{"id":4006,"date":"2026-05-11T10:33:23","date_gmt":"2026-05-11T13:33:23","guid":{"rendered":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/?p=4006"},"modified":"2026-05-11T10:33:23","modified_gmt":"2026-05-11T13:33:23","slug":"regalo-textual-no5-gracias-a-la-ia-de-martin-kohan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/2026\/05\/11\/regalo-textual-no5-gracias-a-la-ia-de-martin-kohan\/","title":{"rendered":"Regalo Textual N\u00ba5: Gracias a la IA, de Mart\u00edn Kohan"},"content":{"rendered":"<p>Esta semana eleg\u00ed regalarles la entrega de hace un tiempo de la NL que el escritor Mart\u00edn Kohan escribe, alternadamente, con su mujer, la psicoanalista Alexandra Koahn para el medio Cenital.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4007\" src=\"http:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/cenital-300x148.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"148\" srcset=\"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/cenital-300x148.jpg 300w, https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/cenital.jpg 675w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Hola, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?<br \/>\nHe visto un elefante caer de la parte de atr\u00e1s de la camioneta que lo transportaba, rodar aparatosamente, incorporarse un tanto aturdido, como perdido, un tanto incr\u00e9dulo. Ha visto dos jirafas, llevadas tambi\u00e9n en la parte de atr\u00e1s de una camioneta, golpear brutalmente sus cabezas contra un puente transversal, por un error de c\u00e1lculo del conductor de la camioneta sin dudas, y continuar viaje a\u00fan erguidas sobre sus patas, pero con sus largos cuellos doblados y ca\u00eddos, no s\u00e9 si muertas o desvanecidas. He visto suntuosas piletas de nataci\u00f3n, montadas en lo m\u00e1s alto de unos imponentes rascacielos, resquebrajarse y desprenderse y caer horriblemente al vac\u00edo, llev\u00e1ndose consigo a los incautos que se solazaban en el agua acaso tibia y en la prodigiosa vista de altura. He visto al presidente en funciones de un partido nacional anunciar con tonos sobrios que daba de baja la postulaci\u00f3n de su candidata a la c\u00e1mara legislativa, al advertir resignadamente que no ten\u00eda chance alguna de ganar. He visto un osado derechazo de Dar\u00edo Benedetto, lanzado desde la mitad de la cancha nada menos, clavarse en la parte alta del arco rival, sin respuesta del arquero, para asombro de la multitud.<br \/>\nTodas estas cosas vi, y muchas otras de la misma \u00edndole, y ninguna de ellas correspond\u00eda al registro real de un hecho verdadero: todas eran, todas son visiones fraguadas por eso que ha dado en llamarse inteligencia artificial. Dirimirlo no es dif\u00edcil. No lo es para el ojo entrenado, que detecta de inmediato incongruencias en detalles o en ensambles, huellas visibles de la falsificaci\u00f3n; pero no lo es tampoco para el ojo cr\u00e9dulo, para el ojo ingenuo: uno puede siempre revisar si no hay insertas advertencias al respecto, o bien dirigirle la consulta directamente a Grok, pues Grok es d\u00f3cil y responde siempre, carece de malicia y admite sin m\u00e1s tr\u00e1mite que lo que parec\u00eda ser, no es, que lo que pareci\u00f3 ocurrir, no ocurri\u00f3.<br \/>\nYo s\u00e9 bien que Grok no es nadie, yo s\u00e9 bien que Grok no existe (lo s\u00e9 por \u00e9l: \u00e9l mismo lo ha dicho). Y aun as\u00ed, sin embargo, me encontr\u00e9 pensando el otro d\u00eda: \u00a1qu\u00e9 cansado debe estar Grok! \u00a1Qu\u00e9 hastiado, qu\u00e9 saturado, qu\u00e9 repodrido debe estar! \u00a1Todo el d\u00eda contestando preguntas, poniendo o sacando bikinis, tolerando tonter\u00edas, dej\u00e1ndose boludear! Esa clase de cosas pens\u00e9, mas no tard\u00e9 en advertir lo obvio: que no era sino m\u00eda la fatiga que le asignaba al bueno de Grok. A Grok no se le acaban las ganas, pues no las tiene ni las precisa; el desganado a todo esto era yo, era evidentemente yo. Un desgano sin vehemencia, cansino por naturaleza, que no me desalent\u00f3 del h\u00e1bito de inercia de seguir viendo pasar las im\u00e1genes, pero s\u00ed de ocuparme de comprobar si eran ciertas o adulteradas.