{"id":2494,"date":"2023-09-06T14:20:24","date_gmt":"2023-09-06T14:20:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/?p=2494"},"modified":"2023-09-06T14:20:24","modified_gmt":"2023-09-06T14:20:24","slug":"regalo-textual-13-esta-vez-un-poco-extrano-el-color-favorito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/2023\/09\/06\/regalo-textual-13-esta-vez-un-poco-extrano-el-color-favorito\/","title":{"rendered":"Regalo textual N\u00ba 13 (esta vez, un poco extra\u00f1o): El color favorito"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/files\/2023\/09\/Valeriatentoni.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/files\/2023\/09\/Valeriatentoni-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2495\" \/><\/a>Valeria Tentoni es una periodista, ensayista y escritora argentina que escribi\u00f3 y public\u00f3 un hermoso ensayo sobre las entrevistas literarias y el poder de las preguntas. Como estamos trabajando sobre el tema entrevista y el texto est\u00e1 tan preciosamente escrito, pens\u00e9 que era bueno dejarlo, esta vez, como regalo textual.<br \/>\nAqu\u00ed va&#8230;<!--more--><\/p>\n<p><strong>Valeria Tentoni (2023) <em>El color favorito. Un ensayo personal sobre las entrevistas literarias<\/em>. Buenos Aires: Gris tormenta<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/files\/2023\/09\/El-color-favorito.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/files\/2023\/09\/El-color-favorito-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2496\" \/><\/a>\u201cNo es tan simple comprender de d\u00f3nde salen las preguntas. Irremisibles, incluso las m\u00e1s calculadas operan con resortes misteriosos y pueden saltar fuera de tiempo, con suavidad equivocada o hacia destinatarios cruzados.<br \/>\nUna pregunta es como un animal marino que se abre y se cierra, una medusa. Avanza, \u00e1gil y determinada, galopando por el oc\u00e9ano negro. En sus carnes transl\u00facidas esconde una perla fluorescente y a su paso ilumina, a veces tenue, a veces hace cegarlos, bosques y desiertos. No est\u00e1 escapando, sus movimientos son m\u00e1s puros que los de alguien que escapa. Seguimos su rastro en la intuici\u00f3n de un brillo que se nos entregar\u00e1 tarde o temprano, y con la potencia del rel\u00e1mpago.<br \/>\nPor un brev\u00edsimo instante, tan breve que dudaremos de su existencia, seremos sabias junto a nuestra pregunta. El instante durar\u00e1 aproximadamente lo que un cuerpo dura sin sombra al mediod\u00eda. Pero la respuesta es un resultado del que somos apenas responsables: la pregunta es una linterna de luz impropia, una luna antes que un sol\u201d. p. 32\/33<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) fue reci\u00e9n en otra ciudad que not\u00e9, como si en cierta parte de conciencia se hubiese producido un saqueo salvaje y nocturno, que con eso no alcanzaba. Que con la voluntad no alcanzaba. Que la escritura no era un don, una ventaja natural, un regalo del cielo, un largu\u00edsimo d\u00eda de suerte\u201d. p. 37<br \/>\n\u201cRemontar una conversaci\u00f3n es much\u00edsimo m\u00e1s dif\u00edcil que iniciarla\u201d. P. 40<br \/>\n\u201cLeo que una buena entrevista debe garantizar una relaci\u00f3n de cercan\u00eda. Una familiaridad construida. Que en la buena entrevista se hace hablar en vez de registrar simplemente lo dicho.<br \/>\n\u2018Como ning\u00fan otro g\u00e9nero, la entrevista construye su fuente\u2019, transcribo\u201d. P. 45<br \/>\n\u201cA una entrevista voy a robar. Voy a que me den respuestas. No hago preguntas inocentes, Toda pregunta esconde una intenci\u00f3n, y la m\u00eda es que me cuenten c\u00f3mo hacen lo hacen. No soy una entrevistadora honesta. Mis segundas intenciones son las primeras. Aquella vez que entrevist\u00e9 a un escritor me prepar\u00e9 durante semanas. Era un amigo, pero me lo tom\u00e9 tan en serio como si se hubiese tratado de un presidente. Consegu\u00ed todos y cada uno de sus libros, alivi\u00e9 decenas de hip\u00f3tesis antes de elegir las que iban a conducirme, diagram\u00e9 un cuestionario escalonado que me consiguiera titulares y textuales.