{"id":1578,"date":"2019-09-23T11:47:02","date_gmt":"2019-09-23T11:47:02","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-reviglio\/?p=1578"},"modified":"2019-09-23T11:47:02","modified_gmt":"2019-09-23T11:47:02","slug":"trabajo-practico-n-17-una-cronica-sobre-el-caso-de-los-verduleros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/2019\/09\/23\/trabajo-practico-n-17-una-cronica-sobre-el-caso-de-los-verduleros\/","title":{"rendered":"Trabajo Pr\u00e1ctico N\u00b0 17: Una cr\u00f3nica sobre el caso de los verduleros"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/files\/2019\/09\/Calle-Barrio-parque.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/files\/2019\/09\/Calle-Barrio-parque-300x160.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"160\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1579\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Objetivo<\/strong>: que los estudiantes reconozcan en el texto de una cr\u00f3nica los diferentes elementos que la diferencian del resto de los textos period\u00edsticos.<!--more--><\/p>\n<p><strong>Consigna:<\/strong><br \/>\nA partir de los <a href=\"https:\/\/blogs-fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-reviglio\/2019\/09\/23\/algunos-materiales-teoricos-para-pensar-las-cronicas\/\">materiales te\u00f3ricos sobre el g\u00e9nero cr\u00f3nica period\u00edstica<\/a> y de la lectura de la cr\u00f3nica \u201cEl caso de los verduleros\u201d de Florencia Coll (transcripta debajo de la consigna), y en grupos de 2 o 3 estudiantes:<\/p>\n<p>1)\tIdentifiquen a los personajes de esta historia y rescaten los principales rasgos de cada uno.<br \/>\n2)\tIdentifiquen los n\u00facleos narrativos (sucesos importantes) que hacen a la historia relatada.<br \/>\n3)\tSeleccionen dos fragmentos descriptivos del relato que no den cuenta de los personajes sino del clima, o de los escenarios.<br \/>\n4)\tSobre el discurso utilizado: \u00bfusa la primera persona del singular? \u00bfHay valoraci\u00f3n del periodista sobre lo que narra? Redacten una conclusi\u00f3n grupal respecto de la observaci\u00f3n de este texto.<\/p>\n<p>Fecha y modalidad de entrega: 4 de octubre, por correo electr\u00f3nico como archivo de word adjunto a la casilla de la profesora: ceciliareviglio@hotmail.com<\/p>\n<p><strong>EL CASO DE LOS VERDULEROS<\/strong><br \/>\nFlorencia Coll<\/p>\n<p>Suena el timbre de la casa de dos plantas del pasaje Coffin 3036. Son las dos y media de la tarde del s\u00e1bado 5 de junio de 2010. La vereda est\u00e1 tapizada de hojas de pl\u00e1tano. Federico Santoro no escucha y sigue durmiendo. Cristian, su hermano, se levanta de la cama, abre la ventana y mira hacia abajo. Ve a varias personas, entre ellos a un polic\u00eda.<br \/>\n\u2014Te quisieron entrar a robar. Baj\u00e1 \u2013le dice un polic\u00eda.<br \/>\nCristian se cambia r\u00e1pido: jogging azul y un buzo. Toma el celular, los cigarrillos y 200 pesos que guarda en toquitos en la mesa de luz. Se acuerda que ya le hab\u00edan robado \u201cde ca\u00f1o\u201d dos veces en un a\u00f1o. Baja la escalera apurado, ni se ata las zapatillas, y sale hacia la esquina de avenida Francia, donde est\u00e1 el local. Lo esperan los polic\u00edas, entre ellos el jefe de la comisar\u00eda 5\u00aa, Silvio Marciani.<br \/>\n\u2014\u00bfMe rompieron algo? \u2013pregunta, mirando la entrada del autoservicio que regentea con su hermano Federico.<br \/>\n\u2014No, no pasa nada \u2013respondi\u00f3 Marciani. En menos de un segundo, dos hombres le ponen las manos en la cabeza y lo colocan contra la pared. Ah\u00ed empez\u00f3 la pesadilla.<br \/>\n\u2014Aparecen seis tipos m\u00e1s de civil. Yo a todo esto no ten\u00eda ni idea qu\u00e9 pasaba. Lo primero que se me vino a la cabeza fue estos tipos me vienen a chorear. No entend\u00eda, el negocio estaba cerrado \u2013recuerda Cristian tres meses despu\u00e9s, ya en libertad.<br \/>\nEst\u00e1 apoyado en los cajones de verdura que su hermano Federico va descargando del cami\u00f3n.<br \/>\n\u2014Al principio como estaban casi todos de civil y eran como diez, pens\u00e9 que me quer\u00edan secuestrar \u2013dice.<br \/>\nCristian recuerda con claridad el d\u00eda de la detenci\u00f3n, el forcejeo con los ratis que quer\u00edan esposarlo. Lo golpes para maniatarlo, su resistencia y el intento por defenderse.<br \/>\n\u2014\u00a1Hern\u00e1n, Hern\u00e1n! \u00a1Llam\u00e1 a la polic\u00eda! As\u00ed le gritaba al vecino de enfrente. \u00bfY yo que sab\u00eda? Si ni siquiera se hab\u00edan identificado. Me tiraron al piso y me siguieron pegando. Nunca se identificaron\u2013. Cristian recuerda esos minutos con precisi\u00f3n.<br \/>\n\u2014Call\u00e1te la boca, vos est\u00e1s arrestado \u2013le orden\u00f3 el jefe.<br \/>\n\u2014Ma que arrestado, vos est\u00e1s confundido. \u00bfYo qu\u00e9 hice?<br \/>\nNo hubo respuestas. Lo esposaron y despu\u00e9s de diez minutos en el piso, lo subieron a la camioneta de la polic\u00eda. Le secuestraron el reloj, el celular, los 200 pesos que ten\u00eda en el bolsillo y los 17.357 que guardaba en su mesita de luz. Billetes de $10, en tocos de cien, y de $100, en tocos de mil. As\u00ed los ordena desde hace a\u00f1os.<br \/>\nLa polic\u00eda hab\u00eda hecho \u201ctareas de inteligencia previa\u201d en la zona. Polic\u00edas de civil merodeaban en diferentes horas las calles del barrio Parque y estudiaban los movimientos de los hermanos Santoro. Hasta alquilaban una canchita de f\u00fatbol 5 donde los verduleros<br \/>\nsol\u00edan jugar. Desde la camioneta, donde permaneci\u00f3 al menos dos horas, Cristian le ped\u00eda a su vecino Hern\u00e1n que llamara a su viejo.<br \/>\n\u2014Mi hermano segu\u00eda durmiendo. Quer\u00edan las llaves de mi casa. Me las sacaron y reci\u00e9n cuatro horas despu\u00e9s me dijeron que estaba acusado de homicidio.<br \/>\nLos ocho veh\u00edculos destinados al operativo atravesaron el Parque de la Independencia que separa el barrio de la comisar\u00eda 5\u00aa. Cristian qued\u00f3 detenido. Antes, lo desnudaron, lo revisaron y le sacaron las fotos de rutina.<br \/>\n\u2014Que el juez me atienda ahora. Quiero irme \u2013pidi\u00f3 sin \u00e9xito apenas lleg\u00f3 a la seccional.