{"id":2514,"date":"2017-09-08T19:25:52","date_gmt":"2017-09-08T19:25:52","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-margarit\/?p=2514"},"modified":"2017-09-08T19:25:52","modified_gmt":"2017-09-08T19:25:52","slug":"cuatro-cuentos-de-hebe-uhart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/2017\/09\/08\/cuatro-cuentos-de-hebe-uhart\/","title":{"rendered":"Cuatro cuentos de Hebe Uhart"},"content":{"rendered":"<h2><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/img.lagaceta.com.ar\/fotos\/notas\/2017\/07\/05\/736139_201707042027160000001.jpg\" width=\"376\" height=\"476\" \/><\/strong><\/h2>\n<h2><strong>En la peluquer\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>La peluquer\u00eda me parece un lugar tan separado del mundo exterior, tan distante como el cine, por ejemplo. Tan distante que cuando estoy aburrida dentro de ella pienso en el bar que est\u00e1 en la esquina al que voy siempre, y con el pelo lleno de esa brea que ponen para te\u00f1ir, pienso: \u201cQuiero ir ahora mismo a tomar un caf\u00e9, con la bata negra puesta y los pelos <!--more-->untados\u201d. Por suerte para mi reputaci\u00f3n imagino despu\u00e9s al caf\u00e9 tan lejano e imposible como un viaje a Chascom\u00fas. Con el pelo te\u00f1ido me miro al espejo, no es como el de mi casa, en casa me veo mejor. En el espejo de la peluquer\u00eda veo todas mis imperfecciones: ojos cansados que me dan una expresi\u00f3n de atontada; llev\u00e9 un pul\u00f3ver viejo para que no se manchara y con la luz de ese espejo veo que est\u00e1 realmente viejo; no lo veo como en casa. Ya que parezco tan mal, debo\u00a0 ser simp\u00e1tica para compensar, debo demostrar que soy una persona razonable, sensata, y de ning\u00fan modo decir lo que pienso: \u201cquiero ir al bar de la esquina, al cajero, a comprar peras\u201d. Entonces charlo con el peluquero (dice que se llama Gustavo). Y le pregunto si trabaja muchas horas, cu\u00e1ndo viene menos gente y si atienden chicos. Yo me s\u00e9 todas las respuestas y si no las supiera me importan un pito. La conversaci\u00f3n con el peluquero me hace pensar en todo el esfuerzo y el tiempo que gastamos en hablar pavadas y el pensamiento de ese esfuerzo me trae\u00a0 cansancio y resentimiento; pienso que si yo estuviera m\u00e1s linda, \u00e9l me atender\u00eda mejor. Si yo fuera linda podr\u00eda ser exigente y aguantar\u00eda que\u00a0 me pusieran matizador, yo quisiera ser como una de esas mujeres que vuelven locos a los peluqueros diciendo: \u201cM\u00e1s arriba, m\u00e1s corto, no, del otro lado, no, m\u00e1s hacia el centro\u201d. Pero aunque fuera linda, lamentablemente no tendr\u00eda paciencia para todas esas exigencias; yo soy m\u00e1s bien como un taximetrero con el que hablamos de dientes y dentistas una vez y me dijo que \u00e9l pidi\u00f3 a su dentista:<\/p>\n<p>\u2013Mire, yo no tengo tiempo para sacarme los dientes de a uno, s\u00e1queme todos juntos.<\/p>\n<p>Eran seis.<\/p>\n<p>Con la cabeza llena de tintura (la cabeza se enfr\u00eda) me voy a hacer los pies y ah\u00ed me siento mejor. Me atiende en un cub\u00edculo oculto porque la\u00a0 cabeza se muestra en p\u00fablico, los pies, no. Las pedicuras son dos, Violeta y Mar\u00eda. (A los peluqueros siempre los cambian.) Violeta es ucraniana y quiero saber cosas de su pa\u00eds, pero nunca la saco de (\u201cOh, un poco diferente, pero todo como ac\u00e1\u201d. Yo no s\u00e9 si encierra alg\u00fan misterio o no le importa nada de nada, porque es muy bonita y nadie se percata de ello, anda como una sombra, se desliza como si no tuviera cuerpo; no, no le importa tampoco ser bonita. Por eso cuando est\u00e1 Mar\u00eda, la correntina, prefiero ir con ella; inmediatamente se acuerda de