{"id":329,"date":"2011-04-15T17:01:25","date_gmt":"2011-04-15T17:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-margarit\/2011\/04\/15\/leer-el-vicio-que-nos-salva\/"},"modified":"2011-04-15T17:01:25","modified_gmt":"2011-04-15T17:01:25","slug":"leer-el-vicio-que-nos-salva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/2011\/04\/15\/leer-el-vicio-que-nos-salva\/","title":{"rendered":"Leer, el vicio que nos salva"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong><a href=\"http:\/\/www.literatura.org\/Gorodischer\/Gorodischer.html\">Ang\u00e9lica Gorodischer<a href=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-margarit\/files\/2011\/04\/angelicagorodischer.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-1759\" alt=\"angelicagorodischer\" src=\"https:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-margarit\/files\/2011\/04\/angelicagorodischer-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/a><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>En un momento de tedio, en un d\u00eda de desdicha, \u00bfqu\u00e9 hacemos sino refugiarnos en un libro? \u201cNo conozco\u201d, dec\u00eda el se\u00f1or de Montaigne, \u201cninguna desventura que no desaparezca cuando se tiene entre las manos, frente a los ojos, un buen libro\u201d.<br \/>\nCuando estamos as\u00ed, acompa\u00f1adas por un buen libro, nos parece que el tiempo no existe, que esa actividad, sentarse a leer, nos vine desde siempre. Nos parece que es tan familiar y conocida como si hubiera nacido con el mundo o con el big-bang.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nLeer, internarse en el reino de la palabra escrita, nos facilita la vida, nos ayuda a conocernos y nos abre las puertas de lo que seremos alg\u00fan d\u00eda. Sabremos, gracias al libro, ese inmortal, que el futuro no ha de ser mezquino y oscuro sino brillante, rico y fecundo. Que podremos elegir. Y no es poca cosa.<br \/>\nSin embargo, la lectura en el libro, a trav\u00e9s del libro, no naci\u00f3 con la humanidad. La gente, incluyendo al se\u00f1or peludo que viv\u00eda en las cavernas y que seg\u00fan la leyenda portaba una especie de bate de b\u00e9isbol pero mucho m\u00e1s rudo y se llevaba a su novia de los pelos por entre los helechos gigantes, los torrentes y los montes, la gente siempre ley\u00f3 los textos que el mundo le ofrec\u00eda. Desde el momento en el que nos erguimos sobre nuestras extremidades inferiores y pronunciamos la primera palabra, comprendimos que pod\u00edamos dejar nuestra huella a nuestro paso y que alguien, probablemente otro se\u00f1or peludo con algo contundente a su alcance, iba a interpretar lo que esa huella hab\u00eda intentado decir. Por ejemplo, una ramita cortada que se\u00f1alaba hacia el norte querr\u00eda decir \u201cpara aquel lado hay buena caza\u201d, o tres piedras en fila al borde de un sendero significar\u00eda \u201ccuidado que all\u00e1 hay animales feroces\u201d, y as\u00ed por el estilo.<br \/>\n\u00bfEs eso ya la lectura? Probablemente s\u00ed, en un sentido muy amplio. No es, claro, la lectura que nosotros conocemos, y nos preguntamos, \u00bfc\u00f3mo fue que de la ramita cortada y de las tres piedras llegamos a este objeto m\u00e1gico que pone bajo nuestros ojos las ficciones de Borges y lo sonetos del se\u00f1or Shakespeare m\u00e1s <strong>El Eternauta<\/strong> de Oesterheld y la <strong>Po\u00e9tica<\/strong> de Arist\u00f3teles?<br \/>\nEs f\u00e1cil contarlo, es f\u00e1cil hacer un inventario de lo que le fue pasando a esta especie de animales raros que poco a poco perd\u00edan el pelo, agrandaban su caja craneana, se paraban sobre sus patas traseras y en vez de gru\u00f1idos y aullidos profer\u00edan peque\u00f1as unidades de sonido que todos entend\u00edan. Pero no fue tan r\u00e1pido ni tan sencillo, s\u00f3lo que para comprenderlo hay que reducirlo a unos pocos p\u00e1rrafos.<br \/>\nProbablemente la humanidad comenz\u00f3 a hablar hace cientos de miles de a\u00f1os y esta cifra es s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n arriesgada. Lo que s\u00ed es cierto es que la adquisici\u00f3n del lenguaje nos hizo humanos. Pasar\u00eda mucho tiempo hasta que eso que se hablaba llegara al signo escrito. En concreto, estamos escribiendo desde hace nada m\u00e1s que seis mil a\u00f1os, una pavada, un pesta\u00f1eo de la historia.<br \/>\nY si saltamos hasta hoy, nos encontramos con que poco a poco ese asunto de la palabra escrita nos fue infundiendo nuestra identidad como seres humanos. Somos humanos porque hablamos y somos humanos pensantes, razonantes y reflexivos porque leemos. Somos mortales porque leemos. No habitamos ya el para\u00edso en el cual \u00e9ramos comparables tanto a los leones como a los corderos, porque sabemos qu\u00e9 y qui\u00e9nes somos.<br \/>\nEs lo mismo que decir que si no tuvi\u00e9ramos escritura y por lo tanto, lectura, estar\u00edamos, s\u00ed, en el para\u00edso, en una tierra para siempre yerma en la cual no habr\u00eda diferencias entre nosotros y las otras especies que habitan este mundo. No habr\u00eda ciudades. No habr\u00eda cocinas ni autom\u00f3viles ni escuelas de gastronom\u00eda ni clubes ni templos ni collares ni estatuas ni relojes ni sombreros ni universidades ni l\u00e1mparas de bajo consumo ni pan ni l\u00e1pices de colores ni tel\u00e9fonos ni nada. S\u00f3lo el desamparo de seres que no saben qui\u00e9nes son ni qu\u00e9 son ni qu\u00e9 lugar ocupan en el vasto universo.<br \/>\nPero leemos. Leemos y no s\u00f3lo hay todo eso sino que podemos reflexionar sobre nosotros mismos, nuestras elecciones y nuestros destinos. Leemos y somos responsables: ya no se trata de una ramita cortada. Ahora los signos de tinta o de luz nos dan la medida de nuestra humanidad.<br \/>\nRosario, abril 2011<br \/>\nNota publicada en el diario La Capital, Se\u00f1ales, domingo 10 de abril de 2011<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ang\u00e9lica Gorodischer En un momento de tedio, en un d\u00eda de desdicha, \u00bfqu\u00e9 hacemos sino refugiarnos en un libro? \u201cNo conozco\u201d, dec\u00eda el se\u00f1or de Montaigne, \u201cninguna desventura que no desaparezca cuando se tiene entre las manos, frente a los ojos, un buen libro\u201d. 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