<br \/>\nA Federico lo despertaron los polic\u00edas que revisaban la habitaci\u00f3n. Entre los objetos que se llevaron los oficiales, hab\u00eda una pistola Galan calibre 22.<br \/>\nAl mismo tiempo, a diez kil\u00f3metros de Rosario, en la avenida Eva Per\u00f3n al 1810 de Villa Gobernador G\u00e1lvez, detuvieron a un tercer hermano: Mart\u00edn Santoro. Cuatro autos de la pesquisa lo siguieron cuando sali\u00f3 de la verduler\u00eda del padre. El mayor de los hermanos cargaba varios bultos en su camioneta tipo furg\u00f3n Mercedes Benz Sprinter blanca que a\u00fan tiene una abolladura en el lateral derecho. Las bolsas de consorcio que estaban sobre los cajones de verduras conten\u00edan instrumentos musicales, tel\u00e9fonos celulares, cinco chips de distintas compa\u00f1\u00edas, alhajas de valor y de fantas\u00eda, licencia de conducir y DNI a nombre de<br \/>\nMart\u00edn Santoro, dos pares de zapatillas Topper n\u00famero 42, 1.770 pesos discriminados en 17 billetes de $100, dos de $10 y uno de $50, un par de guantes descartables y una caja amarilla y negra repleta de cartuchos 9 mil\u00edmetros. En otras cajas m\u00e1s peque\u00f1as hab\u00eda cuadernos escritos, una billetera, una tarjeta de cr\u00e9dito a su nombre, el detalle de un Home Theatre Samsung a nombre de Natalia Luchetta, que hab\u00eda adquirido en Falcone Hogar de esa localidad y un llavero con un elefante de peluche.<br \/>\nLos tres hermanos no se cruzaron en la comisar\u00eda. Al caer la tarde, fueron trasladados a la alcaid\u00eda. El penal ubicado en el extremo sur de avenida Francia es lindero a la jefatura de polic\u00eda de Rosario, ocupa media manzana y se construy\u00f3 hace cinco a\u00f1os.<br \/>\nLos hermanos verduleros llegaron esposados en distintos m\u00f3viles policiales. Los autos se detuvieron en la guardia y luego dejaron atr\u00e1s el pared\u00f3n de hormig\u00f3n cubierto de alambres de p\u00faa en espiral. Segu\u00edan incomunicados, pero sab\u00edan que estaban juntos. Pasaron la noche en distintas celdas individuales de ingreso. Cristian en la seis, Federico en la ocho y Mart\u00edn en la doce. Recostados en chapones sin colch\u00f3n y provistos de un inodoro de acero sin agua.<br \/>\nNo pegaron un ojo en toda la noche. Reci\u00e9n tres d\u00edas despu\u00e9s, el martes 8 fueron trasladados a tribunales para declarar. Era la primera vez que estaban detenidos.<br \/>\n\u2014Ah\u00ed me dicen que estoy acusado por el crimen de Susana Garc\u00eda \u2013dice Cristian, que acaba de cumplir 31.<br \/>\nLa sumariante le dijo que su padre hab\u00eda contratado a un abogado. Pod\u00eda aceptarlo o quedarse con un defensor oficial.<br \/>\n\u2014Despu\u00e9s me trataron mejor. Y la jueza, la verdad, un espect\u00e1culo. Yo ten\u00eda otra idea.<br \/>\nLo que no les dijeron a los hermanos verduleros es que a partir de ah\u00ed quedar\u00edan en la mira por una saga de cr\u00edmenes de abuelos. La mayor\u00eda mujeres ancianas, vecinas de barrio Parque, donde ellos nacieron, se criaron y hasta ese d\u00eda estuvieron al frente del local junto a Roberto, su pap\u00e1, llevando pedidos hasta m\u00e1s all\u00e1 de la puerta de las v\u00edctimas.<br \/>\n*<br \/>\nTodav\u00eda no lleg\u00f3 la primavera. Ya pasaron tres meses de la tarde amarillenta y fr\u00eda en la que medio centenar de polic\u00edas rode\u00f3 una manzana de barrio Parque para detener en un operativo casi cinematogr\u00e1fico a dos de los tres hermanos Santoro. Es lunes, el barrio es puro silencio. Los p\u00e1jaros est\u00e1n escondidos por la tormenta que amenaza con desatarse. Puertas adentro, el temporal es m\u00e1s fuerte. El viento lleva y trae el rumor y las conjeturas sobre las v\u00edctimas que podr\u00edan haber sido pero no fueron. Los vecinos est\u00e1n de acuerdo en<br \/>\nuna sola cosa: quieren bien lejos a los hermanos verduleros. Las veredas de casas bajas y prolijas est\u00e1n repletas de pl\u00e1tanos y palos borrachos que en ese oto\u00f1o tambi\u00e9n florecieron de lila y rosado.<br \/>\nUbicado entre las v\u00edas del ferrocarril Belgrano, Ovidio Lagos, 27 de Febrero y avenida Presidente Per\u00f3n, ex Godoy, barrio Parque supo ganarse el mote de barrio de trabajadores desde principios de siglo pasado cuando los primeros ingleses empleados del ferrocarril comenzaron a asentarse en la ciudad. Hoy, esas construcciones con aire ingl\u00e9s que parecen haber sido dise\u00f1adas como un conjunto, se reciclaron y pierden de a poco algunos rasgos tradicionales. Igual, predominan todav\u00eda los ventanales verticales y las tejas coloradas en medio de cortadas y pasajes. Se empez\u00f3 a levantar entre 1924 y 1929 cuando se aportaron cr\u00e9ditos para la construcci\u00f3n de cientos de viviendas similares y la constituci\u00f3n de un nuevo modelo de h\u00e1bitat urbano de producci\u00f3n. Fue proyectado en esos a\u00f1os por el arquitecto Hilari\u00f3n Hern\u00e1ndez Largu\u00eda, gener\u00f3 una transformaci\u00f3n de la vivienda con el patio como elemento estructurador. No es el m\u00e1s antiguo de los grupos de viviendas colectivas que se construyeron en la ciudad, pero s\u00ed, por su car\u00e1cter, estructura arquitect\u00f3nica, tipolog\u00eda y permanencia, uno de los barrios m\u00e1s singulares de Rosario.<br \/>\nSu poblaci\u00f3n est\u00e1 compuesta por familias de clase media y personas mayores, que en muchos casos quedaron solas. Las otras generaciones, las m\u00e1s j\u00f3venes ya se han ido. S\u00f3lo vuelven cada tanto y de visita a lo de sus padres o abuelos ya muy grandes.<br \/>\n*<br \/>\n\u2014Criaste tres monstruos, Roberto \u2013le grita Leda Gim\u00e9nez casi sin voz.<br \/>\nYa hab\u00edan pasado tres d\u00edas del s\u00e1bado 5 de junio, y ante las c\u00e1maras de Canal 5 que transmit\u00edan en vivo desde la verduler\u00eda, la mujer increpaba llorando al padre de los hermanos Santoro.