<br \/>\nLa conversi\u00f3n funcion\u00f3 bien. En cierto punto, el entrevistado dej\u00f3 de ser mi amigo y transmut\u00f3 en un escritor dispuesto a compartir ideas intr\u00e9pidas y alucinadas acerca de la literatura, aljibes escondidos que vaciaba sin prisa ni pausa. Elocuente, iluminado, hablaba de corrido, forzando a cualquier objeto de la habitaci\u00f3n a adaptarse a su ritmo: las sillas le daban la raz\u00f3n, el caf\u00e9 le daba la raz\u00f3n, las paredes le daban la raz\u00f3n, la luz y las cortinas le daban la raz\u00f3n, ondeando mientras bajaba la tarde. Por supuesto, yo tambi\u00e9n. En todo y en silencio. Tal y como hab\u00eda aprendido en esos manuales, procuraba no dejar escapar mi gesto de concordancia ni mi fascinaci\u00f3n\u201d. P. 46\/47<\/p>\n<p>(Sobre el grabador en las entrevistas)<br \/>\n\u201cNo fue sino hasta mucho tiempo despu\u00e9s que tom\u00e9 conciencia de lo concentrado del poder de mi herramienta. El vigor de un solo bot\u00f3n se relv\u00f3 cuando me top\u00e9, entre sus archivos, con la voz de un escritor que acababa de morirse.<br \/>\nEn mi grabador todav\u00eda estaba vivo, respirando bajo un sauce en el que nos hab\u00edamos sentado para esquivar el sol del mediod\u00eda\u201d. P. 50<br \/>\n\u201c\u00bfTranscribir una repetici\u00f3n, una torpeza o un furcio ser\u00eda signo de lealtad? \u00bfY a qui\u00e9n le debo mi lealtad, despu\u00e9s de todo? \u00bfA los lectores? \u00bfA los entrevistados? \u00bfA la belleza? \u00bfA m\u00ed misma?<br \/>\n\u00bfPuedo traicionar a la lealtad en nombre de la belleza?<br \/>\n\u00bfDebo entregarlo todo o puedo quedarme con un poco?\u201d. P. 51<\/p>\n<p>\u201cAntes de entrevistar me preparo leyendo, adem\u00e1s de los libros, las entrevistas que ya dieron quienes tendr\u00e9 delante. Me sirve para esquivar lugares comunes y para profundizar, con suerte, en alg\u00fan destello\u201d. P. 63<br \/>\n\u201cEn una entrevista no existen los buenos momentos, solo existen los mejores momentos. Lo dem\u00e1s es zumbido de heladera, relleno. Y a los mejores momentos rara vez se llega con preguntas largas, sarmentosas, de lucimiento. No. Esas son las preguntas que espantan, las que anulan. Las que dejan a quien responde con las manos atadas, sin m\u00e1s opci\u00f3n que asentir.<br \/>\nAs\u00ed, por ejemplo, en vez de \u2018\u00bfcu\u00e1l es el color m\u00e1s hermoso que viste en tu vida?\u2019, quiza\u00e1s ser\u00eda mejor preguntar, simplemente, \u2018\u00bfcu\u00e1l es tu color favorito?\u2019\u201d. P. 73<br \/>\n\u201cLa entrevista es una m\u00e1quina artesanal, de mecanismo modesto, pero sufre de grandes aspiraciones. Como un barrilete, se puede mantener en las alturas siempre y usando la tanza no afloje.<br \/>\nEs simple pero no es f\u00e1cil. Despu\u00e9s de que comienza la entrevista, no hay m\u00e1s opci\u00f3n que seguir\u201d. P. 74<br \/>\n\u201cA veces, al desgrabar, opero como un borrador perdido, una idea en mitad de la noche. Escucho ideas, en principio, sin misi\u00f3n de escritura, que se dejan caer poco a poco como las primeras gotas de una gran tormenta y en el asfalto dibujan figuras desordenadas\u201d. P. 75<br \/>\n\u201cPuede que ese d\u00eda haya aprendido que quien entrevista debe pensar en la pregunta, no en la respuesta. Que, si calcula la respuesta, la pregunta se autodestruye. Que, si la conoce, no deber\u00eda estar preguntando.<br \/>\nLo que se pronuncia no puede retirarse. Lo que est\u00e1 dicho es una flecha lanzada, un da\u00f1o irrenunciable. El tiempo, las palabras, las oportunidades. Desdecirse de una sola cosa llevar\u00eda una vida entera. De hecho, hay quien invierte una vida entera en desdecirse de algo que todos los dem\u00e1s ya olvidaron. E incluso as\u00ed jam\u00e1s lo logra\u201d. P. 82\/83<br \/>\n\u201c\u00bfDe qui\u00e9n es lo que tipeo cuando desgrabo estas entrevistas? Para hacerlo, me separo un buen par de horas por delante. Acomodo el escritorio e inauguro un documento en blanco.<br \/>\nCuando me siento a escribir, hago exactamente lo mismo.<br \/>\nHago preguntas. Escucho respuestas. Practico el arte de la conversaci\u00f3n. Alguien abre la boca y alguien la cierra. La boca, el gran sal\u00f3n de gala de la conciencia\u201d. P. 87\/88<br \/>\n\u201cCuando me preparo para entrevista, ando toda la semana con las preguntas en la cabeza. Al entrevistar, dicen, sucede lo mismo que al escribir una novela; la entrevista funciona como im\u00e1n, todo puede ir a parar ah\u00ed. Cualquier cosa puede darme pie para preguntar sobre el libro, los libros. As\u00ed que cocino y pienso, duermo y pienso, camino y repregunto. Ensayo en la imaginaci\u00f3n la conversaci\u00f3n que va a venir\u201d. P. 99<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Valeria Tentoni es una periodista, ensayista y escritora argentina que escribi\u00f3 y public\u00f3 un hermoso ensayo sobre las entrevistas literarias y el poder de las preguntas. Como estamos trabajando sobre el tema entrevista y el texto est\u00e1 tan preciosamente escrito, pens\u00e9 que era bueno dejarlo, esta vez, como regalo textual. 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