{"id":3964,"date":"2026-04-06T15:27:45","date_gmt":"2026-04-06T18:27:45","guid":{"rendered":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/?p=3964"},"modified":"2026-04-06T15:31:49","modified_gmt":"2026-04-06T18:31:49","slug":"dos-textos-para-disfrutar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/2026\/04\/06\/dos-textos-para-disfrutar\/","title":{"rendered":"Dos textos para disfrutar"},"content":{"rendered":"<p>En la clase pasada, nuestra primera clase, pregunt\u00e9 si conoc\u00edan qu\u00e9 eran las newsletters. La mayor\u00eda dijo que no.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 les dejo dos textos de los que disfrut\u00e9 mucho y que forman, cada uno, la entrega de dos de las NL que sigo y leo con frecuencia. Uno es de una docente de nuestra facultad, Andrea Calamari, que escribe una NL titulada &#8220;Mucho texto&#8221; para la revista <em>Seul<\/em>. El otro, es del escritor y tambi\u00e9n profesor (\u00e9l, en la carrera de Letras de la UBA) argentino Mart\u00edn Kohan y es la entrega de una NL que escribe alternadamente con su mujer, Alexandra Kohan, para el medio <em>C\u00eanital<\/em> y que se llama, simplemente, &#8220;Kohan&#8221;. Pasen y lean&#8230;<!--more--><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3965\" src=\"http:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Mucho-texto-300x176.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"176\" srcset=\"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Mucho-texto-300x176.jpg 300w, https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Mucho-texto.jpg 746w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>D\u00e9jenme que les cuente algo dom\u00e9stico que servir\u00e1, espero, para ilustrar algunas cuestiones que estuve pensando en relaci\u00f3n a la escritura.<\/p>\n<p>El asunto empieza con un hallazgo. Buscaba cuadernos viejos en los que deber\u00eda haber notas que tom\u00e9 hace a\u00f1os y que necesitaba para un art\u00edculo, cuando me top\u00e9 con el cuaderno de primer grado de una de mis hijas, empec\u00e9 a hojearlo y, como le pas\u00f3 a Proust con el sabor de la magdalena remojada en el t\u00e9, los recuerdos llegaron uno tras otro.<\/p>\n<p>Laura ten\u00eda una relaci\u00f3n particular con la escritura escolar: lo suyo era el puro registro del mundo objetivo y nada ni nadie la mov\u00eda de ah\u00ed. El lenguaje escrito, ese que iba adquiriendo cada semana y ve\u00edamos reflejado en el cuaderno Rivadavia tapa azul, no supon\u00eda para ella nada del orden de la creaci\u00f3n, la fantas\u00eda o la imaginaci\u00f3n. Usaba el lenguaje para dar cuenta del mundo y los hechos m\u00e1s banales. Nada m\u00e1s. Poco serv\u00eda el aliento de la maestra; no funcionaban para ella las motivaciones a decir algo m\u00e1s, a dejarse llevar por la fuerza creativa de las palabras; lo suyo eran las discretas oraciones enunciativas con simple estructura bimembre: sujeto sin adornos m\u00e1s predicado sin vueltas. No ten\u00eda nada m\u00e1s para decir.<\/p>\n<p>Otro aspecto que pronto descubrimos fue un irrenunciable compromiso con la verdad. Su hermana Helena nos hab\u00eda acostumbrado a\u00f1os antes a historias sobre la jirafa bajita que se hizo amiga del mono en el zool\u00f3gico, una comunidad de insectos en el jard\u00edn, la ni\u00f1a Luc\u00eda que viv\u00eda las aventuras que ella se inventaba, pero Laura no condescend\u00eda ni a la narrativa ni a la imaginaci\u00f3n. Si iba a decir algo, deb\u00eda estar cien por ciento segura de que era real.<\/p>\n<p>Pongamos que ten\u00eda como tarea escribir oraciones a partir del verbo llover.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 qu\u00e9 escribir.