Texto sugerido por Ana María MARGARIT
Era, súpose, un dia de Mayo, el 21.
Los bancarios han dejado los bancos,
los ferreteros las ferreterías, los
tenderos las tiendas.
Diríase
que un aire de rebelión
viene y va
mira y sigue.
Un grito toca tierra:
¡Una columna avanza desde el río!
La calle del paseo obligado efervece.
Paso a paso avanza una columna que
viene desde el río, una columna humana
que viene con hombres y mujeres
desde el río.
Traen
troncos
maderas
líquidos
escondidos.
Van paso a paso
estrechando filas.
Es angosta la calle
quizá angosto el río.
Véase
véalos
cargando fósforos y vocales
fósforos y líquidos,
troncos y botellas,
la mayoría entonan estribillos.
Véase
véalos:
-Oid el ruido de rotas cadenas
ved en trono a la noble igualdad-.
En la noche leñas bajan de los edificios,
otrora, en la invasión, aceite hirviendo.
Contexto: El 21 de mayo de 1969 se realiza una marcha para repudiar el asesinato del estudiante Adolfo Bello, ocurrido el 17 en la galería Melipal a metros de Corrientes y Córdoba. Una multitud toma las calles enfrentando a la policía que, sobre el final de la jornada, asesina en Córdoba al 1800 a otro manifestante, el metalúrgico Luis Blanco, de 15 años. Los episodios pasaron a la historia con un nombre: Rosariazo
.
De Rosario Ilustrada, guía literaria de la ciudad, Editorial Municipal de Rosario, 2004.
*El poeta Hugo Diz nació en Rosario en 1942. Este es un fragmento del poema Secuencias de Mayo perteneciente a su libro Manual de utilidades, Rosario, Ediciones La Ventana, 1976.