{"id":2825,"date":"2023-12-05T17:54:25","date_gmt":"2023-12-05T17:54:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-rosales\/?p=2825"},"modified":"2024-03-29T07:48:49","modified_gmt":"2024-03-29T10:48:49","slug":"el-rio-la-escuela-y-vidas-que-se-transforman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-rosales\/2023\/12\/05\/el-rio-la-escuela-y-vidas-que-se-transforman\/","title":{"rendered":"El r\u00edo, la escuela, y vidas que se transforman"},"content":{"rendered":"<p class=\"p2\"><strong><i>Por Camila Garc\u00eda<\/i><\/strong><\/p>\n<p class=\"p2\"><i>Una extensi\u00f3n \u00e1ulica en Villa Gobernador G\u00e1lvez que est\u00e1 funcionando a la orilla del Paran\u00e1, es el espacio para que las mujeres del barrio cumplan ese &#8220;algo&#8221; pendiente, y transformen su vida.<\/i><\/p>\n<p class=\"p3\">El r\u00edo Paran\u00e1 se asoma por detr\u00e1s de las casas del barrio La Ribera, en Villa Gobernador Galv\u00e9z. La avenida principal, lleva el mismo nombre, y como va en bajada en cierto punto ofrece una vista del r\u00edo distinguida: es ah\u00ed donde se asoma por detr\u00e1s de las casas y el agua se ve cristalina, diferente al marr\u00f3n caracter\u00edstico del Paran\u00e1. En ese momento en que el sol cae y se refleja en las ligeras ondas causadas por la leve brisa de la tarde, resuena la voz de Miriam en la puerta del aula:<\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\">\u2015<\/span> \u201cLa escuela es lo mejor que me pudo haber pasado para que yo pueda seguir mejorando mi vida\u201d.<\/p>\n<p class=\"p3\">Miriam y Andrea son dos de las quince mujeres del barrio que est\u00e1n terminando su escuela primaria y secundaria. La avenida La Ribera aloja en una de sus esquinas la extensi\u00f3n \u00e1ulica de la EEMPA 1284. Es una esquina donde la calle ya es de tierra, y se intersecta con una bajada directa al r\u00edo, que lleva a una orilla cubierta de canoas, de redes, de pescadores. Una orilla que es fuente de vida y cultura para los vecinos. Frente al aula, se extiende un mural en tonos azules y celestes, donde el dibujo de un pescador con sus elementos de trabajo se destacan. Alrededor hay mucha vegetaci\u00f3n; plantas de todos los tipos, yuyos y peque\u00f1os \u00e1rboles, as\u00ed como tambi\u00e9n hay pilas de escombros en las veredas jugando a ser arbustos. Incrustados en los bordes de tierra de la calle, se ven restos de bolsas pl\u00e1sticas como si fueran parte del suelo, como si crecieran desde ah\u00ed y tuvieran ra\u00edces; todo forma parte de un mismo paisaje. El pasto en sus tonos verdes y amarronados se observa en los jardines de las casas, casas hechas de todo tipo de materiales: maderas, chapas, ladrillos y alambrados, media sombras de los m\u00e1s llamativos colores. Casas, en las que figuran carteles pintados a mano ofreciendo \u201chay pescado\u201d.<\/p>\n<p class=\"p3\">El aula funciona dentro de un container adaptado. Un container como los que se transportan en los enormes barcos que transitan ese mismo r\u00edo que los pescadores, pero por en medio de la hidrov\u00eda; sector donde m\u00e1s peces hay y los trabajadores de La Ribera tienen \u201cprohibido\u201d el tr\u00e1nsito. \u201cEst\u00e1 bien, nosotros sabemos que no tenemos que tirar ni pescar por el lado donde van los barcos, pero creer\u00eda que por ah\u00ed es por donde m\u00e1s pasa el pescado\u201d, coment\u00f3 Miriam<\/p>\n<p class=\"p3\">Son las cuatro de la tarde y la puerta del aula ya est\u00e1 abierta, varias mujeres de la EEMPA se acercan con cuadernos en los brazos para entrar a la clase; mientras que dentro est\u00e1n terminando de cursar las mujeres de la primaria. Ambos niveles funcionan en ese peque\u00f1o lugar, porque el container no deja espacio para distintos salones, o para que cada alumna tenga su banco con su silla. Es apenas un sal\u00f3n alargado, con algunas tablas que salen de las paredes simulando ser escritorios, y no m\u00e1s de dos sillas por cada una. Ser\u00e1 peque\u00f1o, pero se siente una magia\u2026 se nota en los distintos carteles hechos a mano y colgados en las paredes, en las mochilas apoyadas en el suelo, en los cuadernos sobre las mesas, en la fusi\u00f3n de colores en la ropa, las cartucheras, las decoraciones del sal\u00f3n, que en ese peque\u00f1o lugar hay mucha vida, vida plena, vida que se va transformando. \u201cEstoy aprendiendo a leer y escribir\u201d, se anim\u00f3 a contar Silvia; \u201cYo vengo para ayudar a mis hijos y a mis nietos\u201d, explic\u00f3 Soledad.