todos los animales\u00a0\u00a0 que ten\u00eda su pap\u00e1 en el campo en Corrientes, el tat\u00fa, la yeg\u00fcita alimentada a biber\u00f3n y el p\u00e1jaro carpintero. Y ese cub\u00edculo blanco y fr\u00edo, mezquino, se llena inmediatamente de animalitos del campo y del bosque. Ya no quiero ir al bar de la esquina, ni me acuerdo del cajero y de\u00a0\u00a0 las peras: quiero ir a Corrientes para ver al p\u00e1jaro carpintero. Me va entrando cierto bienestar porque el emplasto de la cabeza se va secando\u00a0 mientras me hacen otra cosa. No aguantar\u00eda un tiempo muerto sin hacer nada ni que me hagan nada, porque me parece que el mundo est\u00e1 en\u00a0 acci\u00f3n, como cuando hiervo verduras y controlo al mismo tiempo un partido de futbol o ten\u00e9s por TV cuando juega Argentina, hago todo junto.<\/p>\n<p>As\u00ed, en mi epitafio van a poner, como le pusieron a una mujer romana: \u201cFecit lenam\u201d (teji\u00f3, era trabajadora).<\/p>\n<p>Me llama entonces la chica que lava la cabeza. A ellas tambi\u00e9n las cambian pero por motivos distintos a los de los peluqueros: ellos se van dando un portazo o son transferidos a otra peluquer\u00eda; cuando las chicas que lavan la cabeza se dan cuenta de que no las van a tomar como peluqueras (salvo alguna muy\u00a0 despierta que haga carrera) se quedan en su casa para mirar la novela de la tarde. Hay varias clases sociales en esa peluquer\u00eda. Al sector m\u00e1s alto corresponde el que cobra, sentado en una silla alta y movible, todas deben ir con sus papeles y entregarlos a \u00e9l. Los pedicuros son como un sector paralelo, poco clasificable porque no interact\u00faan tanto como los peluqueros entre s\u00ed. Adem\u00e1s estos se mueven en un lugar central, con espejos, donde hay p\u00f3sters con mujeres hermosas de pelo luminoso. No hay fotos de extremidades, se ve que las extremidades son como ap\u00e9ndices. La chica barrendera que recoge pelo del suelo corresponde al sector inferior; ella no hace caf\u00e9 a los clientes ni les acomoda las capas; va con su pelo as\u00ed nom\u00e1s, con una colita hecha de cualquier forma. Cuando la chica me lava el pelo estoy contenta, ya estoy cerca del caf\u00e9 de la esquina. Ella me frota con unas u\u00f1as muy largas, que si las empleara a full, me sangrar\u00eda la cabeza, pero dosifica la agresi\u00f3n del mismo modo que los gatos.<\/p>\n<p>La que se empleaba a fondo era la pedicura Natasha; era la otra cara de violeta; en ese cub\u00edculo blanco parec\u00eda un tractor en acci\u00f3n. Maniobraba una m\u00e1quina que pasaban por la planta de los pies como si estuviera arando en una superficie grande un campo\u00a0 de trigo, por ejemplo. Estaba hecha para una empresa heroica, para conducir un tanque por la estepa, no para peque\u00f1as reparaciones de pies y manos. No aguant\u00f3 las quejas de las clientas (dec\u00edan que les dol\u00eda todo) y se volvi\u00f3 a Ucrania. Y con el pelo lavado me voy a buscar al\u00a0 peluquero. \u00bfEra Gerardo o Gustavo? Me olvido de que debo mostrarme como una se\u00f1ora sensata y bien comportada y le pido:<\/p>\n<p>\u2013Corte todo para arriba y para atr\u00e1s; pero arriba quiero que sea como un nido de caranchos.<\/p>\n<p>No pregunta en qu\u00e9 consiste ese peinado, no s\u00e9 si conoce a sus caranchos y a su nido (yo tampoco), me mira con esa mirada acostrumbrada a cualquier cosa y corta.