{"id":304,"date":"2007-10-17T11:01:29","date_gmt":"2007-10-17T11:01:29","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/2007\/10\/17\/la-no-ficcion-2\/"},"modified":"2007-10-17T11:01:29","modified_gmt":"2007-10-17T11:01:29","slug":"la-no-ficcion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2007\/10\/17\/la-no-ficcion-2\/","title":{"rendered":"La no ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Hab\u00edamos visto en la Unidad N\u00ba6, que las narrativas pod\u00edan ser artificiales o naturales:<br \/>\n<strong>Narrativa Natural:<\/strong> Los eventos son presentados por el narrador como \u201cverdaderos\u201d dentro del mundo referencial inmediato de los interlocutores. Son relatos apegados a la \u201cverdad\u201d. El objetivo es el contenido elegido en el marco del conocimiento pr\u00e1ctico del receptor.<br \/>\n<strong>Narrativa Artificial:<\/strong> Est\u00e1 atribuida a realidades posibles dentro de la ficci\u00f3n, no est\u00e1 apegada a la \u201cverdad\u201d de los hechos exteriores al texto mismo. En la narrativa artificial no se descarta la posibilidad de informaci\u00f3n, pero no es el prop\u00f3sito primordial. Estos textos dependen de la noci\u00f3n de \u201cverosimilitud\u201d; el lector de relatos artificiales juega a fingir cuando los lee, se acoge a que lo relatado es ficci\u00f3n y acepta el \u201cpacto de lectura\u201d con el texto.<\/p>\n<p>Habiendo recordado esta distinci\u00f3n, podr\u00edamos decir, muy burdamente, que encontramos bien diferenciado lo que se podr\u00eda llamar \u201clo literario\u201d de \u201clo period\u00edstico\u201d. La pregunta que surge entonces es \u00bfen qu\u00e9 tipo de narrativa estamos cuando en un relato \u201clo period\u00edstico\u201d y \u201clo literario\u201d se funden?<\/p>\n<p>Olvidemos por un momento esta diferencia tajante entre la narrativa natural y la narrativa artificial, que se podr\u00eda pensar que es abandonar la distinci\u00f3n entre lo real y la ficci\u00f3n\u2026 Claro que esto no es tan as\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Generalmente asociamos el t\u00e9rmino ficci\u00f3n a lo que no es real, o mejor a lo que es producto de la imaginaci\u00f3n. El uso que hacemos de la palabra ficci\u00f3n, no nos deja pensar, por ejemplo, que cuando contamos algo a alguien, algo que es real, lo estamos \u201cimaginando\u201d, al mismo tiempo, es decir nos hacemos \u201cuna imagen\u201d mental de lo que estamos diciendo. Poner en palabras la realidad, es imaginarla, es decir es realizar una operaci\u00f3n propia de lo ficcional\u2026 De esto se desprende que \u201ctoda dicci\u00f3n humana (todo acto de habla) es, siempre y en alguna medida y manera variables, tambi\u00e9n ficci\u00f3n\u2026\u201d<br \/>\nEntonces, si toda dicci\u00f3n tiene una cuota de ficci\u00f3n que le es inherente, lo que tendr\u00edamos que analizar son los grados en que esa ficci\u00f3n est\u00e1 presente en un relato.<\/p>\n<p><strong>Antecedentes<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando hacemos un recorrido hist\u00f3rico de la no ficci\u00f3n, nos detenemos en las pr\u00e1cticas period\u00edsticas que ponen en escena elementos procedentes de la literatura y el periodismo.<\/strong> Estas comenzaron a dar sus primeros pasos en medios gr\u00e1ficos de nuestro pa\u00eds y Am\u00e9rica Latina teniendo como punto en com\u00fan la experimentaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de nuevas formas de escritura. Tambi\u00e9n en algunos casos, los textos surg\u00edan desde un espacio period\u00edstico para luego convertirse o leerse como textos literarios y ser legitimados como literatura.