El criado de Bagdad

Cuento persa del siglo XIII

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas, porque esa misma mañana vio a la muerte en el mercado haciéndole una señal.
Aterrado el criado volvió a la casa del mercader.
“Amo –le dijo–, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán”.
“Pero ¿por qué quieres huir?”, le preguntó el mercader.
“Porque he visto a la muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza”, contestó el criado.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo; y el criado partió rápidamente con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la muerte.
“Muerte –le dijo acercándose a ella–, ¿por qué le has hecho una señal de amenaza a mi criado?”.
“¿Una señal de amenaza? No, no ha sido una señal de amenaza, sino un gesto de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque hoy por la noche debo llevarme a tu criado en Ispahán”, contestó la muerte.