Algo que sabés hacer. Cabezazo:"boca cerrada, ojos bien abiertos"

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por Juan Carlos Verona*
El presente trabajo tiene como finalidad ayudar a despejar muchas dudas comunes a quienes disfrutan de la práctica del más popular de los deportes que se practican en la actualidad, en especial sobre el golpe del balón con la cabeza y la forma más efectiva y rápida de lograr su realización con un alto nivel de excelencia.
La planificación de estos ejercicios se propone lograr la adquisición de un buen golpe de cabeza, o cabezazo, en un tiempo no superior al mes con una dedicación no superior a las siete horas semanales.


Para el logro de la meta fijada, además de la dedicación horaria, serán necesarios los elementos que se detallan a continuación:
Una pelota de fútbol número 5.
Un trozo de soga de no menos de un metro y medio de largo.
Cinta adhesiva u otro adhesivo similar.
Un soporte donde poder colgar el balón, que puede ser la rama de un árbol, un ventilador de techo, para el caso de que las instrucciones se sigan bajo techo, un aro de básquetbol, o cualquier otro elemento similar que sirva a tal fin.
1.- Se debe tomar el balón con ambas manos en posición paralela a ambas orejas frente al rostro del aprendiz y se llevará el balón en dirección a éste hasta lograr que impacte en la parte media de la frente sin soltar el balón. Es indispensable que en la realización de este ejercicio se contemple una de las máximas de todo buen cabeceador para lograr un cabezazo con toda la potencia y sobre todo dirección bien deseadas: mantener la boca cerrada y los ojos bien abiertos, algo que incluso muchos futbolistas profesionales no realizan correctamente. Esta mecánica debe realizarse en primer término en cada una de las jornadas de entrenamiento con no menos de 20 repeticiones.
2.- En segundo lugar, y ya logrado el primer paso, se debe colgar el balón, que previamente se ha adherido con la soga al soporte disponible, a una distancia del piso que debe ser igual a la altura del aspirante a cabeceador, quien deberá pararse frente al balón con su frente tocando apenas el mismo. El ejercicio consiste en echar la cabeza unos pocos centímetros hacia atrás e impulsar el balón hacia delante impactándolo de lleno con la parte media de la frente sin mucha potencia para que sólo se mueva no más de 5 centímetros y vuelva a golpear la cabeza del aprendiz. En este ejercicio es importante lograr que el balón no se desplace lateralmente y regrese en línea recta hacia el rostro del aprendiz y siempre recordar el primer paso: ojos abiertos y boca cerrada.
3.- Una vez alcanzada efectividad en el punto 2, se sube el balón unos 20 centímetros por sobre la altura del aprendiz. Por ejemplo un practicante de 1.70 metro de altura debe colocar el balón a 1.90 metro del piso, y el practicante debe pararse a unos 5 centímetros del balón, luego de lo cual procederá a elevarse impulsándose con sus dos piernas y repetirá el impacto aprendido en el punto 2.
4.- Finalmente se deberán repetir los tres puntos anteriores pero con la variante de aplicar el golpe con ambos parietales o sea con la parte lateral de la cabeza.
Como conclusión se puede decir que al seguir al pie de la letra estos cuatro puntos el aprendiz alcanzará el dominio del cabezazo en un nivel similar al de cualquier futbolista profesional sin ningún tipo de inconvenientes. Aún así, algunos estudios médicos aseguran que estas prácticas pueden provocar dolores musculares superficiales en la frente o trastornos psicológicos irreparables, e incluso hacer que los aprendices se inscriban en carreras como Comunicación Social y terminen escribiendo textos de instrucciones para cualquier tontería.
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*Juan Carlos Verona es estudiante de la carrera de Comunicación Social