<br \/>\nLos antecedentes directos de la narrativa de no-ficci\u00f3n y del nuevo periodismo son:<\/p>\n<p>&#8211; Las cr\u00f3nicas modernistas escritas por Jos\u00e9 Mart\u00ed, Rub\u00e9n Dar\u00edo, entre otros<br \/>\n&#8211; Las aguafuertes porte\u00f1as de Roberto Arlt.<\/p>\n<p>Estas innovaciones parecen ser antecedentes directos del fen\u00f3meno que se denomino Nuevo Periodismo cuya forma de escritura es la narrativa de no-ficci\u00f3n. Antecedentes que en su momento fueron rupturas con el orden establecido (ya sea literario o period\u00edstico) y que brindaron corrientes de aire fresco en la pr\u00e1ctica de la escritura. Tenemos que tener en cuenta que estos casos son productos de b\u00fasquedas de cambio por parte de periodistas\/escritores que se sent\u00edan agobiados por los c\u00e1nones tradicionales.<\/p>\n<p><strong>Autores como Rodolfo Walsh en la Argentina o Truman Capote, Norman Mailer o Tom Wolfe en Estados Unidos vislumbraron una necesidad y buscaron crear un espacio donde poder experimentar el lenguaje y el trabajo period\u00edstico.<\/strong> Fue surgiendo a medida que la necesidad se hac\u00eda presente en la mente de los escritores\/periodistas.<\/p>\n<p>De las formas expresivas que resultan de este cruce entre los elementos reales que responden a lo ocurrido, que tienen referentes y situaciones verdaderas y elementos ficcionales que son utilizados para la construcci\u00f3n del acontecimiento, nombrando personajes y sensaciones que provienen de la subjetividad de quien observa los hechos, es que surgen los siguientes procedimientos narrativos:<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n escena por escena; la inclusi\u00f3n del dialogo; el punto de vista en 3\u00aa. persona; incorporaci\u00f3n de detalles simb\u00f3licos del status de las personas; la forma diferente de presentar y organizar la entrevista; cambios en el concepto de autobiograf\u00eda y la estructura del reportaje tradicional; t\u00edtulos que abandonan la funci\u00f3n informativa al igual que el lenguaje que va dejando paso a las funciones expresiva, po\u00e9tica y f\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Observamos que la narrativa de no-ficci\u00f3n es un espacio donde se producen tensiones de elementos de distinta procedencia. Por un lado las referencias a la verdad de los sucesos siendo la situaci\u00f3n conocida por el lector, sabiendo como ocurrieron los hechos. Desde el otro lado los elementos ficcionales que permiten narrativizar el relato. Utilizar los elementos que la literatura produce en su universo. Personificaciones, descripciones, utilizaciones de met\u00e1foras y otros son los elementos que utiliza la no-ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Del encuentro de estos dos mundos (el literario y el period\u00edstico) no resulta una mezcla, un pastiche, un collage donde no se puedan descubrir claramente aspecto de uno u otro lugar, sino que surge una construcci\u00f3n nueva, un territorio para experimentar la narraci\u00f3n y el trabajo period\u00edstico.<\/p>\n<p>La verdad como tal reside en la tarea de recopilaci\u00f3n que ha realizado el investigador y el profesionalismo que ha puesto en esta tarea, testimonios directos, documentaci\u00f3n que prueba lo que se est\u00e1 diciendo all\u00ed, evidencias que desnudan en su totalidad el cuerpo del delito.<\/p>\n<p><strong>Casi siempre este g\u00e9nero es utilizado para desarrollar ampliamente lo que la informaci\u00f3n oficial ignora, no desarrolla, cubri\u00e9ndolos con mantos de silencio.<\/strong> El acontecimiento es igual siempre, no se modifica, lo que sucede es que depende desde donde se relata ese hecho espec\u00edfico, desde donde se enuncia y quien lo cuenta es lo que ficcionaliza. Los testimonios de los protagonistas tendr\u00e1n siempre una postura, elecci\u00f3n pol\u00edtica y un escenario social desde donde hablar y desde donde observar la realidad.