<br \/>\n\u00bfSe cay\u00f3 y rod\u00f3 el elefante, se golpearon las jirafas, se rompieron las piletas, se baj\u00f3 la candidata, el tiro de lejos entr\u00f3? Ya no quise tomarme el trabajo (porque, claro: se me convirti\u00f3 finalmente en trabajo, se me volvi\u00f3 finalmente laborioso), por breve y sucinto que fuese, de confirmar o rectificar. Ya no quise ocuparme de discernir si, en cada caso, hab\u00eda que creer o hab\u00eda que descreer. As\u00ed de simple: dej\u00f3 de importarme. Ni la famosa suspensi\u00f3n de la credulidad de la que habl\u00f3 Coleridge, ni la formulita del \u201celijo creer\u201d que se puso de moda \u00faltimamente. Ni una cosa ni la otra, sino m\u00e1s bien una pura fiaca de creer o descreer. \u00bfLo que hice fue entregarme entonces al puro juego de la ficci\u00f3n? Claro que no, nada de eso; si quiero ficci\u00f3n voy al cine, voy al teatro, leo cuentos, leo novelas, y entablo gozoso el pacto de verosimilitud que se plantea en cada caso. Esto otro es sencillamente cansancio, hast\u00edo, hartazgo, con su corolario esperable de desgano y fiaca en materia de confianza o escepticismo.<br \/>\nEl efecto fue para m\u00ed liberador. Se ve que ven\u00eda ya un tanto agobiado de trajinar con ese rezago del cinismo posmoderno conocido como \u201cpostverdad\u201d. El asunto cobraba ahora, de repente, otro cariz: el cariz de las pavadas superfluas que se dejan deslizar como tales, sin merecer siquiera su estricta problematizaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no cederle todo esto a esa l\u00f3gica del cualquiercosismo que tanto abunda por lo dem\u00e1s en las redes (la misma por la que, en Twitter por ejemplo, alguien esconde arteramente su nombre y expone p\u00fablicamente el de alg\u00fan otro, para decir, sobre ese otro, cualquier cosa)? \u00bfPor qu\u00e9 no hacerlo as\u00ed y retrotraer a \u00e1mbitos m\u00e1s pertinentes el h\u00e1bito cr\u00edtico de indagaci\u00f3n de la verdad, el ejercicio cr\u00edtico de sospechar posibles mentiras? No dejar\u00eda de ser, en cierto modo, una forma de ganar por cansancio. \u00a1Pero por el cansancio propio! El asunto empezar\u00eda a resolverse, pero no mediante alguna clase de contenci\u00f3n o restricci\u00f3n, sino en raz\u00f3n de su proliferaci\u00f3n misma: al saturarse, nos satura; y es de su propia demas\u00eda que emerge un simple encogimiento de hombros. Enga\u00f1o y desenga\u00f1o se dirimir\u00e1n en otras partes, en verdad m\u00e1s sustanciales, que es donde sol\u00edamos hacerlo (los diarios, las revistas, la televisi\u00f3n, la radio); y el bombardeo cotidiano de estas im\u00e1genes, del que tan dif\u00edcil resulta sustraerse, nos encontrar\u00e1 felizmente preservados. Las miraremos meramente pasar, y eso gracias a la IA.<br \/>\nYa s\u00e9 que en todo esto se entrevera una expresi\u00f3n de deseos, y que tal vez uno no llegue de veras o del todo hasta ese punto. S\u00e9 tambi\u00e9n que hay de por medio un riesgo, el riesgo de la abulia: de apagarse en la indolencia y que todo d\u00e9 lo mismo. Por eso decid\u00ed intercalar, en el pu\u00f1ado de ejemplos elegidos de lo visto \u00faltimamente en las redes, uno que no me resulta, y no podr\u00eda resultarme nunca, para nada indiferente. Los que me conocen distinguir\u00e1n en seguida cu\u00e1l es. S\u00ed, s\u00ed, ya s\u00e9, ya s\u00e9. Se fue afuera. Se fue afuera, s\u00ed, ya s\u00e9. Se fue afuera, y no por poco.<\/p>\n<p>Seguimos la pr\u00f3xima.<br \/>\nMart\u00edn<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta semana eleg\u00ed regalarles la entrega de hace un tiempo de la NL que el escritor Mart\u00edn Kohan escribe, alternadamente, con su mujer, la psicoanalista Alexandra Koahn para el medio Cenital.<\/p>\n","protected":false},"author":45,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[58,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4006"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4006"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4006\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4008,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4006\/revisions\/4008"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}