{"id":3469,"date":"2025-12-09T13:35:02","date_gmt":"2025-12-09T16:35:02","guid":{"rendered":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-rosales\/?p=3469"},"modified":"2025-12-09T13:35:02","modified_gmt":"2025-12-09T16:35:02","slug":"donde-la-infancia-se-queda-un-rato-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-rosales\/2025\/12\/09\/donde-la-infancia-se-queda-un-rato-mas\/","title":{"rendered":"Donde la infancia se queda un rato m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p class=\"p2\"><b><i><\/i><\/b><em>En una casa antigua de La Sexta, casi en la esquina de Riobamba y<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Berutti, funciona el Centro Cultural de la UNR, un espacio donde los chicos encuentran donde jugar, aprender y ser escuchados. Entre talleres, merienda, desaf\u00edos materiales y una realidad marcada por desigualdades, el centro se convirti\u00f3 en un punto de encuentro donde la universidad deja de ser una abstracci\u00f3n y se vuelve parte activa del barrio.<\/em><\/p>\n<p class=\"p2\"><em>Por Florencia Brahim<\/em><\/p>\n<p class=\"p2\">Afuera, los colectivos avanzan por Riobamba y los estudiantes cruzan la calle, apurados hacia sus facultades, acompa\u00f1ados por el bullicio del tr\u00e1nsito. Adentro, el sonido cambia: hay risas, pasos y voces que llenan los pasillos. En una casa antigua, detr\u00e1s de una puerta de madera que siempre permanece abierta, funciona el Centro Cultural de la Universidad Nacional de Rosario, un lugar donde las infancias del barrio encuentran algo m\u00e1s que actividades para realizar.<\/p>\n<p class=\"p2\">Hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas que el centro forma parte del entramado de Rep\u00fablica la Sexta, un territorio atravesado por contrastes.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las facultades, el comedor universitario, las casas bajas y los vecinos de toda la vida. En medio de esas diferencias, el centro se volvi\u00f3 punto de encuentro.<\/p>\n<p class=\"p2\">Un espacio donde la universidad se mezcla con la vida del barrio.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>Hay algo que sucede en este lugar que no pasa en otros \u2014dice Mar\u00eda Borgobello, coordinadora del centro y comunicadora social\u2014. Es la sensaci\u00f3n de que todos aprendemos de todos. Ellos de nosotros, nosotros de ellos\u201d. Su voz suena serena, como quien habla desde la experiencia.<\/p>\n<p class=\"p2\">Aquella casa cuenta con dos salones: uno grande, con un espejo enorme sobre la pared, un proyector, un piano donado por la Escuela de M\u00fasica y un equipo de sonido que acompa\u00f1a los talleres de danza, m\u00fasica y gimnasia. En una esquina, una peque\u00f1a casita de madera guarda los libros de la nueva minibiblioteca. En el sal\u00f3n m\u00e1s chico, los ni\u00f1os dibujan, se disfrazan, escuchan cuentos y meriendan. Tambi\u00e9n hay un patio, sus paredes est\u00e1n pintadas por ellos mismos, una terraza que guarda recuerdos y, por supuesto, un ba\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>Algunos llegan antes de que empiecen los talleres, otros se quedan despu\u00e9s\u201d, cuenta Mar\u00eda. \u201cEs un espacio donde se sienten parte\u201d, agrega. Cada tarde parece distinta, aunque siempre empieza igual: un saludo, una ronda y los materiales listos. Los chicos llegan despu\u00e9s de la escuela. Entre pinceles, instrumentos y t\u00edteres, el arte se vuelve una forma de expresar, de decir sin hablar.<\/p>\n<p class=\"p2\">Mar\u00eda sonr\u00ede al ver llegar a un ni\u00f1o que llevaba semanas intentando pronunciar una palabra y finalmente lo logra: era el nombre que hab\u00eda elegido para su mu\u00f1eco, que sosten\u00eda orgulloso con sus manos. Muchos de los chicos del centro tienen dificultades de lectoescritura, por eso cada palabra dicha o escrita, es un paso enorme. