{"id":353,"date":"2008-09-24T01:38:39","date_gmt":"2008-09-24T01:38:39","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/2008\/09\/24\/no-ficcion-o-periodismo-literario\/"},"modified":"2008-09-24T01:38:39","modified_gmt":"2008-09-24T01:38:39","slug":"no-ficcion-o-periodismo-literario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2008\/09\/24\/no-ficcion-o-periodismo-literario\/","title":{"rendered":"No Ficci\u00f3n&#8230;o Periodismo Literario"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" alt=\"libros.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/arrabal\/libros.jpg\" width=\"124\" \/><br \/>\nEste mi\u00e9rcoles vamos a ver en la teor\u00eda un nuevo g\u00e9nero period\u00edstico: <a href=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/arrabal\/2007\/10\/la_no_ficcion.php\">No Ficci\u00f3n o tambi\u00e9n llamado Periodismo Literario. <\/a><br \/>\nAqu\u00ed les dejo algunos textos para que vayan leyendo y haci\u00e9ndose una idea de que se trata este estilo de redacci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\n<strong>LA TRISTEZA DEL SABADO INGLES <\/strong><br \/>\n<em>Roberto Arlt- (de las \u201cAguafuertes Porte\u00f1as\u201d publicadas en el diario \u201cEl mundo\u201d entre 1928 y 1933)<\/em><br \/>\n\u00bfSer\u00e1 acaso, porque me paso vagabundeando toda la semana, que el s\u00e1bado y el domingo se me antojan los d\u00edas m\u00e1s aburridos de la vida? Creo que el domingo es aburrido de puro viejo y que el s\u00e1bado ingl\u00e9s es un d\u00eda triste, con la tristeza que caracteriza a la raza que le ha puesto su nombre.<br \/>\nEl s\u00e1bado ingl\u00e9s es un d\u00eda sin color y sin sabor; un d\u00eda que &#8220;no corta ni pincha&#8221; en la rutina de las gentes. Un d\u00eda h\u00edbrido, sin car\u00e1cter, sin gestos.<br \/>\nEs d\u00eda en que prosperan las reyertas conyugales y en el cual las borracheras son m\u00e1s l\u00fagubres que un &#8220;de profundis&#8221; en el crep\u00fasculo de un d\u00eda nublado. Un silencio de tumba pesa sobre la ciudad. En Inglaterra, o en pa\u00edses puritanos, se entiende. All\u00ed hace falta el sol, que es, sin duda alguna, la fuente natural de toda alegr\u00eda. Y como llueve o nieva, no hay adonde ir; ni a las carreras, siquiera. Entonces la gente se queda en sus casas, al lado del fuego, y ya cansada de leer Punch, hojea la Biblia.<br \/>\nPero para nosotros el s\u00e1bado ingl\u00e9s es un regalo modern\u00edsimo que no nos convence. Ya ten\u00edamos de sobra con los domingos. Sin plata, sin tener adonde ir y sin ganas de ir a ninguna parte, \u00bfpara qu\u00e9 quer\u00edamos el domingo? El domingo era una instituci\u00f3n sin la cual viv\u00eda muy c\u00f3modamente la humanidad.<br \/>\nTata Dios descans\u00f3 en d\u00eda domingo, porque estaba cansado de haber hecho esta cosa tan complicada que se llama mundo. Pero \u00bfqu\u00e9 han hecho, durante los seis d\u00edas, todos esos gandules que por ah\u00ed andan, para descansar el domingo? Adem\u00e1s, nadie ten\u00eda derecho a imponernos un d\u00eda m\u00e1s de holganza. \u00bfQui\u00e9n lo pidi\u00f3? \u00bfPara qu\u00e9 sirve?<br \/>\nLa humanidad ten\u00eda que aguantarse un d\u00eda por semana sin hacer nada. Y la humanidad se aburr\u00eda. Un d\u00eda de &#8220;flaca&#8221; era suficiente. Vienen los se\u00f1ores ingleses y, \u00a1qu\u00e9 bonita idea!, nos endilgan otro m\u00e1s, el s\u00e1bado.<br \/>\nPor m\u00e1s que trabaje, con un d\u00eda de descanso por semana es m\u00e1s que suficiente. Dos son insoportables, en cualquier ciudad del mundo. Soy, como ver\u00e1n ustedes, un enemigo declarado e irreconciliable del s\u00e1bado ingl\u00e9s.