{"id":602,"date":"2012-10-08T20:19:38","date_gmt":"2012-10-08T20:19:38","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-margarit\/?p=602"},"modified":"2012-10-08T20:19:38","modified_gmt":"2012-10-08T20:19:38","slug":"noticias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/2012\/10\/08\/noticias\/","title":{"rendered":"Noticias"},"content":{"rendered":"<p>*Textos de Eduado Galeano seleccionados por el auxiliar alumno Ramiro Palma Nigro<\/p>\n<blockquote><p><strong>En directo y en vivo <\/strong><\/p>\n<p>Toda Argentina asiste.<\/p>\n<p>Un espect\u00e1culo en tiempo real.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n no pierde detalle, desde el momento en que el toro, negro ten\u00eda que ser, aparece en alguna calle de los suburbios de Buenos Aires, una ma\u00f1ana del a\u00f1o 2004.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Los periodistas van contando lo que ocurre como si fuera una mezcla de lidia y de guerra, la emoci\u00f3n rompecorazones de una corrida en la Plaza de Sevilla narrada en el tono epicotr\u00e1gico de la ca\u00edda de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Pasa la ma\u00f1ana y la polic\u00eda no llega.<\/p>\n<p>La bestia, amenazante, pasta.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n, temerosa, mira de lejos.<\/p>\n<p>Cuidado, advierte un periodista que pasea entre la multitud, micr\u00f3fono en mano: Cuidado, que puede ponerse nervioso. El salvaje rumia pasto, ajeno a todos, concentrado en ese pedacito de campo que ha encontrado entre los grises edificios.<\/p>\n<p>Por fin, llegan los patrulleros, cargados de agentes que se despliegan a su alrededor y lo miran sin saber qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>Entonces unos espont\u00e1neos se desprenden del gent\u00edo y, dando muestras de valor y de destreza, se abalanzan sobre el toro bravo, lo arrojan al suelo, lo golpean a pu\u00f1etazos y patadas y lo atan con cadenas. Los c\u00e1maras registran el momento en que uno de ellos, triunfante, pone un pie encima del trofeo.<\/p>\n<p>Se lo llevan en una carretilla. La cabeza le cuelga afuera. Cuando la levanta, le llueven golpes. Las voces denuncian:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Quiere escaparse! \u00a1Quiere escaparse de nuevo!<\/p>\n<p>Y as\u00ed acaba este ternero, este adolescente de cuernos reci\u00e9n despuntados, que se hab\u00eda fugado del matadero.<\/p>\n<p>El plato era su destino. \u00c9l nunca hab\u00eda so\u00f1ado con ser estrella de la tele.<\/p>\n<p>Eduardo Galeano: \u00a0<em><strong>Espejos, Una historia casi al rev\u00e9s.<\/strong><\/em> Buenos Aires, Siglo Veintiuno,<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p><strong>Noticias<\/strong><\/p>\n<p>Los monos confunden al gato F\u00e9lix con Tarz\u00e1n, Popeye devora sus latas infalibles, Berta Singerman gime versos en el teatro Sol\u00eds, la gran tijera de Geniol corta los resfr\u00edos, de un momento a otro Mussolini va a invadir Etiop\u00eda, se concentra la flota brit\u00e1nica en el canal de Suez.<\/p>\n<p>P\u00e1gina tras p\u00e1gina, d\u00eda tras d\u00eda, el a\u00f1o 1935 va desfilando a los ojos de Pepe Barrientos, en la Biblioteca Nacional. El Pepe est\u00e1 buscando no s\u00e9 qu\u00e9 dato en la colecci\u00f3n del diario Uruguay, el estreno de un tango o el bautismo de una calle o algo as\u00ed, y todo el tiempo siente que esta no es la primera vez, siente que ya ha visto lo que ahora est\u00e1 viendo, que ya ha pasado por aqu\u00ed, antes ha pasado por aqu\u00ed, por estas p\u00e1ginas, el cine Ariel estrena una de Gingers Rogers, en el Artigas baila y canta la peque\u00f1a Shirley Temple, una franela mojada en Untisal cura el dolor de garganta, arde un nav\u00edo a ciento cincuenta millas de estas costas de Montevideo, una bailarina de dudosa reputaci\u00f3n amanece asesinada, Mussolini produce su ultim\u00e1tum. \u00a1Guerra! \u00a1Ya viene la guerra!, clama un t\u00edtulo enorme. S\u00ed, el Pepe lo ha visto. S\u00ed, s\u00ed; esa foto, el arquero en plena paloma atravesando la p\u00e1gina, el pelotazo del vasco Cea dobl\u00e1ndole las manos, esasletras; quiz\u00e1s en la infancia, piensa. Se sorprendi\u00f3 de tan largo viaje de la memoria: en 1935, hace m\u00e1s de medio siglo, \u00e9l ten\u00eda seis a\u00f1os. Y entonces, de pronto, el miedo lo toca, las u\u00f1as heladas del miedo le rozan la nuca, y \u00e9l tiene la certeza de que debe irse, y tiene la certeza de que va a quedarse.