{"id":112,"date":"2008-10-05T21:53:23","date_gmt":"2008-10-05T21:53:23","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-liberatore\/2008\/10\/05\/la-leccion-de-norman-mailer\/"},"modified":"2008-10-05T21:53:23","modified_gmt":"2008-10-05T21:53:23","slug":"la-leccion-de-norman-mailer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/2008\/10\/05\/la-leccion-de-norman-mailer\/","title":{"rendered":"LA LECCI\u00d3N DE NORMAN MAILER"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Norman.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/liberatore\/Norman.jpg\" width=\"89\" height=\"118\" align=\"left\" hspace=\"20\" \/><br \/>\nEL AUTOR ESCRIBE SOBRE SU \u00b4TESTAMENTO LITERARIO\u00b4<br \/>\nEN LOS PR\u00d3XIMOS D\u00cdAS, SE DISTRIBUYE UN ARTE ESPECTRAL (EMEC\u00c9), EL TESTAMENTO LITERARIO DE UNO DE LOS MAYORES NARRADORES DEL SIGLO XX: EL ESTADOUNIDENSE NORMAN MAILER.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nEstilo<br \/>\nEl estilo, por supuesto, es lo que todo buen autor joven busca adquirir. En el acto del amor, su equivalente es la gracia. Todos lo quieren, \u00bfpero qui\u00e9n puede encontrarlo trabajando directamente hacia la meta?<br \/>\nEn mi caso, Advertencias a m\u00ed mismo fue el primer libro que escrib\u00ed con un estilo que pudiera llamar propio, pero no lo empec\u00e9 hasta 1958, diez a\u00f1os despu\u00e9s de que se publicara Los desnudos y los muertos . En el medio hab\u00edan llegado Costa b\u00e1rbara y El parque de los ciervos , y no quer\u00eda tener otra vez dos novelas tan dif\u00edciles de escribir.<br \/>\nNo sab\u00eda lo que estaba haciendo. Aparte del v\u00e9rtigo que ataca a cualquier atleta, actor o joven empresario que tiene un \u00e9xito inicial enorme, yo ten\u00eda mi propio problema particular, una preciosura: no conoc\u00eda mi oficio . Los desnudos y los muertos hab\u00eda sido escrito a partir de lo que pod\u00eda aprender de leer a James T. Farrell y John Dos Passos, con buenas dosis de Thomas Wolfe y Tolstoi, m\u00e1s tintes homeop\u00e1ticos de Hemingway, Fitzgerald, Faulkner, Melville y Dostoievski. Con semejante ayuda, fue un libro que se escribi\u00f3 solo.<br \/>\nYo sab\u00eda, sin embargo, que no era un logro literario. Hab\u00eda hecho un libro con un estilo general prestado por muchas personas y no sab\u00eda lo que ten\u00eda por decir yo mismo. A\u00fan no hab\u00eda tenido suficiente de mi propia vida. Incluso podr\u00eda adelantarse la idea de que el estilo les llega a los autores j\u00f3venes m\u00e1s o menos en la \u00e9poca en que reconocen que la vida tambi\u00e9n est\u00e1 dispuesta a herirlos. Hay algo all\u00e1 afuera que no es necesariamente enga\u00f1oso. Eso explicar\u00eda por qu\u00e9 autores que estuvieron enfermos en la infancia casi siempre llegan temprano en su carrera como estilistas desarrollados: Proust, Capote y Alberto Moravia son tres ejemplos; Gide ofrece otro. Esta noci\u00f3n explicar\u00eda, por cierto, el desarrollo temprano y completo del estilo de Hemingway. Tuvo, antes de cumplir los veinte, la sensaci\u00f3n inconfundible de estar herido, tan cerca de la muerte que sinti\u00f3 que su alma se deslizaba fuera de \u00e9l y despu\u00e9s volv\u00eda.<br \/>\nEl joven autor promedio no est\u00e1 as\u00ed de enfermo en la infancia ni es tan duramente golpeado por la vida temprana. Sus peque\u00f1as muertes sociales son equilibradas a veces por sus peque\u00f1as conquistas sociales. As\u00ed que escribe en el estilo de otros mientras busca el propio, y tiende a buscar palabras m\u00e1s que ritmos. En su apuro por dominar el mundo (raro es el escritor joven que no sea un pendejo consumado), tambi\u00e9n tiende a elegir sus palabras por su precisi\u00f3n, su capacidad de definir, su acci\u00f3n acrob\u00e1tica. A menudo su estilo cambia de escena a escena, de