<br \/>\nCorbata que toda la semana permanece embaulada. Traje que ostensiblemente tiene la rigidez de las prendas bien guardadas. Botines que cruj\u00edan. Lentes con armadura de oro, para los d\u00edas s\u00e1bado y domingo. Y tal aspecto de satisfacci\u00f3n de s\u00ed mismo, que daban ganas de matarlo.<br \/>\nParec\u00eda un novio, uno de esos novios que compran una casa por mensualidades. Uno de esos novios que dan un beso a plazo fijo.<br \/>\nTan cuidadosamente lustrados ten\u00eda los botines que cuando sal\u00ed del coche no me olvid\u00e9 de pisarle un pie. Si no hay gente el hombre me asesina.<br \/>\nDespu\u00e9s de este papanatas, hay otro hombre del s\u00e1bado, el hombre triste, el hombre que cada vez que lo veo me apena profundamente.<br \/>\nLo he visto numerosas veces, y siempre me ha causado la misma y dolorosa impresi\u00f3n.<br \/>\nCaminaba yo un s\u00e1bado por una acera en la sombra, por la calle Alsina -la calle m\u00e1s l\u00fagubre de Buenos Aires- cuando por la vereda opuesta, por la vereda del sol, vi a un empleado, de espaldas encorvadas, que caminaba despacio, llevando de la mano una criatura de tres a\u00f1os.<br \/>\nLa criatura exhib\u00eda, inocentemente, uno de esos sombreritos con cintajos, que sin ser viejos son deplorables. Un vestidito rosa reci\u00e9n planchado. Unos zapatitos para los d\u00edas de fiesta. Caminaba despacio la nena, y m\u00e1s despacio a\u00fan, el padre. Y de pronto tuve la visi\u00f3n de la sala de una casa de inquilinato, y la madre de la criatura, urea mujer joven y arrugada- por las penurias, planchando los cintajos del sombrero de la nena.<br \/>\nEl hombre caminaba despacio. Triste. Aburrido. Yo vi en \u00e9l el producto de veinte a\u00f1os de garita con catorce horas de trabajo y un sueldo de hambre, veinte a\u00f1os de privaciones, de sacrificios est\u00fapidos y del sagrado terror de que lo echen a la calle. Vi en \u00e9l a Santana, el personaje de Roberto Mariani.<br \/>\nY en el centro, la tarde del s\u00e1bado es horrible. Es cuando el comercio se muestra en su desnudez espantosa. Las cortinas met\u00e1licas tienen rigideces agresivas.<br \/>\nLos s\u00f3tanos de las casas importadoras vomitan hedores de brea, de benzol y de art\u00edculos de ultramar. Las tiendas apestan a goma. Las ferreter\u00edas a pintura. El cielo parece, de tan azul, que est\u00e1 iluminando una factor\u00eda perdida en el \u00c1frica. Las tabernas para corredores de bolsa permanecen solitarias y l\u00fagubres. Alg\u00fan portero juega al mus con un lavapisos a la orilla de una mesa. Chicos que parecen haber nacido por generaci\u00f3n espont\u00e1nea de entre los musgos de las casas-bancas, aparecen a la puerta de &#8220;entrada para empleados&#8221; de los dep\u00f3sitos de dinero. Y se experimenta el terror, el espantoso terror de pensar que a estas mismas horas en varios pa\u00edses las gentes se ven obligadas a no hacer nada, aunque tengan ganas de trabajar o de morirse.<br \/>\nNo, sin vuelta de hoja; no hay d\u00eda m\u00e1s triste que el s\u00e1bado ingl\u00e9s ni que el empleado que en un s\u00e1bado de \u00e9stos est\u00e1 buscando a\u00fan, a las doce de la noche, en una empresa que tiene siete millones de capital, \u00a1un error de dos centavos en el balance de fin de mes!<br \/>\n<strong>\u201cCAPITULO 23: LA MATANZA\u201d <\/strong><br \/>\n<em>Rodolfo Walsh <\/em><br \/>\nHa llegado el momento. Lo se\u00f1ala un di\u00e1logo breve, impresionante.<br \/>\n\u2013 \u00bfQu\u00e9 nos van a hacer? \u2013pregunta uno.<br \/>\n\u2013 \u00a1Camine para adelante! \u2013le responden.