{"id":54,"date":"2008-06-19T17:26:31","date_gmt":"2008-06-19T17:26:31","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-mayol\/2008\/06\/19\/mi-version-del-asunto\/"},"modified":"2008-06-19T17:26:31","modified_gmt":"2008-06-19T17:26:31","slug":"mi-version-del-asunto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-mayol\/2008\/06\/19\/mi-version-del-asunto\/","title":{"rendered":"Mi versi\u00f3n del asunto"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"capote-truman-reducido.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/mayol\/capote-truman-reducido.jpg\" width=\"85\" height=\"113\" align=\"right\" hspace=\"10\" \/> <strong>Truman Capote.<\/strong> El escritor estadounidense (Nueva Orleans 1924 &#8211; Los Angeles 1984) ingres\u00f3 hace veinte a\u00f1os en un hospital de la ciudad californiana \u2013ciudad que detestaba\u2013, intoxicado por f\u00e1rmacos diversos: coca\u00edna, valium, code\u00edna, dilantina. Y por alcohol: vodka y whisky. Era un hombre de 59 a\u00f1os arrasado f\u00edsica, amorosa y emocionalmente. \u201cSi te importo, no hagas nada. D\u00e9jame ir\u201d, implor\u00f3 a Joanne, su acompa\u00f1ante. Era la ma\u00f1ana de un s\u00e1bado luminoso y aunque sab\u00eda que estaba muriendo, emple\u00f3 las siguientes horas hablando con voz tr\u00e9mula de su madre, su vida, sus libros y amigos. Apenas pasado el mediod\u00eda simplemente se apag\u00f3. M\u00e1s all\u00e1 de sus publicitados esc\u00e1ndalos, dej\u00f3 atr\u00e1s una docena de libros memorables, entre ellos desde luego A Sangre Fr\u00eda, pero tambi\u00e9n Plegarias contestadas y M\u00fasica para camaleones. En 1943, cuando ten\u00eda 18 a\u00f1os y ya siete de escribir, la revista Story public\u00f3 por primera vez un relato suyo: \u201cMi versi\u00f3n del asunto\u201d. Poco despu\u00e9s las revistas Mademoiselle y Harper\u2019s Bazar publicaron otros de sus magistrales textos. Desde entonces Capote era ya un escritor consumado. A veinte a\u00f1os de su muerte, presentamos aquel primer relato publicado de Truman Capote. [ Nota y traducci\u00f3n: Alejandro de la Garza]<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\n<strong>MI VERSI\u00d3N DEL ASUNTO<\/strong><br \/>\nS\u00e9 lo que dicen acerca de m\u00ed y de toda esta situaci\u00f3n, y ustedes pueden tomar partido por m\u00ed o por ellas, eso es problema suyo. Es mi palabra contra la de Eunice y Ana Olivia, pero para cualquiera con un buen par de ojos debe estar muy claro cu\u00e1l de nosotros tiene la raz\u00f3n. Yo s\u00f3lo quiero que los ciudadanos conozcan los hechos, eso es todo.<br \/>\nLos hechos: El domingo 12 de agosto de este a\u00f1o del Se\u00f1or, Eunice trat\u00f3 de matarme con la espada de la Guerra Civil de su padre, y Ana Olivia tasaje\u00f3 todo el lugar con su cuchillo para cerdos de catorce pulgadas. Eso sin mencionar muchas otras cosas.<br \/>\nTodo empez\u00f3 hace seis meses, cuando me cas\u00e9 con Marge. Eso fue mi primer error. Nos casamos en Mobile despu\u00e9s de un romance de s\u00f3lo cuatro d\u00edas. Los dos ten\u00edamos diecis\u00e9is a\u00f1os y ella estaba de visita con mi prima Georgia. Ahora que tengo tiempo de pensarlo, por Dios que no entiendo c\u00f3mo fue que ca\u00ed con ella. No es atractiva, no tiene buen cuerpo ni tampoco, para el caso, nada de seso. Pero Marge es rubia natural y puede que esa sea la respuesta. El punto es que nos casamos y casi a los tres meses qued\u00f3 embarazada. Ese fue mi segundo error. Ella empez\u00f3 entonces a necear con que hab\u00eda que ir a casa con mam\u00e1 \u2013aunque en realidad no tiene mam\u00e1, s\u00f3lo sus dos t\u00edas: Eunice y Ana Olivia. As\u00ed que me hizo renunciar a mi excelente posici\u00f3n como empleado de \u201cTodo en efectivo\u201d, para venir a este lugar, llamado El Molino del Almirante, que no es m\u00e1s que un maldito hoyo en el camino desde cualquier punto de vista que se le considere.