<br \/>\nSusana Garc\u00eda de Gim\u00e9nez, la madre de Leda, apareci\u00f3 muerta el 27 de mayo en su chalet de Riobamba 3036, a metros de la verduler\u00eda. La encontraron en el suelo con un golpe en la cabeza, un cable de tel\u00e9fono atado al cuello y al picaporte de la puerta de la cocina. Leda y sus dos hermanos hace a\u00f1os que no viven en Rosario. Ese d\u00eda, el 8 de junio, los llamaron de la comisar\u00eda 5\u00aa. Hab\u00eda varios objetos que ellos quiz\u00e1s pod\u00edan identificar. Estaban acomodados en un viejo sill\u00f3n marr\u00f3n cobrizo de tres cuerpos y en la mesa ratona del despacho del comisario. Despu\u00e9s de unos segundos de silencio, rompieron en llanto. No hab\u00eda dudas. Ahora s\u00ed estaban convencidos: \u201cLos verduleros mataron a mam\u00e1\u201d.<br \/>\nAcababan de reconocer varios elementos clave secuestrados a Mart\u00edn Santoro en los allanamientos: un reloj antiguo con engarces de oro y varios perfumes. Al Givenghy Very Irresistible le faltaba un cuarto, y el Eau de toilette pour homme estaba casi completo. Tambi\u00e9n las cadenitas y los tres frascos de cremas Anew Alternative Intensive Age de Avon. Esas pruebas, para Leda, eran definitivas. Sab\u00eda que los cosm\u00e9ticos a medio terminar eran de su madre. Adri\u00e1n, su hermano, se los hab\u00eda tra\u00eddo del free shop de Ezeiza al regreso de un viaje.<br \/>\nEl despacho del juez de turno Juan D\u00f3nnola, que orden\u00f3 los allanamientos, ese fin de semana hab\u00eda acumulado otros objetos: un acorde\u00f3n verdulera marca Hohner, un piano Cassio, una pandereta de 10 pulgadas MXP, un micr\u00f3fono con cable Embao y un equipo<br \/>\nde m\u00fasica Phillip. Todo perteneciente a un locutor radial de Zavalla, Jos\u00e9 Savini, de 74 a\u00f1os, asesinado a pu\u00f1aladas unas semanas antes. Hab\u00eda un anillo y cadenitas de oro, aros de perlas de fantas\u00eda y un reloj antiguo de mano con las iniciales CL en la carcaza que pertenec\u00eda a Concepci\u00f3n Lavore, de 73, otra anciana que el 19 de febrero hab\u00eda aparecido muerta con una bolsa de nylon en la cabeza en su casa de Suipacha 2124 a unas tres cuadras de la de Susana.<br \/>\n*<br \/>\nTambi\u00e9n hab\u00eda testigos que reconocieron la camioneta de Mart\u00edn Santoro. En la madrugada del 13 de mayo, d\u00eda del asesinato de Savini, la Mercedes Benz Sprinter march\u00f3 varias horas por Zavalla. Tambi\u00e9n fue vista en esa ciudad el 19 de abril, cuando era abordada por hombres que acababan de asaltar el supermercado de Domingo Perruggini, en G\u00fcemes 3271, de donde se llevaron 20 mil pesos y alhajas.<br \/>\n\u2014Llegaron las escuchas \u2013le dijo el empleado judicial a los abogados de la defensa de dos de los acusados por encubrimiento agravado.<br \/>\nLas dos cajas de diez TDK estaban en uno de los escritorios del Juzgado de Mar\u00eda Luisa P\u00e9rez Vara. Eran las 11 y la jueza a\u00fan no hab\u00eda llegado. El abogado apur\u00f3 el tr\u00e1mite y pidi\u00f3 un grabador.<br \/>\n\u2014Un doble cassettera. As\u00ed llevamos la copia.<br \/>\n\u2014No. Ac\u00e1 no hay.<br \/>\nLas escuchas telef\u00f3nicas ordenadas a fines de mayo por el mismo juez que aceler\u00f3 los allanamientos, Juan D\u00f3nnola, se registraron en una de las sedes de la Side. Ten\u00edan la presunci\u00f3n de un nuevo golpe a un anciano de barrio Parque. Tanto los abogados de la querella como los de la defensa de los imputados se tuvieron que conformar con los archivos mecanografiados en Word y guardados en diskette por la Direcci\u00f3n de Observaciones Judiciales de la polic\u00eda. Eran casi veinte horas de conversaciones de algunos de los principales imputados. Para algunos investigadores, lo que motiv\u00f3 el despliegue de 50 polic\u00edas de Orden P\u00fablico, Unidades Especiales, Inspecci\u00f3n 3\u00aa y 5\u00aa y las comisar\u00edas 5\u00aa y 31\u00aa de Zavalla, fueron dos llamados an\u00f3nimos a la seccional 5\u00aa.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente del asesinato de Susana Garc\u00eda de Gim\u00e9nez, del otro lado de la l\u00ednea se escuch\u00f3: \u201cSoy vecina del barrio, no quiero dar mi nombre por miedo. Hablo por la muerte de la se\u00f1ora de calle Riobamba. Ustedes saben qui\u00e9nes fueron. Uno de los que entr\u00f3 a la casa se llama Mart\u00edn, es el hijo del verdulero de Francia y Riobamba, de la casa se llevaron 500 pesos y las llaves\u201d. Entr\u00f3 otro m\u00e1s. \u201cEse Mart\u00edn ya mat\u00f3 a otra gente y rob\u00f3 por la zona varias veces. Entr\u00f3 a la casa porque era conocido de la mujer y le doy el tel\u00e9fono de Mart\u00edn 156 852&#8230;\u201d. El 1\u00ba de junio a la misma hora se recibi\u00f3 otra llamada. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 tardan tanto?\u201d, pregunt\u00f3 la voz an\u00f3nima que esta vez ofreci\u00f3 otro n\u00famero telef\u00f3nico y detall\u00f3 que el dinero robado a la anciana era para un viaje a Buenos Aires.<br \/>\nEn los pasillos judiciales ya circulaban otras hip\u00f3tesis: se sospechaba que varios ex polic\u00edas asociados con civiles y agentes en actividad, junto a los Santoro, hubieran conformado una asociaci\u00f3n il\u00edcita. Y alguien hab\u00eda filtrado datos para que cayeran los hermanos verduleros. Seg\u00fan consta en los expedientes, en el caso del asesinato de Savini, el locutor de Zavalla, existen detalles para pensar en la conexi\u00f3n de una supuesta banda. Las transcripciones de llamadas telef\u00f3nicas del celular de Mart\u00edn Santoro aportan di\u00e1logos con un tal Pablo (muy probablemente Pablo Rojas) los que resultan altamente sugestivos en referencia al hecho de Zavalla, a la vinculaci\u00f3n con lo de \u201cuna Vieja\u201d y la tranquilizante reflexi\u00f3n de \u201cno tienen nada\u201d. Tanto Pablo Rojas, como el polic\u00eda V\u00edctor Vargas \u2013pasado a disponibilidad por un il\u00edcito en 2005\u2013 apenas fueron mencionados por los investigadores.<br \/>\nSe libraron \u00f3rdenes de captura, aunque no se los busc\u00f3 con mucho empe\u00f1o: ni siquiera se reprodujeron fotograf\u00edas o datos de los pr\u00f3fugos.