Otro ejemplo de Actos de Habla.
Un regalito para alimentar el “alma” de parte de Gerardo Felchen
Después de una semana se reúne el grupo de Actos de Habla Anónimos.
El Psicólogo, David Reclamo, comienza a indagar a los pacientes que no habían acudido a la última sesión:
-Yo ya había comunicado que no venía -dijo Gonzalo Aviso-, tenía que redactar las necrológicas para el diario.
Mientras tanto Juan Justifico (Jota como le dicen en el grupo) aclaraba:
-Yo no podía porque vino mi hermano de Somalía, y no lo podía dejar solo.
-No voy a faltar más -dijo Juan Promesa-, lo que pasa es que el miércoles tenía que ir a buscar al nene a la escuela.
-¡A las diez de la noche!- dijo Mauro Condena.
-¿No puede ir a la nocturna? –exclamó Lucho Defensa.
-Sí, eso –adhirió titubeante Juan Promesa.
-Bueno muchachos, ya está, dejemos acá –propuso el psicólogo-. Me cansaron por hoy, yo los quiero ayudar pero ustedes no colaboran en nada, tienen personalidades muy marcadas.
-¡Aaaah! ¡Que bárbaro lo suyo! El señor no sabe cómo ayudarnos, y yo que pagué 50 mangos por ayuda profesional qué hago… hubiese gastado la plata en cerveza y hacía negocio –reacción típica de Bruno Ofensa.
David Reclamo tenía razón, no había manera de ayudarlos.
Después de la sesión, se fueron todos al bar de la esquina, dejando de lado al psicólogo, hablaron hasta las seis de la mañana. Lucho Defensa le confesó a Juan Justifico que mantenía una historia de amor con María Censura, a espaldas de su marido Mauro Condena.