{"id":2817,"date":"2023-12-05T11:42:37","date_gmt":"2023-12-05T11:42:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-rosales\/?p=2817"},"modified":"2024-03-29T07:49:13","modified_gmt":"2024-03-29T10:49:13","slug":"las-cuatro-chicas-de-la-ruta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-rosales\/2023\/12\/05\/las-cuatro-chicas-de-la-ruta\/","title":{"rendered":"Las cuatro chicas de la ruta"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><strong>Por Gina Dantraccoli<\/strong><\/p>\n<p class=\"p2\"><em>La Congregaci\u00f3n de Hermanas Oblatas que tiene sede en la ciudad de Rosario tiene un proyecto llamado \u201cHuellas del Redentor\u201d, que es un voluntariado que cada veinte d\u00edas en las tardes y en las noche visitas las \u201czonas rojas\u201d de la ciudad para visitar trabajadoras sexuales.<\/em><\/p>\n<p class=\"p3\">Son las ocho y media de la noche y a la ruta Buenos Aires la absorbe un abismo negro. Pero Priscilla, que viaja despacio en un auto, no siente miedo. No est\u00e1 sola, son cuatro mujeres en total: Alejandra al volante, Andrea \u201cla colo\u201d, y Amelia<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>docente jubilada. Es jueves, y se dirigen a la zona del peaje General Lagos a visitar a cuatro chicas prostitutas.<\/p>\n<p class=\"p3\">El jueves para Priscilla hab\u00eda sido normal, como cualquier otro. Iba hasta las cinco de la tarde al \u201cCentro Madre Antonia\u201d, un espacio que ofrece talleres a mujeres en situaci\u00f3n de vulnerabilidad ubicado en el barrio \u201cLas Flores\u201d. A la noche tocaba la visita a cuatro chicas que estaban en la ruta, una de las misiones de la congregaci\u00f3n a la que pertenece, a trav\u00e9s del grupo de voluntariado Huellas del que participan sus compa\u00f1eras de viaje y otras 16 voluntarias.<\/p>\n<p class=\"p3\">Priscilla es de Brasil. Es una mujer que recorre los treinta a\u00f1os, tiene tirabuzones negros en la cabeza, y su piel es del mismo color que el caf\u00e9 con leche. En 2011 cuando ya era una fiel creyente recibi\u00f3 \u201cel llamado de Dios\u201d. Como Priscilla se inclinaba por el lado m\u00e1s social, cuando escuch\u00f3 sobre la Congregaci\u00f3n Oblatas que trabaja con mujeres en situaci\u00f3n de prostituci\u00f3n algo dentro de ella le reson\u00f3, y se dijo que era ah\u00ed donde ten\u00eda que pertenecer. Fue reci\u00e9n en 2019 que, antes de la pandemia, fue trasladada a Rosario.<\/p>\n<p class=\"p3\">La sede de las Hermanas Oblatas de la ciudad de Rosario se encuentra ubicada detr\u00e1s del colegio Jes\u00fas de Nazaret, que est\u00e1 en zona sur, y que tambi\u00e9n forma parte de la congregaci\u00f3n. En Rosario el primer proyecto que tuvo la congregaci\u00f3n fue el \u201cCentro Madre Antonia\u201d que ya tiene 25 a\u00f1os. Pero como su carisma principal era ayudar trabajadoras sexuales, las hermanas quer\u00edan formar un proyecto que visitara las zonas rojas de Rosario donde hab\u00eda m\u00e1s concentraci\u00f3n de prostituci\u00f3n. Luego de trabajar mucho en que se dieran las condiciones, el grupo \u201cHuellas\u201d naci\u00f3 en el a\u00f1o 2019,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>como voluntariado. en que participan hermanas invitaron a todos aquellos trabajadores del colegio, como profesores y porteras.<\/p>\n<p class=\"p3\">Para Priscilla el trabajo de campo que realiza con el grupo \u201cHuellas\u201d no es algo nuevo, ni el primero que hace.<\/p>\n<p class=\"p3\">-Yo ven\u00eda de un proyecto en Brasil donde entr\u00e1bamos directamente en los prost\u00edbulos. Lo que nunca hab\u00eda hecho era trabajo de estar en la calle. Entonces eso para m\u00ed fue un impacto grande: mirar que un auto para, que la mujer entra en cualquier auto que no conoce, que no sabe a d\u00f3nde la puede llevar, y que le puede pasar de todo.