p\u00e1rrafo a p\u00e1rrafo. Puede conocer un poco acerca de crear atm\u00f3sferas, pero la esencia de la buena escritura es que instala una atm\u00f3sfera tan intensa como la de una obra teatral y despu\u00e9s la altera, la ampl\u00eda, la conduce hacia otra atm\u00f3sfera. Cada frase, precisa o imprecisa, jactanciosa o modesta, cuida no meter un dedo hiperactivo a trav\u00e9s del tejido de la atm\u00f3sfera. Tampoco las frases se vuelven tan vac\u00edas de cualidad personal como para que la prosa se hunda en el suelo de la p\u00e1gina. Es un logro que llega por haber pensado en la vida de uno hasta el punto en que uno la est\u00e1 viviendo. Todo lo que pasa parece capaz de ofrecer su propia suma al autoconocimiento. Uno ha llegado a una filosof\u00eda personal o ha alcanzado incluso esa rara meseta donde est\u00e1 atado a su propia filosof\u00eda. En esa coyuntura, todo lo que uno escribe proviene de la atm\u00f3sfera fundamental propia.<br \/>\nUn desarrollo semejante debe de haberse producido en m\u00ed en los diez a\u00f1os pasados entre la publicaci\u00f3n de Los desnudos y los muertos y el comienzo del trabajo en Advertencias a m\u00ed mismo . En todo caso, se convirti\u00f3 en el libro en el que trat\u00e9 de separar mi bilis espiritual leg\u00edtima de mi autocompasi\u00f3n, y tal vez fue la tarea continuada m\u00e1s dura que me hab\u00eda planteado. Lo que agravaba cada problema era que tambi\u00e9n estaba tratando de dejar de fumar, y como corolario de abandonar la nicotina, me vi lanzado al problema del estilo mismo. En aquellos d\u00edas, mi psiquis se sent\u00eda tan distinta sin cigarrillos como mi cuerpo al pasar del aire al agua. Era como si percibiera con sentidos distintos, y las reacciones claras se vieran embotadas. Escribiendo sin cigarrillos, el mundo que buscaba casi nunca llegaba, no en un tiempo r\u00e1pido. En compensaci\u00f3n, ten\u00eda garantizada una sensibilidad al ritmo de lo que escrib\u00eda y eso me ayudaba a volcar mi mano en direcci\u00f3n de la mejor prosa. Empec\u00e9 a aprender lo dif\u00edcil que es pasar de la hegemon\u00eda de la palabra a la resonancia del ritmo. Esto puede ser un salto m\u00e1s grande que un brinco a la poes\u00eda. As\u00ed, Advertencias a m\u00ed mismo fue un libro cuya escritura me cambi\u00f3 la vida.<br \/>\nEn El parque de los ciervos hab\u00eda estado tratando de encontrar un estilo a trav\u00e9s de tres borradores. El primero hab\u00eda sido proustiano: no un Proust de primera categor\u00eda, desde luego. Proust intentado. Proust fracasado. El segundo borrador estaba ubicado en alg\u00fan lugar entre la novela inglesa de costumbres y Scott Fitzgerald: no del bueno, pero en esa direcci\u00f3n general. Encajaba con el material esencial. As\u00ed que aprend\u00ed c\u00f3mo el estilo repele literalmente ciertos tipos de experiencia y puede equivaler a una esposa dominante que siempre est\u00e1 dispuesta a elegirte los trajes. Si un escritor insiste en un tono espec\u00edfico, a pesar de todas las advertencias internas, incluso puede limitar la variedad de experiencias que entren en el libro.<br \/>\nEncontrar la manera propia de escribir es algo elusivo. Aunque por cierto ayuda a desarrollar un estilo \u00fanico, primero tienes que aprender c\u00f3mo escribir. All\u00e1 en los a\u00f1os cincuenta, Nelson Algren estaba dando una clase de escritura en Chicago y me invit\u00f3 a asistir. Ley\u00f3 un cuento de uno de los chicos. Hemingway de cuarta. Despu\u00e9s, le dije a Nelson: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 le prestaste tanta atenci\u00f3n? S\u00f3lo estaba copiando a Hemingway&#8221;. Y Algren, que ten\u00eda diez a\u00f1os m\u00e1s que yo y sab\u00eda mucho m\u00e1s, dijo: &#8220;Sabes, estos chicos est\u00e1n mejor si se atan a un escritor y empiezan a imitarlo, porque aprenden mucho haci\u00e9ndolo. Si son buenos en alg\u00fan sentido, tarde o temprano se librar\u00e1n de la influencia. Pero antes tienen que atarse a alguien&#8221;. Eso fue \u00fatil.