
Quiero compartir con todo el grupo este reflexivo trabajo que realizó el compañero Víctor Torres y el cual elegí publicar porque considero que la resolución denota todo un trabajo de relación de conceptos y de elaboración que responde a lo que se pide en las consignas.
A este tipo de producciones son a las que me refiero cuando promuevo la reflexión y la instancia de producción propia a partir de la relación entre diferentes contenidos, esquivando los facilismos de copiar y pegar. Si bien el texto original contaba con algunos errores ortográficos y expresivos, éstos fueron corregidos en la devolución.
Pueden disfrutarlo, pueden utilizarlo como guía para resolver sus prácticos, lo que no significa copiar, sino usarlo como modelo, así como, también, pueden aprender de lo que hacen otros compañeros.
Ésta es una forma de intercambiar conocimientos y experiencias, ya que escuchando y leyendo lo que otros piensan es donde más aprendemos. Espero que les guste y que todos aquellos que tengan ganas de comentarlo sepan que serán bienvenidas sus palabras.
Actividad n° 1 del taller de lectura: “Prácticas de escritura”.
Víctor TORRES*
Escribir representa un número de cuestiones cognitivas que hacen del que escribe un gran editor. La tarea comienza al realizar una planificación, como explica el modelo de la producción escrita de Hayes y Flower, se lleva a cabo un proceso cognitivo. Éste nos introduce en la memoria a largo plazo, en los conocimientos del tema, de la audiencia y posterior etapa de planificación, organizando y fijando metas.
Escribimos pensando en qué será lo que vendrá, la palabra correcta a utilizar, las ideas que queremos comunicar y a quién. Siempre reflexionamos antes de escribir, y aquí aparecen todos esos elementos que se nombraron anteriormente provocando la concepción del texto. Al comenzar el proceso, todo contenido que ideamos da sus primeros pasos en la memoria y de ésta se desprende todo el poder organizativo, incluyendo aquí los borradores.
Los borradores permiten el análisis de nuestros textos, con éstos vemos la esencia de nuestras ideas e interpretaciones. Todo lo pensado lo trasladamos a la escritura y, en consecuencia, se descubre la forma en la que se dará a conocer eso que queremos trasmitir.Esta etapa nos autoriza a fijar metas, descomponer, escribir y revisar. Es el momento en donde nos comprometemos con el origen del texto y buscamos las falencias y virtudes que luego nos servirán para armar la versión final, la cual nos representará ante el lector.
En el artículo trabajado, consolidados escritores se refieren a este proceso como algo común de cualquier persona que desarrolle el oficio de escribir. Estos autores no conciben escribir un texto sin antes organizar, escribir, revisar, corregir y editar. Para ellos es la base de cualquier cuento o novela.
Héctor Libertella hace referencia a sus correcciones diciendo que cuando escribe va tapando palabra a palabra hasta no dejar nada en la hoja. Para él, el objeto final de la literatura es la hoja en blanco. Entonces corregir es primordial, no puede pasarse por alto, ya que de la corrección saldrá el texto final, el que comunica nuestro mensaje.
Sin embargo, hay quienes sostienen que no todo es bueno en la decisión de reemplazar palabras, modificar párrafos, quitar o introducir nuevas ideas. Sergio Chejfec hace una reflexión al respecto cuando afirma que al corregir demasiado se le está quitando al texto las impurezas que tienen que ver con lo verdadero. En este sentido, Chejfec piensa que “la corrección pensada como parte de la escritura, debe proponer la misma imperfección de todo lo construido o artificial y no buscar ocultarlo.”
Otra parte importante dentro de la corrección es aquella en la que intervienen los lectores, a los cuales se recurre para obtener opiniones y consejos en cuanto a la corrección. Irene Gruss, se refiere a esto como la mirada del otro, al que se busca para probar lo escrito.
Todos los escritores pasan por la etapa de corregir, cada uno tiene su libro propio al respecto, pero mantienen la idea en cuanto a la necesidad de hacerlo. Para obtener un texto bueno se debe filtrarlo, esta es una actividad que realizan tanto los escritores consagrados como los inexpertos. El filtro puede empezar en la planificación, continuar en los borradores, puede seguir con la lectura del otro y, finalmente, terminar con la corrección propia.
Mi experiencia me dice que el primer escrito es deslucido y que luego de volver a leerlo se reconocen los primeros errores. Considero que una segunda opinión vale y mucho. Personalmente, no suelo buscar a un instruido en la escritura, sino, una persona que sea ajena a esto. Ella va ser la clave, porque si entiende lo que intento demostrar, quiere decir que se tomó el camino correcto. Contrario sería si el texto estuviese confuso, aquí nuevamente la opción sería leerlo y arreglarlo.
Conclusión
Nuestro objetivo como escritores es ser conscientes que el texto que acabamos de escribir puede que no se trate de la versión final. Así tendremos la obligación de leerlo todas las veces que sean necesarias hasta creer que haya mejorado. Un escrito no sale solo, no es un pasaje directo de la mente a la hoja, creer esto es erróneo.
Hablemos del escritor como padre y del escrito como hijo. Para que el texto se trasforme de un pequeño a un gran escrito antes debemos mostrarle algunas enseñanzas básicas. Planifiquemos para que comience a dar sus primeras ideas. Organicemos las ideas para obtener sus primeros párrafos. Cuando nos regale sus primeros párrafos, avancemos en la educación. Debemos leerlo una y otra vez para corregir sus errores. Una vez preparado y listo para enfrentar solo al mundo, debemos dejarlo libre. Eso sí, siempre debemos estar presentes, como buenos padres que somos, para volver a educarlo o mejor dicho, reeditarlo.
2. Prosa de escritor y lector
Entendemos como prosa de escritor a la estructura utilizada cuando se redacta sin pensar en el lector. En este caso, el sentido de la escritura es muy particular del autor, quien lo hace pensando en él mismo, sin necesidad de detenerse a ver a quién estará dirigido.
A esta prosa la descubrimos en el proceso de planificación y borradores, allí es cuando se usan esas palabras que le sirven sólo al autor y son utilizadas para encauzar el texto. Su característica es la sencillez, la relajación que se ve en las palabras. No percibimos un gran desarrollo en los conceptos, más bien encontramos ideas sueltas y poco elaboradas.Es, particularmente, una relación entre prosa y escritor, y no se admiten factores ajenos que interfieran en esta conexión.
En cambio, cuando se menciona a la prosa de lector, ya estamos de lleno en la redacción para comunicarnos con nuestra audiencia. Es así, que cada palabra utilizada, está destinada a la comprensión del texto por parte del otro. Las ideas sueltas se transforman en párrafos legibles, nuestro compromiso pasa por hacernos entender. Todo desarrollo de lectura, corrección y edición se hace con el fin de llegar a la audiencia. La prosa de lector se refleja en cada etapa de este proceso. Se puede decir que con su utilización, consolidamos nuestro texto.
En los textos que tuvimos que redactar, se utiliza la prosa de escritor cuando elaboramos esas ideas que nos ayudan a concretarlo. Se puede identificarla en el desarrollo del racimo asociativo o el mapa de ideas, cuando se juntan esas representaciones que aparecen en nuestra memoria y se trasladan al borrador. La utilizamos en el proceso previo al texto terminado. Es aquí, en el texto terminado, que aparece la prosa de lector. Se aplica en el desarrollo del texto, cuando escribimos para que se nos entienda.
*Víctor Hugo Torres es alumno de 1° año de la carrera de Comunicación Social.
La imagen que aparece en esta publicación fue elegida por el alumno y puede encontrarse en este sitio.