<\/p>\n<p>Yo salgo contenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<h2><strong>Mi nuevo amor<\/strong><\/h2>\n<p>Tengo un amor nuevo y con \u00e9l aprend\u00ed muchas cosas. Por ejemplo, los l\u00edmites. Tantos a\u00f1os de ir a lo del psicoanalista para escucharlo repetir siempre: \u201cPero usted se tira a la pileta sin agua\u201d. A m\u00ed esa frase me produc\u00eda consternaci\u00f3n, porque una pileta sin agua es de lo m\u00e1s triste que hay. O si no, me dec\u00eda: \u201cH\u00e1gase valer, usted tiene una imagen muy deteriorada de s\u00ed misma, usted es inteligente, es creativa\u201d. Eso a m\u00ed me daba como un destello de valor por un momento y despu\u00e9s me sonaba a consuelo, como cuando alguien presenta a otra persona a un tipo o una tipa impresentables y para arreglarlo dicen: \u201ces historiador\u201d o \u201cviaj\u00f3 a T\u00e1nger\u201d, y como yo creo que lo que siento es verdadero amor, no necesito ni ser linda ni ser creativa ni viajar a T\u00e1nger: \u00e9l me quiere por lo que soy. Y no le importa si soy un poco vieja, porque es como que no registrara esas cosas: para mi asombro me quiere sin condiciones. Con \u00e9l aprend\u00ed la expresi\u00f3n de la mirada, que vale por mil palabras: no me asusta si en sus ojos veo una pizca de odio; s\u00e9 que no es hacia m\u00ed como yo supon\u00eda antes, o tal vez el an\u00e1lisis anterior haya hecho efecto a posteriori; de pronto uno puede tener una pizca de odio en los ojos por cosas que recuerda, motivos privados. Yo s\u00e9 con \u00e9l cu\u00e1ndo debo acercarme porque no es violento para el rechazo y as\u00ed \u2014y a eso siempre lo consider\u00e9 una prueba de convivencia que alabar\u00eda el analista\u2014 podemos estar cada uno en su habitaci\u00f3n, pensando en nuestras respectivas cosas sin necesidad de perturbar preguntando \u201c\u00bfqu\u00e9 est\u00e1s haciendo?\u201d para joderse las paciencias mutuamente. Con \u00e9l me ha surgido una femineidad insospechada, porque ante su sencillez \u2014es de h\u00e1bitos regulares y desea cosas simples\u2014 he depuesto toda rivalidad o competencia. Compartimos esa cualidad neutra que posee el tiempo despu\u00e9s de cierta edad, en que no hay d\u00edas terribles ni fiestas luminosas, porque los d\u00edas se enlazan en el comer, dormir, trabajar y ver un poco de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, \u00e9l televisi\u00f3n no mira. A la noche, para separar un d\u00eda de otro, nos frotamos la frente. Los \u00fanicos problemas vendr\u00edan a ser la dieta y una sola costumbre que no me gusta, porque es muy delicado en general: s\u00f3lo come carne picada y se rasca las pulgas delante de la gente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<h2><strong>El bud\u00edn esponjoso<\/strong><\/h2>\n<p>Yo quer\u00eda hacer un bud\u00edn esponjoso. No quer\u00eda hacer galletitas porque les falta la tercera dimensi\u00f3n. Uno come galletitas y parece que le faltara alguna cosa; por eso se comen sin parar. Las galletitas parecen hechas con pan rallado o reconstituido. Los \u00fanicos que saben comer galletitas como corresponde son los perros: las cazan en el aire, las destrozan con un ruido fuerte y ya las tragaron en un suspiro, levantando un poco la cabeza.<\/p>\n<p>Tampoco quer\u00eda hacer un flan, porque el flan es un proto-alimento y se parece a las aguas vivas. Ni un bizcochuelo borracho, que es una torta ladina. Es una masa a la que se le pone vino; uno va confiado, esperando sabor a torta y resulta que tiene otro; un gusto fuerte y rancio.<\/p>\n<p>El bizcochuelo esponjoso que yo quer\u00eda hacer era como una torta que com\u00ed una vez, que ven\u00eda hermosamente envasada en una cajita: se llamaba torta Paradiso. En la caja hab\u00eda una figura de una mujer, con un vestido largo: no recuerdo bien si era una mujer y un hombre o una mujer solamente; pero si era una mujer solamente, estaba esperando a un hombre.