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Eso no parece mucho, pero para nosotros lo es todo \u2014dice\u2014. Son peque\u00f1as cosas que te recuerdan por qu\u00e9 est\u00e1s ac\u00e1\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">En el taller de danza cl\u00e1sica, el piso de madera cruje al comp\u00e1s de los movimientos.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las manos se elevan, los cuerpos se animan, las miradas se cruzan.<\/p>\n<p class=\"p2\">Aldana Ferreyra, la tallerista de danza cl\u00e1sica, observa en silencio antes de hablar:<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span><span class=\"s2\">\u201c<\/span>El juego es el motor de todo, pero tambi\u00e9n hay reglas, y eso les da confianza. Saben que hay adultos que los escuchan, que valoran lo que hacen, Eso les cambia todo\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Recuerda a una ni\u00f1a que al principio no se animaba a mostrarse y siempre se quedaba al fondo del sal\u00f3n. Con el tiempo, la paciencia y la confianza, se anim\u00f3 a bailar en el centro del escenario. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Ese d\u00eda gritaba: \u2018\u00a1pude hacerlo!<span class=\"s2\">\u2019<\/span>, con los ojos llenos de l\u00e1grimas\u201d, cuenta Aldana.<\/p>\n<p class=\"p2\">La idea de cuidado atraviesa todas las actividades del centro. Para las coordinadoras, cuidar es una forma de ense\u00f1ar, y ense\u00f1ar, una forma de cuidar. Cada familia de los ni\u00f1os que asisten al centro vive una realidad distinta, pero el hilo com\u00fan es que la mayor\u00eda de quienes sostienen la vida diaria, de quienes cuidan, son mujeres.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>Yo creo que es un signo de algo que acontece socialmente \u2014r<span class=\"s3\">Reflexiona Liza, coordinadora del centro y psic\u00f3loga<\/span>\u2014. Este espacio est\u00e1 vinculado al cuidado, a la contenci\u00f3n, y esas tareas suelen recaer en las mujeres\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Adem\u00e1s, agrega: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Este a\u00f1o no se acerc\u00f3 ning\u00fan padre. Otros a\u00f1os, tal vez dos, como mucho. Y es algo que no pasa solo ac\u00e1: en las reuniones, en las entrevistas, casi siempre hablamos con las madres. Son ellas las que traen, las que buscan, las que acompa\u00f1an. Madres, abuelas, t\u00edas, hermanas\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las palabras revelan una realidad social silenciosa: la educaci\u00f3n, la salud y la crianza siguen siendo sostenidas, en su mayor\u00eda, por mujeres. El centro tambi\u00e9n es un reflejo de eso.<\/p>\n<p class=\"p2\">La realidad que atraviesan los chicos del barrio tambi\u00e9n es compleja y cambiante: hambre, falta de trabajo, dificultades para sostener la escuela y episodios de violencia que se repiten constantemente. Adem\u00e1s, en los \u00faltimos a\u00f1os hubo procesos que transformaron el paisaje y la vida de muchas familias:<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>Para m\u00ed hubo dos grandes situaciones \u2013relata Mar\u00eda\u2013. Una tiene que ver con el traslado de las familias, la reubicaci\u00f3n. Muchas viv\u00edan sobre terrenos de la universidad, y hace unos a\u00f1os se construyeron tres edificios nuevos para que las personas del barrio vivan ah\u00ed. Esos edificios fueron un proyecto compartido entre la Provincia, la Municipalidad y la UNR. Por suerte el traslado ocurri\u00f3 dentro del mismo barrio, pero fue un proceso muy complejo. Cuando nosotras lleg\u00e1bamos ve\u00edamos las casas demolidas, hechas polvo, escombros, como si fuera una posguerra.\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">Su compa\u00f1era Liza Furlani, agrega: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Eso cambi\u00f3 la vida cotidiana de muchas personas. Algunos abrazaron las mejoras, otros sintieron el desarraigo\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">A pesar del traslado, las familias no cortaron su v\u00ednculo con el centro. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>fue un tema que se habl\u00f3 mucho \u2013comenta Mar\u00eda\u2013 el miedo, la duda, ese momento donde los vecinos se despertaron con n\u00fameros pintados en las puertas y no sab\u00edan qu\u00e9 significaba. Hab\u00eda mucha tensi\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">La otra gran situaci\u00f3n que marc\u00f3 a la Sexta fue la violencia callejera. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Siempre pasa \u2013explica Mar\u00eda\u2013 que en alg\u00fan momento alguien vinculado al narcotr\u00e1fico sale de la c\u00e1rcel y se arma l\u00edo. Empiezan los tiroteos, la inseguridad. Hemos sabido incluso de chicos que ven\u00edan al centro y despu\u00e9s los vimos practicando con armas\u201d.<\/p>\n<p class=\"p3\">\n<p class=\"p2\">Liza completa: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Algunos quedan involucrados y la mayor\u00eda sufren los efectos de los disparos. En los talleres aparecen esas experiencias, los chicos escriben cuentos donde la violencia est\u00e1 presente todo el tiempo. Es tan real que a veces cuesta transformarlo en ficci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Mar\u00eda recuerda una escena: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>El otro d\u00eda una nena me pregunt\u00f3 si iba a ir a ver a Baglietto y a Nicki Nicole al Monumento. Le dije que tal vez iba, y me respondi\u00f3: <span class=\"s2\">\u2018\u00bf<\/span>Y si termina mal?<span class=\"s2\">\u2019<\/span>. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 quer\u00eda decir, y me dijo: <span class=\"s2\">\u2018<\/span>Y viste que todo termina a los tiros<span class=\"s2\">\u2019<\/span>\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las dos coinciden en que esas palabras, dichas por una ni\u00f1a, reflejan la naturalizaci\u00f3n del peligro. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Viven con eso incorporado \u2013dice Liza\u2013, lo tienen como parte de su cotidiano\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Al mismo tiempo, el hambre y la precariedad econ\u00f3mica se han agravado.<span class=\"s2\"> \u201c<\/span>Eso se recrudeci\u00f3 \u2013afirma Liza\u2013. La merienda ya no es algo menor, sino una condici\u00f3n para que los talleres funcionen; la escuela con comedor es un sost\u00e9n, y cuando las clases se suspenden la necesidad se hace evidente. Mar\u00eda lo ilustra con una an\u00e9cdota: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Una vez le pregunt\u00e9 a un ni\u00f1o que dieron en la escuela ese d\u00eda, haciendo referencia al contenido escolar, me respondi<span class=\"s2\">\u00f3 \u2018<\/span>hamburguesa con arroz\u2019\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Liza tambi\u00e9n subraya que la deserci\u00f3n escolar \u2013sobre todo desde los 12 a\u00f1os\u2013 es una de las preocupaciones m\u00e1s grandes que tienen: pocos adolescentes completan la secundaria; muchos terminan trabajando en changas informales y muy pocos logran empleo formal.<\/p>\n<p class=\"p2\">La pobreza habitacional tambi\u00e9n es palpable: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Viviendas hechas con materiales reciclados, instalaciones el\u00e9ctricas que han provocado incendios, poco espacio\u201d, describe Mar\u00eda. \u201cHay pasillos con varias viviendas\u201d, suma. Cuando llueve hay familias que no pueden salir y los chicos no llegan a la escuela, por lo tanto, tampoco al centro. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Hay casas sin agua caliente, sin calefacci\u00f3n, y eso afecta todo: la higiene, la salud, la vida diaria\u201d, enumeran.