{"id":169,"date":"2008-08-25T19:04:57","date_gmt":"2008-08-25T19:04:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-margarit\/2008\/08\/25\/salvavidas-de-plomo\/"},"modified":"2008-08-25T19:04:57","modified_gmt":"2008-08-25T19:04:57","slug":"salvavidas-de-plomo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-margarit\/2008\/08\/25\/salvavidas-de-plomo\/","title":{"rendered":"Salvavidas de plomo"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>por Eduardo Galeano<\/strong><\/em><br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Eduardogaleano.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/margarit\/Eduardogaleano.jpg\" width=\"109\" height=\"116\" align=\"right\" hspace=\"10\" \/>Seg\u00fan la voz de mando, nuestros pa\u00edses deben creer en la libertad de comercio (aunque no exista), honrar la deuda (aunque sea deshonrosa), atraer inversiones (aunque sean indignas) y entrar al mundo (aunque sea por la puerta de servicio).<br \/>\nEntrar al mundo: el mundo es el mercado. El mercado mundial, donde se compran pa\u00edses. Nada de nuevo. Am\u00e9rica latina naci\u00f3 para obedecerlo, cuando el mercado mundial todav\u00eda no se llamaba as\u00ed, y mal que bien seguimos atados al deber de obediencia.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nEsta triste rutina de los siglos empez\u00f3 con el oro y la plata y sigui\u00f3 con el az\u00facar, el tabaco, el guano, el salitre, el cobre, el esta\u00f1o, el caucho, el cacao, la banana, el caf\u00e9, el petr\u00f3leo&#8230; \u00bfQu\u00e9 nos dejaron esos esplendores? Nos dejaron sin herencia ni querencia. Jardines convertidos en desiertos, campos abandonados, monta\u00f1as agujereadas, aguas podridas, largas caravanas de infelices condenados a la muerte temprana, vac\u00edos palacios donde deambulan los fantasmas&#8230;<br \/>\nAhora es el turno de la soja transg\u00e9nica y de la celulosa. Y otra vez se repite la historia de las glorias fugaces, que al son de sus trompetas nos anuncian desdichas largas.<br \/>\n&#8211; &#8211; &#8211;<br \/>\n\u00bfSer\u00e1 mudo el pasado?<br \/>\nNos negamos a escuchar las voces que nos advierten: los sue\u00f1os del mercado mundial son las pesadillas de los pa\u00edses que a sus caprichos se someten. Seguimos aplaudiendo el secuestro de los bienes naturales que Dios, o el Diablo, nos ha dado, y as\u00ed trabajamos por nuestra propia perdici\u00f3n y contribuimos al exterminio de la poca naturaleza que queda en este mundo.<br \/>\nLa Argentina, Brasil y otros pa\u00edses latinoamericanos est\u00e1n viviendo la fiebre de la soja transg\u00e9nica. Precios tentadores, rendimientos multiplicados. La Argentina es, desde hace tiempo, el segundo productor mundial de transg\u00e9nicos, despu\u00e9s de Estados Unidos. En Brasil, el gobierno de Lula ejecut\u00f3 una de esas piruetas que flaco favor hacen a la democracia y dijo s\u00ed a la soja transg\u00e9nica, aunque su partido hab\u00eda dicho no durante toda la campa\u00f1a electoral.<br \/>\nEsto es pan para hoy y hambre para ma\u00f1ana, como denuncian algunos sindicatos rurales y organizaciones ecologistas. Pero ya se sabe que los paisanos ignorantes se niegan a entender las ventajas del pasto de pl\u00e1stico y de la vaca a motor, y que los ecologistas son unos aguafiestas que siempre escupen el asado.<br \/>\n&#8211; &#8211; &#8211;<br \/>\nLos abogados de los transg\u00e9nicos afirman que no est\u00e1 probado que perjudiquen la salud humana. En todo caso, tampoco est\u00e1 probado que no la perjudiquen. Y si tan inofensivos son, \u00bfpor qu\u00e9 los fabricantes de soja transg\u00e9nica se niegan a aclarar, en los envases, que venden lo que venden? \u00bfO acaso la etiqueta de soja transg\u00e9nica no ser\u00eda la mejor publicidad?<br \/>\nY s\u00ed que hay evidencias de que estas invenciones del doctor Frankenstein da\u00f1an la salud del suelo y reducen la soberan\u00eda nacional. \u00bfExportamos soja o exportamos suelo? \u00bfY acaso no quedamos atrapados en las jaulas de Monsanto y otras grandes empresas de cuyas semillas, herbicidas y pesticidas pasamos a depender?<br \/>\nTierras que produc\u00edan de todo para el mercado local, ahora se consagran a un solo producto para la demanda extranjera. Me desarrollo hacia fuera, y del adentro me olvido. El monocultivo es una prisi\u00f3n, siempre lo fue, y ahora, con los transg\u00e9nicos, mucho m\u00e1s. La diversidad, en cambio, libera. La independencia se reduce al himno y a la bandera si no se asienta en lasoberan\u00eda alimentaria. La autodeterminaci\u00f3n empieza por la boca. S\u00f3lo la diversidad productiva puede defendernos de los s\u00fabitos derrumbamientos de precios que son costumbre, mort\u00edfera costumbre, del mercado mundial.