<\/p>\n<p>La torta Paradiso era tan esponjosa como nunca volv\u00ed a comer nada igual; no es que se deshiciera en la boca; apenas se masticaba suavemente y uno sent\u00eda que todos los procesos de masticaci\u00f3n, degluci\u00f3n, etc., eran perfectos. Adem\u00e1s no era como las galletitas, que son para comer cuando uno est\u00e1 aburrido; era para pensar en la torta Paradiso alguna tarde y comerla, alguna tarde de lindos pensamientos. Cuando vi la receta &#8220;Bud\u00edn esponjoso&#8221;, dije: Con esto, voy a hacer una cosa semejante. Le ped\u00ed a mi mam\u00e1 que me dejara usar la cocina econ\u00f3mica para hacerla.<\/p>\n<p>\u2014Ni en sue\u00f1os \u2014me dijo.<\/p>\n<p>La cocina econ\u00f3mica nunca se encend\u00eda; era un artefacto negro y grande que ten\u00eda una tapa tambi\u00e9n negra. Nunca supe c\u00f3mo era por dentro ni c\u00f3mo funcionaba. No se usaba porque parece que era fastidiosa. Estaba todos los d\u00edas en la cocina como un fastidio desconocido. Era como el horno para hacer pan; en el fondo hab\u00eda un horno para hacer pan pero yo no vi nunca hacer pan all\u00ed ni asar nada. Este era considerado otro fastidio, pero al aire libre. Pero para m\u00ed eran diferentes; de la existencia de la cocina econ\u00f3mica yo rara vez me acordaba porque era como un mueble. Del horno s\u00ed, porque cada vez que me iba a jugar, iba a saltar desde la base del horno (previa mirada adentro, a lo oscuro, ya que estaba, lleno de ceniza vieja, de mucho tiempo atr\u00e1s) hasta el suelo. Parec\u00eda un palomar el horno y si alguna vez hab\u00edan hecho pan ah\u00ed, nadie recordaba y parec\u00eda que no quisieran recordar, como si ese horno trajera malos o despreciativos recuerdos. En la cocina econ\u00f3mica no era posible que yo hiciera bud\u00edn esponjoso, en la cocina com\u00fan, tampoco. Entonces pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014Puedo hacerla en el galp\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014me dijo mi mam\u00e1.<\/p>\n<p>Pod\u00eda hacerlo en el galp\u00f3n con un calentador.<\/p>\n<p>En la cocina no, porque los chicos enchastran la cocina. En el galp\u00f3n mi mam\u00e1 iba a prender un calentador (es peligroso, los chicos no deben manejarlo).<\/p>\n<p>Hice el bud\u00edn en una cacerolita que por su tama\u00f1o ni era apta para hacer sopa ni nada. Yo no conoc\u00eda a esa cacerolita verde, ser\u00eda de alg\u00fan juego anterior cuando yo no hab\u00eda nacido.<\/p>\n<p>Si el calentador era tan peligroso, como dec\u00edan, yo no s\u00e9 c\u00f3mo mi mam\u00e1 se arriesgaba a darle fuelle con ese inflador. A cada bombeada mi mam\u00e1 se arriesgaba a ser quemada por un estallido; puede ser que la muerte no le importara.<\/p>\n<p>Como ese bud\u00edn ten\u00eda que dorarse arriba, sobre la cacerolita verde hab\u00eda unas brasas peligrosas. Para esta empresa yo quer\u00eda que me ayudara mi amiga que viv\u00eda enfrente. Desde el d\u00eda anterior le dije que ten\u00eda permiso para hacer el bud\u00edn esponjoso y qued\u00f3 en venir. Vino con cara de haber venido por no tener otra cosa mejor que hacer y particip\u00f3 en calidad de observadora reticente. Ella tampoco ten\u00eda miedo de la muerte por estallido de calentador y cuando se bajaban las llamas, bombeaba d\u00e1ndose el lujo de dar una \u00faltima bombeada fuerte, como diciendo &#8220;Lista esta merda&#8221;. Pero yo advert\u00ed que no bombeaba como contribuci\u00f3n al bud\u00edn, sino por el ejercicio en s\u00ed, por hacer algo, porque ella estaba acostumbrada a manejar ese artefacto y le resultaba una cretinada que se apagara, por el hecho en s\u00ed.<\/p>\n<p>Ya la cacerolita estaba al fuego con el bud\u00edn esponjoso adentro; pero yo quer\u00eda ver si ya estaba cocinado; mejor dicho, quer\u00eda ver c\u00f3mo se iba cocinando. Igual que un japon\u00e9s que ten\u00eda un vivero y se levantaba de noche para ver c\u00f3mo crec\u00edan las plantas.