<br \/>\n*<br \/>\nPara el verdulero Roberto Santoro, los 35 a\u00f1os de confianza con sus clientes se desvanec\u00edan. La hostilidad de los vecinos empeoraba a medida que los casos ganaban espacio medi\u00e1tico. Enfurecidos ped\u00edan m\u00e1s seguridad en la zona y la expulsi\u00f3n de los Santero del barrio. \u201cVerduleros asesinos. Fuera de ac\u00e1\u201d, escrib\u00edan en alguno de los frentes de los cuatro comercios del padre de los acusados. De madrugada, apenas se enteraba de pintadas difamatorias, Roberto sal\u00eda a borrarlas con pincel y un balde de l\u00e1tex.<br \/>\nLos vecinos desde el 2004 hab\u00edan comenzado a reunirse con m\u00e1s frecuencia. Primero en la Vecinal. Luego por disputas, el grupo se redujo a una asociaci\u00f3n: \u201cVecinos de barrio Parque en alerta\u201d y las reuniones pasaron a la biblioteca popular Francini Herrera.<br \/>\nPegaban carteles con la consigna \u201cAtenci\u00f3n: Vecinos de barrio Parque en alerta. Si ves una cara extra\u00f1a, avisa a la vecinal\u201d. Ahora esos carteles desaparecieron. Hay otros. Son autoadhesivos tama\u00f1o A4, blancos, con letras roja en imprenta que se multiplican sobre las<br \/>\npuertas de las viviendas. \u201cDenunciaremos toda actividad o persona sospechosa a la seccional policial y comando radioel\u00e9ctrico. Comisi\u00f3n Coordinadora. Vecinosbparque@yahoo.com.ar. Hablan de al menos siete asesinatos en el barrio en s\u00f3lo dos a\u00f1os. El \u00fanico detenido es Mart\u00edn Santoro. La justicia lo proces\u00f3 por \u201chomicidio criminis causa\u201d, es decir, por matar para ocultar el robo en al menos tres causas. Dos en el barrio y otra en Zavalla, a 30 kil\u00f3metros de Rosario.<br \/>\nRoberto se levanta a las 6.30 y antes de las 8 parte de su casa en Villa Gobernador G\u00e1lvez. Pasa por el Mercado de verduras y a las 9 abre el local, que lleva su nombre, Roberto. Est\u00e1 en la ochava oeste de Avenida Francia 2202. El hombre trabaj\u00f3 veinte a\u00f1os para el sanatorio Parque y le vendi\u00f3 verduras y frutas a otros tantos sanatorios, restaurantes, servicios de catering, incluso a varios geri\u00e1tricos.<br \/>\nEn los \u00faltimos seis meses sum\u00f3 tres nuevos lugares para ancianos como clientes. Roberto tiene casi 61 y unos rulos peque\u00f1os, entrecanos y ensortijados que esconden algunas entradas. Es delgado. Por el cuello de la remera azul a rayas le asoma una cadena de oro. No tiene cruz. Los ojos fatigados. Dice que lleg\u00f3 al barrio en 1975 y abri\u00f3 la verduler\u00eda con un pr\u00e9stamo de un t\u00edo que viv\u00eda en Rosario.<br \/>\n\u2014A mi me conoce toda la gente, \u00bfno te das cuenta? Hay una cosa que es una virtud muy grande: me quiere todo el mundo. Una vez me dijeron: a vos Roberto, la canci\u00f3n de Roberto Carlos, esa que dice \u201cquiero tener un mill\u00f3n de amigos\u201d, te queda corta. Y es as\u00ed,<br \/>\neso me ha ayudado a vivir mucho. En serio te digo, no amigos que te palmeen, amigos en las malas. Roberto asegura que lo que lo mantiene en pie todos los d\u00edas es \u00e9l mismo. \u00c9l es su fortaleza, su propia fuerza interior. \u201cNo hay nada mejor que el esp\u00edritu\u201d, dice. El de \u00e9l. El de Roberto, su \u00fanico Dios.<br \/>\nCuenta que el barrio le sac\u00f3 el cuero una vez. Hace doce a\u00f1os, cuando muri\u00f3, de un paro, de repente, su mujer Lidia, la mam\u00e1 de sus cuatro hijos.<br \/>\n\u2014En vez de tirarme en la cama, partido al medio de la tristeza, agrand\u00e9 la verduler\u00eda, sal\u00ed a buscar m\u00e1s trabajo para que los pibes laburen m\u00e1s, para que no piensen; para que no se metieran en nada \u2013dice.<br \/>\nPero esta vez es distinto. Los vecinos no hablan por detr\u00e1s. Muchos directamente dejaron de ir a la verduler\u00eda y algunos hasta estamparon sus firmas para que padre e hijo se vayan del barrio una vez que la Justicia los vincul\u00f3 con una la serie de cr\u00edmenes cometidos<br \/>\na abuelos del barrio.<br \/>\n\u2014Mart\u00edn, pobrecito. S\u00ed, es una v\u00edctima, pero \u00e9l tambi\u00e9n tuvo culpa por pelotudo. Ac\u00e1 buscaron mil pruebas, no hay nada. Al pibe m\u00edo le metieron el perro. Y a m\u00ed me quieren destruir. Yo soy el tipo m\u00e1s humilde que debe haber. Me rompo el que te dije hace 35 a\u00f1os sin parar. Mi hijo era el pelotudo que hac\u00eda los fletes y le pusieron las cosas para apuntarlo a \u00e9l, porque se le ven\u00eda la noche a esta gente\u2013.<br \/>\n*<br \/>\nEl viento acorral\u00f3 a casi todas las hojas contra el frente al local comercial. Es un d\u00eda de esos raros, casi 30 grados y todav\u00eda en agosto.<br \/>\n\u2014Dicen que si hay luna llena y se ve, es imposible que llueva \u2013dice una clienta que compr\u00f3 naranjas de ombligo.<br \/>\nCristian y Federico Santoro fueron liberados el 26 de julio de 2010. Les dictaron la falta de m\u00e9rito. El autoservicio de su propiedad se llama \u201cRoberto\u201d, igual que su padre y la verduler\u00eda hist\u00f3rica de la familia. Dos pizarrones peque\u00f1os escritos con tiza mojada ofertan:<br \/>\nPapa dos kilos por $4, Tomate $4,50 el kilo. Afuera los parlantes de la computadora est\u00e1n al mango. Se escucha Calma Pueblo, de Calle 13. Adentro, el sonido m\u00e1s n\u00edtido es el de la m\u00e1quina de cortar fiambres. El local est\u00e1 desierto. Una de las empleadas acomoda latas de<br \/>\nconserva y repasa la mercader\u00eda con una Valerina. La otra, Carolina, registra algunos art\u00edculos en la computadora. La prende y la vuelve a apagar. Se come las u\u00f1as y se acomoda el arito de la nariz.<br \/>\nCarolina y el papi, Roberto, son los \u00fanicos que van a visitar a Mart\u00edn. \u00c9l va los s\u00e1bados y ella los martes y jueves que son s\u00f3lo para mujeres. A Carolina se le hace muy larga la espera los fines de semana. Dice que lo extra\u00f1a, que es el amor de su vida. Y que todas las semanas le prepara alguna comida.<br \/>\n\u2014Le llevo de todo. Pollito relleno, carne con papas, bud\u00edn de pan con crema. Tiene que verse el contenido y los tuppers deben ser transparentes.