<br \/>\n\u2014Pod\u00e9s decir que hoy estuvo lloviendo todo el d\u00eda.<br \/>\n\u2014Pero no est\u00e1 lloviendo, hay sol.<\/p>\n<p>Lo que podr\u00eda haber sido el germen de una excelente carrera period\u00edstica atada a los hechos puros y duros, para la din\u00e1mica familiar fue complicado. Cada d\u00eda lidi\u00e1bamos con su negativa a inventar, a dejarse llevar por el lenguaje, a decir cosas por decir. \u201cNo s\u00e9 qu\u00e9 escribir\u201d, insist\u00eda, y as\u00ed termin\u00e1bamos, varias horas despu\u00e9s, con oraciones forzadas por la necesidad de sumar contenido a las palabras sustantivas: mate, casas, huevos.<\/p>\n<p>\u201cEl mate sirve para tomar mate\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn las casas viv\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDe los huevos salen p\u00e1jaros\u201d.<\/p>\n<p>Laura no entend\u00eda por qu\u00e9 ten\u00eda que agregar algo de su autor\u00eda a la materialidad evidente del mundo; nada quer\u00eda decir sobre las personas, la naturaleza ni, mucho menos, sobre sus sentimientos o percepciones.<\/p>\n<p>Un d\u00eda le toc\u00f3 escribir una oraci\u00f3n con la palabra rat\u00f3n: \u201cAntes el rat\u00f3n era mi animal preferido\u201d.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, dec\u00eda la verdad.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, la maestra insisti\u00f3 con los animales y Laura volvi\u00f3 a ser requerida para decir algo sobre el rat\u00f3n: \u201cYo una vez hice una oraci\u00f3n con rat\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Inobjetable.<\/p>\n<p>Lo que descubrimos ahora, mientras revisamos los cuadernos, es que en ellos se fue armando una cr\u00f3nica minuciosa de nuestra vida cotidiana, relatada en peque\u00f1as dosis por una cronista sobria. Lo infraordinario del d\u00eda a d\u00eda: \u201cAnoche fuimos a un bar y comimos man\u00ed\u201d, \u201cuna vez pas\u00f3 un vendedor por mi casa\u201d, y cosas por el estilo.<\/p>\n<p>Sin saberlo conscientemente, esa nena de seis a\u00f1os estaba planteando interrogantes sobre la actividad de escribir.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 escribimos, c\u00f3mo, para qu\u00e9, con qu\u00e9 intenciones, son preguntas que no solemos hacernos porque no estamos interrog\u00e1ndonos todo el tiempo sobre las actividades que hacemos con naturalidad.<\/p>\n<p>Pero no hay nada natural en la escritura.<\/p>\n<p>A nivel individual, el asunto empieza con la educaci\u00f3n institucionalizada, que para eso est\u00e1. (Ya s\u00e9 que hay excepciones: \u201cMi nene aprendi\u00f3 a leer y a escribir solito a los tres a\u00f1os, yo le\u00eda a Shakespeare a los dos y a los cuatro escrib\u00ed mis primeros poemas\u201d. Muy bien, te felicito. Los dem\u00e1s fuimos a la escuela).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, si desde muy chicos manejamos con feliz desparpajo las reglas de la sintaxis y somos capaces de ordenar correctamente una frase, decir te quiero, pedir una manzana, hablar con el gato y crear historias sin distinguir una M de una A, por qu\u00e9 entonces, alrededor de los cinco o seis a\u00f1os, nos vemos obligados a internarnos en los complicados meandros del lenguaje escrito?<\/p>\n<p>Asociar un sonido con un signo absolutamente arbitrario y aprender despu\u00e9s a agrupar distintos signos y formar palabras que designan cosas, tambi\u00e9n de forma caprichosa, es una tarea laboriosa, y aprendemos a hacerla en poco tiempo porque somos chicos y el cerebro est\u00e1 \u00e1gil, maleable.