{"id":248,"date":"2009-12-28T14:32:15","date_gmt":"2009-12-28T14:32:15","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-reviglio\/2009\/12\/28\/un-ultimo-regalo-textual\/"},"modified":"2009-12-28T14:32:15","modified_gmt":"2009-12-28T14:32:15","slug":"un-ultimo-regalo-textual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/2009\/12\/28\/un-ultimo-regalo-textual\/","title":{"rendered":"Un \u00faltimo regalo textual"},"content":{"rendered":"<p>Seguramente muchos o todos ustedes ya han cerrado la agenda del a\u00f1o, archivado carpetas de materias rendidas y tambi\u00e9n de las que quedar\u00e1n para febrero, despu\u00e9s de las fiestas y de un largo, descansado y merecido enero.<br \/>\nDe todos modos, no quiero arrancar el a\u00f1o 2009 del calendario sin antes decirles que para m\u00ed ha sido un placer transitar con ustedes el primero de sus largos a\u00f1os en la universidad, que aprend\u00ed mucho del curso que juntos construimos y que me llevo buenos momentos y prometedoras ideas para intentar mejorar mis clases el a\u00f1o que viene.<br \/>\nDe yapa, de regalo de fin de a\u00f1o, quiero compartir con ustedes un texto de Dolina (el \u00faltimo &#8220;regalo textual&#8221; de este 2009), donde el autor reflexiona sobre los tiempos para aprender y sobre el placer de aprender&#8230; Si aprender es placentero, por qu\u00e9 hacerlo r\u00e1pido, por qu\u00e9 no chuparlo despacito como se chupa un caramelo para que no se termine&#8230;<br \/>\nEspero que hayan disfrutado del curso y que disfruten el texto de Dolina tanto como yo.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\n<strong>La aventura del conocimiento y el aprendizaje<\/strong><br \/>\n<em>por Alejandro Dolina<\/em><br \/>\nLa velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, m\u00e1s bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener m\u00e1s de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisici\u00f3n de conocimientos.<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que ense\u00f1an cosas con toda rapidez: &#8220;&#8230;.haga el bachillerato en 6 meses, vu\u00e9lvase perito mercantil en 3 semanas, av\u00edvese de golpe en 5 d\u00edas, alcance el doctorado en 10 minutos&#8230;..&#8221;<br \/>\nQuiz\u00e1 se supriman algunos&#8230; detalles. \u00bfQu\u00e9 detalles? Desconf\u00edo. Yo he pasado 7 a\u00f1os de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el ba\u00f1o o haciendo rimas chuscas.<br \/>\nY no creo que ning\u00fan genio recorra en un ratito el camino que a m\u00ed me llev\u00f3 decenios.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 florecen estos apurones educativos? Quiz\u00e1 por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, a\u00fan sin haber sembrado. Es una lamentable caracter\u00edstica que viene acompa\u00f1ando a los hombres desde hace milenios.<br \/>\nA causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingenier\u00eda para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que contin\u00faan en el pr\u00f3ximo n\u00famero. Por esta misma ansiedad es que tienen \u00e9xito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las &#8220;se\u00f1oritas livianas&#8221;, los concursos de cantores, los libros condensados, las m\u00e1quinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que no ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.<br \/>\nTodos nosotros habremos conocido un n\u00famero prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonom\u00e9tricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no est\u00e1n dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.<br \/>\nLo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.<br \/>\nQuieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando &#8220;Desde el Alma&#8221; sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jam\u00e1s un libro.<br \/>\nTales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.<br \/>\nEmprenda una carrera corta. Triunfe r\u00e1pidamente.<br \/>\nGane mucho &#8220;vento&#8221; sin esfuerzo ninguno.<br \/>\nNo me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.<br \/>\n\u00a1No se\u00f1ores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!<br \/>\nEl que verdaderamente tiene vocaci\u00f3n de guitarrista jam\u00e1s preguntar\u00e1 en cuanto tiempo alcanzar\u00e1 a acompa\u00f1ar la zamba de Vargas. &#8220;Nunca termina uno de aprender&#8221; reza un viejo y amable lugar com\u00fan. Y es cierto, caballeros, es cierto.<br \/>\nLos cursos que no se dictan: Aqu\u00ed conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdr\u00eda la pena una aceleraci\u00f3n. Hay cosas que deber\u00edan aprenderse en un instante. El olvido, sin ir m\u00e1s lejos. He conocido se\u00f1ores que han penado durante largos a\u00f1os tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de se\u00f1oritas que no val\u00edan ni el precio del primer Campari. Para esta gente ser\u00eda bueno dictar cursos de olvido. &#8220;Olvide hoy, pague ma\u00f1ana&#8221;. As\u00ed terminar\u00edamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.<br \/>\nOtro curso muy indicado ser\u00eda el de humildad. Habitualmente se necesitan largas d\u00e9cadas de desenga\u00f1os, frustraciones y fracasos para que un se\u00f1or soberbio entienda que no es tan p\u00edcaro como \u00e9l supone. Todos -el soberbio y sus v\u00edctimas- podr\u00edan ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillaci\u00f3n instant\u00e1nea.<br \/>\nHay -adem\u00e1s- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los &#8220;sistemas para ense\u00f1ar lo que es bueno&#8221;, &#8220;a respetar, qui\u00e9n es uno&#8221;, etc.<br \/>\nTodos estos cursos comienzan con la frase &#8220;Yo te voy a ense\u00f1ar&#8221; y terminan con un casta\u00f1azo. Son r\u00e1pidos, efectivos y terminantes.<br \/>\nElogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este op\u00fasculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustraci\u00f3n y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes ten\u00edan que laburar mientras uno estudiaba.<br \/>\nPero los otros, los buscadores de \u00e9xito f\u00e1cil y r\u00e1pido, no merecen la preocupaci\u00f3n de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.<br \/>\nDe manera que aquel que no se sienta con \u00e1nimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.<br \/>\nYo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongad\u00edsimos, con anuncios en todos los peri\u00f3dicos y en las estaciones del subterr\u00e1neo.<br \/>\n&#8220;Aprenda a tocar la flauta en 100 a\u00f1os&#8221;.<br \/>\n&#8220;Aprenda a vivir durante toda la vida&#8221;.<br \/>\n&#8220;Aprenda. No le prometemos nada, ni el \u00e9xito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabidur\u00eda. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguramente muchos o todos ustedes ya han cerrado la agenda del a\u00f1o, archivado carpetas de materias rendidas y tambi\u00e9n de las que quedar\u00e1n para febrero, despu\u00e9s de las fiestas y de un largo, descansado y merecido enero. 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