<br \/>\nA Carolina no le molesta ir de pollera para la requisa. Todo sea por verlo cuatro horas. Los martes en la visita higi\u00e9nica puede estar a solas en un cuartucho que tiene mesa, cama, y ba\u00f1o. Sabe que desde que lo trasladaron al pabell\u00f3n de los evangelistas, tiene sus beneficios. Ah\u00ed no lo toca nadie. Y tambi\u00e9n sabe, y se lamenta, que va para largo, que como m\u00ednimo falta un a\u00f1o para el juicio. Se ti\u00f1e de caoba oscuro y su lacio perfecto no impide que se retoque las puntas a cada momento. Conserva las cejas finas depiladas y se acomoda las hebillitas para levantar su flequillo. Cuando sonr\u00ede, frunce los labios.<br \/>\n\u2014Esto fue toda una guerra comercial. Esto lo armaron los de Las Mellizas. Y hasta organizaron los minipiquetes. And\u00e1 y pas\u00e1 por ah\u00ed, est\u00e1 repleto de gente.<br \/>\nEntra una clienta que lleva mermelada y queso. La novia de Mart\u00edn Santoro aclara que ahora es novia de \u00e9l y que con Cristian, el hermano del medio, se pele\u00f3 hace varios a\u00f1os.<br \/>\n\u2014Bueno, m\u00e1s hago de madre. \u00c9l est\u00e1 muy mal. Y yo le pregunto al papi, yo le digo as\u00ed a Roberto, por qu\u00e9 nos pas\u00f3 esto. Nos quieren destruir.<br \/>\nDice que la familia no aguanta m\u00e1s y que pr\u00e1cticamente viven en Villa Gobernador G\u00e1lvez, en la casa de Mart\u00edn, porque ac\u00e1 los vecinos los denuncian por cualquier cosa.<br \/>\n\u2014Ahora se la agarraron hasta con el perro, por ruidos molestos. Por el perrito que yo misma siempre saco a pasear.<br \/>\nUn chap\u00f3n ondulado alivia del sol a las mujeres que llegan desde temprano. Son las 9 de la ma\u00f1ana del 16 de diciembre. Los bancos de cemento todav\u00eda no queman y sirven para esperar a las 12, hora en que pueden anotarse. Es d\u00eda de visita femenina. Como es jueves, hay novias, madres, hijas y hermanas. Cerca de trescientas. La mayor\u00eda llega en los colectivos que paran en Ovidio Lagos, algunas en remises truchos y unas pocas en auto. Carolina lo hace en taxi. La requisa empieza a la una. A las seis de la tarde, todas afuera. En el penal hay 517 presos distribuidos en diez pabellones.<br \/>\nDos contenedores para cien detenidos. Seis pabellones para civiles que est\u00e1n divididos de a dos: para los que ingresan, los \u201ccomunes\u201d y los evang\u00e9licos. Y otros dos para uniformados. El pastor los visita en horas de la tarde. Ellas saben que hay cierto privilegio. Quiz\u00e1s por eso todos los a\u00f1os cientos de detenidos se zambullen en las pelopinchos de distintos penales y comisar\u00edas para ser bautizados por el religioso. Se escuchan los c\u00e1nticos de los presos. Parecen canciones de cancha, pero le hablan al se\u00f1or Jehov\u00e1.<br \/>\n*<br \/>\nFederico es el segundo de los hermanos Santoro. Tiene el cabello claro, lacio y en el ambiente del p\u00f3quer se hace llamar \u201cBombita\u201d Santoro. Con 33 a\u00f1os particip\u00f3 en varios torneos internacionales. Las fotograf\u00edas de esas disputas que se encuentran en la web lo muestran concentrado, dubitativo, algo desprolijo y con aires de seductor. Hay muchas y para todos los gustos.<br \/>\nSeg\u00fan la rese\u00f1a del campeonato de Casilda: \u201cEl torneo arranc\u00f3 finalmente a las 16:00; se batall\u00f3 hasta la  1:30 de la ma\u00f1ana, mas de 9 horas de escaramuzas, los soldados de la mesa final fueron Seba D\u00b4p\u00f3polo, Federico Bombita Santoro, Claudio Lissi, Mart\u00edn Bomba Santoro, Carlitos Pelado Torrillo, Alfredo Arguinzoniz, Leo Alverich, Juanqui y Andr\u00e9s Seseloski. De ah\u00ed se fueron eliminando poco a poco, cada eliminaci\u00f3n tuvo su an\u00e9cdota, la de Mart\u00edn Bomba, fue cr\u00f3nica de una muerte anunciada, pag\u00f3 una subida con el par m\u00e1s chico, form\u00f3 el doble y pag\u00f3 un all-in con el otro chip l\u00edder que ya ten\u00eda formado el doble par pero con la carta m\u00e1s grande, en esa misma mano foldearon los dos jugadores que la ganaban (\u2026)\u201d.<br \/>\nTambi\u00e9n se pueden leer algunas apostillas del campeonato del Casino de Rosario, el City Center Fall Cup 2010, que lo consagr\u00f3 en el cuarto lugar y la final del campeonato de p\u00f3quer en Goya, que lo dej\u00f3 en la novena posici\u00f3n. Federico dice que no va a al casino, y que tampoco tiene deudasde plata.<br \/>\n\u2014No es como se dijo por ah\u00ed. Que nosotros ten\u00edamos una mesa de juego en casa. Por dios.<\/p>\n<p>Frunce el ce\u00f1o. Toma aire y sigue.<br \/>\n\u2014No s\u00e9 si ser\u00e1 por envidia. Tengo cinco negocios, dos taxis. Qu\u00e9, \u00bfahora no se puede? Me quer\u00e9s decir de d\u00f3nde sacaron que vend\u00edamos motos robadas.<br \/>\nSaca un pu\u00f1ado de papelitos que est\u00e1n en un bolsillo trasero del pantal\u00f3n. Busca sin suerte el papel que acredita la pertenencia de sus veh\u00edculos.<br \/>\n\u2014Cualquier persona que trabaja tiene algo. Mi viejo hace 35 a\u00f1os que labura, nunca se fue de vacaciones ni se tom\u00f3 un feriado.<br \/>\nDesde que recuper\u00f3 su libertad no para de trabajar. Baja y sube cajones para sus comercios y el de su padre, que est\u00e1 a doscientos metros, tambi\u00e9n sobre calle Francia. La Mercedes Benz, que acaban de devolverle del juzgado, est\u00e1 cargada de verduras de hoja y algunos c\u00edtricos. Se resiste a hablar. Pero acepta un rato m\u00e1s de charla.<br \/>\n\u2014Los primeros trece d\u00edas no sab\u00edamos bien por qu\u00e9 est\u00e1bamos ah\u00ed detenidos. Primero en un calabozo sin agua y sin comida, despu\u00e9s queriendo saber por qu\u00e9 no nos largaban si no ten\u00edan pruebas contra nosotros. No robamos ni matamos a nadie.<br \/>\nMira para todos los costados, junta sus dedos en montoncito y levemente agachado exclama su inocencia.<br \/>\n\u2014Mi hermano Mart\u00edn dice que les compr\u00f3 los instrumentos que pertenec\u00edan a Savini para hacer un negocio. A m\u00ed me pueden dar vuelta toda mi vida, desde el pa\u00f1al. Un santo no soy, pero tampoco un asesino. Igual, buscan, buscan, buscan y no encuentran nada. Los de la quinta quer\u00edan chapear y ahora no tienen nada.<br \/>\nLa justicia todav\u00eda tiene en su poder el celular de Federico. \u00c9l dice que sab\u00eda que estaba pinchado.