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del recorrido personal, si ampliamos la mirada hacia atr\u00e1s, sabemos que la especie humana se las arregl\u00f3 muy bien durante miles de a\u00f1os sin necesidad de escribir. Por qu\u00e9 poner por escrito todo lo que est\u00e1 en la mente y en el habla, se habr\u00e1n preguntado, para qu\u00e9 hacerlo y, sobre todo, c\u00f3mo ser\u00eda eso posible. Los egipcios ven\u00edan probando hace tiempo con los dibujitos, pero ese sistema no alcanzaba m\u00e1s que para las cosas concretas, contantes y sonantes: hombre, mujer, p\u00e1jaro, sol, luna, trigo, vaca. Los pictogramas hubieran sido suficientes para Laura a los seis a\u00f1os, pero no lo fueron para la humanidad que quiso decir m\u00e1s, hablar de sus miedos y sus sue\u00f1os, proyectar el futuro, imaginar dioses y monstruos, contar el pasado para que cada generaci\u00f3n no tuviera que arrancar cada vez todo de cero.<\/p>\n<p>Cuando la especie humana fue capaz de asignar un signo a cada sonido del habla y entonces tuvo varios y empez\u00f3 a combinarlos para formar conceptos que iban mucho m\u00e1s all\u00e1 de la simple nomenclatura de las cosas del mundo, dio un salto verdaderamente cualitativo en su evoluci\u00f3n. Lo que se logr\u00f3, en palabras del soci\u00f3logo alem\u00e1n Norbert Elias, fue la \u201cemancipaci\u00f3n simb\u00f3lica de la humanidad\u201d. Ya no estaba atada al inmanente aqu\u00ed y ahora del simple permanecer sobre la tierra.<\/p>\n<p>La escritura alfab\u00e9tica permiti\u00f3 al ser humano superar las barreras del tiempo y de la mortalidad. Desde entonces, desde hace unos 4.000 a\u00f1os, vivimos en un mundo escrito.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 se escribe? Todo: la vida cotidiana, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que imaginamos. Mensajes de WhatsApp, poemas, la lista de las compras, tratados acad\u00e9micos, tuits, novelas, manifiestos, ensayos, solicitadas, prompts, curr\u00edculums, diarios \u00edntimos, declaraciones de amor, obituarios.<\/p>\n<p>Las oraciones irrenunciablemente objetivas de Laura en su cuaderno de primer grado me hicieron acordar al poeta franc\u00e9s Francis Ponge (1899-1988), un hombre que a lo largo de su carrera evit\u00f3 cualquier tipo de simbolismo y subjetivismo (el proyecto literario desde el romanticismo para ac\u00e1) y se neg\u00f3 a la apelaci\u00f3n f\u00e1cil a las emociones. En lugar de eso, busc\u00f3 recrear minuciosamente el universo de la experiencia de los objetos de uso diario. Su libro m\u00e1s conocido, de 1942, se llama De parte de las cosas y ese \u201cde parte\u201d debe leerse como una toma de posici\u00f3n: tomar el partido de las cosas, ponerse de su lado, desplazar el punto de vista del sujeto al objeto, ubicarse contra el idealismo y la representaci\u00f3n. Las cosas est\u00e1n ah\u00ed, el mundo est\u00e1 ah\u00ed, independientemente de nosotros, en su materialidad infranqueable.<\/p>\n<p>A Ponge le importan las cosas del mundo y sabe que, como escritor, debe observarlas hasta ser capaz de ver en ellas su singularidad. No le interesan las analog\u00edas, sino el diferencial en cada una.<\/p>\n<p>\u201cCuando digo que el interior de una nuez se parece a un pralin\u00e9, es interesante. Pero lo que es mucho m\u00e1s interesante es su diferencia. Nombrar la cualidad diferencial de la nuez: ese es el objetivo, ese es el progreso\u201d.<\/p>\n<p>La nuez, la piedra, la papa, la ostra, la puerta, pero tambi\u00e9n la mariposa, el camar\u00f3n, el gimnasta, la madre joven. A cada uno de ellos se detuvo a observarlos durante la suficiente cantidad de tiempo como para que arrojaran luz sobre ellos mismos. A \u00e9l le correspond\u00eda encontrar las palabras adecuadas para nombrar lo que las cosas tienen y las hace \u00fanicas.