<\/p>\n<p><strong>El g\u00e9nero trabaja con dos tareas interrelacionadas: la expansi\u00f3n del relato y la concentraci\u00f3n del detalle.<\/strong> Se focaliza de modo meton\u00edmico, en peque\u00f1os episodios de lo cotidiano. El relato testimonial trabaja enfocando muy de cerca fragmentos, personajes, narradores, momentos claves y provocando esa narrativizaci\u00f3n que establece el puente entre lo real y lo textual. La operaci\u00f3n de construcci\u00f3n esta determinando un modo de narrar particular en el que la subjetivizaci\u00f3n es un rasgo esencial. De ella proviene el efecto de ficcionalidad, es decir, el car\u00e1cter narrativo que le da su condici\u00f3n de relato.<br \/>\nLa construcci\u00f3n de la narrativa de no-ficci\u00f3n tiene, entonces, dos modos espec\u00edficos que la definen:<br \/>\n\u2022 <strong>La subjetivizaci\u00f3n de las figuras provenientes de lo real que pasan a constituirse en personajes y narradores<\/strong>. Esto es lo que venimos desarrollando mediante la enumeraci\u00f3n de los mecanismos y procedimientos narrativos.<br \/>\n\u2022 <strong>La interdependencia formal entre los textos de no-ficci\u00f3n y otras producciones del autor.<\/strong><\/p>\n<p>El relato de no-ficci\u00f3n se denomina mas correctamente relato testimonial, como forma de poner desde su nombre las caracter\u00edsticas diferenciadoras. Tambi\u00e9n la elecci\u00f3n del nombre y de la forma de trabajo es tomar una postura frente a la instituci\u00f3n literaria y period\u00edstica, se produce una toma de posici\u00f3n a partir de lo establecido, adhiriendo o rechazando esa instituci\u00f3n. Nuestro g\u00e9nero cuestiona constantemente las dos instituciones proponiendo una postura est\u00e9tica y pol\u00edtica diferente de la establecida.<\/p>\n<p>No es novedad tampoco la creciente ficcionalizaci\u00f3n de los noticieros y espacios period\u00edsticos. Una tendencia que responde a la imperante necesidad de ganar y sostener audiencias que aseguren \u2013a su vez- amplias plateas para la difusi\u00f3n publicitaria cuyos ingresos son los que sostienen la industria. Ya no tiene sentido contar fr\u00edamente por ejemplo una sequ\u00eda, la zona que afect\u00f3 y el impacto econ\u00f3mico que se produce como macro consecuencia, sino la historia de vida de una determinada familia que a causa de esa sequ\u00eda enfrenta padecimientos indeseados, complicaciones en su salud, en su trabajo, en sus posibilidades de educaci\u00f3n de sus hijos, etc\u00e9tera. El drama como factor asociado tambi\u00e9n al discurso period\u00edstico en su descripci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>Desde que Truman Capote escribiera su legendaria A sangre fr\u00eda, que romp\u00eda las fronteras entre la ficci\u00f3n y la realidad, entre el reportaje y la novela, un grupo de j\u00f3venes periodistas estadounidenses comenzaron a aplicar en sus trabajos recursos narrativos asimilados tradicionalmente a la literatura de ficci\u00f3n, con la finalidad de otorgarle a los textos period\u00edsticos una calidad estil\u00edstica y narrativa que estaban perdiendo, ante el predominio del modelo objetivo del periodismo norteamericano.<\/p>\n<p>El periodismo de investigaci\u00f3n y denuncia, heredero de los trabajos que ciertos periodistas cr\u00edticos, los muckrakers, realizaron a principios del siglo XX; la prensa underground, que atend\u00eda las necesidades de los marginados del sistema que la prensa convencional ignoraba, al igual que la novela de no-ficci\u00f3n, que llevaba la realidad al campo de la ficci\u00f3n, fueron las semillas de este nuevo movimiento que se gestaba desde el periodismo y para el periodismo. Una corriente que se fund\u00eda con la literatura pero que iba mucho m\u00e1s all\u00e1, hacia una actitud renovadora, creativa y comprometida.