<\/p>\n<p class=\"p2\">A esto se le suma la presencia creciente de consumos problem\u00e1ticos y dificultades de salud mental entre j\u00f3venes, otro fen\u00f3meno que tanto Liza como Mar\u00eda reconocen en aumento y que complica a\u00fan m\u00e1s las trayectorias de las infancias que llegan al centro. Las coordinadoras comprenden que <span class=\"s2\">\u201c<\/span>las transformaciones reales requieren un trabajo interinstitucional\u201d, se\u00f1ala Liza. Educaci\u00f3n, salud, organizaciones sociales y el propio centro cultural act\u00faan en red porque los problemas exceden la capacidad de una sola instituci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p2\">Esa perseverancia convive con otra dificultad: la falta de recursos. Los recortes en el financiamiento afectan tanto lo material como lo humano.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>A veces faltan materiales o personal \u2013explica Mar\u00eda\u2013. Somos pocos los contratados por la universidad, y muchas veces tenemos que articular con otras instituciones para cubrir los talleres.\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">Esta red comunitaria se extiende a organizaciones del barrio: ONG, el Centro Cuidar, y otros espacios como el Centro de salud, Orillas o Rigoberta. Cada quince d\u00edas, todas las instituciones se re\u00fanen en la Mesa Barrial de la Sexta, junto con las escuelas a las que asisten los chicos, Juana Elena Blanco y Juan Bautista Alberdi, para compartir las situaciones m\u00e1s urgentes.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>En realidad, la vulnerabilidad atraviesa todo lo que hacemos\u201d, resume Mar\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p2\">El v\u00ednculo con la Universidad Nacional de Rosario es el coraz\u00f3n del proyecto. A pesar de eso, no siempre los chicos la sienten cercana.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ayana Kakefuku, estudiante del profesorado en Comunicaci\u00f3n Educativa, realiz\u00f3 su pr\u00e1ctica en el centro durante el primer semestre del a\u00f1o. Su testimonio revela una lejan\u00eda profunda entre la vida acad\u00e9mica y el barrio, una distancia que <span class=\"s3\">la extensi\u00f3n universitaria<\/span> busca, a veces con dificultad, reducir.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>Vos lees <span class=\"s2\">\u2018<\/span>Centro Cultural UNR<span class=\"s2\">\u2019 <\/span>y te imaginas otra cosa \u2014dice\u2014. No pensas que ah\u00ed adentro se trabaja con ni\u00f1os del barrio. No te imaginas que viven realidades tan crudas. Para muchos, ese edificio es de la UNR y al lado del comedor, nada m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p class=\"p2\">Ayana, recuerda especialmente el caso de Joaqu\u00edn, un ni\u00f1o que sol\u00eda participar del centro desde muy peque\u00f1o, con problemas de desarrollo cognitivo, y que, durante el tiempo, dej\u00f3 de asistir a la escuela y a los talleres. Un d\u00eda, Ayana, se encontr\u00f3 con \u00e9l en el predio de la facultad.<\/p>\n<p class=\"p2\"><span class=\"s2\">\u201c<\/span>Vive con sus pap\u00e1s y sus diez hermanos. Me dijo que estaba <span class=\"s2\">\u2018<\/span>trabajando<span class=\"s2\">\u2019<\/span>. Ten\u00eda hambre y estaba pidiendo plata para poder comer y llevar algo a sus hermanos\u201d, relat\u00f3. <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Yo le expliqu\u00e9 que en el centro ten\u00eda la merienda, y me respondi\u00f3: <span class=\"s2\">\u2018<\/span>S\u00ed, pero no me alcanza<span class=\"s2\">\u2019<\/span>. Ten\u00eda diez u once a\u00f1os. No lo volv\u00ed a ver desde ese d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">A partir de este suceso, la ajenidad aparece en sus palabras: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>La Siberia est\u00e1 re contra mal ubicada geogr\u00e1ficamente en ese barrio. Y muchos estudiantes tambi\u00e9n. No saben que existe el centro cultural. No saben qui\u00e9nes son los chicos. Y a veces, aunque los ven en los salones pidiendo, miran para otro lado\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Sin embargo, ella como alumna de la UNR, destaca el valor formativo que tuvo la experiencia.