<br \/>\nPor otro lado, lleva tanto tiempo encontrar tu propia manera de escribir. Se reduce a un conjunto de decisiones sobre qu\u00e9 palabra es valiosa y cu\u00e1l no, en cada frase que escribes. &#8230;se es un elemento. Otro es la coherencia general. Tienes escritores que son excepcionalmente talentosos pero siguen siendo lo que yo llamar\u00eda grandes aficionados. El ejemplo m\u00e1s notable ser\u00eda una escritora tan dotada como Toni Morrison. Su estilo puede cambiar de un cap\u00edtulo a otro: su vigor no reside en proteger el tono. Puede escribir con belleza durante p\u00e1ginas enteras, y despu\u00e9s, al cap\u00edtulo siguiente, se demora en un modo pedestre. Viola lo que es ella en su mejor momento, su voz distintiva, esas percepciones distintivas. [&#8230;]<br \/>\nEl estilo es tambi\u00e9n un reflejo de la identidad. Dado un sentido firme de ti mismo, puedes escribir en una veta coherente. Pero si tu identidad cambiara, tambi\u00e9n cambiar\u00e1 tu presencia en tu prosa. Es innecesario decir que la enfermedad, la tragedia, la frustraci\u00f3n enorme, la propia edad est\u00e1n destinadas a alterar toda noci\u00f3n firme de ti mismo.<br \/>\nY, desde luego, el tema de uno tambi\u00e9n afectar\u00e1 las palabras de uno. Una voz period\u00edstica puede meterse en el funcionamiento de unas cuantas novelas de actualidad. Pero la verdad es que no quisieras ser Henry James para describir la vida de Gary Gilmore. Existe el vicio de la escritura demasiado espl\u00e9ndida. Para lo que Henry James quer\u00eda hacer, sin embargo, su lenguaje era ideal. Reconoci\u00f3 antes que ning\u00fan otro que la educada vida social, a pesar de sus aspectos rid\u00edculos o afectados, tambi\u00e9n ofrece un espectro de peque\u00f1as opciones presentes en cada momento. En la vida social, una persona a menudo elige entre tres o cuatro alternativas igualmente agradables, incluso para elegir ser un poco m\u00e1s c\u00e1lido o un poco m\u00e1s fr\u00edo de lo que originariamente esperaba ser hacia una persona dada. James ten\u00eda un sentido extraordinario de esa vibraci\u00f3n imprevista dentro de lo casi totalmente esperable, y cre\u00f3 un mundo narrativo a partir de tal percepci\u00f3n, un mundo que depend\u00eda por entero de su voz \u00fanica.<br \/>\nEs reconfortante sostener que algunos escritores importantes desarrollan un estilo a partir de evitar sus debilidades mayores. Hemingway no era capaz de escribir una oraci\u00f3n larga, compleja, con buena arquitectura en la sintaxis. Pero convirti\u00f3 esa incapacidad en su habilidad personal de escribir breves frases declarativas o largas oraciones fluidas conectadas con conjunciones. Faulkner, por el contrario, no era capaz de escribir con sencillez, pero sus oraciones demasiado opulentas, congestionadas, produc\u00edan una atm\u00f3sfera extraordinaria. A su vez, Henry Miller rara vez pod\u00eda contar bien toda una historia. Prefer\u00eda sus excursiones apartadas de la historia, y esos apartes son lo que lo hizo excepcional.<br \/>\nBestsellers<br \/>\nAhora que el deseo desmesurado que hab\u00eda en m\u00ed por las grandes ventas se ha asentado en expectativas m\u00e1s razonables, bien puedo ofrecer algunos pensamientos posteriores sobre el tema.<br \/>\nEscribir un bestseller con intenci\u00f3n consciente de hacerlo es, despu\u00e9s de todo, un estado mental que no deja de tener puntos de comparaci\u00f3n con el acto de casarse por dinero s\u00f3lo para descubrir que la ausencia de amor es m\u00e1s costosa de lo previsto. Cuando un supuesto y modesto escritor de bestsellers al fin se vuelve lo bastante profesional como para escribir un libro ganador, \u00e9l o ella piensa que ha logrado una gran haza\u00f1a, al igual que un hombre desprovisto de amor (y dinero) ver\u00e1 un casamiento pr\u00f3digo como una uni\u00f3n espl\u00e9ndida.