{"id":215,"date":"2008-03-29T09:09:44","date_gmt":"2008-03-29T09:09:44","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/03\/29\/la-entrevista-periodistica-jorge-halperin\/"},"modified":"2008-03-29T09:09:44","modified_gmt":"2008-03-29T09:09:44","slug":"la-entrevista-periodistica-jorge-halperin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/03\/29\/la-entrevista-periodistica-jorge-halperin\/","title":{"rendered":"La entrevista period\u00edstica &#8211; Jorge HALPER\u00cdN"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/_7NbM9z9F9XY\/S-f73E5Au5I\/AAAAAAAAAG8\/bo9NALTQgu8\/s1600\/int-178916.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><strong>UNIDAD 5<br \/>\nTEXTO FUENTE<\/strong>Ir a <a title=\"entrevista herramienta\" href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/03\/29\/la-entrevista-como-herramienta-de-recoleccion-de-datos\/\">La entrevista como herramienta de recolecci\u00f3n de datos<\/a><br \/>\n<strong>HALPER\u00cdN, Jorge<\/strong>,Introducci\u00f3n, Cap\u00edtulos 1 y 2 de <em>La entrevista period\u00edstica,<\/em> Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1995. P\u00e1g. 9 a 29. Adaptaci\u00f3n de la c\u00e1tedra.<br \/>\n<strong>Introducci\u00f3n<br \/>\nLa arquitectura de la entrevista<\/strong><br \/>\nCriticadas como \u201cnotas cortadas a los hachazos\u201d, cuestionadas por la gente de la talla del escritor Milan Kundera que denunci\u00f3 el fascismo de la pregunta, las entrevistas (editadas o no como tales) son uno de los insumos fundamentales del periodismo y los medios. Sobre todo, en esta profesi\u00f3n que est\u00e1 centrada en los v\u00ednculos. Efectivamente, el periodista trabaja con papeles y personas. Todo lo que no obtiene de su experiencia directa \u2013 es decir la mayor parte de lo que escribe -, lo que no surge de los cables y los despachos, de los otros medios y de los archivos, s\u00f3lo lo consigue sobre la base de conversaciones con infinidad de personas conocidas y an\u00f3nimas. Por lo tanto, cada d\u00eda el periodista entrevista casi tanto como respira.<br \/>\nNo ser\u00eda descabellado calificar la entrevista como una conversaci\u00f3n absurda en la que una persona (p\u00fablica o no) es interrogada por un desconocido que le hace muchas veces preguntas \u00edntimas o comprometidas esperando que \u00e9l responda con revelaciones que normalmente les niega, incluso, a muchos de sus conocidos. Y, si se quiere, esta visi\u00f3n tambi\u00e9n encaja en la multitud de variantes no period\u00edsticas de la entrevista (el interrogatorio policial y judicial; la entrevista laboral; la entrevista psicoanal\u00edtica, etc\u00e9tera).<br \/>\nPor fortuna, m\u00e1s all\u00e1 de aquel escenario conspirativo, hay tambi\u00e9n otra manera de ver el g\u00e9nero: a la luz de una multitud de brillantes ejemplos, es justo describir la entrevista como una nota que trae la vibraci\u00f3n de un personaje, su respiraci\u00f3n, sus puntos de vista y su naturaleza.<br \/>\nLa realidad de la tarea se ubica en el inquietante cruce entre aquella dura intrusi\u00f3n y este encuentro lleno de calor personal.<br \/>\nEl di\u00e1logo period\u00edstico es tambi\u00e9n la oportunidad de tener una fuente \u00fanica a nuestra disposici\u00f3n, mejor dicho a disposici\u00f3n de la habilidad que tengamos para construir un v\u00ednculo que nos permita obtener del sujeto toda la informaci\u00f3n que buscamos, lo voluntario y tambi\u00e9n lo involuntario, incluso trabajado con sus medias palabras.<br \/>\nPero la entrevista es tambi\u00e9n el fascinante reino de la pregunta, el ejercicio de la interrogaci\u00f3n, el abrir la mente al sentido \u00faltimo de las cosas. No se trata de que pensemos con Oriana Fallaci que \u201clas preguntas son m\u00e1s importantes que las respuestas\u201d, sino de reinvindicar el acto militante de interrogar. Porque no est\u00e1 en juego s\u00f3lo la pregunta que desencadena una respuesta, sino tambi\u00e9n la que remite a nuevas preguntas. Como lo se\u00f1ala Jos\u00e9 Ferrater Mora, \u201cLa vida humana est\u00e1 enteramente abierta a lo que se presenta. La vida no es \u201cnada\u201d excepto preguntar sobre s\u00ed misma.