{"id":3458,"date":"2025-12-06T20:46:37","date_gmt":"2025-12-06T23:46:37","guid":{"rendered":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-rosales\/?p=3458"},"modified":"2025-12-06T20:46:37","modified_gmt":"2025-12-06T23:46:37","slug":"repira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-rosales\/2025\/12\/06\/repira\/","title":{"rendered":"Repir\u00e1"},"content":{"rendered":"<p><em>Cada s\u00e1bado, en diferentes rincones de la ciudad de Rosario, un grupo de personas practica ba\u00f1os de hielo y t\u00e9cnicas de respiraci\u00f3n profunda. M\u00e1s que una moda, para ellos es un estilo de vida: un encuentro con el cuerpo, la mente y la naturaleza.<\/em><\/p>\n<p><em>Por Sof\u00eda Maidana<\/em><\/p>\n<p>Una \u201ctribu\u201d rosarina se re\u00fane todos los s\u00e1bados, rutinariamente, en la casa de alguno de los integrantes de ella, que nunca es la misma. En aquel lugar, comienzan por purgar, que es\u2026, para despu\u00e9s seguir por una ceremonia. No las mundialmente conocidas, con tambores y plumas: solo respiraci\u00f3n, silencio y cubos de hielo.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado por la ma\u00f1ana, la casa elegida para el ritual de esta semana es en barrio Arroyito. Esta vez, la anfitriona es Jousy, una de las integrantes. Ella decidi\u00f3 poner casa y el resto accedi\u00f3. Hoy, el segundo s\u00e1bado del mes de octubre, el horario de llegada pactado es a partir de las 11 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Suena el timbre, la primera integrante lleg\u00f3. Ver\u00f3nica Corsi, tiene 51 a\u00f1os y es m\u00e9dica anestesi\u00f3loga. Ella comenz\u00f3 su camino<br \/>\nespiritual unos a\u00f1os antes de la pandemia, en el a\u00f1o 2018. En aquella interminable b\u00fasqueda, que iba desde flores de Bach, hasta dietas y meditaciones profundas, le cost\u00f3 a\u00f1os dar con las pr\u00e1cticas de respiraci\u00f3n consciente, pero much\u00edsimos m\u00e1s, con los ba\u00f1os de hielo.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica afirma que es una persona de gran car\u00e1cter estudioso, y por ende, est\u00e1 abierta a todo lo que se presente. Por eso, cuando la invitaron a formar parte de la pr\u00e1ctica, por primera vez ella no dud\u00f3 ni un segundo en aceptar. Y es reci\u00e9n en<br \/>\n2022 cuando conoce a la que ser\u00eda su primera tribu. \u201cUna amiga fue quien me introdujo al mundo de los ba\u00f1os de hielo. Pero sobre todo la que me present\u00f3 el M\u00e9todo Wim Hof. que fue el que me cambi\u00f3 la vida radicalmente\u201d, precisa.<\/p>\n<p>La puerta se abre lentamente, una brisa c\u00e1lida rodea todo el ambiente. Pasando un largo pasillo de baldosas terracota se hacen visibles los primeros lechos. Margaritas brotan de la tierra h\u00fameda y abren paso a un peque\u00f1o bosque interno. El cantar de los p\u00e1jaros, leves pero penetrantes, las mariposas fugaces y el pasto tan verde y brillante que hace doler la vista.<\/p>\n<p>En el medio del jard\u00edn se hace visible un cilindro gigante y \u00e1spero del color del mar. No pasa desapercibido, es claro su prop\u00f3sito all\u00ed. El balde mide un metro de alto y es ancho, muy ancho. Dentro caben sin lugar a duda una e incluso dos personas.<br \/>\nLitros de agua y un gran c\u00famulo de hielo penetran su superficie. El balde destaca por su contenido.<\/p>\n<p>Siguen llegando integrantes, uno por uno. Son de edades similares, parecidos en nada, pero cuando cruzan la puerta se hace visible la alegr\u00eda en sus cuerpos. Los \u00faltimos: Verena, Sof\u00eda y, finalmente, \u201cel Flaco\u201d. Su nombre es Erik Boldt pero por su apariencia delgada y chupada lo llaman : \u201cel Flaco\u201d . Es dise\u00f1ador gr\u00e1fico y empez\u00f3 con estas pr\u00e1cticas en pandemia. Al igual<br \/>\nque muchos, el Flaco, afirma haber tenido un pasaje largo en su camino espiritual.