{"id":371,"date":"2011-08-28T09:55:57","date_gmt":"2011-08-28T09:55:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-margarit\/2011\/08\/28\/ciudades-grises\/"},"modified":"2011-08-28T09:55:57","modified_gmt":"2011-08-28T09:55:57","slug":"ciudades-grises","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/2011\/08\/28\/ciudades-grises\/","title":{"rendered":"Ciudades grises"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Ang\u00e9lica Gorodischer. <\/strong><br \/>\nMi mam\u00e1 llor\u00f3 mucho cuando supo que nos ven\u00edamos a vivir a Rosario. Ella amaba Buenos Aires y no le importaba que en Rosario vivieran su familia y muchos de sus amigos. Llor\u00f3 mucho y yo me preguntaba \u2014sin miedo, eso s\u00ed\u2014 qu\u00e9 cosa ser\u00eda Rosario. Una gran casa, por ejemplo, eso me dije.<br \/>\nTal como fueron las cosas, tuve parte de raz\u00f3n. Era una gran casa, la de mi abuelo: Rosario era una gran casa y \u00bfen d\u00f3nde se siente m\u00e1s a gusto una cr\u00eda que en una gran casa en la que hay escaleras, rincones, terrazas, balcones, macetas, toldos, rejas? Rosario era eso y yo ten\u00eda una vaga idea de que afuera hab\u00eda una ciudad pero no sab\u00eda lo que era una ciudad.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nFinalmente mi mam\u00e1 dej\u00f3 de llorar y salimos a hacer visitas.<br \/>\nQu\u00e9 desilusi\u00f3n. Descubr\u00ed que Rosario era igual pero igualita a Buenos Aires. Mi mam\u00e1 me llevaba de la mano y cruz\u00e1bamos calles grises entre edificios grises. Hac\u00edamos una visita y volv\u00edamos por las calles grises.<br \/>\nEl mundo, la ciudad, la casa, que eran todo uno, se agrand\u00f3 y se achic\u00f3 al mismo tiempo. Ya no viv\u00edamos en la gran casa de mi abuelo sino en la nuestra que era m\u00e1s chica pero m\u00e1s all\u00e1 de la cual hab\u00eda efectivamente una ciudad que una cr\u00eda pod\u00eda salir a mirar o a recorrer acompa\u00f1ada, en la que hab\u00eda rincones, terrazas, rejas, veredas, toldos, coches, escaleras, perros, balcones, plazas y m\u00e1s y m\u00e1s y m\u00e1s.<br \/>\nLa ciudad segu\u00eda siendo gris porque era ajena. Ni siquiera me rozaba. Era solamente un lugar, importante pero lugar, dura, a veces sorprendente, a veces amenazadora seg\u00fan lo que dec\u00edan las t\u00edas y las t\u00edas abuelas.<br \/>\n\u00bfRosario era eso fr\u00edo gris y duro que me rodeaba? S\u00ed, pero un d\u00eda, una ma\u00f1ana fue otra cosa. Despu\u00e9s de habernos ense\u00f1ado las dimensiones del aula y la historia y la geograf\u00eda del colegio, nos hicieron aprender de memoria \u2014gran cosa la memoria: \u00bfpor qu\u00e9 los chicos no aprenden ya poemas de memoria?\u2014 las calles de la ciudad Oro\u00f1o, Balcarce, Moreno, Dorrego, Espa\u00f1a, Italia y as\u00ed hasta el r\u00edo. Y con eso en la cabeza dibujamos y coloreamos el plano de Rosario.<br \/>\nPor primera vez la ciudad ven\u00eda hacia m\u00ed a trav\u00e9s del papel, la goma y los l\u00e1pices de colores. Las plazas eran marrones, los parques verdes, los monumentos anaranjados, el r\u00edo azul, el colegio era un cuadrado blanco rodeado de un borde negro. No hab\u00eda nada gris. Ni las calles que hab\u00edan quedado tal cual, blancas como la cartulina.<br \/>\nResultado: tragedia familiar &#8220;Yo quiero ir sola al colegio&#8221;. Pero tuvo que pasar mucho tiempo hasta que se me permitiera tomar el tranv\u00eda 15 para ir \u2014sola\u2014 al colegio. Y despu\u00e9s \u2014sola\u2014 a la Cultural Inglesa y \u2014sola\u2014 a la Academia Blaymont de Franc\u00e9s. Al cine jam\u00e1s, pero yo me las arreglaba.<br \/>\nEn un rebote digno de cualquier sociolog\u00eda elemental, la ciudad me pertenec\u00eda. Yo no sab\u00eda lo que alguna vez iba a hacer con ella \u2014\u00bfc\u00f3mo saberlo?