\u201d Y la pregunta asume diversas formas. Por ejemplo, filos\u00f3ficamente, cada uno de los sentimientos \u2013 el temor, el amor, la angustia \u2013 es en el fondo de naturaleza interrogativa.<br \/>\nPreguntar es detener por un instante el mundo y someterlo a un examen. Desde la inmolaci\u00f3n de S\u00f3crates, el gran preguntador, el t\u00e1bano de los griegos, hasta nuestros d\u00edas, las preguntas son socialmente m\u00e1s inc\u00f3modas que las respuestas. Pertenecen, claro al campo de lo incierto y, en consecuencia, es comprensible que puedan desatar cortocircuitos.<br \/>\nAs\u00ed y todo, la gente vive fascinada por las preguntas y goza intensamente de las entrevistas, que no est\u00e1n ausentes de ning\u00fan producto period\u00edstico. Lo que no significa que en las redacciones se reconozca la importancia de este g\u00e9nero y se advierta que hay un saber espec\u00edfico, reglas del buen hacer de la entrevista.<br \/>\n<strong>Cap\u00edtulo 1<br \/>\nEl v\u00ednculo periodista-entrevistado<\/strong><br \/>\nLa entrevista es la m\u00e1s p\u00fablica de las conversaciones privadas. Funciona con las reglas del di\u00e1logo privado (proximidad, intercambio, exposici\u00f3n discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atm\u00f3sfera de intimidad) pero est\u00e1 construida para el \u00e1mbito de lo p\u00fablico. El sujeto entrevistado sabe que se expone a la opini\u00f3n de la gente. Por otra parte, no es un di\u00e1logo libre con dos sujetos. Es una conversaci\u00f3n radial, o sea centrada en uno de los interlocutores, y en la que uno tiene el derecho de preguntar y el otro de ser escuchado.<br \/>\nEs indispensable comprender qu\u00e9 clase de v\u00ednculo es \u00e9ste para examinar los problemas pr\u00e1cticos del trabajo, nuestras atribuciones y tambi\u00e9n la clase de responsabilidad \u00e9tica que asumimos. La relaci\u00f3n entre el periodista y su personaje no es entre pares; es asim\u00e9trica. Nuestro sujeto est\u00e1 en el centro de la escena y nosotros a un costado, facilitando su contacto con los lectores y oyentes. Por otro lado, su voz es naturalmente m\u00e1s importante que la nuestra. No importa lo mismo para los lectores saber lo que piensa nuestro personaje que las ideas que podamos esbozar nosotros durante el di\u00e1logo. En todo caso, nuestras ideas deben ser inteligentes como disparadoras del entrevistado y como herramientas para poner a prueba su discurso. Por otro lado, nuestra subjetividad vale en tanto pueda aportarle al lector una mejor aproximaci\u00f3n, un acercamiento sin interferencias al sujeto y sus ideas.<br \/>\nMirando desde otro \u00e1ngulo, tambi\u00e9n existe una asimetr\u00eda en sentido inverso: por un momento, ese personaje p\u00fablico est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n para ser guiado, interrumpido, criticado y derivado hacia distintos temas. Estamos autorizados a cuestionarlo p\u00fablicamente en su presencia, a poner en dudas sus declaraciones, a explorar sus dudas y contradicciones como si alguien nos hubiera investido de una autoridad representativa.<br \/>\nNo somos amigos ni actuamos simplemente como dos personas que sostienen un encuentro. Est\u00e1 sucediendo algo infinitamente m\u00e1s complejo: la entrevista period\u00edstica es un intercambio entre dos personas f\u00edsicas y unas cuantas instituciones que condicionan subjetivamente la conversaci\u00f3n. El entrevistado habla para el periodista, pero tambi\u00e9n est\u00e1 pensando en su ambiente, en sus colegas, en el modo como juzgar\u00e1n sus declaraciones la gente que influye en su actividad y en su vida, y el p\u00fablico en general.