<\/p>\n<p class=\"p3\"><!--more-->El jueves 20 de octubre a eso de las ocho de la noche, Priscilla, que nunca usaba el t\u00edpico h\u00e1bito de religiosa, se puso la ropa m\u00e1s simple que ten\u00eda: un jogging, una remera y zapatillas. Todav\u00eda quedaban noches tan fr\u00edas como el cemento de la ruta, por lo que fue por su campera inflable. Con su peque\u00f1a carterita violeta colgada en uno de sus hombros, y sus llaves, el celular y un poco de plata por si acaso, avis\u00f3 a la hermana que vive con ella, y ya estaba lista para salir.<\/p>\n<p class=\"p3\">En el grupo \u201cHuellas\u201d son 16 miembros, nueve est\u00e1n fijas saliendo a la calle, y de esas nueve solo cuatro se animan ir a la ruta. La hermana, Alejandra, Amelia -que antes era una tallerista del Centro Madre Antonia, pero que luego de su jubilaci\u00f3n decidi\u00f3 sumarse al grupo-. Y Andrea, profesora de biolog\u00eda, y madre de dos hijos, los cuales ya ven como normal y parte de su rutina que su mam\u00e1, cada veinte d\u00edas, salga de noche a visitar prostitutas. Siempre son ellas cuatro en todas las visitas, nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"p3\">Mientras viajaban por la ruta charlan de cosas tan comunes como las estrellas. Pero a cinco minutos de llegar, la charla para, y empiezan a rezar\u2026<\/p>\n<p class=\"p3\">-Madre Antonia y Padre Serra, ruegan por nosotros. Am\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"p3\">El peaje est\u00e1 muy iluminado, pero si te vas m\u00e1s para adelante o m\u00e1s para atr\u00e1s en la ruta, no hay m\u00e1s que oscuridad.<\/p>\n<p class=\"p3\">Estacionan el auto, se bajan y empiezan a caminar por la autopista, buscando a las cuatro mujeres que est\u00e1n trabajando en la ruta.<\/p>\n<p class=\"p3\">Hay m\u00e1s mujeres: algunas est\u00e1n caminando a lo largo de la ruta, y otras est\u00e1n paradas al lado de un puesto de choripanes. El grupito de cuatro que buscan siempre est\u00e1n paradas en el mismo lugar al lado del camino: Gladys, su hija Celia, Roxi y Tamara.<\/p>\n<p class=\"p3\">Antes de acercarse a ellas se aseguran de que no haya ning\u00fan hombre cerca. Si habr\u00eda alguno volver\u00edan al auto y manejar\u00edan por un tramo m\u00e1s de ruta. Pero esta noche no tienen que hacerlo.<\/p>\n<p class=\"p3\">El grupo se acerca a ellas, y las cuatro chicas las reconocen al instante. Porque estas cuatro se\u00f1oras son las \u00fanicas que se acercan a ellas para preguntarles como est\u00e1n, todos los jueves, viernes o s\u00e1bados, cada tres semanas.<\/p>\n<p class=\"p3\">Cada una de las voluntarias va a una de las chicas y la abraza. Despu\u00e9s van con otra mujer y hacen lo mismo. As\u00ed hasta que todas se saludan.<\/p>\n<p class=\"p3\">-\u00bfC\u00f3mo est\u00e1n? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 el trabajo?<\/p>\n<p class=\"p3\">Trabajo siempre lo dicen entre comillas. Ya que en la discusi\u00f3n de si considerar a la prostituci\u00f3n como trabajo o no, \u201cHuellas\u201d est\u00e1 dentro del grupo de los abolicionistas, quienes no consideran a la prostituci\u00f3n como trabajo sino como explotaci\u00f3n de mujeres.<\/p>\n<p class=\"p3\">Andrea y Priscilla preguntan, pero las chicas tienen su atenci\u00f3n en el celular. Los clientes les est\u00e1n avisando que est\u00e1n por llegar. Esta nueva modalidad de concertar los encuentros con los clientes de manera online tiene la misma antig\u00fcedad que la explosi\u00f3n del Coronavirus. Ya que al no poder salir a calle durante la pandemia, ten\u00edan que encontrar otras formas de concertar el trabajo.