<br \/>\nEl d\u00eda en que Marge y yo bajamos del tren en la peque\u00f1a estaci\u00f3n, ca\u00eda una tormenta de perros, \u00bfse imaginan que alguien vino a buscarnos? Y eso que hab\u00eda gastado algo de dinero en un telegrama para avisarles. As\u00ed que mi esposa embarazada y yo tuvimos que andar siete millas bajo el aguacero. Fue dif\u00edcil para ella, porque casi no pude ayudarla con ninguna de nuestras cosas por mi terrible problema de espalda. Debo decir que cuando por fin tuve a la vista la casa, qued\u00e9 impresionado. Es grande y amarilla, tiene columnas en el frente y \u00e1rboles de flores rojas y blancas rodeando el patio.<br \/>\nEunice y Ana Olivia nos vieron venir y estaban esper\u00e1ndonos en el vest\u00edbulo. C\u00f3mo quisiera que pudieran echarle una mirada a estas dos. Honestamente est\u00e1n para llorar. Eunice es una cosa grande, vieja y gorda, con un trasero que debe pesar cien kilos. Anda por toda la casa, llueva, truene o relampaguee, en una viejo camis\u00f3n pasado de moda al que llama kimono, pero que en realidad no es m\u00e1s que una sucia bata de franela. Masca tabaco y trata de parecer una dama mientras escupe a escondidas. Se la pasa parloteando acerca de la fina educaci\u00f3n que posee, todo para hacerme sentir mal, lo que en realidad nunca me ha molestado porque s\u00e9 de hecho que ni siquiera puede leer las caricaturas del peri\u00f3dico sin deletrear en voz alta cada palabra. Si hay que concederle algo, es que puede sumar y restar dinero tan r\u00e1pido que no dudo que podr\u00eda estar en Washington trabajando donde lo hacen. Y no estoy diciendo que no tenga bastante dinero. Ella dice que no, pero yo s\u00e9 que lo tiene porque un d\u00eda encontr\u00e9 accidentalmente cerca de mil d\u00f3lares escondidos en un florero al lado del porche. No toqu\u00e9 ni un centavo, pero Eunice insiste en que rob\u00e9 un billete de cien, lo que es una mentira venenosa de principio a fin. Claro que todo lo que ella dice se toma como si fueran \u00f3rdenes del cuartel general, ya que ni un alma del Molino del Almirante puede decir que no le debe dinero. Tan es as\u00ed que si ella dijera que Charlie Carson (un viejo ciego e inv\u00e1lido de noventa a\u00f1os que no ha dado un paso desde 1896), la tir\u00f3 sobre su espalda para violarla, todo el mundo en este condado jurar\u00eda sobre una pila de Biblias que es verdad.<br \/>\nBueno, pues Ana Olivia es aun peor. S\u00f3lo que no altera tanto los nervios como Eunice, quien es una malhumorada de nacimiento que deber\u00eda estar encerrada en alg\u00fan \u00e1tico. Ana Olivia es p\u00e1lida, flaca y tiene bigote. Se mueve como agachada y se pasa la mayor parte del tiempo tallando un madero con su chuchillo para cerdos de catorce pulgadas, cuando no esta tramando alguna maldad como la que le hizo a la se\u00f1ora de Harry Steller Smith. Jur\u00e9 que nunca se lo dir\u00eda a nadie, pero cuando se ha cometido un ataque inhumano a la vida de una persona, al diablo con las promesas, digo yo.