<br \/>\nEn el otro extremo, el periodista trabaja para un medio concreto cuyas reglas debe tener en cuenta, estructura su di\u00e1logo pensando en los lectores y no es indiferente al juicio de sus pares. Nada m\u00e1s alejado, entonces, de los encuentros espont\u00e1neos. Lo que obliga a desplegar una estrategia cuidadosa que, atendiendo a la multitud de presiones que operan en el di\u00e1logo period\u00edstico, no termine por frustrar la posibilidad de una rica conversaci\u00f3n.<br \/>\nEl periodista debe trabajar duro para atenuar esas tensiones, disminuir la comprensible paranoia de sus entrevistados y convertirse para ellos en una persona confiable. Manipula sutilmente la situaci\u00f3n cuidando no someter al entrevistado y alterar su comportamiento, y se previene de las manipulaciones del sujeto. Es inevitable que el entrevistado despliegue un juego de seducci\u00f3n tratando de disminuir la inquietud o directamente la sensaci\u00f3n de peligro que le plantea el periodista, y conseguir que \u00e9ste se lleve la mejor impresi\u00f3n. Por eso tambi\u00e9n es inevitable que desee transmitir una imagen de coherencia en todos sus actos e ideas y que, en consecuencia, nosotros debamos explorar muchas veces en sus contradicciones, en sus dudas, en las fisuras de su discurso para sacar al verdadero sujeto a la superficie.<br \/>\nEl periodista escucha al entrevistado, no trabaja para \u00e9l sino para un tercero (el medio, el lector), no le presta un servicio. Pero consigue aumentar o sencillamente consolidar su presencia p\u00fablica. El periodista se convierte en el empalme entre lo p\u00fablico y lo privado para lo cual debe prevenir todos los cortocircuitos.<br \/>\nEn cierto modo, su tarea consiste en anestesiar parte de la conciencia de sus entrevistados para que pierdan la ansiedad y la angustia que pueden acompa\u00f1ar al acontecimiento dram\u00e1tico que tiene lugar all\u00ed: est\u00e1n formulando declaraciones que ser\u00e1n le\u00eddas y escuchadas por miles de personas. Ahora bien, el periodista sabe que debe suministrar un suave tranquilizante, no un poderoso somn\u00edfero.<br \/>\nPodemos exagerar un poco y decir que el periodista es una suerte de hipnotizador que debe aplicar suaves dosis de su medicina para que el di\u00e1logo se encarrile de manera productiva.<br \/>\nDe modo que si hay un campo donde el entrevistador no puede dejar de desarrollar una maestr\u00eda es el de los v\u00ednculos. Si no es capaz de lograr un buen rapport con sus personajes, es mejor que se dedique a otra especialidad period\u00edstica, y aun as\u00ed probablemente tendr\u00e1 dificultades en este oficio.<br \/>\n<strong>Cap\u00edtulo 2<br \/>\nUn abordaje pr\u00e1ctico<\/strong><br \/>\nPodemos distinguir los tipos de entrevistas en sus grandes variantes, seg\u00fan lo que busca el periodista y seg\u00fan el grado de presencia del entrevistado, desde la forma m\u00e1s personalizada hasta el anonimato:<br \/>\n\u00b7 de personaje,<br \/>\n\u00b7 de declaraciones (consultas e interpelaciones al poder, a pol\u00edticos, economistas o funcionarios p\u00fablicos o privados)<br \/>\n\u00b7 de divulgaci\u00f3n,<br \/>\n\u00b7 informativas,<br \/>\n\u00b7 testimoniales,<br \/>\n\u00b7 encuestas.<br \/>\nEn todos los tipos de entrevistas hay un juego de confrontaci\u00f3n, pero este juego alcanza su punto m\u00e1ximo en las entrevistas de personaje y las de declaraciones. En ambas, el di\u00e1logo busca no s\u00f3lo la cooperaci\u00f3n del sujeto \u2013 como sucede en las encuestas, las entrevistas informativas, de divulgaci\u00f3n y las testimoniales \u2013 sino que tambi\u00e9n debe avanzar en contra de \u00e9l. Es decir, en aquello que el entrevistado no muestra voluntariamente o, incluso, desea ocultar.<br \/>\nEn general, el periodista y el entrevistado tienen intereses distintos y, a veces, muy poco convergentes. Por eso, la construcci\u00f3n del di\u00e1logo se vuelve un trabajo elevadamente artesanal. Por la compleja estrategia y la delicada sensibilidad que demanda durante el encuentro mismo, y por la enorme importancia que tiene el antes y el despu\u00e9s: la cuidadosa preparaci\u00f3n de la entrevista y la tarea crucial de editarla.