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero en que escribe Ponge es inclasificable, aunque a \u00e9l le gustaba decir que los suyos son poemas en prosa en los que ensayaba una combinaci\u00f3n entre definici\u00f3n y descripci\u00f3n de lo observado. \u201cConfieso no saber muy bien qu\u00e9 es la poes\u00eda, pero s\u00ed s\u00e9 bastante bien, en cambio, qu\u00e9 es un higo\u201d.<\/p>\n<p>Voy a dejar por ac\u00e1 algunas de sus frases sobre los objetos, de esas que las maestras de primer grado quer\u00edan que escribi\u00e9ramos a partir de las palabras recortadas. Y las dejo tambi\u00e9n como un ejercicio posible: a ver si somos capaces de dirigir la mirada hacia fuera y ver lo que las cosas tienen de singularidad, independientemente de nosotros.<\/p>\n<p>El higo: \u201cEse altar centelleante. As\u00ed es el interior del higo\u201d.<\/p>\n<p>El final del oto\u00f1o: \u201cTodo el oto\u00f1o al fin no es m\u00e1s que una infusi\u00f3n fr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>La ostra: \u201cEs un mundo obstinadamente cerrado. Sin embargo, podemos abrirlo\u201d.<\/p>\n<p>Las puertas: \u201cLos reyes no tocan las puertas. Desconocen esa felicidad\u201d.<\/p>\n<p>El fuego: \u201cEl fuego efect\u00faa una clasificaci\u00f3n: en primer lugar, todas las llamas se dirigen en alg\u00fan sentido\u201d.<\/p>\n<p>El molusco: \u201cEl molusco est\u00e1 dotado de una fuerza poderosa para cerrarse. A decir verdad, no es m\u00e1s que un m\u00fasculo, una bisagra, un blonut y su puerta\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 con Laura? Durante los meses siguientes, sus oraciones continuaron con id\u00e9ntica forma, parcas e inflexibles, y as\u00ed lo atestiguan sus cuadernos: all\u00e1 por octubre de 2013, la se\u00f1o Fabiana estaba ense\u00f1ando una letra complicada y dej\u00f3 como tarea: \u201cBuscar, recortar y pegar 10 palabras que lleven lla-lle-lli-llo-llu. Elijo cinco y escribo oraciones\u201d.<\/p>\n<p>Laura escribi\u00f3 cuatro. En la \u00faltima meti\u00f3 un 2&#215;1 y se arriesg\u00f3 a otras formas de la enunciaci\u00f3n, como el imperativo.<\/p>\n<p>\u201cLa llave del auto es m\u00e1s chica que las otras\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCristina la presidente es millonaria\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPor la calle pasan los autos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLlevemos galletitas para el recreo\u201d.<\/p>\n<p>Poco tiempo le dur\u00f3 su obstinaci\u00f3n en eso de tomar partido por las cosas y no involucrar ni fantas\u00eda ni mentiras ni imaginaci\u00f3n ni matices ni juego en su escritura. Al a\u00f1o siguiente, al lado de los B\u00c1RBARO y S\u00daPER, Fabiana comenz\u00f3 a reclamar oraciones m\u00e1s extensas, personajes, adjetivos, muchos adjetivos. Y as\u00ed transcurri\u00f3 segundo grado con una ni\u00f1a que, entre voluntad y resignaci\u00f3n, se entreg\u00f3 definitivamente a los requerimientos escolares de la ense\u00f1anza de la lengua.<\/p>\n<p>\u201cPop\u00f3m era una ni\u00f1a muy feliz y una noche se despert\u00f3 y se puso a mirar por el telescopio y descubri\u00f3 un planeta azul, precioso, hermoso y lindo y se fue a dormir\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3966\" src=\"http:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Kohan-300x162.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"162\" srcset=\"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Kohan-300x162.jpg 300w, https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Kohan.jpg 651w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Hola, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?