<br \/>\nLa se\u00f1ora de Harry Steller Smith era el canario de Eunice. Llevaba ese nombre por la mujer de Pensacola que le prepara un remedio casero para la gota. Un d\u00eda escuch\u00e9 un sonoro esc\u00e1ndalo en el sal\u00f3n, y al ir a investigar encontr\u00e9 a Ana Olivia azuzando con una escoba a la se\u00f1ora de Harry Steller Smith hacia una ventana abierta \u2013la puerta de la jaula tambi\u00e9n estaba de par en par. Si no hubiera entrado yo en ese momento, nunca hubiera sido atrapada. Se asust\u00f3 entonces de que pudiera dec\u00edrselo a Eunice y rest\u00f3 importancia al asunto, diciendo que no era justo tener a una criatura de Dios encerrada de esa manera; pero yo sab\u00eda que en realidad ella no soportaba el trino de la se\u00f1ora de Harry Steller Smith. Sent\u00ed un poco de pena por ella y, como me dio dos d\u00f3lares, la ayud\u00e9 a inventar una historia para Eunice. Claro que yo no quer\u00eda tomar el dinero, pero de verdad pens\u00e9 que le ayudar\u00eda a tranquilizar su conciencia.<br \/>\nLo primero que Eunice dijo cuando puse un pie en la casa fue: \u201c\u00bfAs\u00ed que por \u2018esto\u2019 huiste a nuestras espaldas para casarte, Marge?\u201d.<br \/>\n\u2013\u00bfNo es la cosa m\u00e1s guapa, t\u00eda Eunice? \u2013respondi\u00f3 Marge.<br \/>\nEunice me mir\u00f3 de arriba a abajo y a\u00f1adi\u00f3: \u201cDile que d\u00e9 la vuelta\u201d. Mientras le daba la espalda dijo: \u201cDe seguro recogiste a este enano de la basura. \u00bfPara qu\u00e9? \u2018Esto\u2019 no es un hombre\u201d.<br \/>\nNunca hab\u00eda sido tan menospreciado en toda mi vida. Es verdad que soy un poco achaparrado, pero aun no he acabado de crecer totalmente.<br \/>\n\u2013Claro que lo es \u2013contest\u00f3 Marge.<br \/>\nAna Olivia, que hab\u00eda estado parada con la boca tan abierta que las moscas bien pod\u00edan entrar y salir por ella, sentenci\u00f3:<br \/>\n\u2013Ya o\u00edste lo que dijo mi hermana. No es un hombre de ninguna manera. No me gusta la idea de que este enano ande por aqu\u00ed asegurando que es un hombre. Ni siquiera es del sexo masculino.<br \/>\n\u2013Parece que olvidas, t\u00eda Ana Olivia, que este es mi esposo, el padre de mi futuro hijo que viene en camino \u2013insisti\u00f3 Marge.<br \/>\nEunice chasque\u00f3 la boca de forma grosera como suele hacerlo y agreg\u00f3: \u201cTodo lo que puedo decir es que de seguro yo no andar\u00eda presumi\u00e9ndolo\u201d.<br \/>\n\u00bfEs esta una amable bienvenida? Y todo despu\u00e9s de que renunci\u00e9 a mi excelente posici\u00f3n como empleado de \u201cTodo en efectivo\u201d. Pero esto no es sino una muestra de lo que vino luego, esa misma tarde.<br \/>\nDespu\u00e9s de que Bluebell despej\u00f3 la mesa de la cena, Marge pregunt\u00f3 de la manera m\u00e1s amable si podr\u00edamos tomar prestado el auto para ir al cine de la ciudad.<br \/>\n\u2013\u00a1Debes haberte vuelto loca! \u2013contest\u00f3 Eunice como si le hubi\u00e9ramos pedido el kimono que tra\u00eda encima.<br \/>\n\u2013Debes haberte vuelto loca \u2013repiti\u00f3 tambi\u00e9n Ana Olivia.<br \/>\n\u2013Son las seis de la tarde, y si piensas que voy a dejar a este enano conducir mi semi nuevo Chevrolet 1934 hasta el teatro y de regreso, debes haberte vuelto loca \u2013machac\u00f3 Eunice.<br \/>\nNaturalmente este lenguaje hizo llorar a Marge.<br \/>\n\u2013No te preocupes cari\u00f1o \u2013le dije\u2013, he manejado bastantes Cadillacs en mis tiempos\u201d.<br \/>\n\u2013Humf \u2013puj\u00f3 Eunice.<br \/>\n\u2013Seguro \u2013dije yo.<br \/>\n\u2013Si cuando mucho ha manejado alguna vez un arado me comer\u00eda una docena de gusanos fritos en trementina \u2013dijo Eunice burlona.<br \/>\n\u2013No voy a dejar que se refieran a mi esposo de esa manera. Est\u00e1n actuando de forma incomprensible. \u00bfC\u00f3mo se les ocurre pensar que recog\u00ed por ah\u00ed a un hombre totalmente extra\u00f1o en un lugar totalmente extra\u00f1o? \u2013aclar\u00f3 Marge.<br \/>\n\u2013Si le viene el saco que se lo ponga \u2013gru\u00f1\u00f3 la t\u00eda Eunice.