<br \/>\nEl primer paso del \u201cantes\u201d reside en la elecci\u00f3n del entrevistado, que puede estar en manos del periodista o venir ya determinada por el editor. En cualquiera de las dos formas, el entrevistador debe actuar como si \u00e9l lo hubiera elegido, y ser consciente de por qu\u00e9 prefiri\u00f3 a ese sujeto.<br \/>\nAlgunas razones para elegir al entrevistado:<br \/>\n&#8211; Porque es un personaje famoso,<br \/>\n&#8211; es un personaje curioso,<br \/>\n&#8211; es muy representativo de algo,<br \/>\n&#8211; es clave en una circunstancia, est\u00e1 ligado a una noticia,<br \/>\n&#8211; es portador de un saber muy valioso,<br \/>\n&#8211; por el valor de sus ideas.<br \/>\nEl periodista debe ser perfectamente consciente de las razones por las que ha sido elegido su entrevistado y, muy especialmente, de lo que espera lograr con esa conversaci\u00f3n:<br \/>\n&#8211; Conseguir que haga una revelaci\u00f3n in\u00e9dita,<br \/>\n&#8211; Llevarlo a formular una importante denuncia,<br \/>\n&#8211; Mostrar un \u00e1ngulo desconocido del personaje,<br \/>\n&#8211; Lograr que el sujeto profundice en algo que ha llamado la atenci\u00f3n de la gente,<br \/>\n&#8211; Producir con \u00e9l una exposici\u00f3n fascinante sobre un tema de inter\u00e9s p\u00fablico,<br \/>\n&#8211; Obtener un retrato completo de su personalidad,<br \/>\n&#8211; Exponerlo como un caso testigo.<br \/>\nEn el noventa y nueve por ciento de los casos recomendamos no lanzarse a una entrevista improvisada. Es decir, agregar durante la charla todas las preguntas que valgan la pena, pero armar un cuestionario antes de sentarse con el sujeto. Ahora bien, s\u00f3lo cuando el periodista tiene claros los motivos de la elecci\u00f3n del personaje y lo que espera lograr de esa conversaci\u00f3n puede dar un rumbo inteligente a su cuestionario. Entonces s\u00ed, con una s\u00f3lida retaguardia podr\u00e1 sentarse con toda naturalidad frente al sujeto, explorarlo en busca de su nota e improvisar todo lo que sea necesario.<br \/>\nUna s\u00f3lida retaguardia es contar con diez buenas preguntas, unos tres o cuatro temas diferentes y un firme conocimiento del personaje.<br \/>\nEl primer problema es definir qu\u00e9 es una buena pregunta. No existe una clasificaci\u00f3n universal, pero entre las virtudes que puede tener una buena pregunta se cuentan el que sea clara; que provoque informaci\u00f3n; que se haga cargo de una demanda colectiva o que exprese las dudas de la gente si se trata de un personaje p\u00fablico; que sea abierta; que permita profundizar; que consiga explicaciones; que d\u00e9 lugar a oposiciones; que busque lo nuevo; que invite al personaje a usar im\u00e1genes y fantas\u00edas; que seleccione lo importante; que piense en lo global y en los detalles; que atraiga an\u00e9cdotas.<br \/>\nDesde luego, hay que usar hasta el cansancio las famosas 5 \u201cW\u201d inglesas (en nuestro idioma \u201cqu\u00e9\u201d, \u201cqui\u00e9n\u201d, \u201cpor qu\u00e9\u201d, \u201ccu\u00e1ndo\u201d y \u201cd\u00f3nde\u201d) y la \u201cH\u201d de \u201chow\u201d (c\u00f3mo\u201d). En toda conversaci\u00f3n period\u00edstica se emplean en un ochenta por ciento estas preguntas cl\u00e1sicas, que son como una verdadera locomotora que acarrea informaci\u00f3n y tambi\u00e9n consigue precisa detalles, mientras que el resto de la charla est\u00e1 compuesta de preguntas m\u00e1s elaboradas o espec\u00edficas.<br \/>\nLas preguntas son portadoras de conjeturas, hip\u00f3tesis, inquietudes y perspectivas del mundo. Cuando m\u00e1s ricas sean las hip\u00f3tesis que llevamos ante el personaje, m\u00e1s impresionados estaremos de descubrir cosas que no hab\u00eda expresado en otras entrevistas.