleja de ellas por su grado de institucionalizaci\u00f3n, por su intencionalidad, por su articulaci\u00f3n al espacio p\u00fablico y a la funci\u00f3n period\u00edstica, por la notoriedad o el estatus de sus protagonistas, por el tipo de competencias exigidas en el rol del entrevistador.<br \/>\nSe da en el juego de los turnos y de la interrogaci\u00f3n, la necesidad de ajuste constante entre preguntas y respuestas, el requisito de mantener el inter\u00e9s del entrevistado y del p\u00fablico, toda una serie de demandas de competencias del entrevistador.<br \/>\nGarfinkel y Sacks proponen una serie de habilidades pragm\u00e1ticas que se resumen en el concepto de formulating (formulaci\u00f3n) para este tipo de intercambios:<br \/>\n\u00fc Plantear con claridad las preguntas<br \/>\n\u00fc Repreguntar<br \/>\n\u00fc Volver sobre un tema o cuesti\u00f3n que qued\u00f3 pendiente<br \/>\n\u00fc Resumir<br \/>\n\u00fc Glosar<br \/>\n\u00fc Desarrollar lo sustancial de las afirmaciones del otro<br \/>\n\u00fc Hacer avanzar el di\u00e1logo<br \/>\n\u00fc Anular el silencio<br \/>\n\u00fc Aprovechar elementos inesperados pero relevantes<br \/>\n\u00fc Dar un giro radical si es necesario<br \/>\n\u00fc Abrir una pol\u00e9mica<br \/>\nEn las formulaciones de la E suelen aparecer inversi\u00f3n de roles, intercambios conflictivos, desajustes, que suelen demostrar que la naturaleza del intercambio ser\u00eda la imperfecci\u00f3n. Sin embargo, el conflicto en una cierta dosis no es ajeno a una buena interacci\u00f3n: la diferenciaci\u00f3n de posiciones redunda tanto en inter\u00e9s del tema como de la relaci\u00f3n que se juega en ella.<br \/>\nEn la radio y televisi\u00f3n la tensi\u00f3n posible es inmediatamente evidente; tambi\u00e9n, en la materialidad de la escritura, aunque hay aqu\u00ed un problema de tiempo, un diferido, un trabajo unilateral a posteriori que, seg\u00fan como se mire resulta inquietante: qu\u00e9 puede hacer el otro con la propia palabra al escribir, c\u00f3mo se reparte el poder de la enunciaci\u00f3n.<br \/>\nEjemplo: Marlon Brando, entrevistado por L. Grobel en Playboy (1982)<br \/>\nP.: Durante la mayor parte de su carrera usted ha evitado las entrevistas prolongadas, \u00bfpor qu\u00e9?<br \/>\n-Me he arrepentido de la mayor parte de las entrevistas que me han hecho, porque no escriben lo uno dice, o porque lo dicen fuera de contexto, o porque lo yuxtaponen de tal manera que no refleja lo que uno ha dicho (&#8230;) y adem\u00e1s, se puede decir algo dentro de un determinado esp\u00edritu, con una sonrisa, pero cuando aparece impreso, la sonrisa no est\u00e1.<br \/>\nP.: Siempre ponemos indicarla entre par\u00e9ntesis (&#8230;)<br \/>\nEse momento ut\u00f3pico de la transparencia, de la restituci\u00f3n de una palabra \u201cTal como fue dicha\u201d aparece al mismo tiempo como regla y como imposibilidad de la escritura: la obligaci\u00f3n de reproducir \u201ctextualmente\u201d enunciados que sin embargo ya est\u00e1n fuera del marco de su enunciaci\u00f3n, en otro contexto y otro tiempo. En un juego de cajas chinas, esa escena primigenia del encuentro, donde ya est\u00e1bamos inclu\u00eddos como un tercero virtual (destinatarios, alocutarios, p\u00fablicos) entra, transformada en un relato que pretende ser representaci\u00f3n de esa escena y que define, a su vez, los lugares posibles para el receptor.<br \/>\nHay en las formas escritas o radiof\u00f3nicas un intento de representaci\u00f3n visual, de atrapar, entre par\u00e9ntesis, aquello que es de otro orden, como la sonrisa, una utilizaci\u00f3n de signos DIEGETICOS, a la manera del gui\u00f3n de cine o del segundo texto teatral.<br \/>\nTodo di\u00e1logo est\u00e1 atravesado de m\u00faltiples determinaciones, no s\u00f3lo las inherentes al uso del lenguaje y a las posiciones de los enunciadores sino tambi\u00e9n las que imponen las instituciones involucradas en cada caso y los soporte medi\u00e1ticos en cuesti\u00f3n.<br \/>\nEsta \u201cajenidad\u201d de la palabra (por cuanto se est\u00e1 obligado a decir o no decir, a \u201cHablar por boca de otros\u201d) compartida por los interlocutores, participa de un fen\u00f3meno mayor, que ya Bajt\u00edn analizara, y que tiene que ver con la pluralidad de voces que hablan, sin que nos demos cuenta, en los enunciados que consideramos \u201cpropios\u201d: viejos saberes, creencias, dichos del sentido com\u00fan, verdades que no necesitan demostraci\u00f3n, opiniones fijadas por el estereotipo.