<br \/>\n\u2013Ni creas que podr\u00e1s enga\u00f1arnos con una bonita historia \u2013vocifer\u00f3 la t\u00eda Ana Olivia con su bramido usual, tan parecido al rebuzno de un burro que no podr\u00eda diferenciarlos.<br \/>\n\u2013No nacimos ayer, \u00bfsabes? \u2013remat\u00f3 Eunice.<br \/>\nMarge advirti\u00f3 decidida:<br \/>\n\u2013Quiero que entiendan que desde hace tres meses y medio estoy legalmente casada con este hombre y hasta que la muerte nos separe, seg\u00fan lo certific\u00f3 un juez de paz. Pregunten a quien quieran. M\u00edralo t\u00eda Eunice, es libre, blanco y tiene 16. Y adem\u00e1s, a George Far Sylvester no le gusta o\u00edr que se refieren a su padre de esa manera.<br \/>\nGeorge Far Sylvester es el nombre que escogimos para el beb\u00e9. Tiene un sonido fuerte, \u00bfno creen? S\u00f3lo que como est\u00e1n las cosas, por ahora no tengo ning\u00fan sentimiento claro sobre el tema.<br \/>\n\u2013\u00bfC\u00f3mo es que una muchacha puede tener un bebe con otra muchacha? \u2013pregunt\u00f3 Ana Olivia en un calculado ataque a mi hombr\u00eda.<br \/>\n\u2013Oh, shhhh, ya basta \u2013dijo Eunice\u2013. Basta ya de o\u00edr acerca de esa pel\u00edcula en la ciudad.<br \/>\n\u2013Oh-oh-oh, pero es Judy Garland \u2013solloz\u00f3 Marge.<br \/>\n\u2013No importa cari\u00f1o \u2013le dije\u2013, debo haber visto esa pel\u00edcula hace diez a\u00f1os en Mobile.<br \/>\n\u2013\u00a1Eso es falso de toda falsedad! \u2013grit\u00f3 Ana Olivia\u2013. De verdad eres un canalla. Judy no ha estado en el cine por diez a\u00f1os.<br \/>\nAna Olivia no ha visto una sola pel\u00edcula en sus 52 a\u00f1os de vida (ella no le dice a nadie su edad, as\u00ed que envi\u00e9 una carta preguntando al ayuntamiento de Montgomery y me contestaron muy amablemente), pero est\u00e1 suscrita a ocho revistas de cine. Seg\u00fan la anciana maestra Delancey, es el \u00fanico correo que recibe aparte del cat\u00e1logo de Sears Roebuck. Adem\u00e1s, est\u00e1 morbosamente enamorada de Gary Cooper y llena un ba\u00fal y dos maletas con sus fotos.<br \/>\nFinalmente nos levantamos de la mesa y Eunice se movi\u00f3 pesadamente hacia la ventana, mir\u00f3 los \u00e1rboles de bayas y dijo:<br \/>\n\u2013Los p\u00e1jaros se acomodan ya en sus ramas. Es hora de ir a la cama. Usar\u00e1s tu viejo cuarto Marge. He arreglado un catre para este caballero en el porche trasero.<br \/>\nTom\u00f3 un minuto entero para que el comentario cayera sobre nosotros.<br \/>\n\u2013\u00bfY cual es la objeci\u00f3n, si no es mucha curiosidad, a que duerma con quien es legalmente mi esposa? \u2013pregunt\u00e9.<br \/>\nInmediatamente las dos t\u00edas comenzaron a gritarme y a imprecarme. As\u00ed que Marge busc\u00f3 una conciliaci\u00f3n r\u00e1pida:<br \/>\n\u2013\u00a1Alto&#8230; det\u00e9nganse! No soporto m\u00e1s. Vamos cari\u00f1o, vamos, ve a dormir donde ellas dicen. Ma\u00f1ana ya veremos&#8230;<br \/>\nEunice dijo entonces:<br \/>\n\u2013Ya me extra\u00f1aba que la criatura no tuviera ni una pizca de sentido despu\u00e9s de todo.<br \/>\n\u2013Pobre peque\u00f1a \u2013complet\u00f3 Ana Olivia envolviendo con su brazo los hombros de Marge y llev\u00e1ndosela\u2013. Pobre peque\u00f1a, tan joven, tan inocente. Vamos, ven conmigo para que llores todo lo que quieras en el hombro de la t\u00eda Ana Olivia.