<br \/>\n\u2013 \u00a1Nosotros somos inocentes! \u2013gritan varios.<br \/>\n\u2013No tengan miedo \u2013les contestan. No les vamos a hacer nada. \u00a1NO LES VAMOS A HACER NADA!<br \/>\nLos vigilantes los arrean hacia el basural como a un reba\u00f1o aterrorizado. La camioneta se detiene, alumbr\u00e1ndolos con los faros. Los prisioneros parecen flotar en un lago viv\u00edsimo de luz. Rodr\u00edguez Moreno baja, pistola en mano.<br \/>\nA partir de ese instante el relato se fragmenta, estalla en doce o trece n\u00f3dulos de p\u00e1nico.<br \/>\n\u2013Disparemos, Carranza \u2013dice Gavino\u2013. Yo creo que nos matan. Carranza sabe que es cierto. Pero una remot\u00edsima esperanza de estar equivocado lo mantiene caminando.<br \/>\n\u2013Qued\u00e9monos&#8230; -murmura-. Si disparamos, tiran seguro. Giunta camina a los tumbos, mirando hacia atr\u00e1s, un brazo a la altura de la frente para protegerse del destello que lo encandila.<br \/>\nLivraga se va abriendo hacia la izquierda, sigilosamente. Paso a paso. Viste de negro. De pronto, lo que parece un milagro: los reflectores dejan de molestarlo. Ha salido del campo luminoso. Est\u00e1 solo y casi invisible en la obscuridad. Diez metros m\u00e1s adelante se adivina una zanja. Si puede llegar&#8230; La tricota de Bri\u00f3n brilla, casi incandescente de blanca.<br \/>\nEn el carro de asalto Troxler est\u00e1 sentado con las manos apoyadas en las rodillas y el cuerpo echado hacia adelante.<br \/>\nMira de soslayo a los dos vigilantes que custodian la puerta m\u00e1s cercana. Va a saltar&#8230;<br \/>\nFrente a \u00e9l Benav\u00eddez tiene en vista la otra puerta.<br \/>\nCarlitos, azorado, s\u00f3lo atina a musitar:<br \/>\n\u2013Pero, c\u00f3mo&#8230; \u00bfAs\u00ed nos matan?<br \/>\nAbajo Vicente Rodr\u00edguez camina pesadamente por el terreno accidentado y desconocido. Livraga est\u00e1 a cinco metros de la zanja. Don Horacio, que fue el primero en bajar, tambi\u00e9n ha logrado abrirse un poco en la direcci\u00f3n opuesta.<br \/>\n\u2013 \u00a1Alto! \u2013ordena una voz.<br \/>\nAlgunos se paran. Otros avanzan todav\u00eda unos pasos. Los vigilantes, en cambio, empiezan a retroceder, tomando distancia, y llevan la mano al cerrojo de los m\u00e1useres.<br \/>\nLivraga no mira hacia atr\u00e1s, pero oye el golpe de la manivela.<br \/>\nYa no hay tiempo para llegar a la zanja. Va a tirarse al suelo.<br \/>\n\u2013 \u00a1De frente y codo con codo! \u2013grita Rodr\u00edguez Moreno. Carranza se da vuelta, con el rostro desencajado. Se pone de rodillas frente al pelot\u00f3n.<br \/>\n\u2013Por mis hijos&#8230; \u2013solloza. Por mis hi&#8230;<br \/>\nUn v\u00f3mito violento le corta la s\u00faplica.<br \/>\nEn el cami\u00f3n Troxler ha tendido la flecha de su cuerpo. Casi toca las rodillas con la mand\u00edbula.<br \/>\n\u2013 \u00a1Ahora! \u2013a\u00falla y salta hacia los dos vigilantes.<br \/>\nCon una mano aferra cada fusil. Y ahora son ellos los que temen, los que imploran:<br \/>\n\u2013 \u00a1Las armas no, se\u00f1or! \u00a1Las armas no!<br \/>\nBenav\u00eddez ya est\u00e1 de pie y toma de la mano a Lizaso.<br \/>\n\u2013 \u00a1Vamos, Carlitos!<br \/>\nTroxler les junta las cabezas a los vigilantes y tira uno a cada lado, como mu\u00f1ecos. Da un salto y se pierde en la noche. El an\u00f3nimo suboficial (\u00bfo es un fantasma?) tarda en reaccionar.<br \/>\nSe incorpora a medias. Desde la punta del coche un tercer vigilante lo est\u00e1 cubriendo con el fusil. Se oye el tiro. El suboficial hace \u00a1Aaaah!, y vuelve a sentarse, como estaba. Pero muerto.