<br \/>\nLas preguntas pueden agruparse en bloques de temas. Los objetivos de una entrevista pueden girar alrededor de un asunto central, pero suelen traer m\u00e1s de un tema. As\u00ed debe ser para que puedan transmitir la atm\u00f3sfera de una conversaci\u00f3n, pero, sobre todo, porque el periodista debe tener alternativas cuando el entrevistado no muestra inter\u00e9s o no tiene nada valioso que decir sobre el primer asunto que le expuso. La propuesta es que el cuestionario que hemos armado antes de la entrevista transite por tres o cuatro temas.<br \/>\nHay un factor importante del que dependen los n\u00facleos de temas y las buenas preguntas: un generoso conocimiento del personaje, que se obtiene de un trabajo riguroso de archivo. Para investigar a un personaje, existe una fuente complementaria al archivo: realizar consultas previas a gente que conoce al personaje para construir un verdadero relato antes de sentarse a dialogar con \u00e9l.<br \/>\nHay entrevistas que no requieren investigar previamente al personaje pero s\u00ed el tema, para poder dise\u00f1ar un buen cuestionario. Una dificultad es que hay veces que no hay informaci\u00f3n ni bibliograf\u00eda sobre el personaje o el tema.<br \/>\nPero la dificultad m\u00e1s com\u00fan de todas se plantea en innumerables notas en las que no nos dan tiempo para consultar el archivo ni construir buenas preguntas ni armar n\u00facleos de temas. Hay que hacer la entrevista ya mismo. Siempre habr\u00e1 un tiempo de viaje o de espera del personaje en el cual se puede dise\u00f1ar una m\u00ednima estrategia. En primer lugar, tenemos que trabajar alrededor de una cuesti\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 necesita saber el lector\/oyente sobre esta nota? De inmediato, nos ponemos a escarbar con el equipo b\u00e1sico: las valios\u00edsimas 5 \u201cW\u201d, que nos garantizan, de movida, un buen caudal de informaci\u00f3n.<br \/>\nLo cierto es que una buena retaguardia, lo que en nuestra jerga llamamos un buen background, es como media nota ya resuelta (dif\u00edcilmente una entrevista que parte de una s\u00f3lida preparaci\u00f3n previa resulte un estruendoso fracaso). Sin embargo, cuando durante la conversaci\u00f3n aparecen vetas inesperadas hay que tirar el equipaje por la ventana y escuchar con los o\u00eddos bien atentos y la mayor flexibilidad.<br \/>\nEl entrevistado se entrega y nosotros guiamos. Hay que permitir dispersi\u00f3n porque es indispensable garantizar un clima sereno y predisponer al entrevistado a las confesiones, pero en todo momento estaremos atentos a nuestros objetivos para evitar que todo termine en un caos absoluto y en un trabajo est\u00e9ril. Cuando el periodista queda atrapado en la anarqu\u00eda del di\u00e1logo, luego se encuentra con que en los mejores pasajes de la charla nos hemos quedado sin profundizar asuntos clave.<br \/>\nSi existe una tensi\u00f3n en todo di\u00e1logo period\u00edstico, es, como decimos, en las entrevistas de personaje y en las de declaraciones cuando se incluye un poco de \u201csangre\u201d (preguntas que molestan, presi\u00f3n m\u00e1xima del interrogatorio, juegos de evasi\u00f3n y captura, cuestionamientos al sujeto, puesta en evidencia de sus contradicciones, di\u00e1logo comprometido).<br \/>\nUna buena entrevista es el resultado de haber conseguido un delicado equilibrio para acercarnos lo suficiente al sujeto, guardando, la mismo tiempo, las distancias.<br \/>\nLa entrevista es el arte del v\u00ednculo.<br \/>\nEl periodista debe convertirse para el entrevistado en una figura no peligrosa ante quien se puede sincerar.<br \/>\nAdem\u00e1s de nuestra buena fe y de haber alcanzado un generoso conocimiento del sujeto y de su obra, debemos respetarlo como persona, escucharlo con atenci\u00f3n, confesar nuestras ideas siempre que no vayan a influir demasiado sobre el discurso del personaje.