<\/p>\n<p class=\"p3\">En las esquinas ya casi no se ven chicas, pero no es porque no haya prostituci\u00f3n sino porque con esta modalidad que lleg\u00f3 para quedarse, no tienen que hacerlo. Esto es un problema para Huellas, porque al no encontrar muchas chicas en las calles no pueden llevar a cabo su misi\u00f3n, y al no llevar a cabo su misi\u00f3n no hay contenci\u00f3n para las trabajadoras.<\/p>\n<p class=\"p3\">En la ruta las ocho se mimetizan. Est\u00e1n igual vestidas: jogging, campera inflable, zapatillas. Cualquiera que pasara por la ruta y observara ese grupo de ocho mujeres, no sabr\u00eda diferenciarlas<\/p>\n<p class=\"p3\">No estaban terminando de intercambiar las primeras impresiones que el primer cami\u00f3n apareci\u00f3. Par\u00f3 en la banquina e hizo un parpadeo de luces. Andrea entendi\u00f3 la se\u00f1a. Priscilla tambi\u00e9n. Pero miraron para otro lado, nunca miran hacia el cami\u00f3n cuando se estaciona al lado de ellas.<\/p>\n<p class=\"p3\">Ven\u00eda a buscar a Tamara, m\u00e1s delgada y petisa de las cuatro, que es tambi\u00e9n la m\u00e1s joven del grupo. Con 22 a\u00f1os ya es madre de cuatro chicos. Hace un mes y medio dio a luz a su cuarto beb\u00e9. Trabaj\u00f3 en la ruta hasta 20 d\u00edas antes de parir, y ya estaba de vuelta. La \u201cchiquitita\u201d, como la llama Andrea, ha sido la m\u00e1s dif\u00edcil a la cual llegar. Hu\u00eda de ellas, se escond\u00eda, y se rehusaba a hablarles.<\/p>\n<p class=\"p3\">Otro cami\u00f3n m\u00e1s para, este viene por Roxi. La mujer transita por la treintena, y es una de dos que se maquilla y se arregla. Priscilla la conoce mucho m\u00e1s a ella. Ya que la mujer durante la noche est\u00e1 en la ruta, y durante el d\u00eda est\u00e1 en el \u201cCentro Madre Antonia\u201d, donde est\u00e1 aprendiendo a coser. Priscilla cada vez que no la ve en la ruta, se preocupa. Luego, cuando se encuentra con ella en el centro, le pregunta qu\u00e9 es lo que le hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p class=\"p3\">&#8211;\u00bfC\u00f3mo est\u00e1n tus hijos&#8211;<i> <\/i>le pregunta Andrea a Gladys.<\/p>\n<p class=\"p3\">La conversaci\u00f3n nuevamente se ve interrumpida porque otro cami\u00f3n m\u00e1s para a su lado.<\/p>\n<p class=\"p3\">Celia se va. Gladys la madre, no va a subirse a ning\u00fan cami\u00f3n por lamedia hora que se queden las cuatro chicas. Hoy tiene ganas de hablar.<\/p>\n<p class=\"p3\">&#8211;Normalmente el imaginario que tenemos es que la madre siempre quiere lo mejor para sus hijos, nunca quiere que reproduzca su propia historia. Porque ella paso y pasa un mont\u00f3n de cosas en la ruta en la que trabajan las dos, y \u00bfc\u00f3mo va a propiciar que la hija siga lo mismo? \u00bfQue deje que la hija pase por el mismo camino?&#8211; dice luego Priscilla, cuando habla de estas cuatro mujeres de la ruta.<\/p>\n<p class=\"p3\">Madre e hija no se parecen en nada. Celia est\u00e1 en sus veinticinco, es larga como una jirafa, y con el pelo tan oscuro como la noche en la ruta. No se arregla para nada: lo m\u00e1ximo que se hace es un colorido mech\u00f3n en el pelo. Gladys en cambio es una mujer muy bella, siempre con el rostro como un lienzo lleno de colores. Tiene una larga cabellera que imita el color de las luces del peaje, y comparte con Andrea la estatura.<\/p>\n<p class=\"p3\">Las conversaciones que tienen con una trabajadora no pasan de los cinco o diez minutos, lo mismo que dura un \u201cprograma\u201d con un cliente, como lo llama Priscilla. Son solo unos minutitos los que pueden estar con ellas, porque le quitan tiempo de trabajo. Porque a lo mejor en ese tiempo en el que est\u00e1n con ella se pierden uno o dos clientes.<i> <\/i><\/p>\n<p class=\"p3\">Gladys esa noche hab\u00eda decidido abrirse al grupo. Decidi\u00f3 que ese 20 de octubre le quer\u00eda contar su historia a esas cuatro se\u00f1oras.