<\/p>\n<p>He visto un elefante caer de la parte de atr\u00e1s de la camioneta que lo transportaba, rodar aparatosamente, incorporarse un tanto aturdido, como perdido, un tanto incr\u00e9dulo. Ha visto dos jirafas, llevadas tambi\u00e9n en la parte de atr\u00e1s de una camioneta, golpear brutalmente sus cabezas contra un puente transversal, por un error de c\u00e1lculo del conductor de la camioneta sin dudas, y continuar viaje a\u00fan erguidas sobre sus patas, pero con sus largos cuellos doblados y ca\u00eddos, no s\u00e9 si muertas o desvanecidas. He visto suntuosas piletas de nataci\u00f3n, montadas en lo m\u00e1s alto de unos imponentes rascacielos, resquebrajarse y desprenderse y caer horriblemente al vac\u00edo, llev\u00e1ndose consigo a los incautos que se solazaban en el agua acaso tibia y en la prodigiosa vista de altura. He visto al presidente en funciones de un partido nacional anunciar con tonos sobrios que daba de baja la postulaci\u00f3n de su candidata a la c\u00e1mara legislativa, al advertir resignadamente que no ten\u00eda chance alguna de ganar. He visto un osado derechazo de Dar\u00edo Benedetto, lanzado desde la mitad de la cancha nada menos, clavarse en la parte alta del arco rival, sin respuesta del arquero, para asombro de la multitud.<\/p>\n<p>Todas estas cosas vi, y muchas otras de la misma \u00edndole, y ninguna de ellas correspond\u00eda al registro real de un hecho verdadero: todas eran, todas son visiones fraguadas por eso que ha dado en llamarse inteligencia artificial. Dirimirlo no es dif\u00edcil. No lo es para el ojo entrenado, que detecta de inmediato incongruencias en detalles o en ensambles, huellas visibles de la falsificaci\u00f3n; pero no lo es tampoco para el ojo cr\u00e9dulo, para el ojo ingenuo: uno puede siempre revisar si no hay insertas advertencias al respecto, o bien dirigirle la consulta directamente a Grok, pues Grok es d\u00f3cil y responde siempre, carece de malicia y admite sin m\u00e1s tr\u00e1mite que lo que parec\u00eda ser, no es, que lo que pareci\u00f3 ocurrir, no ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 bien que Grok no es nadie, yo s\u00e9 bien que Grok no existe (lo s\u00e9 por \u00e9l: \u00e9l mismo lo ha dicho). Y aun as\u00ed, sin embargo, me encontr\u00e9 pensando el otro d\u00eda: \u00a1qu\u00e9 cansado debe estar Grok! \u00a1Qu\u00e9 hastiado, qu\u00e9 saturado, qu\u00e9 repodrido debe estar! \u00a1Todo el d\u00eda contestando preguntas, poniendo o sacando bikinis, tolerando tonter\u00edas, dej\u00e1ndose boludear! Esa clase de cosas pens\u00e9, mas no tard\u00e9 en advertir lo obvio: que no era sino m\u00eda la fatiga que le asignaba al bueno de Grok. A Grok no se le acaban las ganas, pues no las tiene ni las precisa; el desganado a todo esto era yo, era evidentemente yo. Un desgano sin vehemencia, cansino por naturaleza, que no me desalent\u00f3 del h\u00e1bito de inercia de seguir viendo pasar las im\u00e1genes, pero s\u00ed de ocuparme de comprobar si eran ciertas o adulteradas.<\/p>\n<p>\u00bfSe cay\u00f3 y rod\u00f3 el elefante, se golpearon las jirafas, se rompieron las piletas, se baj\u00f3 la candidata, el tiro de lejos entr\u00f3? Ya no quise tomarme el trabajo (porque, claro: se me convirti\u00f3 finalmente en trabajo, se me volvi\u00f3 finalmente laborioso), por breve y sucinto que fuese, de confirmar o rectificar. Ya no quise ocuparme de discernir si, en cada caso, hab\u00eda que creer o hab\u00eda que descreer. As\u00ed de simple: dej\u00f3 de importarme. Ni la famosa suspensi\u00f3n de la credulidad de la que habl\u00f3 Coleridge, ni la formulita del \u201celijo creer\u201d que se puso de moda \u00faltimamente. Ni una cosa ni la otra, sino m\u00e1s bien una pura fiaca de creer o descreer. \u00bfLo que hice fue entregarme entonces al puro juego de la ficci\u00f3n? Claro que no, nada de eso; si quiero ficci\u00f3n voy al cine, voy al teatro, leo cuentos, leo novelas, y entablo gozoso el pacto de verosimilitud que se plantea en cada caso. Esto otro es sencillamente cansancio, hast\u00edo, hartazgo, con su corolario esperable de desgano y fiaca en materia de confianza o escepticismo.