<br \/>\nEntonces, se trata de confesar algunas de nuestras ideas con sobriedad, principalmente con el objeto de disminuir el misterio que representamos para el entrevistado.<br \/>\nA\u00fan en el caso de la entrevista gr\u00e1fica, donde no hay terceras personas en el cuarto en que est\u00e1n sentados periodista y entrevistado, el lugar est\u00e1 poblado de fantasmas: los juicios de instituciones, colegas, el saber oficial, el p\u00fablico en general.<br \/>\nPara conseguir una conversaci\u00f3n fluida y bastante espont\u00e1nea, el periodista debe desplegar una gran habilidad que haga olvidar \u2013 aunque \u00e9l los tenga presentes \u2013 todos los factores de control social.<br \/>\nEl entrevistado c\u00e9lebre, absolutamente entrenado frente a las preguntas, es el m\u00e1s consciente de la presencia de aquellos fantasmas, aunque muchas veces su lugar p\u00fablico est\u00e1 tan afianzado que contesta sin temores. Y el entrevistado ignoto, sin experiencia, es muchas veces el menos consciente de los fantasmas y suele contestar en forma ingenua, sin calcular los efectos. En el medio de los dos est\u00e1 el grupo m\u00e1s numeroso de los entrevistados con relativa experiencia, sujetos que no son demasiado ingenuos pero tampoco calculan el efecto de cada respuesta.<br \/>\nLos tres grupos plantean dificultades: el primero, el de los hiperentrevistados, ofrece menos m\u00e1rgenes al entrevistador cuanto menos conocido sea como periodista y menos influyente sea el medio al que representa. Es m\u00e1s renuente a aceptar la entrevista; si la acepta, le concede menos tiempo, y es menos tolerante con ciertas preguntas, a las que, incluso, en ocasiones juzga en forma negativa o directamente rechaza. \u00c9sta es una experiencia bastante frecuente para los periodistas j\u00f3venes. Es cierto que en ocasiones el personaje famoso act\u00faa m\u00e1s confiado y solidario precisamente cuando el periodista es joven. Es decir que en muchos casos ser joven puede constituir una ventaja. Pero en la mayor\u00eda de los casos la relaci\u00f3n inversa reduce los m\u00e1rgenes para que el entrevistador pueda desarrollar su estrategia.<br \/>\nEn \u00e9stos se vuelve m\u00e1s recomendable que nunca un profundo conocimiento previo del personaje \u2013 en parte porque puede impresionarlo muy favorablemente y doblegar su resistencia, adem\u00e1s de ser imprescindible para lograr una buena entrevista.<br \/>\nEn el otro extremo, los entrevistados sin experiencia con la prensa frecuentemente son ingenuos, balbuceantes al principio pero m\u00e1s tarde muy proclives a confundir la situaci\u00f3n con una charla confidencial. Pierden la noci\u00f3n de que aquello que dicen tiene la importancia de una declaraci\u00f3n, y por eso pueden sorprenderse mucho de ciertas frases que ellos olvidan haber formulado y que el periodista captur\u00f3 como una mosca durante la conversaci\u00f3n y puso en letras de molde. Tampoco calculan la gravedad que cobra un comentario cuando es publicado. Aun cuando el personaje ha sido informado de que se trata de una entrevista para los medios, el periodista puede advertir cuando es ingenuo y, si se trata de alguien inexperto, debe ser cuidadoso con la difusi\u00f3n de sus declaraciones.<br \/>\nSi se trata de un asunto muy delicado, y tenemos la impresi\u00f3n de que el sujeto cree que lo que acaba de decir no va a ser divulgado \u2013 s\u00f3lo en ese caso \u2013 advirt\u00e1mosle que vamos a usarlo.<br \/>\nDesde luego que no vamos a pasarnos recordando a cada momento de la conversaci\u00f3n que se trata de una entrevista period\u00edstica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 5 TEXTO FUENTEIr a La entrevista como herramienta de recolecci\u00f3n de datos HALPER\u00cdN, Jorge,Introducci\u00f3n, Cap\u00edtulos 1 y 2 de La entrevista period\u00edstica, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1995. P\u00e1g. 9 a 29. Adaptaci\u00f3n de la c\u00e1tedra. 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