<\/p>\n<p><strong>Los periodistas se convirtieron en actores sociales que participaban de los mismos hechos que narraban<\/strong>, involucr\u00e1ndose en las profundidades de los mundos y los personajes que daban vida a sus textos. Era un periodismo arriesgado y comprometido que, gracias a su valor literario, gener\u00f3 numerosas obras que trascendieron como libros que hoy en d\u00eda a\u00fan tienen actualidad.<\/p>\n<p><strong>Operaci\u00f3n Masacre<\/strong><\/p>\n<p>A partir de mediados de la d\u00e9cada de los a\u00f1os cincuenta, y luego de la Revoluci\u00f3n Libertadora, comienzan a circular en la Argentina una serie de textos inscriptos en el denominado g\u00e9nero novela de no ficci\u00f3n o relato testimonial. En este sentido, suele pensarse que los narradores norteamericanos han sido los precursores, tal es el caso de Norman Mailer, Truman Capote o Tom Wolfe, sin embargo, a\u00f1os antes de que Capote publicara A sangre fr\u00eda (1965)3, Rodolfo Walsh ya hab\u00eda publicado en nuestro pa\u00eds su reconocida Operaci\u00f3n masacre (1957)4, instaurando de este modo una narrativa que pondr\u00eda definitivamente en crisis ciertas categor\u00edas tradicionales como realidad, ficci\u00f3n y verdad. El fen\u00f3meno del peronismo, su derrocamiento y posterior proscripci\u00f3n y resistencia fueron los ejes fundamentales.<\/p>\n<p>Vale decir que muchos autores nacionales han retomado la l\u00ednea inaugurada por Walsh, para dar cuenta de los hechos acontecidos en el contexto de las d\u00e9cadas del sesenta y del setenta en nuestro pa\u00eds, deteni\u00e9ndose especialmente en el per\u00edodo comprendido entre la muerte de Eva Duarte de Per\u00f3n hasta el Juicio a las Juntas, durante el gobierno democr\u00e1tico de Ra\u00fal Alfons\u00edn, inclusive. Tal es el caso de escritores y periodistas como Miguel Bonasso o Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez. Estos autores, como otros latinoamericanos, han retomado las preceptivas instauradas por Rodolfo Walsh hacia 1957 en la Argentina, a partir de la puesta en escritura del cruce discursivo entre historia y ficci\u00f3n, atendiendo a la reconstrucci\u00f3n de los hechos a trav\u00e9s del trabajo documental. Por otra parte, han continuado el camino de la indagaci\u00f3n en el nunca agotado problema del lenguaje: la constituci\u00f3n de una dimensi\u00f3n representativa respecto del mundo real y su capacidad productora de imaginarios sociales.<\/p>\n<p><strong>A sangre fr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 cuando Truman Capote escribi\u00f3 su reportaje novelado A sangre fr\u00eda. La obra, publicada de forma seriada en The New Yorker en 1965, fue iniciadora del g\u00e9nero de no-ficci\u00f3n, pues el autor, haciendo uso de su mirada period\u00edstica a la vez que de sus dotes literarias, llevar\u00eda a cabo la reconstrucci\u00f3n minuciosa de un caso real, aparecido entre las notas diarias de la secci\u00f3n polic\u00edaca del peri\u00f3dico, utilizando recursos de la ficci\u00f3n, para darlos a conocer como si se tratase de la trama de una novela.<\/p>\n<p>Subtitulado como Relato verdadero de un asesinato m\u00faltiple y de sus consecuencias, el reportaje, de tema m\u00e1s que nada period\u00edstico, se centra en el asesinato sin m\u00f3vil aparente de la familia Clutter, unos granjeros de Holcomb, Kansas, cometido en 1959 por Eugene Hickock y Perry Smith. El caso fue cuidadosamente cronicado por Capote, luego de una profunda investigaci\u00f3n de campo, un an\u00e1lisis detallado de los registros oficiales y largas entrevistas con los involucrados.