<br \/>\nDurante mayo, junio, julio y la mejor parte de agosto he ocupado y sudado ese maldito porche trasero sin persianas. \u00a1Y Marge no ha abierto la boca en protesta ni una sola vez! Esta parte de Alabama es pantanosa, con mosquitos que podr\u00edan asesinar a un b\u00fafalo si tuvieran oportunidad, sin mencionar a los peligrosos bichos voladores y a una batida de ratas lo suficientemente grandes como para arrastrar un tren de aqu\u00ed a Timbuct\u00fa. Si no fuera por el peque\u00f1o y aun nonato George, mis huellas ya hubieran levantado el polvo del camino desde hace mucho. No he tenido cinco segundos a solas con Marge desde aquella primera noche. Una u otra t\u00eda siempre est\u00e1n acompa\u00f1\u00e1ndola como chaperones. La semana pasada enloquecieron porque Marge se encerr\u00f3 en su cuarto y no pudieron encontrarme por ninguna parte. La verdad es que he pasado el tiempo observando a los negros empacar el algod\u00f3n. Tan s\u00f3lo por rencor dej\u00e9 que Eunice se acercara m\u00e1s a Marge y, mientras, nada ha salido bien. Despu\u00e9s de ese d\u00eda agregaron a Bluebell al turno de vigilancia. \u00a1Y durante todo este tiempo no he tenido ni siquiera unas monedas para cigarros!<br \/>\nEunice me ha estado ladrando un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n para que consiga trabajo:<br \/>\n\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no va el peque\u00f1o pagano este a conseguirse un empleo honesto? \u2013insiste. Como ya lo habr\u00e1n notado, nunca me habla directamente, aunque la mayor parte del tiempo soy el \u00fanico en su real presencia.<br \/>\n\u2013Si fuera la clase de hombre que puede llamarse \u201cun hombre\u201d, estar\u00eda luchando por poner un poco de pan en la boca de esa muchacha, en vez de rellenar la suya con mis embutidos \u2013contin\u00faa ladrando.<br \/>\nPero deben saber que por tres meses y trece d\u00edas he estado viviendo casi exclusivamente de verduras fr\u00edas y sobras de cereal. He tenido que consultar dos veces al doctor Carter, quien no esta del todo seguro si tengo escorbuto. En cuanto a que no estoy trabajando, quisiera saber lo que un hombre de mis habilidades, un hombre que sosten\u00eda una excelente posici\u00f3n en \u201cTodo en efectivo\u201d, puede hacer en un pueblo pulguiento como El Molino del Almirante. Aqu\u00ed no hay m\u00e1s que una tienda y el propietario, el se\u00f1or Tubberville, es tan perezoso que casi le duele tener que vender algo. Luego est\u00e1 la Iglesia Bautista de la Estrella Matutina, pero ya tienen predicador. Un fulano viejo y repelente llamado Shell, a quien Eunice fue a rogarle un d\u00eda por la salvaci\u00f3n de mi alma. Ah\u00ed escuch\u00e9 con mis propios o\u00eddos cuando \u00e9l dijo que yo ya estaba demasiado perdido.<br \/>\nPero es lo que Eunice ha hecho con Marge lo que realmente se lleva el premio mayor. Ha puesto a esa muchacha en contra m\u00eda de manera tan vil que no hay palabras para describirlo. Incluso lleg\u00f3 un punto en que Marge comenz\u00f3 a tratarme de modo impertinente, pero le recet\u00e9 un par de buenas cachetadas y puse un alto a su actitud. \u00a1Ninguna esposa m\u00eda va a faltarme nunca al respeto, no en esta vida!<br \/>\nLas l\u00edneas enemigas se han apretado a mi alrededor: Bluebell, Ana Olivia, Eunice, Marge y el resto del Molino del Almirante (Poblaci\u00f3n: 342 habitantes). Aliados: ninguno. Esa era la situaci\u00f3n el domingo 12 de agosto, cuando llevaron a cabo el atentado contra mi vida.<br \/>\nEl d\u00eda hab\u00eda estado silencioso y hac\u00eda suficiente calor como para derretir piedras. El problema empez\u00f3 exactamente a las dos de la tarde. Lo s\u00e9 porque Eunice tiene uno de esos est\u00fapidos relojes cuc\u00fa y el maldito acababa de darme un buen susto. Estaba ocup\u00e1ndome de mis asuntos en la estancia, componiendo una canci\u00f3n en el piano vertical que compr\u00f3 Eunice para Ana Olivia. Incluso le contrat\u00f3 un maestro que ven\u00eda una vez a la semana desde Columbus, Georgia. La anciana maestra Delancey \u2013mi amiga hasta que decidi\u00f3 que quiz\u00e1s esto no era muy sabio-, cuenta