<\/p>\n<p>As\u00ed que sigue. Podr\u00eda cambiar de diario o de a\u00f1o, o simplemente podr\u00eda echarse a caminar hacia la puerta de salida, pero sigue. El Pepe sigue, llamado, no puede irse, no puede detenerse, y gana Pe\u00f1arol, con Gestido de gran figura, y ya se ha firmado la paz entre Paraguay y Bolivia pero no termina de resolverse el problema de los prisioneros, y una tormenta hunde barcos en al canal de Mancha, y cae el asesino de la bailarina, que result\u00f3 ser su amante y que llevaba ocho cent\u00e9simos en el bolsillo en el momento de su detenci\u00f3n, y el remedio de Himrod est\u00e1 garantizado contra el asma, y s\u00fabitamente la mano de Pepe, que acaba de volver la p\u00e1gina, se paraliza, y una foto le golpea la cara; una foto a seis columnas, el cami\u00f3n volcado y reventado, la inmensa foto del cami\u00f3n, un enjambre de curiosos mirando al fot\u00f3grafo, mirando al Pepe que mira a los curiosos, que no los ve: el Pepe con los ojos ciegos de l\u00e1grimas ante la foto del cami\u00f3n donde muere su padre, aplastado por un choque espectacular que conmueve al barrio de La Teja, en Montevideo, al mediod\u00eda del 18 de setiembre de 1935.<\/p>\n<p>Eduardo Galeano, <em><strong>El libro de los abrazos, <\/strong><\/em>Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 2011\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><strong>Noticias<\/strong><\/p>\n<p>En 1994, en Laguna Beach, al sur de California, un ciervo irrumpi\u00f3 desde\u00a0 los\u00a0 bosques.\u00a0 El\u00a0 ciervo\u00a0 galop\u00f3\u00a0 por\u00a0 las\u00a0 calles,\u00a0 golpeado\u00a0 por \u00a0los autom\u00f3viles, salt\u00f3 una cerca y atraves\u00f3 la ventana de una cocina, rompi\u00f3 otra ventana y se arroj\u00f3 desde un segundo piso, invadi\u00f3 un hotel y pas\u00f3 como r\u00e1faga, rojo\u00a0 de\u00a0 su\u00a0 sangre,\u00a0 ante\u00a0 los \u00a0at\u00f3nitos\u00a0 comensales\u00a0 de\u00a0 los restoranes\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 costa.\u00a0 Entonces\u00a0 se\u00a0 meti\u00f3\u00a0 en\u00a0 el\u00a0 mar.\u00a0 Los\u00a0 polic\u00edas\u00a0 lo atraparon en el agua y con cuerdas lo arrastraron hasta la playa, donde sangrando muri\u00f3.<\/p>\n<p>-Estaba loco -explicaron los polic\u00edas.<\/p>\n<p>Un\u00a0 a\u00f1o\u00a0 despu\u00e9s,\u00a0 en\u00a0 San\u00a0 Diego,\u00a0 tambi\u00e9n\u00a0 al\u00a0 sur\u00a0 de\u00a0 California,\u00a0 un veterano de guerra rob\u00f3 un tanque del arsenal. Montado en el tanque, aplast\u00f3\u00a0 cuarenta\u00a0 autom\u00f3viles\u00a0 y\u00a0 rompi\u00f3 \u00a0algunos\u00a0 puentes\u00a0 y\u00a0 embisti\u00f3 cuanta cosa encontr\u00f3, mientras lo persegu\u00edan los patrulleros policiales.<\/p>\n<p>Cuando se atasc\u00f3 en un repecho, los polic\u00edas se arrojaron sobre el tanque, abrieron la escotilla y cocinaron a tiros al hombre que hab\u00eda sido soldado.<\/p>\n<p>Los\u00a0 televidentes\u00a0 presenciaron,\u00a0 en\u00a0 vivo\u00a0 y\u00a0 en\u00a0 directo,\u00a0 el\u00a0 espect\u00e1culo completo.<\/p>\n<p>-Estaba loco -explicaron los polic\u00edas.<\/p>\n<p>Eduardo Galeano, <em><strong>Patas arriba, la escuela del mundo al rev\u00e9s<\/strong><\/em>, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 1998.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Textos de Eduado Galeano seleccionados por el auxiliar alumno Ramiro Palma Nigro En directo y en vivo Toda Argentina asiste. 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