\u2014 pero s\u00ed sab\u00eda que pod\u00eda recorrerla como quien recorre la gran casa del abuelo.<br \/>\nEra el tiempo de la lectura catar\u00e1tica y ca\u00f3tica, las novelas policiales, Kafka, los cuentos de terror, mitolog\u00edas, biograf\u00edas, la vida privada de los egipcios, el proceso de Juana de Arco, Dostoiewski, Guy de Chantepleure, las Bront\u00eb, Rebeca una mujer inolvidable y, last but not least, el se\u00f1or Borges.<br \/>\nToda esa gente viv\u00eda lejos de Rosario. Jam\u00e1s se me hubiera ocurrido \u2014Borges aparte\u2014 leer nada pero nada que sucediera dentro de mis fronteras. Todo era ingl\u00e9s, todo era franc\u00e9s, todo era cualquier otra cosa y mi ciudad esperaba, m\u00f3vil, espejeante, como si no quisiera la cosa, a que yo me le animara.<br \/>\nYo supon\u00eda que Rosario era parte de la realidad pero de una realidad que pertenec\u00eda a otro plano. Era ingenua, yo, y cre\u00eda que esas cosas pod\u00edan pasar sin tener que pagar un precio por ellas.<br \/>\nDescubr\u00ed a Arlt tres pasos antes de entrar a la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. Rosario se lanz\u00f3 a la conquista. \u00bfQue Erdosain era porte\u00f1o? \u00bfQu\u00e9 las aguafuertes lo eran? Y qu\u00e9. Yo volv\u00eda a pasar por las calles grises entre edificios grises de la mano de mi mam\u00e1 y Rosario era igualita a Buenos Aires.<br \/>\nHab\u00eda en la Facultad por la que pas\u00e9 sin pena ni gloria y sin obtener t\u00edtulo alguno, una materia llamada Literatura Argentina que daba no s\u00e9 qui\u00e9n ni c\u00f3mo y que me dio pie para ir de Velmiro Ayala Gauna a Manuel Mujica Lainez, de Emma de la Barra a Alfonsina Storni, de Benito Lynch a Victoria Ocampo.<br \/>\nY sin embargo yo segu\u00eda construyendo mis fantas\u00edas en ingl\u00e9s o en franc\u00e9s. Hasta que un d\u00eda apareci\u00f3 en una novela una ciudad que podr\u00eda haber sido Rosario. Un momento. Tambi\u00e9n podr\u00eda haber sido Buenos Aires, pero yo cre\u00eda que era Rosario y como era yo la que estaba escribiendo la novela, sin nombrarla fue Rosario.<br \/>\nClaro que tuve que esperar diez a\u00f1os hasta que llegara el fuego. Y lleg\u00f3 en forma de recuerdo de los tiempos aquellos en los que mi mam\u00e1 lloraba por tener que volver a vivir a Rosario. Los viejos t\u00edos hablando de &#8220;las casas&#8221; y las viejas t\u00edas diciendo shhhh que est\u00e1 la nena y ellos diciendo bah las criaturas no entienden nada.<br \/>\nY entonces, a paso de vencedores, entr\u00f3 Rosario a mis novelas, primero como una f\u00e1bula de sus a\u00f1os prostibularios, enseguida como una memoria de mi vida y la de mi mam\u00e1 cuando lloraba y cuando no lloraba, y al fin con facilidad, como lo esperable y lo necesario.<br \/>\nEst\u00e1 ah\u00ed, y si algo sucede que debe ser narrado, es entre mis fronteras, en el mundo, la ciudad, la gran casa del abuelo, esta parte del universo, la magnolia grandiflora en flor, abarcando cualquier otro punto lejano o cercano, con velo o sin velo, desconocido, por conocer, mi casa, Rosario.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/edant.clarin.com\/suplementos\/cultura\/2006\/12\/23\/u-01332608.htm\">Publicado en Revista \u00d1 el 23\/12\/2006.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ang\u00e9lica Gorodischer. Mi mam\u00e1 llor\u00f3 mucho cuando supo que nos ven\u00edamos a vivir a Rosario. Ella amaba Buenos Aires y no le importaba que en Rosario vivieran su familia y muchos de sus amigos. Llor\u00f3 mucho y yo me preguntaba \u2014sin miedo, eso s\u00ed\u2014 qu\u00e9 cosa ser\u00eda Rosario. Una gran casa, por ejemplo, eso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/371"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=371"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/371\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}