<br \/>\nLas inmensas extensiones destinadas a la soja transg\u00e9nica est\u00e1n arrasando los bosques nativos y expulsando a los campesinos pobres. Pocos brazos ocupan estas explotaciones altamente mecanizadas, que en cambio exterminan los plant\u00edos peque\u00f1os y las huertas familiares con los venenos que fumigan. Se multiplica el \u00e9xodo rural a las grandes ciudades, donde se supone que los expulsados van a consumir, si los acompa\u00f1a la suerte, lo que antes produc\u00edan. Es la agraria reforma: la reforma agraria al rev\u00e9s.<br \/>\n&#8211; &#8211; &#8211;<br \/>\nLa celulosa tambi\u00e9n se ha puesto de moda, en varios pa\u00edses.<br \/>\nEl Uruguay, sin ir m\u00e1s lejos, est\u00e1 queriendo convertirse en un centro mundial de producci\u00f3n de celulosa para abastecer de materia prima barata a lejanas f\u00e1bricas de papel.<br \/>\nSe trata de monocultivos de exportaci\u00f3n, en la m\u00e1s pura tradici\u00f3n colonial: inmensas plantaciones artificiales que dicen ser bosques y se convierten en celulosa en un proceso industrial que arroja desechos qu\u00edmicos a los r\u00edos y hace irrespirable el aire.<br \/>\nAqu\u00ed empezaron siendo dos plantas enormes, una de las cuales ya est\u00e1 a medio construir. Luego se incorpor\u00f3 otro proyecto, y se habla de otro y de otro m\u00e1s, mientras m\u00e1s y m\u00e1s hect\u00e1reas se est\u00e1n destinando a la fabricaci\u00f3n de eucaliptos en serie. Las grandes empresas internacionales nos han descubierto en el mapa y se han brotado de s\u00fabito amor por este Uruguay donde no hay tecnolog\u00eda capaz de controlarlas, el Estado les otorga subsidios y les evita impuestos, los salarios son raqu\u00edticos y los \u00e1rboles brotan en un santiam\u00e9n.<br \/>\nTodo indica que nuestro pa\u00eds chiquito no podr\u00e1 soportar el asfixiante abrazo de estos grandotes. Como suele ocurrir, las bendiciones de la naturaleza se convierten en maldiciones de la historia. Nuestros eucaliptos crecen diez veces m\u00e1s r\u00e1pido que los de Finlandia, y esto se traduce as\u00ed: las plantaciones industriales ser\u00e1n diez veces m\u00e1s devastadoras. Al ritmo de explotaci\u00f3n previsto, buena parte del territorio nacional ser\u00e1 exprimido hasta la \u00faltima gota de agua. Los gigantes sedientos nos van a secar el suelo y el subsuelo.<br \/>\nTr\u00e1gica paradoja: \u00e9ste ha sido el \u00fanico lugar del mundo donde se someti\u00f3 a plebiscito la propiedad del agua. Por abrumadora mayor\u00eda, los uruguayos decidimos, en el a\u00f1o 2004, que el agua ser\u00eda de propiedad p\u00fablica. \u00bfNo habr\u00e1 manera de evitar este secuestro de la voluntad popular?<br \/>\n&#8211; &#8211; &#8211;<br \/>\nLa celulosa, hay que reconocerlo, se ha convertido en algo as\u00ed como una causa patri\u00f3tica, y la defensa de la naturaleza no despierta entusiasmo. Y peor: en nuestro pa\u00eds, enfermo de celulitis, algunas palabras que no eran malas palabras, como ecologista y ambientalista, se est\u00e1n convirtiendo en insultos que crucifican a los enemigos del progreso y a los saboteadores del trabajo.<br \/>\nSe celebra la desgracia como si fuera una buena noticia. M\u00e1s vale morir de contaminaci\u00f3n que morir de hambre: muchos desocupados creen que no hay m\u00e1s remedio que elegir entre dos calamidades, y los vendedores de ilusiones desembarcan ofreciendo miles y miles de empleos. Pero una cosa es la publicidad, y otra la realidad. El MST, el movimiento de campesinos sin tierra, ha difundido datos elocuentes, que no s\u00f3lo valen para Brasil: la celulosa genera un empleo cada 185 hect\u00e1reas y la agricultura familiar crea cinco empleos por cada diez hect\u00e1reas. Las empresas prometen lo mejor. Trabajo a raudales, millonarias inversiones, estrictos controles, aire puro, agua limpia, tierra intacta. Y uno se pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 no instalan estas maravillas en Punta del Este, para mejorar la calidad de vida y estimular el turismo en nuestro principal balneario?<br \/>\n\u00a9 2000-2008 www.pagina12.com.ar  |  Rep\u00fablica Argentina  |  Todos los Derechos Reservados<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Eduardo Galeano Seg\u00fan la voz de mando, nuestros pa\u00edses deben creer en la libertad de comercio (aunque no exista), honrar la deuda (aunque sea deshonrosa), atraer inversiones (aunque sean indignas) y entrar al mundo (aunque sea por la puerta de servicio). Entrar al mundo: el mundo es el mercado. 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