<\/p>\n<p>\u201cArranqu\u00e9 primero con el ayuno intermitente y entre una cosa y otra me fue llevando, mi hermano estaba empezando con los ba\u00f1os de hielo\u201d, dice y agrega: \u201cMe ayud\u00f3 a pasar la pandemia de una manera muy interesante y para m\u00ed fue como<br \/>\nun quiebre de mi vida, de mi salud, para bien. Fue una especie de renacimiento\u201d.<\/p>\n<p>Pasada la hora, las doce personas pertenecientes al grupo ya est\u00e1n all\u00ed. Se saludan como si se conocieran desde los principios de su existencia. La realidad es que se conocen hace menos de dos a\u00f1os. \u201cMuchos de nosotros arrancamos desde<br \/>\nnuestras casas, d\u00e1ndonos duchas de agua fr\u00eda. Nos conocimos en un grupo formado por un facilitador de Wim Hof\u201d, dice Jousy, la due\u00f1a de la casa. \u201cY al poco tiempo fuimos conformando otro grupo, basado en con quienes compartimos m\u00e1s<br \/>\nafinidad y cosas en com\u00fan\u201d, termina agregando.<\/p>\n<p>Conforme su pronta llegada, algunos ayudan a prender el fuego y salar la carne, mientras otros se relajan pac\u00edficamente en el c\u00e1lido jard\u00edn y hablan de cosas totalmente banales. \u201cEn el grupo somos m\u00e9dicos, f\u00edsicos, artistas, trabajadores\u201d, dice el Flaco. \u201cMuchas veces lo \u00fanico que nos une es la pr\u00e1ctica, y el v\u00ednculo que se genera a trav\u00e9s de ella\u201d, agrega uno de sus amigos tribales.<\/p>\n<p>Con la carne ya en el fuego, deciden todos reunirse en un mismo espacio: el jard\u00edn. Caminan por alrededor del hielo hasta formar un semic\u00edrculo y se sientan con sus piernas cruzadas. Aqu\u00ed comienza la purga. Jousy, se ofrece a guiar una respiraci\u00f3n.<br \/>\nEn la Tribu los roles se van intercambiando. \u201cNo hay ninguno que est\u00e9 al mando, las decisiones se toman entre todos o muchas veces elegimos a alguno de nosotros para que nos gu\u00ede en la pr\u00e1ctica\u201d, dice Vero y agrega: \u201cA veces incluso la purga no<br \/>\nse centra en la respiraci\u00f3n sino en una tirada de tarot o incluso una meditaci\u00f3n liviana\u201d.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como para empezar, Jousy, comienza por decirles que elijan cada uno un prop\u00f3sito. Luego, indica que cierren sus ojos y centren su mente solo en su respiraci\u00f3n. Suena m\u00fasica zen de fondo, el ambiente parece relajarse cuando esta<br \/>\npenetra en cada o\u00eddo. Por esto mismo, tanto Jousy como el sonido calmante y fluido, originan una conexi\u00f3n y respiraci\u00f3n profunda e intensa.<\/p>\n<p>&#8211; Inhalen por nariz y exhalen lentamente por boca- repite serenamente mientras vigila y gu\u00eda a cada uno de sus compa\u00f1eros de tribu por el camino correcto.<\/p>\n<p>Los cantos de los p\u00e1jaros tapan por completo la m\u00fasica, el sol est\u00e1 brillando con tanto fervor que quema la piel volvi\u00e9ndola picosa, pero incluso as\u00ed, cada uno sigue profundamente conectado con su respiraci\u00f3n, como si lo \u00fanico que escucharan fueran olas de mar con cada flujo de aire intenso que sale por sus bocas. Pasados los veinte minutos la purga termina. Sin embargo este no fue el trabajo m\u00e1s dificultoso ni lo \u00fanico que les espera, lo costoso est\u00e1 en la mira.