{"id":132,"date":"2008-03-13T16:31:16","date_gmt":"2008-03-13T16:31:16","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/programa\/2008\/03\/13\/demostracion-y-argumentacion-ch-perelman-y-l-olbretchts-tyteca\/"},"modified":"2008-03-13T16:31:16","modified_gmt":"2008-03-13T16:31:16","slug":"demostracion-y-argumentacion-ch-perelman-y-l-olbretchts-tyteca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/03\/13\/demostracion-y-argumentacion-ch-perelman-y-l-olbretchts-tyteca\/","title":{"rendered":"Demostraci\u00f3n y argumentaci\u00f3n &#8211; Ch. PERELMAN y L. OLBRETCHTS-TYTECA"},"content":{"rendered":"<p><strong>UNIDAD 7<\/strong><br \/>\n<strong>TEXTO FUENTE<\/strong>\/ Ir a <a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/programa\/2008\/03\/13\/evolucion-historica-de-la-argumentacion\/\">Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la argumentaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<strong>Perelman, Ch. y Olbrechts-Tyteca, L<\/strong>, en <em>Tratado de la argumentaci\u00f3n. La nueva ret\u00f3rica,<\/em> Editorial Gredos, Madrid, 1994, p\u00e1g. 47)<br \/>\nPara exponer bien los caracteres particulares de la argumentaci\u00f3n y los problemas inherentes a su estudio, nada mejor que oponerla a la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la demostraci\u00f3n y, m\u00e1s concretamente, a la l\u00f3gica formal que se limita al examen de los medios de prueba demostrativos.<br \/>\nEn la l\u00f3gica moderna, la cual tuvo su origen en una reflexi\u00f3n sobre el razonamiento, ya no se establece una relaci\u00f3n entre los sistemas formales y cualquier evidencia racional. El l\u00f3gico es libre de elaborar como le parezca el lenguaje artificial del sistema que est\u00e1 construyendo, es libre de determinar los signos y las combinaciones de signos que podr\u00e1n utilizarse.<br \/>\nA \u00e9l, le corresponde decidir cu\u00e1les son los axiomas, o sea, las expresiones consideradas sin prueba alguna v\u00e1lidas en un sistema, y decir, por \u00faltimo, cu\u00e1les son las reglas de transformaci\u00f3n que introduce y permiten deducir, de las expresiones v\u00e1lidas, otras expresiones igualmente v\u00e1lidas en el sistema. La \u00fanica obligaci\u00f3n que se impone al constructor de sistemas axiom\u00e1ticos formalizados y que convierte las demostraciones en apremiantes, es la de elegir los signos y las reglas de modo que se eviten las dudas y ambig\u00fcedades.<br \/>\nSin vacilar e incluso mec\u00e1nicamente, es preciso que sea posible establecer si una serie de signos est\u00e1 admitida dentro del sistema, si su forma es id\u00e9ntica a otra serie de signos, si se la estima v\u00e1lida, por ser un axioma o expresi\u00f3n deducible, a partir de los axiomas, de una forma conforme a las reglas de deducci\u00f3n.<br \/>\nToda consideraci\u00f3n relativa al origen de los axiomas o de las reglas de deducci\u00f3n, al papel que se supone que desempe\u00f1a el sistema axiom\u00e1tico en la elaboraci\u00f3n del pensamiento, es ajena a la l\u00f3gica as\u00ed concebida, en el sentido de que se sale de los l\u00edmites del formalismo en cuesti\u00f3n.<br \/>\nLa b\u00fasqueda de la univocacidad indiscutible ha llevado, incluso, a los l\u00f3gicos formalistas a construir sistemas en los que ya no se preocupan por el sentido de las expresiones: se sienten satisfechos con que los signos introducidos y las transformaciones que les conciernen est\u00e9n fuera de toda discusi\u00f3n. Dejan la interpretaci\u00f3n de los elementos del sistema axiom\u00e1tico para quienes lo apliquen y tengan que ocuparse de su adecuaci\u00f3n al objetivo perseguido.<br \/>\nCuando se trata de demostrar una proposici\u00f3n, basta con indicar qu\u00e9 procedimientos permiten que esta proposici\u00f3n sea la \u00faltima expresi\u00f3n de una serie deductiva cuyos primeros elementos los proporciona quien ha construido el sistema axiom\u00e1tico en el interior del cual se efect\u00faa la demostraci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfDe d\u00f3nde vienen estos elementos?, \u00bfacaso son verdades impersonales, pensamientos divinos, resultados de experiencias o postulados propios del autor? He aqu\u00ed algunas preguntas que el l\u00f3gico formalista considera extra\u00f1as a su disciplina.<br \/>\nPero cuando se trata de argumentar o de influir, por medio del discurso, en la intensidad de la adhesi\u00f3n de un auditorio a ciertas tesis, ya no es posible ignorar por completo, al creerlas irrelevantes, las condiciones ps\u00edquicas y sociales sin las cuales la argumentaci\u00f3n no tendr\u00eda objeto ni efecto. Pues, toda argumentaci\u00f3n pretende la adhesi\u00f3n de los individuos y, por tanto, supone la existencia de un contacto intelectual.<br \/>\nPara que haya argumentaci\u00f3n, es necesario que, en un momento dado, se produzca una comunidad efectiva de personas. Es preciso que se est\u00e9 de acuerdo, ante todo y en principio, en la formaci\u00f3n de esta comunidad intelectual y, despu\u00e9s, en el hecho de debatir juntos una cuesti\u00f3n determinada. Ahora bien, esto no resulta de ning\u00fan modo evidente.<br \/>\nEn el terreno de la deliberaci\u00f3n \u00edntima, existen condiciones previas a la argumentaci\u00f3n: es preciso, principalmente, que uno mismo se vea como si estuviera dividido en dos interlocutores, por lo menos, que participan en la deliberaci\u00f3n. Y, esta divisi\u00f3n, nada nos autoriza a considerarla necesaria.<br \/>\nParece que est\u00e1 constituida sobre el modelo de la deliberaci\u00f3n con los dem\u00e1s, por lo que es previsible que, en la deliberaci\u00f3n con nosotros mismos, volvamos a encontrarnos con la mayor\u00eda de los problemas relativos a las condiciones previas a la discusi\u00f3n con los dem\u00e1s. Muchas expresiones lo testimonian. Mencionaremos algunas f\u00f3rmulas, como \u201cNo escuches a tu mal genio\u201d, \u201cNo discutas de nuevo este punto\u201d, que aluden, respectivamente, a las condiciones previas que afectan a las personas y al objeto de la argumentaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNIDAD 7 TEXTO FUENTE\/ Ir a Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la argumentaci\u00f3n Perelman, Ch. y Olbrechts-Tyteca, L, en Tratado de la argumentaci\u00f3n. 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