que el elegante profesor sali\u00f3 de la casa una tarde, lloroso y con la cola entre las patas, brinc\u00f3 a su Ford cup\u00e9 y no se volvi\u00f3 a saber de \u00e9l. Bueno pues, como les dec\u00eda, estaba tratando de mantenerme fresco en la estancia sin molestar a nadie, cuando entr\u00f3 corriendo Ana Olivia con el cabello retorcido en rizos y chillando hist\u00e9rica:<br \/>\n\u2013\u00a1Cesa ese ruido infernal en este mismo instante! \u00bfNo nos puedes dar un minuto de paz? Y qu\u00edtate de mi piano, enano ma\u00f1oso. No es tu piano, es mi piano, y si no te mueves de ah\u00ed ahora mismo te juro que te llevar\u00e9 a la corte el primer lunes de septiembre.<br \/>\nEn realidad est\u00e1 celosa de que yo sea m\u00fasico de nacimiento, y de que las canciones que salen de mi cabeza sean absolutamente maravillosas.<br \/>\n\u2013Y mire lo que le ha hecho a las teclas de marfil genuino, se\u00f1or Sylvester \u2013a\u00f1adi\u00f3 caminando alrededor del piano\u2013. Ha enchuecado cada una de ellas desde la base por pura y simple maldad.<br \/>\nElla sabe bien que el piano estaba listo para el patio de chatarra desde el momento en que entr\u00e9 en esta casa, as\u00ed que le dije:<br \/>\n\u2013Ya que es usted una sabelotodo, se\u00f1orita Ana Olivia, quiz\u00e1 le interese saber que estoy en posesi\u00f3n de unos cuantos conocimientos yo mismo. Cosas que quiz\u00e1 otra gente estar\u00eda muy agradecida de poder enterarse. Como lo que le pas\u00f3 a la se\u00f1ora de Harry Steller Smith, por ejemplo. (\u00bfRecuerdan a la se\u00f1ora de Harry Steller Smith?)<br \/>\nElla se detuvo y mir\u00f3 la jaula del canario vac\u00eda.<br \/>\n\u2013Me lo juraste \u2013dijo, poni\u00e9ndose de un aterrador color morado.<br \/>\n\u2013Quiz\u00e1 lo hice y quiz\u00e1 no \u2013le dije. Fue una maldad traicionar a Eunice de esa manera, pero si una persona deja en paz a otra persona, entonces quiz\u00e1 pueda hacerme de la vista gorda.<br \/>\nPues s\u00ed se\u00f1or, ella sali\u00f3 de la estancia tan tranquila y callada que no la reconocer\u00edan, as\u00ed que fui a estirarme sobre el sof\u00e1, la m\u00e1s horrible pieza de muebler\u00eda que haya visto jam\u00e1s, parte de un juego que Eunice compr\u00f3 en Atlanta en 1912 por dos mil d\u00f3lares en efectivo \u2013o cuando menos eso asegura. El juego es negro combinado con un llamativo verde claro y huele a plumas de pollo mojadas en un d\u00eda h\u00famedo. Hay una gran mesa en una esquina del sal\u00f3n, en la que se apoyan los retratos de la madre y el padre de Eunice y Ana Olivia. El pap\u00e1 es bien parecido, pero aqu\u00ed entre nos, estoy convencido que tiene sangre negra de alguna parte. Fue capit\u00e1n en la Guerra Civil, y eso es algo que nunca olvidar\u00e9 a causa de su espada, exhibida sobre un pa\u00f1o en la estancia, y figura prominente en las acciones que vendr\u00e1n enseguida. La mam\u00e1 tiene la misma mirada de perro malhumorado de Ana Olivia, s\u00f3lo que en la mam\u00e1 luce mejor.<br \/>\nAs\u00ed que ah\u00ed estaba yo, apenas ech\u00e1ndome una cabeceada, cuando escuch\u00e9 a Eunice bramando: \u201c!\u00bfD\u00f3nde est\u00e1..? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1..?\u00a1\u201d Y lo siguiente que supe fue que estaba parada en el marco de la puerta, con las manos plantadas en sus rellenas caderas de hipop\u00f3tamo y con todo el grupo detr\u00e1s de ella: Bluebell, Ana Olivia y Marge.<br \/>\nPasaron varios segundos, Eunice golpeando el suelo con su gran pie descalzo tan r\u00e1pida y furiosamente como pod\u00eda y abanic\u00e1ndose el rostro regordete con un anuncio de cart\u00f3n de las Cataratas del Ni\u00e1gara.