<\/p>\n<p class=\"p3\">Les cont\u00f3 de donde ven\u00eda, cosas de su infancia, que fue tra\u00edda a Rosario de muy chica, y sobre la situaci\u00f3n que estaba atravesando con los otros dos hijos varones que tiene, adem\u00e1s de Celia. Una historia muy dura, que les hizo comprender a las cuatro voluntarias porqu\u00e9 lleg\u00f3 a esta situaci\u00f3n. El grupo escuch\u00f3 atentamente el relato de Gladys, pero siempre separando su relaci\u00f3n con su hija. En ese momento la est\u00e1n escuchando a ella, no a la madre de esa otra chica, para poder acompa\u00f1arla de forma distinta y no culpabilizarla m\u00e1s. Porque estigmas ella ya tiene un mont\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p3\">A la mitad de la conversaci\u00f3n volvi\u00f3 Tamara, quien ya hab\u00eda terminado con el cliente.<\/p>\n<p class=\"p3\">Esta noche no solo Gladys hab\u00eda decidido abrirse tambi\u00e9n lo hizo Tamara. \u201cLa chiquitita\u201d sac\u00f3 su tel\u00e9fono y empez\u00f3 mostrarle al grupo fotos de su beb\u00e9 reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p class=\"p3\">-\u00a1Es hermoso!-<i> <\/i>le dijo Alejandra.<\/p>\n<p class=\"p3\">Cuando ya hab\u00eda dedicado un tiempo suficiente para saber c\u00f3mo estaban, Priscilla les dio una mirada a sus otras tres compa\u00f1eras, para que entiendan que la visita ya deb\u00eda llegar a su fin. Ahora quedaba la otra parte del trabajo de las visitas, el seguimiento.<\/p>\n<p class=\"p3\">El grupo siempre busca hacerles un seguimiento a las mujeres, para saber c\u00f3mo est\u00e1n, como sigue su situaci\u00f3n, que necesitan, c\u00f3mo poder sumarlas al Centro Madre Antonia para que aprendan un oficio, y a todo eso se dedican en los d\u00edas que suceden entre una visita y otra. Solo lo pueden lograr con muy pocas, ya que muchas de las veces solo ven una vez a una mujer y luego desaparecen como las estrellas lo hacen al mediod\u00eda.<\/p>\n<p class=\"p3\">Contar algunas situaciones. La chica que lograron rescatar, que ahora es peluquera, las chicas a las que les hicieron el DNI, o les gestionaron el turno para las vacunas en la pandemia\u2026<\/p>\n<p class=\"p3\">Como estas cuatro mujeres, el seguimiento estaba pudiendo avanzar.<\/p>\n<p class=\"p3\">&#8211;Vamos a volver&#8211;<i> <\/i>le repiten para despedirse. Y la respuesta es el pedido de que lo hagan:<\/p>\n<p class=\"p3\">-Vuelvan.<\/p>\n<p class=\"p3\">Cada una de las cuatro que se iban se acerca a cada una de las cuatro que se quedaban, para despedirse con un abrazo. Todas las veces es as\u00ed: el abrazo de despedida dura un ratito m\u00e1s, las chicas que se quedan quieren que esos abrazos duren m\u00e1s\/se queden un rato m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p class=\"p3\">El grupo volvi\u00f3 al auto y se dio un minuto de silencio antes de arrancar. En el trayecto de ida siempre hablan c\u00f3mo fue el d\u00eda. En el trayecto de vuelta siguen hablado y sacando conclusiones de todos los cambios que vieron.<\/p>\n<p class=\"p4\">&#8211;\u00bfVieron c\u00f3mo se abri\u00f3 hoy Tamara?&#8211; abri\u00f3 la conversaci\u00f3n Andrea, que tuvieron por los veinte minutos que les lleva volver a Rosario. La conversaci\u00f3n termina con el viaje y casi siempre con esta valoraci\u00f3n:<\/p>\n<p class=\"p4\">\u201cPensar que uno se queja de tantas pavadas en su vida cuando est\u00e1n estas mujeres que todos los d\u00edas est\u00e1n en las rutas solas, viviendo situaciones de violencia y vulnerabilidad\u201d.