<\/p>\n<p>Para tal fin, el autor se traslad\u00f3 a vivir una larga temporada a Kansas y no s\u00f3lo visit\u00f3 el lugar y recogi\u00f3 el material ambiental necesario, sino que adem\u00e1s sigui\u00f3 la vida en prisi\u00f3n de los asesinos hasta que fueron ejecutados, al cabo de cinco a\u00f1os. La obra fue, ante todo, ejemplo de un periodismo de investigaci\u00f3n profundo.<\/p>\n<p><strong>Los periodistas comenzaron a aplicar en su trabajo las t\u00e9cnicas y procedimientos de la ficci\u00f3n<\/strong>. El nuevo periodismo creci\u00f3 como una epidemia: fue adoptado por la mayor\u00eda de los peri\u00f3dicos underground que proliferaron en aquella \u00e9poca, por grandes escritores, por algunos periodistas y medios tradicionales que poco a poco se fueron abriendo a estas nuevas posibilidades.<\/p>\n<p><strong>Caracter\u00edsticas de la no ficci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El estilo de este nuevo periodismo se distingue principalmente por la importancia prioritaria que el periodista otorga a la forma que elige para transmitir la noticia. Tal corriente sorprend\u00eda al lector y lo involucraba en la recreaci\u00f3n del acontecimiento. Entre otras cosas, se consideraba al lector como un receptor activo, y no pasivo, de la historia. La \u00fanica regla es recuperar su atenci\u00f3n, contra el cansancio de leer en los diarios textos fragmentados y carentes de significado.<br \/>\nEl nuevo periodismo cre\u00f3, asimismo, una serie de procedimientos estil\u00edsticos relacionados con la l\u00ednea narrativa, los di\u00e1logos y los detalles ambientales, los cuales se resumen en lo siguiente:<br \/>\n<strong>a) Punto de vista en la tercera persona:<\/strong> el autor desaparece del texto para dejar hablar s\u00f3lo al protagonista, de tal forma que se presente al lector cada escena a trav\u00e9s de los ojos del personaje particular, para dar la sensaci\u00f3n de estar metido en su piel y experimentar lo mismo que \u00e9l.<br \/>\n<strong>b) Construcci\u00f3n escena-por-escena:<\/strong> Reconstruir el escenario y describir las acciones y personajes; contar la historia saltando de una escena a otra y recurrir lo menos posible a la mera narraci\u00f3n hist\u00f3rica.<br \/>\n<strong>c) Di\u00e1logo realista:<\/strong> Reproducir textualmente las palabras del personaje, con sus interjecciones, redundancias, entonaciones y modismos de lenguaje, con el fin de retratar mejor a los personajes.<br \/>\n<strong>d) Descripci\u00f3n significativa:<\/strong> Relaci\u00f3n de gestos cotidianos, h\u00e1bitos, modales, costumbres, estilos de mobiliario, de vestir, de decoraci\u00f3n, estilos de viajar, de comer, de llevar la casa, modos de comportamiento frente a ni\u00f1os, criados, superiores, inferiores, iguales, adem\u00e1s de las diversas apariencias, miradas, pases, estilos de andar y otros detalles simb\u00f3licos que puedan existir en el interior de una escena, simb\u00f3licos del estatus de vida de las personas.<br \/>\n<strong>e) Caracterizaci\u00f3n compuesta:<\/strong> Utilizar un personaje ficticio como prototipo de una serie de personajes reales. Esta t\u00e9cnica tiene la eventual desventaja de diluir a\u00fan m\u00e1s la l\u00ednea entre periodismo y ficci\u00f3n; sin embargo, es un recurso \u00fatil cuando el autor quiere preservar la verdadera identidad de las personas involucradas en el art\u00edculo o reportaje, sobre todo si \u00e9ste trata de asuntos delicados como ha sido el caso de textos acerca de la prostituci\u00f3n o la violencia.