<\/p>\n<p>Los integrantes se paran lentamente mientras deshacen el c\u00edrculo que los une, para terminar por permanecer est\u00e1ticos frente al balde gigante lleno de hielo y agua. Ver\u00f3nica decide ser la primera en enfrentar uno de los mayores sufrimientos para el<br \/>\ncuerpo humano: el fr\u00edo. Levanta su pie izquierdo hasta apoyarlo en la fr\u00eda circunferencia del balde, apenas lo apoya su pie derecho se aferra por \u00faltima vez a la calidez del aceitunado c\u00e9sped. Erik, su novio tribal, le brinda su mano como apoyo f\u00edsico, pero tambi\u00e9n abrazador y humano. Ver\u00f3nica decide entrar de una vez por todas. R\u00e1pidamente sumerge su cuerpo, de los pies hasta el cuello, su cabeza y sus manos en oraci\u00f3n, permanecen fuera. En la superficie.<\/p>\n<p>El hielo comienza a penetrar su piel hasta abrir profundamente sus poros. Ella en shock parece no estar sintiendo nada de lo que se presenta a su alrededor. Veronica habla de su experiencia y dice: \u201cSolo pensaba en que mis piernas estaban<br \/>\ntan fr\u00edas que podr\u00eda clavarme un filoso cuchillo y no sentir\u00eda nada. Mis pies se volvieron inexistentes, no lograba sentirlos, se me est\u00e1n durmiendo poco a poco. En el torso sent\u00eda como mis intestinos se iban enfriando con cada segundo que pasaba.<br \/>\nMi pecho parec\u00eda colapsar con cada espasmo de aire afilado que entraba por mi nariz. Y mi mente estaba al borde del abismo y no hab\u00eda posibilidad alguna para escapar de aquello que tanto da\u00f1o me hac\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Mientras tanto sus compa\u00f1eros la alientan y le sostienen la corona de la cabeza con esperanza de que pueda superar tal precipicio.<br \/>\n&#8211; Respir\u00e1 Vero, no lo est\u00e1s haciendo &#8211; dice una de sus compa\u00f1eras.<br \/>\n&#8211; No puedo &#8211; Vero, hiperventilada, logra sacar las \u00faltimas palabras de su pecho.<\/p>\n<p>Sin embargo, justo en ese instante comienza a hacerlo con normalidad. En ese estado en el que se encontraba, con sus ojos calmantes y cerrados, Vero afirma haberse sentido c\u00f3moda consigo misma. Hab\u00edan pasado diez minutos de sufrimiento incontrolable, pero para Ver\u00f3nica hab\u00eda sido much\u00edsimo menos.<\/p>\n<p>\u201cCuando empec\u00e9 a respirar y a conectarme solamente con esa parte de mi naturaleza humana que es la \u00fanica que me mantiene viva, comenc\u00e9 a sentir una paz profunda que de alguna forma me ataba al cielo\u201d, cont\u00f3 minutos despu\u00e9s de salir, mientras su cuerpo se calentaba entre una toalla amarilla de microfibra.<\/p>\n<p>\u201cSent\u00eds como si entraras en un estado ampliado de conciencia\u201d, dice Verena, la \u00fanica psic\u00f3loga del grupo. Vero asiente con la cabeza. Uno tras otro fueron de aquel modo pasando los integrantes de toda la tribu.<\/p>\n<p>El ba\u00f1o de hielo solo dura diez minutos, pero se siente como un interminable averno en carne viva. A pesar de ello, comenta el Flaco: \u201cDespu\u00e9s de ese terrible shock, sentimos que podemos con todo lo que se nos presente\u201d. En la bajada a tierra, r\u00eden<br \/>\nentre todos por el esc\u00e1ndalo que hab\u00edan hecho. Al final, era solo un poco de hielo y nada m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p>La ceremonia termina, y el fuego del asado fu\u00e9 consumido. Puesta la comida sobre la mesa, las charlas se dispersan entre bocados y carcajadas. Afuera, el hielo se derrite lentamente, como si quisiera recordarles que todo lo s\u00f3lido tambi\u00e9n pasa. El<br \/>\nencuentro termina, pero algo en cada uno permanece distinto, explica Verena y agrega: la mente m\u00e1s liviana, el cuerpo m\u00e1s despierto, el alma un poco m\u00e1s en paz.<\/p>\n<p>Cada s\u00e1bado, no se trata de desafiar al fr\u00edo, sino encontrarse en medio de \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada s\u00e1bado, en diferentes rincones de la ciudad de Rosario, un grupo de personas practica ba\u00f1os de hielo y t\u00e9cnicas de respiraci\u00f3n profunda. 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