<br \/>\nAs\u00ed cada enunciado no solamente interact\u00faa, como vimos, con otro que instituye frente a s\u00ed (dialogismo) sino tambi\u00e9n con la otredad de lo ya dicho, con el antiguo sustrato de una lengua y una cultura.<br \/>\nEsto se inscribe dentro del car\u00e1cter polif\u00f3nico del lenguaje; hablamos no desde una absoluta soledad sino desde una trama sociocultural, el lenguaje nos precede y nos impone sus marcas.<br \/>\nA la vez, el lenguaje atesora una sabidur\u00eda acumulada en sus usos hist\u00f3ricos, una riqueza de significaciones que se actualizan en nuevos contextos. Esa heterogeneidad de la polifon\u00eda nos hace sensibles a la intertextualidad, el modo en que dialogan entre s\u00ed los discursos, las diferentes huellas de unos en otros, las afiliaciones, las deudas y pr\u00e9stamos.<br \/>\nEn su estructura dial\u00f3gica, la E permite la expansi\u00f3n narrativa que tiene que ver con las transformaciones de una historia. En este sentido se aproxima a la conversaci\u00f3n cotidiana, donde el sujeto, a partir de relatos personales, construye un lugar de reflexi\u00f3n, de autoafirmaci\u00f3n (de un ser, de un hacer, de un saber), de objetivaci\u00f3n de la propia experiencia.<br \/>\nEn tanto trabajo narrativo tiene cierta similaridad con los relatos de ficci\u00f3n de la literatura: son identificables algunos componentes can\u00f3nicos: la voz (autor, narrador, personaje) el tiempo del relato, su velocidad y ritmo, los modos de la narraci\u00f3n. En la E, har\u00eda falta trazar la diferencia entre la persona cuyo cuerpo y voz se imponen a la mirada y quien habla all\u00ed, en el di\u00e1logo, en definitiva tambi\u00e9n un sujeto discursivo. Pese a la innegable cercan\u00eda, en la E podr\u00eda hablarse con mayor propiedad de personajes, tanto entrevistador como entrevistado construidos para su exhibici\u00f3n p\u00fablica con los mismos procedimientos de ficci\u00f3n de la literatura o la televisi\u00f3n.<br \/>\n<strong>CAPITULO 3<br \/>\nLA ENTREVISTA, UNA NARRATIVA<\/strong><br \/>\nLa E deviene en historias breves, fragmentadas, incompletas, sitiadas por la interrupci\u00f3n s\u00fabita que est\u00e1 siempre latente en el di\u00e1logo. Se enfrenta a la tiran\u00eda del espacio, papel o bloque de TV; por eso mismo nos enfrenta a conclusiones relativas, con promesas de intercambios futuros.<br \/>\nComo rasgo de lo contempor\u00e1neo, la aceleraci\u00f3n, la discontinuidad, el ritmo del clip, producen sin embargo la continuidad de un flujo espacio temporal donde nuestra atenci\u00f3n flotante nos permite unir de manera inconsciente, las im\u00e1genes dispersas, retazos de entrevistas que van componiendo un personaje, una narraci\u00f3n, una historia abierta a sucesivas actualizaciones.<br \/>\n<strong>La \u201cverdad\u201d entre el fragmento y el detalle<\/strong><br \/>\nPodr\u00eda pensarse que el car\u00e1cter inconcluso, abierto, que tiene la entrevista, la variedad de historias que narra, la importancia del detalle, sus distintas situaciones y personajes hacen dif\u00edcil su caracterizaci\u00f3n. No obstante, sus recorridos est\u00e1n bastante tipificados. Si se except\u00faan las referencias puntuales a la actualidad, la pol\u00edtica y la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica o art\u00edstica, el universo que alberga a los m\u00faltiples relatos es, ni m\u00e1s ni menos, la vida, modulada por recuerdos de infancia o de madurez, signada por la experiencia, el trabajo o la funci\u00f3n, por la filosof\u00eda personal del entrevistado, el \u00e9xito o la desgracia, condensada en detalles o en fragmentos de memoria, apresada en la instantaneidad del presente, tomada como excusa narcisista.