<span class=\"s2\"> \u201c<\/span>La extensi\u00f3n es lo \u00fanico que te da una pr\u00e1ctica real. Te cambia la mirada. Te hace entender que la universidad tiene que abrirse al territorio, que no alcanza con quedarse en las aulas\u201d, reflexiona.<\/p>\n<p class=\"p2\">Ayana a partir de sus palabras, realiza una reflexi\u00f3n que resume el sentido de la experiencia: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>El centro cultural es un pedacito de cielo. Ellos pueden ser ni\u00f1os un rato. Y nosotros como estudiantes, tambi\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Por otro lado, <span class=\"s2\">\u201c<\/span>algunos viven cerca de la facultad, pero la ven como algo ajeno\u201d, explica Liza. \u201cIncluso hubo madres que pensaban que lo que hac\u00edamos ac\u00e1 era pago. Por eso organizamos muestras dentro de las facultades, para que entren y vean que tambi\u00e9n es su lugar\u201d, agrega.<\/p>\n<p class=\"p2\">Mar\u00eda lo plantea desde otra mirada: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>No se trata de transformar al barrio, sino de transformarnos como universidad. Los estudiantes que participan ac\u00e1 aprenden, deconstruyen prejuicios, ampl\u00edan su conciencia social y se vinculan con la realidad de un modo que en el aula no pasa\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Las voces de los j\u00f3venes que pasaron por el centro confirman la huella permanente que deja el lugar: &#8220;Ac\u00e1 sentimos paz, libertad. Somos nosotros mismos\u201d, dice Iv\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"p2\">Morena, tambi\u00e9n antigua participante de los talleres, agrega: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Venir ac\u00e1 era como volver a casa\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Hoy, ella se encuentra de vez en cuando en el taller de gimnasia: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Cuando dej\u00e9 de venir seguido, estaba m\u00e1s en la calle, todo el d\u00eda afuera de mi casa. Pero yo siento que este lugar me hace bien\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">Melani, otra joven del barrio que participaba del espacio, expresa en pocas palabras como el centro fue fundamental en su vida: <span class=\"s2\">\u201c<\/span>Si estuviera la posibilidad no me gustar\u00eda que el centro cierre, si eso pasa hacemos piquete en la puerta. En este lugar est\u00e1 nuestra infancia\u201d.<\/p>\n<p class=\"p2\">El temor por el cierre del lugar es un fantasma que atormenta a quienes trabajan en \u00e9l, pero tambi\u00e9n, a los chicos que fueron parte de este. Aun as\u00ed, la alegr\u00eda de quienes atraviesan esas puertas cada d\u00eda se vuelve una forma de resistencia, ante tanta incertidumbre.<\/p>\n<p class=\"p2\">La jornada se va apagando lentamente. Afuera, cae la tarde sobre la Sexta. Los chicos se despiden con abrazos apurados, otros se quedan un rato m\u00e1s. Las coordinadoras recogen materiales, apagan las luces, cierran las persianas.<\/p>\n<p class=\"p2\">El silencio vuelve, pero no del todo, entre las paredes quedan los ecos de lo vivido, las voces que ma\u00f1ana se espera que vuelvan a empezar.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Porque en este rinc\u00f3n del barrio, la universidad se encuentra con el mundo que corre, que nunca se detiene.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una casa antigua de La Sexta, casi en la esquina de Riobamba y\u00a0 Berutti, funciona el Centro Cultural de la UNR, un espacio donde los chicos encuentran donde jugar, aprender y ser escuchados. 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