<br \/>\n\u2013\u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1n? \u2013pregunt\u00f3\u2013. \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1n los cien d\u00f3lares que se apropi\u00f3 mientras volteaba mi confiada espalda?<br \/>\n\u2013Esa es la paja que rompi\u00f3 la espalda del camello \u2013\u2013respond\u00ed yo. Pero estaba demasiado acalorado y cansado como para levantarme.<br \/>\n\u2013Esa no es la \u00fanica espalda que se va a romper \u2013agreg\u00f3 amenazante con sus ojos de insecto a punto de saltar de sus \u00f3rbitas\u2013. Ese es el dinero de mi funeral y lo quiero de regreso ahora. Que si no sabr\u00eda yo que \u201c\u00e9ste\u201d robar\u00eda hasta a los muertos.<br \/>\n\u2013Quiz\u00e1 s\u00ed los tom\u00f3 \u2013balbuce\u00f3 Marge.<br \/>\n\u2013Tu mant\u00e9n la boca fuera de este asunto, se\u00f1orita \u2013dijo Ana Olivia.<br \/>\n\u2013Tan seguro como que estamos aqu\u00ed que rob\u00f3 mi dinero. \u00a1Miren sus ojos&#8230; negros de culpa! \u2013chillaba Eunice.<br \/>\nYo bostec\u00e9 y respond\u00ed lentamente: \u2013Como dicen en la corte, si una de las partes acusa falsamente a otra, entonces esa parte acusadora puede ser encerrada en la c\u00e1rcel, incluso si de cualquier manera es en esa instituci\u00f3n estatal en donde deber\u00eda ya estar encerrada para protecci\u00f3n de todos los involucrados.<br \/>\n\u2013Dios lo va a castigar \u2013sentenci\u00f3 Eunice.<br \/>\n\u2013Oh, hermana \u2013agreg\u00f3 Ana Olivia\u2013, no esperemos a Dios.<br \/>\nEunice avanz\u00f3 entonces hacia m\u00ed con una peculiar mirada \u2013su percudido camis\u00f3n de franela sacudiendo el piso\u2013, seguida como lapa por Ana Olivia, en tanto, Bluebell lanzaba un gemido que debi\u00f3 haberse o\u00eddo claramente de aqu\u00ed a Eufala y de regreso y Marge, ah\u00ed parada, retorc\u00eda las manos y gimoteaba:<br \/>\n\u2013Oh-oh-oh\u2026 devuelve el dinero, por favor cari\u00f1o.<br \/>\n\u2013\u00bfTambi\u00e9n t\u00fa, Bruto? \u2013la interrogu\u00e9 yo citando a Shakespeare.<br \/>\n\u2013Vaya, mira qu\u00e9 actitud \u2013dijo Eunice\u2013, y se la pasa acostado todo el d\u00eda sin hacer absolutamente ni el m\u00ednimo esfuerzo de pegar el timbre en una carta.<br \/>\n\u2013Vergonzoso \u2013solt\u00f3 Ana Olivia.<br \/>\n\u2013Uno pensar\u00eda que el beb\u00e9 lo va a tener \u00e9l y no esta pobre criatura \u2013segu\u00eda parloteando Eunice.<br \/>\nBluebell puso su granito de arena: \u2013Esa es la verdad\u2026 s\u00ed se\u00f1or.<br \/>\n\u2013\u00a1Vaya, si es la vieja olla negra dici\u00e9ndole percudido al comal! \u2013le grit\u00e9 yo.<br \/>\n\u2013Despu\u00e9s de alimentarse aqu\u00ed por tres meses, este enano tiene la audacia de lanzar injurias hacia m\u00ed \u2013reclam\u00f3 Eunice.<br \/>\nApenas me hab\u00eda sacudido esa ceniza negra de la manga, les advert\u00ed: \u2013El doctor Carter me ha informado que estoy en una peligrosa condici\u00f3n, enfermo de escorbuto, y no puedo soportar la menor agitaci\u00f3n a riesgo de la propensi\u00f3n a echar espuma por la boca y morder a alguien.<br \/>\nBluebell sugiri\u00f3 entonces:<br \/>\n\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no regresarlo a su basurero en Mobile, se\u00f1orita Eunice? Estoy harta y cansada de cargar con sus responsabilidades.<br \/>\nNaturalmente esta mujer negra como el carb\u00f3n me hizo enojar tanto que no pude razonar con claridad. As\u00ed que, fresco como un pepino, me levant\u00e9, tom\u00e9 un paraguas del perchero y la golpe\u00e9 en la cabeza con \u00e9l hasta que se parti\u00f3 en dos.<br \/>\n\u2013\u00a1Mi parasol de seda japonesa! \u2013chill\u00f3 Ana Olivia.