<\/p>\n<p class=\"p4\">Ellas deben llevar a cabo su trabajo de la misma manera que lo hace cualquier profesional, separ\u00e1ndose de las historias con las que trabajan. Porque la realidad es que no es para cualquiera hacer estas visitas, ver y escuchar estas situaciones tan duras. Ellas piensan, como dijo Andrea, que si no lo hace uno no lo hace nadie. Y alguien lo tiene que hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p6\"><span class=\"s1\"><b>\u201cTEXTO ENTREVISTA A LUCIANA\u201d<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p4\">Luciana durante la ma\u00f1ana ejerce su profesi\u00f3n como profesora de ingl\u00e9s en el<\/p>\n<p class=\"p4\">Colegio Jes\u00fas de Nazaret, y durante sus tardes se dedica al grupo voluntariado del que forma parte \u201cHuellas del Redentor\u201d. Este grupo el cual est\u00e1 conformado por monjas y mujeres del personal del colegio, durante las tardes y noches se adentra en visitar las zonas rojas de la ciudad de Rosario donde se encuentran gran cantidad de mujeres en situaci\u00f3n de prostituci\u00f3n. Luciana ha brindado un testimonio en donde explica en profundidad todo lo que conlleva el formar parte de \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"p4\"><b>\u00bfC\u00f3mo descubriste el grupo \u201cHuella del Redentor\u201d y cu\u00e1ndo comenzaste a formar parte de \u00e9l?<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Bueno, yo le llev\u00e9 una vez una inquietud a Isabel una de las trabajadoras del colegio. Yo ten\u00eda una preocupaci\u00f3n por una mujer que est\u00e1 siempre cerca de mi casa. Y que yo cuando sal\u00eda a hacer gimnasia, caminar o correr con mi marido, nos d\u00e1bamos cuenta de que era una mujer en situaci\u00f3n de prostituci\u00f3n. Ella tambi\u00e9n nos ve\u00eda pasar casi todos los d\u00edas, y un d\u00eda nos par\u00f3 y nos solt\u00f3 un mont\u00f3n de cosas re fuertes que a m\u00ed me movilizaron. Tambi\u00e9n me cont\u00f3 que se llamaba Gladys. Entonces yo ante no\u00a0 encontrar\u00a0 herramientas como para ayudarla se lo transmit\u00ed a Isabel. Y bueno as\u00ed fue que Isabel me\u00a0 cont\u00f3\u00a0 que estaba este grupo,\u00a0 y que ella ve\u00eda que yo ten\u00eda un perfil por mi preocupaci\u00f3n por la parte human\u00edstica. Y bueno me invit\u00f3 a formar parte del grupo. Adem\u00e1s me hab\u00eda vinculado con la hermana Priscilla por unas cuestiones referidas al aprendizaje del ingl\u00e9s. Y bueno ella tambi\u00e9n me invit\u00f3 a participar, y fue ah\u00ed que entr\u00e9 al grupo.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Yo no ten\u00eda muy en claro lo que hac\u00eda el grupo, en un primer momento. Adem\u00e1s, yo ingres\u00e9 el a\u00f1o pasado reci\u00e9n al proyecto.<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><b>\u00bfQu\u00e9 fue lo que te motiv\u00f3 a participar?<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>En realidad fue lo de Gladys, lo que me moviliz\u00f3, me preocup\u00f3, y me dio tristeza. Vos empez\u00e1s a valorar o ver otras cosas, todo lo bueno que uno tiene y que a veces uno se queja de estupideces. Y vos lo haces porque queres. Este es un voluntariado en el que vos das de tu tiempo, y tus energ\u00edas; y si bien no le van a resolver la vida a estas personas, vos le acercas tambi\u00e9n tu espiritualidad. Siempre tratando de seguir la obra de Madre Antonia. Obviamente que es una gota de agua en un mar,\u00a0 porque es s\u00faper triste, pero a la vez es movilizante. Vos dec\u00eds esa mujer, pudo llorar en mi hombro, o la pudieron abrazar o la escucho alguien. Porque son personas muy muy solas, muy desesperadas. Entonces es eso, es acompa\u00f1ar a alguien desde la espiritualidad.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><b>\u00bfQu\u00e9 precauciones tenes en cuenta a la hora de hacer las visitas?