<br \/>\nLo ideal, y cuando te pones m\u00e1s viejo tratas de acercarte a lo ideal, es escribir s\u00f3lo lo que te interesa. Puede resultar de inter\u00e9s a otros o no, pero si tratas de dirigirte hacia el \u00e9xito, no debieras ser un escritor serio. En cambio, har\u00e1s bien en estudiar los trucos de los autores de bestsellers constantes mientras te aseguras de mantenerte apartado de cualquier cosa que est\u00e9 bien escrita . Leer buenos libros puede envenenar tu satisfacci\u00f3n por haber conseguido un bestseller. No creo que Jackie Susann se vaya a dormir con Rainer Maria Rilke sobre la mesita de luz.<br \/>\nHoy, los grandes cuadros literarios por lo com\u00fan se dejan para los novelistas de bestsellers. Tendr\u00e1n un elenco de cuarenta o cincuenta personajes, e historias que atraviesan de cincuenta a cien a\u00f1os. Incluir\u00e1n varias guerras mundiales, m\u00e1s cambios asombrosos en las vidas de varias familias. Hacen todo eso para mantener su libro en movimiento. Lo que caracteriza por lo com\u00fan a estas novelas es que nada hay en ellas con lo que no te hayas cruzado antes. La mayor\u00eda de los buenos escritores tienden en estos d\u00edas a trabajar sobre panoramas m\u00e1s peque\u00f1os. Entonces, al menos, tienes la confianza de que lo que est\u00e1s haciendo incluye alguna verdad en cuanto ficci\u00f3n. Eso es razonable. Al menos est\u00e1s contribuyendo al conocimiento en vez de aumentar el barro de la cultura. Desde luego, eso puede hacer m\u00e1s dif\u00edcil enfocar un tema amplio. En este momento el \u00fanico gran escritor que puede manejar cuarenta o cincuenta personajes y tres o cuatro d\u00e9cadas es Garc\u00eda M\u00e1rquez. Cien a\u00f1os de soledad es una obra asombrosa. Logra hacerlo, pero c\u00f3mo, no lo s\u00e9. En mi novela sobre Egipto, me llev\u00f3 diez p\u00e1ginas pasar m\u00e1s all\u00e1 de una curva del Nilo.<br \/>\nEs contraproducente pensar: voy a poner esto porque vender\u00e1 ejemplares. Por lo com\u00fan, eso no funciona. Hay una integridad en el bestsellerato: es el mejor libro que el autor es capaz de escribir en ese momento. &#8230;l o ella cree en el libro. Por eso es un bestseller. Stephen King era un escritor torpe y repetitivo cuando empez\u00f3, pero los lectores de bestsellers respondieron a su sinceridad. Eso estaba presente en cada p\u00e1gina mal escrita. La popularidad de la mala escritura es an\u00e1loga al disfrute de la comida chatarra.<br \/>\nDebo decir que King ha mejorado en estilo desde que empez\u00f3. Es de esperarse que sus lectores tambi\u00e9n, pero eso no es tan seguro.<br \/>\nUna estrategia del bestseller es seguir agregando ingredientes nuevos a la historia. \u00a1Pero cuidado! La trama es igual que una droga. Puede estimular a un novelista hacia hordas de energ\u00eda creativa, y por cierto mantendr\u00e1 a un lector sobre la p\u00e1gina, pero tarde o temprano, la trama presenta su factura, y exigencias graves caen sobre el escritor. El autor que est\u00e1 sobrecargado de trama a veces se ve obligado a entrar en la mente del personaje para mantener las cosas claras.<br \/>\nExactamente aqu\u00ed es donde todo se empantana. La confianza de un lector en lo que est\u00e1 leyendo se ver\u00e1 traicionada sutilmente o incluso dilapidada en caso de que un novelista elija entrar en la mente de un personaje pero falle en transmitir el don indispensable para que el lector pueda ahora saber m\u00e1s que antes sobre el personaje. Los mon\u00f3logos interiores por lo com\u00fan son rutina e insisten en contarnos lo que ya sabemos. Casi no existe una calidad garantizada de la mente.