<br \/>\n<strong>La obsesi\u00f3n biogr\u00e1fica: entrever la interioridad<\/strong><br \/>\nParece parad\u00f3jico que en este fin de siglo tenga tanta preeminencia el contar historias simples; el lugar destacado que ocupan los relatos biogr\u00e1ficos en el horizonte massmedi\u00e1tico delinea un espacio de identificaci\u00f3n respecto de la macro-narratividad en que est\u00e1 inmerso, an\u00f3nimamente el sujeto contempor\u00e1neo. Sometido a los dict\u00e1menes del mercado, de la publicidad, del dise\u00f1o, a la tiran\u00eda de las normativas terap\u00e9uticas, sanitarias, alimentarias, est\u00e9ticas, de la evocaci\u00f3n del mundo privado, de la identidad personal y de las experiencias cercanas, tiene que ver sin duda con la fantas\u00eda de que es posible alg\u00fan protagonismo, con la b\u00fasqueda de singularidad.<br \/>\nEn este territorio narrativo hay una convocatoria a expresar el yo , una apertura a la subjetividad que gana todos los planos, incluso los acad\u00e9micos. Recordemos aqu\u00ed el caso del inter\u00e9s de la historia por los relatos con marcas subjetivas del narrador, microhistorias, o el caso de la cr\u00edtica literaria actual donde vuelven a tener relevancia para la interpretaci\u00f3n, la confrontaci\u00f3n textual con tramas biogr\u00e1ficas.<br \/>\nEsta exaltaci\u00f3n de lo vivencial que parece acompa\u00f1ar el fin de siglo, no puede escapar sin embargo a la tentaci\u00f3n de imponer modelos. \u201cLa vida, -se\u00f1alaba Bajt\u00edn en los a\u00f1os 50- se toma del contexto valorativo de las revistas, los peri\u00f3dicos, protocolos, de la popularizaci\u00f3n de las ciencias, de las conversaciones, etc.<br \/>\nLa autorrepresentaci\u00f3n y el relato de la propia vida se mezclan en la entrevista con otros objetivos. La pugna de puntos de vista, el protagonismo conjunto del entrevistador, los supuestos \u00e9ticos que no siempre se comparte, complejizan bastante la instancia de la enunciaci\u00f3n.<br \/>\nEn el libro de conversaciones, centrado en el relato de una vida, la presencia del otro parece estar all\u00ed justamente para ayudar a exteriorizar, apuntalar la debilidad de la memoria, el desfallecimiento de las cronolog\u00edas, la b\u00fasqueda de sentido. Y en realidad, como todo relato vital, la E como otros g\u00e9neros es, como toda narraci\u00f3n una puesta en sentido, tiene que ver con el sentido de la vida.<br \/>\n<strong>Ficcionalizar la vida tal cual es <\/strong><br \/>\nEl ejemplo t\u00edpico de las formas que pretender dar cuenta de la vida \u201ctal cual es\u201d, lo constituy\u00f3 el Nuevo Periodismo americano de los a\u00f1os 60, conocido tambi\u00e9n como non fiction, que marc\u00f3 la diferencia en los g\u00e9neros de la cr\u00f3nica y la entrevista.<br \/>\nComo escritura, se aproxim\u00f3 a la novela negra, pero en ning\u00fan momento se cuestionaron los contratos de \u201cautenticidad\u201d por el cual los acontecimientos deben ser reportados tal como se producen en la realidad (\u201clugar donde uno imagina que podr\u00eda verificar la existencia de los acontecimientos\u201d, Charaudeau), el contrato de \u201cseriedad\u201d que involucra a la actividad de la informaci\u00f3n en la obligaci\u00f3n moral de una trasmisi\u00f3n veraz de la noticia.<br \/>\nMuy cerca del detective y tambi\u00e9n del antrop\u00f3logo, el reportero obten\u00eda sus historias no en entrevistas formales sino en un \u201cestar all\u00ed\u201d, una especie de observaci\u00f3n participante que lo llevaba a menudo a la convivencia con el entrevistado o la presencia durante varios d\u00edas en el lugar de inter\u00e9s.<br \/>\nUno de los aspectos m\u00e1s interesantes de esta herencia para el \u00e1mbito de las ciencias sociales fue la creaci\u00f3n e un espacio diferente para el entrevistador, un espacio m\u00e1s humano, espacio donde se considera lo que cambia con su presencia en el otro y c\u00f3mo opera all\u00ed su propia subjetividad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 5 TEXTO FUENTE Ir a La entrevista como herramienta de recolecci\u00f3n de datos ARFUCH,Leonor, La entrevista, una invencion dial\u00f3gica, Paid\u00f3s, Barcelona, 1995. Adaptaci\u00f3n de Ana Mar\u00eda Margarit. \u201cNuestra proximidad est\u00e1 dada por la lengua que compartimos, territorio de significaci\u00f3n en el que anclamos quiz\u00e1 m\u00e1s fuertemente que en otras fronteras\u201d Punto de partida: se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/216"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=216"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/216\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}