<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Vos sola te vas dando cuenta de las precauciones que ten\u00e9s en cuenta, y tambi\u00e9n yo las pregunt\u00e9 digamos, indagu\u00e9. Cuando vos ves que hay alguna mujer, que est\u00e1 drogada, que responde de manera violenta, obviamente no te acercas. Vos ten\u00e9s que tener cuidado de no acercarte cuando hay hombres, porque no sabes si las est\u00e1n vigilando, porque despu\u00e9s les pegan. Porque a lo mejor ellos no nos hacen nada pero despu\u00e9s a ella la lastiman. Entonces son este tipo de precauciones. Yo tambi\u00e9n a lo que siempre le tuve mucho miedo, y que una vez dije que es mi l\u00edmite,\u00a0 es el narcotr\u00e1fico. Si yo veo que hay cuestiones relacionadas con eso yo no me voy a acercar. Por ejemplo hay un grupo que sale a la ruta\u00a0 bueno a m\u00ed me da miedo, yo no voy.\u00a0 Tambi\u00e9n me da miedo salir de noche por eso prefiero salir a la tarde. He salido de noche y me da un poco de miedo de c\u00f3mo es nuestra ciudad. Hay calles s\u00faper oscuras y me da miedo. Yo soy miedosa te digo la verdad. Pero no es que me da miedo por la prostituta en s\u00ed misma, o por las chicas trans, sino que me da miedo el entorno. Porque en todas esas zonas oscuras, est\u00e1 el narcotr\u00e1fico, los ladrones; yo en general tengo miedo a los ladrones. Y les tengo miedo en todos lados m\u00e1s de noche. Por eso\u00a0 yo me siento m\u00e1s c\u00f3moda yendo de d\u00eda. Tambi\u00e9n otra de las cosas es que yo no ofrezco mi n\u00famero de tel\u00e9fono a ellas, porque yo no s\u00e9 con qui\u00e9n ellas est\u00e1n. Ponele que el tipo que las obliga a prostituirse, si es que hay alguien que la obliga, les saca el tel\u00e9fono; y el tipo dice a ver y esta Luciana qui\u00e9n es. Y viste ese es un miedo.<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><b>\u00bfC\u00f3mo fue tu primera experiencia de ir con el grupo a visitar estas zonas rojas?<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Bueno la primera visita que hice fue en la zona de los hospitales y fue con dos hermanas, con Alejandra Valenzuela y creo que estaba Andrea Pulizzi tambi\u00e9n. Despu\u00e9s fui a la plaza Libertad.<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Y bueno ese primer d\u00eda encontramos a Silvia se llamaba. La mujer estaba ah\u00ed a la vuelta de Ipam, en Sarmiento y Gaboto. Y fui como observadora, porque yo tambi\u00e9n estaba expectante a ver c\u00f3mo se abordaba a una mujer. C\u00f3mo le empezas a hablar y dem\u00e1s. Nunca m\u00e1s la volvimos a ver a Silvia, fuimos unas cuantas veces pero no la encontramos, y nunca m\u00e1s la volvimos a encontrar. Fue tranquilo ella nos recibi\u00f3 y acept\u00f3 escucharnos. Yo en esa visita no hable m\u00e1s que saludar y darle el abrazo de saludo. En esa esa primera vez hablaron Alejandra y la hermana Priscilla\u00a0 le explicaron, le preguntamos c\u00f3mo se sent\u00eda, que d\u00edas iba a ir, como tambi\u00e9n despu\u00e9s poder hacer un seguimiento. Y no ella fue muy c\u00e1lida tambi\u00e9n.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><b>\u00bfCu\u00e1l fue la historia que m\u00e1s se te qued\u00f3 grabada en tu memoria?<\/b><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Fue una de las primeras veces que yo fui que conoc\u00ed una chica trans que encontramos por la zona de la terminal.\u00a0 Me cont\u00f3 que hab\u00eda tenido tuberculosis y HIV. Y que ten\u00eda una petaquita de whiskey en la mano viste as\u00ed medio escondida. Y entonces, me cont\u00f3 que ten\u00eda dos hijos, que el m\u00e1s chiquito ten\u00eda cuatro a\u00f1os; entonces le preguntamos d\u00f3nde estaba y nos dijo que estaba con la hermana. Me acuerdo que llegu\u00e9 a mi casa llorando.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\">P<i>orque ten\u00e9s una heterogeneidad de situaciones que no te podes imaginar. Son todas miserias. Las mujeres y las chicas trans que hemos visto son en general de zonas marginales o son muy pobres. No son prostitutas vip las que las que nosotras encontramos o vemos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"p4\"><i>Por eso vos te sent\u00eds rara, te sent\u00eds bien, sent\u00eds como un algo que te reconforta; cuando vos podes darle tu espiritualidad a una mujer, o tu mano, tu brazo, tu hombro, o tu o\u00eddo para que ella llore y te cuente. Porque a lo mejor no la abrazas ni nada, pero fueron en esos momentos, en esos minutos que vos las escuchas o las escuchaste; ellas sintieron que pudieron liberar esa tensi\u00f3n, ese ataque, esa angustia y esa desesperaci\u00f3n.