<br \/>\n\u2014Se cortaba a cada rato, aparec\u00eda una tercera persona hablando. Yo me cagaba de risa. Y yo lo \u00fanico que habl\u00e9 con Mart\u00edn en esos d\u00edas fue por la venta del auto, un Cl\u00edo y un Gol m\u00edos que quer\u00eda vender. Estaba peleado con mi hermano. Es grande mi hermano.  \u00c9l labura con mi viejo. Habr\u00e1 hecho alguna boludez, habr\u00e1 comprado algo robado, pero salir a matar se\u00f1oras, no creo.<br \/>\n*<br \/>\nEl despacho no es muy amplio ni demasiado moderno. Est\u00e1 sobre uno de los pasillos principales de los tribunales provinciales de Rosario, un edificio de 1950 que ocupa toda la manzana a metros del Parque de la Independencia con entrada principal por avenida Pellegrini 2050. Tiene seis pisos: dos subsuelos, una planta baja y tres altas. Desde hace algunos a\u00f1os hay peque\u00f1os cub\u00edculos de madera con puertitas al lado de los pasillos. Hay quien dice que la administraci\u00f3n arquitect\u00f3nica obedece a c\u00f3mo se imparte justicia: en los subsuelos, los detenidos; en la planta baja, los m\u00e1s pobres; en el primer y segundo piso, los juzgados; y en el \u00faltimo y m\u00e1s lujoso, la Corte. El palacio concentra todo el sistema de administraci\u00f3n de la justicia: juzgados de primera instancia, c\u00e1maras de apelaciones, Corte Suprema de Justicia y los servicios auxiliares. La Oficina Judicial de Delitos No Individualizados, m\u00e1s conocida como Fiscal\u00eda de causas NN, es relativamente nueva. Apenas una d\u00e9cada y concentra cerca de 45 mil causas por a\u00f1o. Hay expedientes cosidos apilados en el piso. Sus car\u00e1tulas no tienen nombre.<br \/>\n\u2014El porcentaje de causas resueltas es muy bajo, no llega al 5% \u2013dice la fiscal hasta 2011, Viviana Cingolani, cincuenta y pico, rubia, alta y medi\u00e1tica.<br \/>\nApenas se conocieron los asesinatos en el barrio, hizo declaraciones pol\u00e9micas: recomendaba a los abuelos que no vivieran solos, ya que no hab\u00eda posibilidad de \u201cprotegerlos de la ola de violencia\u201d.<br \/>\nVa y viene. Firma escritos, apaga el cigarrillo Virginia Slims mientras atiende a un comisario de la seccional d\u00e9cima. Viste un trajecito color marfil que resalta sus piernas largas. Se quita el aro colgante para atender el celular. Habla pausado, se sienta mientras hace lugar en el escritorio atiborrado de papeles y carpetas. Pregunta:<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s saber de los Santoro?<br \/>\n\u2014Todo.<br \/>\nDice que puede decir poco, que est\u00e1n en plena investigaci\u00f3n, que ella no tiene m\u00e1s ingerencia en los casos. Cuando aparecen los imputados, las causas pasan a otra fiscal\u00eda. Concede algo: dice que intentar\u00e1 indagar uno de los aspectos que aun no se trat\u00f3 en el caso<br \/>\nde \u201clos verduleros\u201d: el patrimonio de los miembros de la familia.<br \/>\n\u2014Creemos que tienen, seis autos, un edificio en construcci\u00f3n, dos chapas de taxis. Pero para eso, para ver sus cuentas bancarias, se necesita orden judicial. Yo no tengo esa facultad.<br \/>\nEs casi la una del mediod\u00eda. Se acerca \u2013desde la oficina contigua\u2013 Daniel Corbellini, su \u201chombre de confianza, un verdadero respaldo\u201d. Corbellini fue durante a\u00f1os el jefe de la divisi\u00f3n Homicidios de la polic\u00eda santafesina en Rosario. El hombre lleva el arma reglamentaria en un extremo debajo de la cintura y en el otro, el celular. Tiene el cutis trigue\u00f1o y el pelo fuerte y negro. Alguien comenta que es parecido a Andy Garc\u00eda. \u00c9l se r\u00ede. Sabe que est\u00e1 castigado por diferencias con el jefe m\u00e1ximo de la polic\u00eda santafesina.<br \/>\n\u2014No se olvide de llevarse el libro\u2013 le dice Corbellini a la fiscal.<br \/>\nLa mujer tiene un ejemplar de La Bonaerense, de Ricardo Ragendorfer, sobre la mesa. Lo hojea hasta descubrir varias marcas y anotaciones de su due\u00f1o. Se r\u00ede. El libro cuenta la trama de una instituci\u00f3n plagada de efectivos mal equipados, mal pagos, pero, sobre todo, mal reclutados y peor instruidos. La Bonaerense, quiz\u00e1s como ocurre con La Santafesina, convirti\u00f3 algunas de sus tareas habituales en parte de un sistema perverso de sobrevivencia: capitalistas de juego y comerciantes irregulares pagan un canon para seguir existiendo. Incluso antes de la reforma del C\u00f3digo de Faltas, las prostitutas sufr\u00edan la extorsi\u00f3n. El libro dice, adem\u00e1s, que todos los poderes de la sociedad conocen esta situaci\u00f3n y la consienten.<br \/>\n\u2013\u00bfY entonces, de los verduleros no hay nada? \u00bfSon unos perejiles como dijo Roberto Santoro?<br \/>\n\u2013El padre es el jefe de todo. Los pis\u00f3 toda la vida y me enferma. Este caso me enferma. Ya me los voy a volver a cruzar. Son unos psic\u00f3patas. Est\u00e1n enfermos. \u00bfAlguien indag\u00f3 por ese lado? \u2013dice un colaborador de la fiscal.<br \/>\nSe hace un silencio prolongado. La oficina de casos NN va quedando desierta. Cingolani abre parte de los expedientes. Hay mapas del barrio y fotograf\u00edas de los imputados. Hay fichas y flechas de colores que se hicieron para cruzar los casos. Excepto el de Jos\u00e9 Savini 74, que ocurri\u00f3 en Zavalla (13.5.10), las siete v\u00edctimas pertenecen a una misma jurisdicci\u00f3n. Ocurrieron en el \u00faltimo a\u00f1o: Mar\u00eda In\u00e9s G\u00f3mez, 78 (14.1.09) en el pasaje Coffin 3068, Alfredo Ciro Nazurdi, 78 (8.1.10) en Moreno 2135, Concepci\u00f3n Lavore 73 (19.2.10) en Suipacha 2124, Luis Herrera (13.4.10), Susana Garc\u00eda 75 (27.5.10), Olga Osello, 88 (2.6.10) en Viamonte 1520, Nora P\u00edvori, 70 (13.7.10) Rodr\u00edguez 2600. Todos asesinados con armas blancas y\/o asfixia. Todos con un aparente conocimiento de su\/sus agresores por la ausencia de puertas forzadas. Todos con fines de robo en la zona de la comisar\u00eda 5\u00aa de Rosario.<br \/>\n*<br \/>\nEn el primer piso del edificio de Tribunales deambulan abogadas con tacos altos. Son las 8.30 de la ma\u00f1ana y todas van apuradas por los pasillos. Ellos tambi\u00e9n. Arrastran esas valijas con rueditas tipo Sansonite llenas de expedientes. El sol apenas se cuela por las rendijas de las ventanas que dan a calle Moreno. En la mesa de entradas del Juzgado de Instrucci\u00f3n N\u00b05, a cargo de Mar\u00eda Luisa P\u00e9rez Vara, hay un empleado joven, no llega a los 25. La jueza tiene a cargo gran parte de las causas que involucran a los hermanos Santoro.