<br \/>\nPor supuesto, el da\u00f1o es limitado, porque las reflexiones internas de los personajes en la mayor\u00eda de los megabestsellers son m\u00e1s o menos lo que uno espera. Los lectores de megabestsellers desean poder leer y leer y leer: no desean reflexionar sobre ninguna revelaci\u00f3n realmente inesperada. La realidad puede estar all\u00e1 afuera, pero \u00e9se no es el motivo por el que estamos leyendo.<br \/>\nLa correcci\u00f3n o edici\u00f3n tiende a hacer que los bestsellers se lean como m\u00e1s semejantes entre s\u00ed. Por ejemplo, pocos bestsellers no sufren de una avalancha de adjetivos. Porque cuando un escritor no puede encontrar el matiz de una experiencia, por lo com\u00fan la recarga de adjetivos. Eso le dice al lector qu\u00e9 debe pensar. Esto acompa\u00f1a una tendencia en las editoriales de poner el \u00e9nfasis en el entretenimiento a toda costa. Por supuesto, un cansancio penetrante podr\u00eda invadirnos debido al ritmo al cual somos entretenidos.<br \/>\nMi generaci\u00f3n literaria estaba bajo el paraguas de Maxwell Perkins: cualquiera que se convirtiera en editor deseaba ser como \u00e9l. Los editores j\u00f3venes sent\u00edan fidelidad hacia sus escritores. Hab\u00eda casamientos espirituales, por as\u00ed decirlo. Sigue siendo verdad hasta cierto punto, pero las probabilidades contra el sostenimiento de semejante lealtad ahora son mucho m\u00e1s altas. El mundo editorial de hoy dicta que un editor tiene que aportar libros que hagan dinero. Este casi absoluto tiene que penetrar en los intersticios del pensamiento de un editor joven. (Y en sus intestinos.) Imagino que ser\u00eda dif\u00edcil para la mayor\u00eda de los editores j\u00f3venes no empezar a presionar un poquito a sus autores para que traten de ser m\u00e1s populares. Eso, desde luego, ejerce presi\u00f3n sobre el v\u00ednculo.<br \/>\nJusto ahora el dinero inteligente apostar\u00eda contra la novela seria. Las editoriales se est\u00e1n deprimiendo por el futuro de la ficci\u00f3n de buena calidad, y es obvio que los directores editoriales son los que m\u00e1s determinan ese futuro. Es probable que la supervivencia dependa de los editores j\u00f3venes. Cuando una novela seria de un desconocido se publica en estos d\u00edas, por lo com\u00fan es porque alg\u00fan editor joven se lo ha tomado a pecho. Por lo general, el director editorial le sigue la corriente. De hecho, \u00e9se es el costado caritativo del mundo editorial, y seguir\u00e1 mientras los directores editoriales mantengan alguna fe en sus editores j\u00f3venes, que, a su vez, logren apegarse a su coraje.<br \/>\nLos gerentes de librer\u00edas pueden preguntar: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 no escribes un libro corto?&#8221; No necesitan manifestar su motivo. Los dos sabemos. Los libros cortos son libros delgados, y as\u00ed ocupan menos espacio en las estanter\u00edas. Ergo, las estanter\u00edas pueden rendir m\u00e1s ingresos por metro. Pero \u00bfnovelas cortas? Por desgracia, fui influido a edad temprana por Thomas Mann, quien dec\u00eda que s\u00f3lo lo exhaustivo es realmente interesante. Conf\u00eda en Mann para hacer de uno un elitista encubierto.<br \/>\nPor Norman Mailer<br \/>\nFuente: ADN Cultura<br \/>\nM\u00e1s informaci\u00f3n: www.lanacion.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL AUTOR ESCRIBE SOBRE SU \u00b4TESTAMENTO LITERARIO\u00b4 EN LOS PR\u00d3XIMOS D\u00cdAS, SE DISTRIBUYE UN ARTE ESPECTRAL (EMEC\u00c9), EL TESTAMENTO LITERARIO DE UNO DE LOS MAYORES NARRADORES DEL SIGLO XX: EL ESTADOUNIDENSE NORMAN MAILER.<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112"}],"collection":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=112"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-liberatore\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}