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p9\"><span class=\"s1\"><b>ARGUMENTACI\u00d3N: <\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p9\"><span class=\"s1\"><b>\u201cEl abrazo que salva\u201d<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p4\">La mayor\u00eda de las mujeres que ejercen la prostituci\u00f3n, se encuentran en una situaci\u00f3n muy compleja, marcada por la violencia, la vulnerabilidad, y la marginalidad. Esos factores ya son muy bien conocidos, pero de la otra cara de la que no se habla, es del estado emocional que tienen estas mujeres a ra\u00edz de ejercer la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p4\">Y no solo eso sino que tambi\u00e9n el estado emocional de estas mujeres tambi\u00e9n es consecuencia de la estigmatizaci\u00f3n, el maltrato, el juicio social, las burlas, y la ignorancia, que la sociedad les otorga. Todas estas cosas que la sociedad hace en contra de ellas, provocan que cada vez m\u00e1s sientan que no cuentan con ning\u00fan tipo de apoyo y comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"p4\">En la ciudad de Rosario las encontras en la Terminal, en la plaza Sarmiento, en la ruta Buenos Aires, y en much\u00edsimos lugares m\u00e1s. En donde los \u00fanicos que se acercan a ellas o son clientes, o son gente que pasa a gritarles cosas para divertirse.<\/p>\n<p class=\"p4\">Porque la realidad es que nadie las escucha, nadie se para para hablar con ellas y preguntarles c\u00f3mo est\u00e1n, c\u00f3mo se sienten, ni nada por el estilo.<\/p>\n<p class=\"p4\">Por eso el acercamiento, la escucha, o un abrazo pueden jugar un papel muy fundamental en su bienestar. Porque la contenci\u00f3n significa el poder ofrecerles un lugar seguro en el que puedan expresar lo que sienten o contar sus historias sin miedo a ser juzgadas.<\/p>\n<p class=\"p4\">Salvar a una prostituta no solo significa sacarla de esa situaci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n puede significar darles un abrazo. Salvarla puede ser pasar cinco minutos con ellas y preguntarles c\u00f3mo est\u00e1n y qu\u00e9 necesitan. Salvarlas puede ser mostrarles que hay una esperanza de que puedan salir de esa realidad.<\/p>\n<p class=\"p4\">Escucharlas sin la mirada prejuiciosa, sin darles m\u00e1s estigmas de los que ya cargan en la espalda, les ofrece esta oportunidad de que puedan sentirse comprendidas, valoradas, y tenidas en cuenta. Lo que puede ser uno de los primeros pasos para que ellas recuperen la fuerza necesaria para salir de esa situaci\u00f3n y para que puedan recuperarse emocionalmente.<\/p>\n<p class=\"p4\">En conclusi\u00f3n, un abrazo o la escucha a estas mujeres es una salvaci\u00f3n, porque estas dos cosas son el primer paso para que ellas puedan sentirse acompa\u00f1adas, que no est\u00e1n solas, que hay personas que no la juzgan y las se\u00f1alan con el dedo; lo que va a hacer que ellas puedan tener la fe de abrir su camino hacia una vida diferente, una vida digna y plena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gina Dantraccoli La Congregaci\u00f3n de Hermanas Oblatas que tiene sede en la ciudad de Rosario tiene un proyecto llamado \u201cHuellas del Redentor\u201d, que es un voluntariado que cada veinte d\u00edas en las tardes y en las noche visitas las \u201czonas rojas\u201d de la ciudad para visitar trabajadoras sexuales. 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