<br \/>\n\u2013\u00a1Mataste a Bluebell, mataste a la pobre de Bluebell! \u2013moque\u00f3 Marge.<br \/>\nEunice empuj\u00f3 a Ana Olivia diciendo: \u2013\u00a1Ha perdido la cabeza, corre hermana! \u00a1Corre y trae al se\u00f1or Tubberville!<br \/>\n\u2013No me agrada el se\u00f1or Tubberville \u2013dijo Ana Olivia sumisa\u2013. Mejor voy por mi cuchillo para cerdos \u2013y se apresur\u00f3 hacia la puerta. En ese momento, poniendo en riesgo mi propia vida, me lanc\u00e9 hacia ella atrap\u00e1ndola con una buena tacleada que lamentablemente me lastim\u00f3 horriblemente la espalda.<br \/>\n\u2013\u00a1La va a matar! \u2013aull\u00f3 Eunice lo suficientemente fuerte como para sacudir toda la casa\u2013, \u00a1nos va a matar a todas\u2026! Te lo advert\u00ed Marge. R\u00e1pido ni\u00f1a, trae la espada de pap\u00e1.<br \/>\nAs\u00ed que Marge trajo la espada de pap\u00e1 y se la pas\u00f3 a Eunice \u2013ni qu\u00e9 decir de la devota y leal esposa. Por si esto no fuera suficiente, Ana Olivia me solt\u00f3 un rodillazo terrible en el abdomen y tuve que soltarla. Cuando nos dimos cuenta ya estaba en el patio entonando himnos con hist\u00e9ricos aullidos:<br \/>\nMis ojos han visto la gloria de la llegada del Se\u00f1or;<br \/>\nViene entre la cosecha donde las uvas de la ira est\u00e1n guardadas&#8230;<br \/>\nMientras tanto, Eunice me persegu\u00eda por el lugar blandiendo salvajemente la espada de su pap\u00e1. De alguna manera me las arregl\u00e9 para trepar al piano y de inmediato Eunice se subi\u00f3 al taburete tras de m\u00ed \u2013c\u00f3mo resisti\u00f3 el desvencijado mueble a un monstruo como ella es algo que nunca podr\u00e9 explicar.<br \/>\n\u2013\u00a1Baja de ah\u00ed, cobarde, antes de que te atraviese! \u2013grit\u00f3 mientras me lanzaba un sablazo, y tengo una cortada de media pulgada para probarlo.<br \/>\nPara ese momento Bluebell se hab\u00eda recuperado y hu\u00eda despavorida a unirse a los servicios religiosos de Ana Olivia en el patio. Supongo que esperaban mi cad\u00e1ver, y Dios sabe que en eso hubiera acabado si Marge no se desmaya en ese momento. Es lo \u00fanico bueno que puedo decir de ella.<br \/>\nLo que pas\u00f3 despu\u00e9s no lo recuerdo con exactitud, excepto que Ana Olivia reapareci\u00f3 con su cuchillo para cerdos de 14 pulgadas y un mont\u00f3n de vecinos. Pero repentinamente Marge era el centro de la atenci\u00f3n y supongo que se ocuparon en cargarla hasta su cuarto. En cuanto se fueron, como pude levant\u00e9 una barricada en el sal\u00f3n. Ten\u00eda contra la puerta todas esas llamativas sillas negras con verde, la gran mesa de caoba que deb\u00eda pesar un par de toneladas, adem\u00e1s del perchero y muchas otras cosas. Asegur\u00e9 las ventanas y baj\u00e9 las persianas. Tambi\u00e9n encontr\u00e9 una caja de cinco libras de caramelos achocolatados y en este preciso momento estoy masticando un jugoso y cremoso chocolate de cereza. A veces vienen hasta la puerta y tocan, gritan y ruegan. S\u00ed, se\u00f1or, han empezado a cantar una canci\u00f3n que suena diferente. Por lo que a m\u00ed toca, les ofrezco alguna tonada en el piano de vez en cuando, tan s\u00f3lo para hacerles saber que estoy contento.<br \/>\n<em>Tomado de First of the Famous. Editado por Whit y Hallie Burnett. Ballantine Books, Nueva York, 1962.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Truman Capote. El escritor estadounidense (Nueva Orleans 1924 &#8211; Los Angeles 1984) ingres\u00f3 hace veinte a\u00f1os en un hospital de la ciudad californiana \u2013ciudad que detestaba\u2013, intoxicado por f\u00e1rmacos diversos: coca\u00edna, valium, code\u00edna, dilantina. Y por alcohol: vodka y whisky. 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