<\/p>\n<p class=\"p3\">Mar\u00eda Alejandra, con la mano levantada para pedir la palabra, cuenta que sus nietos le preguntan por qu\u00e9 va a la escuela, y les contesta que no hay edad para terminar la escuela. Ella, como tantas otras de las mujeres, no pudo finalizar la primaria por tener que trabajar, y en aquel sal\u00f3n de clase, siendo adulta, cuenta muy orgullosa que ahora \u201cgracias a Dios y a la Virgen\u201d puede estudiar. Se nota en la mirada de todas ellas, en su actitud, el profundo agradecimiento que sienten por tener la posibilidad de algo que parece tan com\u00fan, como lo es ir a estudiar. Esa escuela que para la mayor\u00eda fue un tr\u00e1mite, una obligaci\u00f3n con la que hay que cumplir; para ellas es una decisi\u00f3n, es enfrentarse a algo nuevo, a un desaf\u00edo, a los prejuicios de la edad y a la vida misma, al peso de la historia que cada una lleva.<\/p>\n<p class=\"p3\">Miriam es una mujer alta, bastante robusta, y con unas facciones incre\u00edbles. Sus ojos oscuros, su nariz, su sonrisa cada vez que ella misma dice algo que le da risa, atestiguan la belleza de su rostro. Vive en una esquina, al lado del play\u00f3n del barrio donde hay ni\u00f1as y ni\u00f1os que juegan a la pelota descalzos, y al lado tambi\u00e9n de una huerta construida por las mujeres. Es pescadora, mujer pescadora de La Ribera, y se gana la vida gracias a la pesca. El r\u00edo es parte de su vida desde peque\u00f1a, y todo lo que aprendi\u00f3 fue gracias a que pas\u00f3 mucho tiempo observando a su pap\u00e1 y as\u00ed se las ingeni\u00f3 para aprender. No tuvo la posibilidad de que le ense\u00f1en, porque su padre repet\u00eda \u201clas mujeres no sirven para laburar\u201d, y pese a las discusiones que tuvo con \u00e9l, y a los mandatos sociales que posicionan a las mujeres en ese rol, Miriam se dedic\u00f3 a la pesca desde los 18 a\u00f1os cuando la llegada de su primer hijo lo convirti\u00f3 en necesidad; incluso le ense\u00f1\u00f3 a sus dem\u00e1s hermanas a vivir de la pesca.<\/p>\n<p class=\"p3\">Un d\u00eda, su hija Britany le pidi\u00f3 ayuda con una tarea de la escuela, y ah\u00ed, la escuela empez\u00f3 a ser tambi\u00e9n una necesidad.<\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\">\u2015<\/span> \u00bfMami por qu\u00e9 no me pod\u00e9s ayudar?<\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\">\u2015<\/span> Porque no te entiendo hija, por favor, no te entiendo.<\/p>\n<p class=\"p3\">\u201cVos sabes lo feo que es contestarle eso, y que ella te est\u00e9 mirando\u2026\u201d, no esper\u00f3 la respuesta y sigui\u00f3: \u201cYo agarr\u00e9 y me puse a llorar, y de ah\u00ed empec\u00e9 a necesitarlo\u201d. Desde que se anim\u00f3 a seguir la primaria despu\u00e9s de tanto tiempo de no haber ido a la escuela, Miriam reconoce su avance. Siente que puede expresarse, hablar con la gente. Adem\u00e1s, se asombra de conocer la matem\u00e1tica \u201cen el papel\u201d, cuando antes se manejaba \u201ccon los dedos\u201d, no se imaginaba haciendo las cosas que ahora hace, y se alegra mucho por eso.