<\/p>\n<p>El efecto fue para m\u00ed liberador. Se ve que ven\u00eda ya un tanto agobiado de trajinar con ese rezago del cinismo posmoderno conocido como \u201cpostverdad\u201d. El asunto cobraba ahora, de repente, otro cariz: el cariz de las pavadas superfluas que se dejan deslizar como tales, sin merecer siquiera su estricta problematizaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no cederle todo esto a esa l\u00f3gica del cualquiercosismo que tanto abunda por lo dem\u00e1s en las redes (la misma por la que, en Twitter por ejemplo, alguien esconde arteramente su nombre y expone p\u00fablicamente el de alg\u00fan otro, para decir, sobre ese otro, cualquier cosa)? \u00bfPor qu\u00e9 no hacerlo as\u00ed y retrotraer a \u00e1mbitos m\u00e1s pertinentes el h\u00e1bito cr\u00edtico de indagaci\u00f3n de la verdad, el ejercicio cr\u00edtico de sospechar posibles mentiras? No dejar\u00eda de ser, en cierto modo, una forma de ganar por cansancio. \u00a1Pero por el cansancio propio! El asunto empezar\u00eda a resolverse, pero no mediante alguna clase de contenci\u00f3n o restricci\u00f3n, sino en raz\u00f3n de su proliferaci\u00f3n misma: al saturarse, nos satura; y es de su propia demas\u00eda que emerge un simple encogimiento de hombros. Enga\u00f1o y desenga\u00f1o se dirimir\u00e1n en otras partes, en verdad m\u00e1s sustanciales, que es donde sol\u00edamos hacerlo (los diarios, las revistas, la televisi\u00f3n, la radio); y el bombardeo cotidiano de estas im\u00e1genes, del que tan dif\u00edcil resulta sustraerse, nos encontrar\u00e1 felizmente preservados. Las miraremos meramente pasar, y eso gracias a la IA.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que en todo esto se entrevera una expresi\u00f3n de deseos, y que tal vez uno no llegue de veras o del todo hasta ese punto. S\u00e9 tambi\u00e9n que hay de por medio un riesgo, el riesgo de la abulia: de apagarse en la indolencia y que todo d\u00e9 lo mismo. Por eso decid\u00ed intercalar, en el pu\u00f1ado de ejemplos elegidos de lo visto \u00faltimamente en las redes, uno que no me resulta, y no podr\u00eda resultarme nunca, para nada indiferente. Los que me conocen distinguir\u00e1n en seguida cu\u00e1l es. S\u00ed, s\u00ed, ya s\u00e9, ya s\u00e9. Se fue afuera. Se fue afuera, s\u00ed, ya s\u00e9. Se fue afuera, y no por poco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seguimos la pr\u00f3xima.<br \/>\nMart\u00edn<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la clase pasada, nuestra primera clase, pregunt\u00e9 si conoc\u00edan qu\u00e9 eran las newsletters. La mayor\u00eda dijo que no. Ac\u00e1 les dejo dos textos de los que disfrut\u00e9 mucho y que forman, cada uno, la entrega de dos de las NL que sigo y leo con frecuencia. Uno es de una docente de nuestra facultad, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":45,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[58,27,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3964"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3964"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3970,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3964\/revisions\/3970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}