<\/p>\n<p>Pero no pod\u00eda levantar esa tapa que estaba llena de brasas; le pregunt\u00e9 a mi amiga y se encogi\u00f3 de hombros.<\/p>\n<p>\u2014Ah, ya s\u00e9 \u2014Pens\u00e9\u2014 Con un palo largo.<\/p>\n<p>Agarr\u00e9 un palo largo de escoba y trat\u00e9 de pasarlo por la manija de la tapa; mi amiga me ayudaba, con reticencias. Cuando intent\u00e1bamos abrirla, vino mi mam\u00e1 y mi amiga puso cara y aspecto general (lo que adem\u00e1s era cierto) de que no ten\u00eda nada que ver con esa idea luminosa del palo. Mi mam\u00e1 supo enseguida que esa idea era m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 man\u00eda! \u2014Dijo\u2014 De mirar las cosas crudas, antes de que se hagan! A eso le falta mucho.<\/p>\n<p>Cuando ella se fue, pude levantar la tapa con un palo m\u00e1s fino y pude espiar apenas un momento el pastel. Tuve una idea vaga, pero todav\u00eda parec\u00eda un panqueque, no ten\u00eda la tercera dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014A lo mejor todav\u00eda sube \u2014me dijo mi amiga y me propuso hacer otra cosa mientras. Pero yo no me iba a mover hasta ver qu\u00e9 pasaba.<\/p>\n<p>Al rato lo abr\u00ed, ya definitivamente, porque no se pod\u00edan sacar y poner las brasas a cada momento: el pastel se hab\u00eda puesto de color marr\u00f3n subido, se hab\u00eda replegado en si mismo en todas direcciones: a lo largo y a lo ancho. Qued\u00f3 como una factura marr\u00f3n, de esas que llaman vigilantes.<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 dijo:<\/p>\n<p>\u2014Es l\u00f3gico, yo ya supon\u00eda.<\/p>\n<p>Yo pens\u00e9 que para los grandes la confecci\u00f3n de soretes era una cosa l\u00f3gica e inevitable.<\/p>\n<p>Pero yo no lo com\u00ed ni nadie lo comi\u00f3. Usted tampoco hubiera podido comer eso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<h2><strong>Camilo<\/strong><\/h2>\n<p>Ese d\u00eda Camilo andaba por la plaza de Moreno. Era un lunes a la ma\u00f1ana y todo daba sensaci\u00f3n de calma preparatoria para el atardecer. El cura hab\u00eda puesto el colch\u00f3n a ventilarse en el atrio de la iglesia y en el almac\u00e9n-bebidas-restaurante \u00abLa Esquina\u00bb entraba el panadero, con una gran bolsa de pan; Atilio limpiaba los vidrios y un solo parroquiano tomaba caf\u00e9. Iba a buscar a Atilio, pero lo vio de lejos y no entr\u00f3. Atilio llevaba un delantal largo que se hab\u00eda atado de cualquier modo; el delantal era largo y los pantalones, cortos. El hombre que tomaba caf\u00e9 lo llam\u00f3 con gesto imperioso; \u00e9l fue, distra\u00eddo, como si no le importara nada.<\/p>\n<p>Y tuvo una sensaci\u00f3n extra\u00f1a al verlo, como si su hermano fuera un desconocido, como si \u00e9l no tuviera nada que ver con Atilio, como si Atilio fuera un mocito cualquiera que andaba por ah\u00ed. No era su hermano. Y no entr\u00f3.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 dos cuadras por un lugar que nunca hab\u00eda recorrido y vio una cosa que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n: una oficina muy chica; adentro hab\u00eda un se\u00f1or de gorra, parecida a la del guarda del tren; llevaba reloj-cadena. Desde la puerta abierta se o\u00eda pip, piripip, mientras el hombre daba golpecitos. Se par\u00f3 a mirar, el hombre segu\u00eda dando golpecitos. Cuando descans\u00f3, le dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s, pibe?<\/p>\n<p>\u2014Estaba mirando, nom\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Entr\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a1Y el hombre lo dej\u00f3 entrar!