Pelea por el costo de las fotocopias: de nunca acabar

Por Ignacio Matías Pesson*
El precio de las fotocopias, en las distintas copisterías que trabajan para La Siberia, es una de las mayores problemáticas que esta afrontando la UNR durante el presente año, no sólo porque afecta el bolsillo del alumnado, sino porque muestra un marcado desinterés de parte de las autoridades de la universidad pública.
Debido a la independencia que cada fotocopiadora tiene sobre si misma, las inquietudes y los reclamos de los estudiantes se ven reflejados diariamente a la hora de afrontar los costos de las copias, las cuales no tienen un piso o un tope preestablecido.


En ese sentido, el responsable de la copistería ubicada en Riobamba 109 bis, sostuvo: “Los estudiantes son todavía muy jóvenes, y por ahí en lugar de reclamar por fotocopias deberían mirar a una cuadra de la facultad y hacerlo por la pobreza y la miseria en que viven esas personas”. Y añadió que eso se lograría si desde los alumnos pasando por las distintas agrupaciones estudiantiles, la secretaría y la dirección de la universidad tuviesen un poco de conciencia social.
Al mismo tiempo, opinó que ese manejo se debe a la falta de participación del alumnado en las decisiones de los centros de estudiantes quienes abordan el tema no para la conveniencia de los alumnos sino con inclinación e intención política. Al respecto, deslizó: “Me parece una ofensa que al estudiante o a cualquier persona con un poco de sensibilidad e inteligencia la quieran estimular con el precio de una fotocopia”. Y cerró destacando: “Las agrupaciones estudiantiles y los distintos centros de estudiantes de la universidad pública, participan de manera nociva, y en lugar de velar por objetivos mayores, se limitan a buscar focos de conflicto que les permitan generar adhesión entre los estudiantes que recién ingresan al ámbito estudiantil”.
Volviendo a la problemática inicial, el dueño de la copistería consultado manifestó que el comerciante hace lo posible para vivir y trabajar. “Así que va a haber una injerencia de mercado en los costos de las fotocopias”, confió. Para hacer más énfasis en sus dichos, ironizó: “No hay reclamo con el kilo de harina o cuánto sale una cerveza en un boliche. Un fernet con cola vale 15 pesos y dura 5 minutos”.
Lo que dejó en claro el responsable del negocio a metros de la ciudad universitaria, es que el control de los precios y el trabajo mancomunado entre todas las copisterías es casi imposible. En relación a esto, argumentó: “Un producto debe ser libre, sino no se podría trabajar o bajaría la calidad del servicio”. E ironizó: “Sino seríamos un estado comunista, habríamos de ser como Cuba”.
De todas maneras, y en un párrafo aparte, destacó la situación de los estudiantes de clase media que hacen el esfuerzo para estudiar, y no pueden en algunos casos acceder a un alojamiento en caso de ser de ciudades cercanas, con un presupuesto mensual acotado a su disposición. Consideró que sería oportuno que estos estudiantes tuvieran la posibilidad de obtener un trabajo de medio tiempo en las instalaciones de la UNR, capaz de otorgarles el fogueo necesario para sortear las demandas de material de estudio y demás en la facultad.
Sin embargo, también confió que el beneficio de las fotocopias es que representan textos que se incorporan, archivan y guardan para toda la vida, a través de un gasto mínimo. Y destacó que permiten lograr “una biblioteca propia, lo que resulta ser baratísimo”.
Para cerrar, dijo que no entiende cuál es el reclamo de los estudiantes, aludiendo a que no saben mucho de calidad. Deslizó: “No van a discutir la forma en que se vende un Ford Fiesta”. Y nuevamente apelando a la ironía, citó a Perón: “Son unos imberbes”.
Así están dadas las cosas en a La Siberia, donde un tema secundario como el precio de los apuntes, ha tomado una relevancia impensada entre las múltiples problemáticas que debe afrontar la escena de la universidad pública. Con la inflexibilidad de los responsables de las copisterías, la nociva participación de las agrupaciones políticas estudiantiles y los reclamos de los estudiantes, sumado a la inacción del rectorado, el conflicto tiende a ser algo de nunca acabar.
*Ignacio Matías Pessón es estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social.