<br \/>\nBenav\u00eddez salta. Siente los dedos de Carlitos que se deslizan entre los suyos. Con desesperada impotencia comprende que el chico se le queda, sepultado bajo los tres cuerpos que se le echan encima.<br \/>\nAbajo, los polic\u00edas oyen el tiro a retaguardia y por una fracci\u00f3n de segundo titubean. Algunos se dan vuelta.<br \/>\nGiunta no espera m\u00e1s. \u00a1Corre!<br \/>\nGavino hace lo mismo.<br \/>\nEl reba\u00f1o empieza a desgranarse.<br \/>\n\u2013 \u00a1T\u00edrenles! \u2013vocifera Rodr\u00edguez Moreno.<br \/>\nLivraga se arroja de cabeza al suelo. M\u00e1s all\u00e1, Di Chiano tambi\u00e9n se zambulle.<br \/>\nLa descarga atruena la noche.<br \/>\nGiunta siente una bala junto al o\u00eddo. Detr\u00e1s oye un impacto, un gemido sordo y el golpe de un cuerpo que cae. Probablemente es Garibotti. Con prodigioso instinto, Giunta hace cuerpo a tierra y se queda inm\u00f3vil.<br \/>\nA Carranza, que sigue de rodillas, le apoyan el fusil en la nuca y disparan. M\u00e1s tarde le acribillan todo el cuerpo.<br \/>\nBri\u00f3n tiene pocas posibilidades de huir con esa tricota blanca que brilla en la noche. Ni siquiera sabemos si lo intenta.<br \/>\nVicente Rodr\u00edguez ha hecho cuerpo a tierra una vez. Ahora oye los vigilantes que se acercan corriendo. Trata de levantarse, pero no puede. Se ha cansado en los primeros treinta metros de fuga y no es f\u00e1cil mover el centenar de kilos que pesa. Cuando al fin se incorpora, es tarde. La segunda descarga lo voltea.<br \/>\nHoracio di Chiano dio dos vueltas sobre s\u00ed mismo y se qued\u00f3 inm\u00f3vil, como si estuviera muerto. Oye silbar sobre su cabeza los proyectiles destinados a Rodr\u00edguez. Uno pica muy cerca de su rostro y lo cubre de tierra. Otro le perfora el pantal\u00f3n sin herirlo.<br \/>\nGiunta permanece unos treinta segundos pegado al suelo, invisible. De pronto salta como una liebre, zigzagueando.<br \/>\nCuando presiente la descarga, vuelve a tirarse. Casi al mismo tiempo oye otra vez el alucinante zumbido de las balas. Pero ya est\u00e1 lejos. Ya est\u00e1 a salvo. Cuando repita su maniobra, ni siquiera lo ver\u00e1n.<br \/>\nD\u00edaz escapa. No sabemos c\u00f3mo, pero escapa. Gavino corre doscientos o trescientos metros antes de pararse. En ese momento oye otra serie de detonaciones y un alarido aterrador, que perfora la noche y parece prolongarse hasta el infinito.<br \/>\n\u2013Dios me perdone, Lizaso \u2013dir\u00e1 m\u00e1s tarde, llorando, a un hermano de Carlitos\u2013. Pero creo que era su hermano. Creo que \u00e9l vio todo y fue el \u00faltimo en morir.<br \/>\nSobre los cuerpos tendidos en el basural, a la luz de los faros donde hierve el humo acre de la p\u00f3lvora, flotan algunos gemidos. Un nuevo crepitar de balazos parece concluir con ellos. Pero de pronto Livraga, que sigue inm\u00f3vil e inadvertido en el lugar en que cay\u00f3, escucha la voz desgarradora de su amigo Rodr\u00edguez, que dice:<br \/>\n\u2013 \u00a1M\u00e1tenme! \u00a1No me dejen as\u00ed! \u00a1M\u00e1tenme!<br \/>\nY ahora s\u00ed, tienen piedad de \u00e9l y lo ultiman.<br \/>\n<strong><a href=\"http:\/\/weblogs.clarin.com\/cronicas\/archives\/2007\/05\/maradona_setentista.html\">MARADONA SETENTISTA<\/a><\/strong><br \/>\n<em>Por Juan Pablo Meneses <\/em>(serie MARADONA de su blog<a href=\"http:\/\/weblogs.clarin.com\/cronicas\/\"> \u201cCr\u00f3nicas Argentinas\u201d <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este mi\u00e9rcoles vamos a ver en la teor\u00eda un nuevo g\u00e9nero period\u00edstico: No Ficci\u00f3n o tambi\u00e9n llamado Periodismo Literario. 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