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVes, pibe? Un golpe quiere decir \u00abS\u00ed\u00bb, dos golpes, \u00abCambio\u00bb, tres golpes, \u00abCierre\u00bb. A ver, prob\u00e1 vos.<\/p>\n<p>Camilo prob\u00f3: hizo \u00abS\u00ed\u00bb, \u00abNo\u00bb y otras cosas. Como aprend\u00eda ligero, el hombre le dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Muy bien, pibe!<\/p>\n<p>Entonces Camilo le dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe dejar\u00eda venir ma\u00f1ana a practicar?<\/p>\n<p>\u2014Pero s\u00ed, pibe, te voy a ense\u00f1ar a transmitir \u00abJosefina se cas\u00f3 con aquel viejo bachicha, otro se la comi\u00f3 y todo fue una desdicha\u00bb.<\/p>\n<p>Y Camilo ni repar\u00f3 en la historia de Josefina. \u00a1Ma\u00f1ana ese se\u00f1or lo dejar\u00eda ir a practicar! \u00c9l iba a aprender ese lenguaje tan preciso y si aprend\u00eda bien, a lo mejor m\u00e1s adelante podr\u00eda trabajar en esa cabina cerrada.<\/p>\n<p>Porque seguramente mandar\u00edan mensajes importantes, por ejemplo a Buenos Aires, y tambi\u00e9n vendr\u00edan \u00f3rdenes de Buenos Aires, y ese se\u00f1or era el responsable de entender bien todo eso, sin equivocarse, y una persona que transmite mensajes es responsable y \u00fatil, digamos que es indispensable. Cuando volvi\u00f3 a su casa, le dijo a su mam\u00e1:<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1, ma\u00f1ana voy a practicar en el tel\u00e9grafo.<\/p>\n<p>\u00abEso viene a ser como un tel\u00e9fono\u00bb, pens\u00f3 ella. \u00abEs un trabajo limpio\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Se transmiten mensajes importantes \u2014dijo Camilito.<\/p>\n<p>\u2014El tel\u00e9grafo es como el burro: lleva lo que le ponen encima \u2014dijo el padre.<\/p>\n<p>Camilito dijo:<\/p>\n<p>\u2014Por favor, pap\u00e1, no sea que vayas all\u00e1 donde est\u00e1 el telegrafista principal y vayas a decir eso.<\/p>\n<p>Emilio dijo:<\/p>\n<p>\u2014Si quiero, yo lo digo delante del presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Teresa lo mir\u00f3 con sever\u00edsima reconvenci\u00f3n a Emilio y le pregunt\u00f3 a Camilo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto te pagan?<\/p>\n<p>\u2014No, mam\u00e1, no entend\u00e9s nada, voy a practicar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo ves? \u2014dijo Emilio\u2014. Lo tienen dos o tres d\u00edas esos haraganes de traje y le van a hacer perder tiempo. Lo \u00fanico que saben es llevar traje, corbata y cadena de reloj. Yo har\u00eda una cadena de reloj larga como todo el r\u00edo y los acogotar\u00eda a todos.<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1, yo voy a ser telegrafista.<\/p>\n<p>\u00abUn telegrafista necesita traje\u00bb, pens\u00f3 Teresa y lo dijo.<\/p>\n<p>\u2014Propiamente un traje \u2014dijo Emilio y sali\u00f3 rabioso del lugar.<\/p>\n<p>Camilo se fue a llorar a su cama. Teresa lo dej\u00f3 que llorara un rato y se sent\u00f3, pensativa. Despu\u00e9s se acerc\u00f3 a la cama y le dijo:<\/p>\n<p>\u2014Vendo el cerdo y los aros de Italia. Se compra un traje y para Atilio un pantal\u00f3n, total a \u00e9l le ponen un delantal. Mar\u00eda queda en casa, puede esperar.<\/p>\n<p>Y Camilo dej\u00f3 de llorar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la peluquer\u00eda La peluquer\u00eda me parece un lugar tan separado del mundo exterior, tan distante como el cine, por ejemplo. Tan distante que cuando estoy aburrida dentro de ella pienso en el bar que est\u00e1 en la esquina al que voy siempre, y con el pelo lleno de esa brea que ponen para te\u00f1ir, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2514"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2514"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2514\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}