<br \/>\nOscar Trueno, es el secretario del juzgado. Un hombre corpulento, de unos cincuenta a\u00f1os, barba candado y algo calvo. Sin levantarse de la silla junta unos expedientes.<br \/>\n\u2013No s\u00e9 c\u00f3mo se enter\u00f3 pero Santoro, qu\u00e9 es el \u00fanico detenido, no va a declarar ahora. Quiz\u00e1s en unas horas\u2013 dice jugueteando con su lapicera Montblanc.<br \/>\nAtr\u00e1s aparece desde la oficina contigua un joven escoltado por un polic\u00eda. Tiene la cabeza gacha y camina despacio, algo encorvado. Es alto, quiz\u00e1s un metro ochenta y algo. Tiene la misma remera negra percudida que ten\u00eda el d\u00eda que le pintaron los dedos. Y el jean holgado lo hace parecer m\u00e1s l\u00e1nguido. Est\u00e1 esposado. Es Mart\u00edn Santoro. Gira la cabeza por unos segundos y traspasa la puerta. Desaparece.<br \/>\n\u2013La ampliaci\u00f3n de indagatoria tiene como objetivo establecer si hay m\u00e1s personas involucradas. No pudo haber actuado solo. Existe un grado de sospecha importante de que hay m\u00e1s personas involucradas\u2013 dice Trueno que es muy escueto en sus respuestas y s\u00f3lo explica que podr\u00eda haber nuevos allanamientos y detenciones relacionados con una de las causas.<br \/>\n\u2013Mir\u00e1 querida, tengo poco tiempo\u2013 dice y atiende su celular.<br \/>\nSe levanta, cuelga un papel con n\u00fameros telef\u00f3nicos en la planchuela de corcho y sale del despacho. La salida es pr\u00f3xima, pero antes de levantar la mano para saludar, tropieza con las patas de una silla. La misma donde permanece sentado Mart\u00edn Santoro, a la espera de la indagatoria. Aunque el polic\u00eda que lo custodia franquea un acercamiento a Mart\u00edn, para hablar con \u00e9l hay que pedir permiso al abogado, que por cierto nunca accedi\u00f3 a que su defendido hablara con la prensa.<br \/>\nEl muchacho sigue sentado, con las mu\u00f1ecas esposadas y apoyadas en la entrepierna. Vuelve a levantar la mirada. Tiene el maxilar inferior desproporcionado con respecto al resto de los rasgos. Y su cara, un tanto deforme.<br \/>\n*<br \/>\nLa casa de Alicia P. est\u00e1 a dos cuadras de la verduler\u00eda de Roberto Santoro. No es de las t\u00edpicas en el barrio, es m\u00e1s bien modesta. En el comedor hay una mesa grande con un florero sin flores, muchos diarios apilados sobre muebles viejos, sobre una escalera de madera. No entra luz por ning\u00fan lado y huele a encierro. Alicia P., tiene 54 a\u00f1os, ya no ceba mate ni barre en la verduler\u00eda. A veces maneja un remise y se hace unos pesos vendiendo cartones y papel de diario. No lo cuenta pero es cocinera de G\u00f3tika, el boliche gay de Mitre 1539, cerca de la Zona Roja del centro rosarino y en donde varios a\u00f1os atr\u00e1s funcion\u00f3 una sinagoga. Trabaja all\u00ed los fines de semana. Por eso arreglaba con Natalia L., 29 a\u00f1os, para que cuidara a su madre cuando no estaba. Ella sol\u00eda comer ah\u00ed, ba\u00f1arse, quedarse de charla. Hoy no se hablan. Natalia acaba de ser mam\u00e1 y tambi\u00e9n pas\u00f3 m\u00e1s de un mes detenida acusada de c\u00f3mplice en los homidicios de Concepci\u00f3n Lavore y Jos\u00e9 Savini de Zavalla. Vivi\u00f3 en esa localidad varios a\u00f1os y su hermana Olga cuid\u00f3 al hermano del locutor radial asesinado. De ah\u00ed que la pesquisa la detuvo. Incluso se la vincul\u00f3 sentimentalmente con Mart\u00edn Santoro, algo que ella niega. Tambi\u00e9n se dijo que le pagaba regularmente la cuota de 650 pesos del plan para el cero kil\u00f3metro. En su p\u00e1gina de facebook se la ve feliz junto a su beba. Tambi\u00e9n se muestra sonriente en una comida con Roberto, su patr\u00f3n en la verduler\u00eda durante m\u00e1s de seis a\u00f1os.<br \/>\n\u2013Mir\u00e1 si en vez de encontrarme una libreta me encontraban los perfumes a m\u00ed. Eso no iba a pasar jam\u00e1s. Yo uso perfume de hombre por mi condici\u00f3n sexual\u2013 dice Alicia P.<br \/>\nSirve dos tazas de caf\u00e9 que tiene listo desde hace rato. Sali\u00f3 de la prisi\u00f3n despu\u00e9s de 40 d\u00edas, acusada de ser c\u00f3mplice de asesinato. Se r\u00ede mientras se toca reiteradamente su cabello cortito. Trae el diario del domingo en el que sali\u00f3 una nota sobre su liberaci\u00f3n y se lamenta por esa fotograf\u00eda que eligieron para la portada del matutino La Capital. El gesto de desquiciada junto a su perrito callejero no la favorece demasiado.<br \/>\n\u2013Fue como una prueba que me pusieron en el camino. Yo lo tomo as\u00ed. S\u00e9 que entr\u00e9 inocente y sal\u00ed inocente. Pero mam\u00e1 tiene 92 a\u00f1os y est\u00e1 postrada. A ella no le gust\u00f3 nada lo que pas\u00f3.<br \/>\nMart\u00edn y Federico, los dos hermanos mayores, y su padre Roberto, eran \u201cno amigos, sino buenos conocidos\u201d desde hace hac\u00eda a\u00f1os. Com\u00edan asados, charlaban, y hasta ten\u00edan llave de su casa porque Federico guardaba la moto en el garage.<br \/>\nLe dictaron la falta de m\u00e9rito, luego de no encontrar pruebas suficientes para acusarla de encubridora. En la \u00faltima p\u00e1gina de su libreta de anotaciones encontraron un escrito. \u201c156182461 Suipacha 2124 4329621 (LA CHICA DE LA VERDULERIA)\u201d. Es la direcci\u00f3n y el tel\u00e9fono de Concepci\u00f3n Labore, una de las ancianas asesinadas en el barrio, que fue encontrada es estado avanzado de descomposici\u00f3n el 19 de febrero. Incluso existen cruces de llamados entrantes y salientes desde la casa de la anciana y de Alicia. Desde fines de diciembre de 2009 hasta los primeros d\u00edas de febrero de 2010.<br \/>\nReci\u00e9n cuatro meses despu\u00e9s de los allanamientos se le realiz\u00f3 una pericia caligr\u00e1fica para compararla con los escritos de su agenda y dio resultado negativo.