<\/p>\n<p class=\"p4\"><span class=\"s2\">En esta modalidad, la Educaci\u00f3n para J\u00f3venes y Adultos, las extensiones \u00e1ulicas responden a necesidades inmediatas, urgentes, m\u00e1s puntuales. Pueden funcionar en organizaciones barriales, en sindicatos, en bibliotecas, en empresas, en un container a la orilla del r\u00edo bajo la sombra de los \u00e1rboles, como es en este caso. Las mujeres de la Ribera son todas madres, por lo que dejan a sus hijas e hijos, a sus nietos en la escuela, y entran ellas tambi\u00e9n. La cercan\u00eda a su hogar y el horario por la tarde de la extensi\u00f3n \u00e1ulica hacen que la decisi\u00f3n de terminar la escuela haya sido una realidad y una posibilidad en la vida de estas mujeres. \u201cAntes yo ya hab\u00eda abandonado, una vez porque falleci\u00f3 una nieta m\u00eda, y adem\u00e1s ten\u00eda previas de tercero y no las pod\u00eda sacar, me costaba much\u00edsimo\u201d, explic\u00f3 Andrea en la puerta del aula. <\/span>\u201cAntes de esta vez, yo hab\u00eda vuelto a querer estudiar y no lo pude hacer porque mis nietas eran chiquitas, y no ten\u00eda quien me las cuidara\u2026 Ahora se fue organizado todo para que yo pueda terminar la escuela, porque es un anhelo m\u00edo y era algo que yo realmente quer\u00eda hacer\u201d, agreg\u00f3.<\/p>\n<p class=\"p3\">Todo comenz\u00f3 en diciembre del 2022, cuando una docente del Colegio Sant\u00edsimo Rosario junto a un grupo de voluntarios llevaron cajas navide\u00f1as para las familias del barrio y ah\u00ed las mujeres le comunicaron su deseo por terminar la escuela. Comenzaron las charlas con la directora de adultos del Ministerio de Educaci\u00f3n de la provincia, con la ministra, con el Municipio de Villa Gobernador G\u00e1lvez que aport\u00f3 el container; y el trabajo del grupo de voluntarios junto a las Hermanas Dominicas, ambos grupos pertenecientes a la comunidad educativa del colegio fueron tambi\u00e9n una clave. En mayo del 2023, la extensi\u00f3n \u00e1ulica ya estaba funcionando. \u201cEsto es lo que ocurre, cuando hay gente solidaria que se une\u201d, dijo una vez Gabriela, una de las Hermanas, qui\u00e9n adem\u00e1s se re\u00fane semana tras semana con las mujeres para trabajar y charlar sobre diferentes aspectos de la espiritualidad, de la interioridad. Si bien las mujeres reconocen que tomaron la decisi\u00f3n de estudiar en su mayor\u00eda, por sus hijos, tambi\u00e9n reconocen que lo hicieron por ellas mismas, para dedicarse un tiempo; \u201cYo antes, no me ocupaba de m\u00ed, me ocupaba de todo el mundo, menos de m\u00ed\u201d, expres\u00f3 Andrea.<\/p>\n<p class=\"p3\">Ella es otra de las mujeres que son testigo del cambio que provoc\u00f3 la escuela en su vida. Est\u00e1 a un mes de terminar el secundario, y muy entusiasmada por seguir estudiando un profesorado, quiere ser se\u00f1o de Catequesis; su participaci\u00f3n en la Comunidad del barrio la hizo descubrir que le gustaba mucho la religi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p3\">&#8220;La escuela\u2026 haber puesto una escuela ac\u00e1, tan cerca nuestro, nos ayuda a un mont\u00f3n de gente, porque hay gente de todas las edades, y hay muchos que quieren el d\u00eda de ma\u00f1ana seguir estudiando otra cosa, trabajar; tengo compa\u00f1eras que quieren ser enfermeras y esto les sirvi\u00f3 mucho, nos sirvi\u00f3 mucho, a nosotros. As\u00ed que, la verdad\u2026 me genera un orgullo&#8221;, reflexion\u00f3 Andrea con la voz firme y la mirada decidida. Sus ojos confirman cada una de esas palabras.<\/p>\n<p class=\"p3\">Con la tarde, el brillo del sol se va apagando; pero el brillo de los colores en las cartucheras, de las mochilas, de las miradas, sonrisas, y la vida en transformaci\u00f3n de aquellas mujeres de La Ribera, que son madres, esposas, abuelas, pescadoras y alumnas es cada vez m\u00e1s intenso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Camila Garc\u00eda Una extensi\u00f3n \u00e1ulica en Villa Gobernador G\u00e1lvez que est\u00e1 funcionando a la orilla del Paran\u00e1, es el espacio para que las mujeres del barrio cumplan ese &#8220;algo&#8221; pendiente, y transformen su vida. El r\u00edo Paran\u00e1 se asoma por detr\u00e1s de las casas del barrio La Ribera, en Villa Gobernador Galv\u00e9z. 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