<br \/>\n<strong>f) Nuevo lenguaje period\u00edstico:<\/strong> El lenguaje period\u00edstico desiste de crear una apariencia de orden y seguridad para sumergirse en una percepci\u00f3n personal, emotiva y ca\u00f3tica del mundo.<br \/>\n<strong>g) Metaperiodismo:<\/strong> El nuevo periodismo habla con frecuencia de su propia elaboraci\u00f3n, con el fin de disipar las dudas acerca de la veracidad o credibilidad del art\u00edculo o reportaje, y con ello, tambi\u00e9n, sobre la honestidad del autor. Generalmente es un periodismo en primera persona, en que el autor explica c\u00f3mo tuvo acceso al material presentado y refleja la propia percepci\u00f3n de los sucesos. Esto tiene que ver con la reivindicaci\u00f3n de la subjetividad como v\u00eda para llegar a la verdad de las cosas, la cual parte de la premisa de que no hay realidad \u00fanica sino tantas realidades como testigos tenga; por lo tanto, es importante saber a trav\u00e9s de qui\u00e9n la percibimos y las circunstancias en las que el autor las vivi\u00f3.<br \/>\n<strong>h) Im\u00e1genes:<\/strong> El nuevo periodismo utiliza la fuerza de la imagen, el impacto visual, para crear un acercamiento emocional, casi instintivo, m\u00e1s que intelectual, a un mundo cada vez m\u00e1s complejo. Las exclamaciones, las repeticiones interminables de palabras, el uso de t\u00e9rminos sin significado literal dentro de un contexto, los dibujos y caricaturas propios o ajenos, apelan constantemente al mundo sensorial del lector.<\/p>\n<p>La mon\u00f3tona realidad cotidiana es vista con los ojos nuevos de un observador sin prejuicios que va descubriendo aspectos muchas veces absurdos, a veces incluso terror\u00edficos y, por supuesto, insospechados para un observador tradicional anclado en una perspectiva tan falsa como arcaica. Este periodismo no pretende ser objetivo (\u00bfqu\u00e9 periodismo lo puede ser?): lleva en s\u00ed mismo el sello de su compromiso y su subjetividad y, sobre todo, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que los medios tradicionales informan.<\/p>\n<p><strong>El nuevo periodismo buscaba traspasar los l\u00edmites convencionales del periodismo<\/strong>. Por primera vez, se pretend\u00eda mostrar en la prensa algo que hasta entonces s\u00f3lo se encontraba en las novelas o cuentos: la vida \u00edntima o emocional de los personajes. Era un periodismo que se pod\u00eda leer igual que una novela; un art\u00edculo se pod\u00eda transformar en cuento f\u00e1cilmente, o un reportaje tener una dimensi\u00f3n est\u00e9tica y novelada. Se pod\u00eda recurrir a cualquier artificio literario. Pero, sobre todo, era un periodismo involucrado, inteligente, emotivo y personal. El nuevo periodismo se convirti\u00f3, tambi\u00e9n, en una actitud, una postura ante la labor del informador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Adaptaci\u00f3n del texto: &#8220;El relato de los hechos&#8221; de Ana Mar\u00eda Amar S\u00e1nchez.<\/strong> Dicha tarea fue realizada por los ayudantes alumnos de Redacci\u00f3n I de las comisiones 1 y 2 de la Profesroa Male Sanchez: Blanco, Fabiana, Dellepiane, Juan Ignacio, Frey, Marcelo y Torno, Mat\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00edamos visto en la Unidad N\u00ba6, que las narrativas pod\u00edan ser artificiales o naturales: Narrativa Natural: Los eventos son presentados por el narrador como \u201cverdaderos\u201d dentro del mundo referencial inmediato de los interlocutores. Son relatos apegados a la \u201cverdad\u201d. El objetivo es el contenido elegido en el marco del conocimiento pr\u00e1ctico del receptor. 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