<br \/>\n*<br \/>\nLuego de la detenci\u00f3n de los hermanos, los vecinos pusieron varios pasacalles que piden \u201cJusticia para Susana\u201d y siguen reuni\u00e9ndose los primeros martes de cada mes a las nueve de la noche en el Club Nueva Aurora, de calle Riobamba 2970. Algunos dicen que \u201cest\u00e1 corriendo mucho dinero para silenciar esta causa que puede hacer rodar muchas cabezas\u201d.<br \/>\nEn\u00e9rgico. La voz de Jorge Eldo Ju\u00e1rez \u2013ex juez y funcionario de H\u00e9ctor Cavallero en la intendencia\u2013 levanta decibeles a medida que van llegando m\u00e1s medios de comunicaci\u00f3n. Hay dos canales en vivo, y otros periodistas realizando notas para radios y varios diarios. Es una nueva movilizaci\u00f3n de los vecinos del bario Parque, que piden por la creaci\u00f3n de un destacamento policial y celeridad en el esclarecimiento por los siete cr\u00edmenes del \u00faltimo tiempo, tres de ellos vinculados a los hermanos Santoro. La cita se da como en los \u00faltimos meses en la puerta del Club social Nueva Aurora, un lugar de encuentro de la vecindad. \u2014Es demasiado grave lo que pas\u00f3 y no queremos que nos siga pasando\u2013. Hay caras de preocupaci\u00f3n y angustia. A medida que avanza en el discurso, se le enrojece la cara.<br \/>\n\u2014Ac\u00e1 no vamos a quemar cubiertas ni el destacamento, pero s\u00ed creo que lleg\u00f3 el momento de efectivizar la respuesta. Se\u00f1or gobernador, si sus funcionarios no dan respuestas, d\u00e9nosla usted. \u00a1Justicia, justicia!\u2013 dice el ex juez.<br \/>\nLa casa de Ju\u00e1rez, un coqueto chalet de dos plantas, est\u00e1 a una cuadra de donde mataron a Susana y a la vuelta de donde encontraron a Constanza Porota Lavore con una bolsa en la cabeza. Lo acompa\u00f1an una mujer de cabello colorado, Judit, y el ingeniero Ripani. Despliegan todos los recortes sobre la mesa.<br \/>\n\u2014Pens\u00e1bamos que del parque de la Independencia ven\u00edan barriendo, ven\u00eda la gente, cruzaba nuestro barrio y sin algo premeditado ve\u00eda alg\u00fan descuido y \u00a1zaz!\u2013 dice Judit.<br \/>\nPero ahora el miedo que sent\u00eda se mezcl\u00f3 con una sorpresa amenazante. Es que los implicados en la saga de cr\u00edmenes que sacudi\u00f3 la tranquilidad del barrio son vecinos hist\u00f3ricos que todos o casi todos los abuelos muertos vieron nacer.<br \/>\n\u2014Eso era impensado. Quiz\u00e1 con una prevenci\u00f3n anterior se hubiese evitado. Ya no es el mito de los pobres o desempleados que roban y matan. Ac\u00e1 nadie iba a suponer que eran nuestros vecinos de hace 30 a\u00f1os\u2013 dice Judit.<br \/>\nJu\u00e1rez, dice que igual se ve\u00eda venir cuando hace m\u00e1s de cinco a\u00f1os hicieron una red de tel\u00e9fonos de la calle Riobamba. Estar atento a personas o situaciones sospechosas, era la recomendaci\u00f3n. Cuidarse del otro, el desconocido, el de afuera. Pero hasta junio de 2010, nadie miraba con desconfianza o temor la cara de los hermanos verduleros.<br \/>\n\u2014Es una lucha en defensa propia porque si alguno de los que soltaron son los culpables, nuestro cuello corre peligro\u2013 dice Judit y aclara que \u201csi no sal\u00edan a parar esto se incendiaba el barrio\u201d. \u201cOjal\u00e1 que pasen unos meses y no quede como que este barrio de casas lindas<br \/>\nquiere represi\u00f3n. No queremos eso de ninguna manera\u201d, dice la mujer pero remarca que a los verduleros los quieren lejos, y a Mart\u00edn, el \u00fanico preso no lo quieren volver a ver.<br \/>\n*<br \/>\nMart\u00edn Santoro se levant\u00f3 exaltado. Hab\u00eda decidido hablar. Su abogado, el penalista Ra\u00fal Superti, hermano del ex ministro de Justicia de la provincia de Santa Fe, le dio el ok. El mayor de los verduleros quiso tras cinco d\u00edas de silencio. El juzgado envi\u00f3 al secretario a la alcaid\u00eda y Mart\u00edn Santoro se quebr\u00f3.<br \/>\nEn minutos, Oscar Trueno dispuso de varios veh\u00edculos oficiales y mont\u00f3 un operativo que firm\u00f3 la jueza P\u00e9rez Vara. Desde el asiento trasero de uno de los autos, Mart\u00edn se\u00f1al\u00f3 al menos tres lugares donde hab\u00edan actuado y donde se guardaban armas y se reduc\u00eda los botines. En barrio Tablada, en dos viviendas, en el supermercado Quico, propiedad de un ex empleado de Roberto, yen un aguantadero de zona sudoeste, se secuestraron una Yamaha YBR125, tres televisores de plasma, un par de heladeras, freezers Gafa y otros electrodom\u00e9sticos. En esos sitios fueron capturados tres sospechosos: Jos\u00e9 Antonio Marotto, de 33 a\u00f1os; y Mat\u00edas Alberto Massoni y Carlos Colombini, ambos de 24. Otros dos imputados aun permanecen pr\u00f3fugos: Pablo Rojas y el polic\u00eda V\u00edctor Vargas.<br \/>\nEn los lugares se\u00f1alados por Mart\u00edn se encontraron municiones de arma de guerra, balanzas de precisi\u00f3n y toda la parafernalia que se usa para cortar drogas.<br \/>\nA los pocos d\u00edas Marotto y Massoni fueron procesados por encubrimiento agravado. En un mes quedaron libres. Se los acus\u00f3 de robo y se investigaron otros hechos que podr\u00edan tener conexi\u00f3n con los imputados. Como el caso de los Vallontier. Una finca en la zona rural de Uriburu y Circunvalaci\u00f3n que fue asaltada el 24 de abril de 2010. All\u00ed estaba la nieta del propietario, novia de Mart\u00edn Santoro en aquel a\u00f1o. \u00bfSantoro v\u00edctima de un robo? Los investigadores no se la creyeron. Los maleantes hab\u00edan llegado a la finca en un utilitario similar al que le hab\u00eda incautado la Justicia a Mart\u00edn. El bot\u00edn: 200 mil d\u00f3lares que los Vallontier hab\u00edan cobrado tras vender un campo.<\/p>\n<p>En AA.VV. (2012) <em>Cr\u00f3nicas primarias<\/em> \/ coordinado por Mart\u00edn Ale. Rosario: UNR Editora. Pp. 11 \/29<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Objetivo: que los estudiantes reconozcan en el texto de una cr\u00f3nica los diferentes elementos que la diferencian del resto de los textos period\u00edsticos.<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,16,39],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1578"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1578\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-reviglio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}