{"id":293,"date":"2006-11-14T10:35:43","date_gmt":"2006-11-14T10:35:43","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/2006\/11\/14\/el-misterio-del-paisano-que-enlazo-el-tren-2\/"},"modified":"2006-11-14T10:35:43","modified_gmt":"2006-11-14T10:35:43","slug":"el-misterio-del-paisano-que-enlazo-el-tren-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2006\/11\/14\/el-misterio-del-paisano-que-enlazo-el-tren-2\/","title":{"rendered":"El misterio del paisano que enlaz\u00f3 el tren"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" alt=\"jinete.jpg\" src=\"http:\/\/www.dialogica.com.ar\/unr\/redaccion1\/vicky\/jinete.jpg\" width=\"115\" \/><br \/>\n<strong>Por Florencia Sturla<\/strong><br \/>\nEra una c\u00e1lida tarde de octubre, el sol golpeaba con toda su fuerza sobre los ventanales del sal\u00f3n. Ni una brisa en la calle. Las calles vac\u00edas, todos, siguiendo la costumbre del pueblo, dorm\u00edan placidamente su siesta diaria, mientras las primeras chicharras entonaban su canto tan particular. S\u00f3lo Jos\u00e9 y Clara se encontraban trabajando, haciendo los \u00faltimos retoques para la exposici\u00f3n que esa noche inauguraba. Faltaba poco: colgar algunos cuadros, reacomodar los spots y limpiar el piso de baldosas blancas. Ambos estaban totalmente compenetrados en su tarea cuando imprevistamente, una de las obras cay\u00f3 al suelo con un estallido de vidrios parti\u00e9ndose que seguramente despert\u00f3 a m\u00e1s de un vecino.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nRefunfu\u00f1ando por su torpeza al colocar el clavo, Jos\u00e9 se acerc\u00f3 al dibujo que representaba una gran locomotora que largaba bocanadas de humo, al frente un jinete intentando enlazarla pero algo faltaba, no era la misma que esa ma\u00f1ana hab\u00eda colgado. Absorto, llam\u00f3 a Clara:<br \/>\n-\u00a1Mir\u00e1! Por favor Clara, ven\u00ed a ver esto! No se si estoy loco o qu\u00e9 pero me parece que hay algo raro en este dibujo.<br \/>\nCon cara de pocos amigos, se asom\u00f3.<br \/>\n-\u00bfPero qu\u00e9 pasa? \u00bfQu\u00e9 hiciste ahora negro? Yo no me voy a hacer responsable te voy avisando, esto fue tu culpa.<br \/>\n-S\u00ed, lo que digas pero mir\u00e1 con atenci\u00f3n, \u00bfno te parece que falta algo ac\u00e1? \u00bfno ves algo raro? Me parece que antes hab\u00eda una figura de un hombre en el fondo a la izquierda y ahora no est\u00e1.<br \/>\n-Ac\u00e1 el \u00fanico raro sos vos. Me parece que el sol te est\u00e1 afectando la cabeza, tomate un vaso de agua fr\u00eda y sigamos trabajando que faltan pocas horas y no vamos a llegar. Vas a tener que cambiarle el vidrio, llam\u00e1 a Luis que te traiga uno con las medidas.<br \/>\nTratando de sacarse la idea de la cabeza, y tras llamar pidiendo por el cristal, Jos\u00e9 se propuso seguir con su labor pero justo cuando tomaba la escoba, choc\u00f3 con un hombre de mediana edad, rasgos criollos y mirada penetrante. Extra\u00f1amente le resultaba familiar. Se disculp\u00f3 por su falta de cuidado pero el hombre ignor\u00f3 sus palabras y se dirigi\u00f3 hacia uno de los dibujos de la punta. Con much\u00edsimo cuidado lo descolg\u00f3 y lo coloc\u00f3 en el suelo, as\u00ed sigui\u00f3 con el resto bajo la mirada sorprendida de Jos\u00e9.<br \/>\n-Se\u00f1or&#8230; ehhh disculpe, pero estos cuadros son propiedad privada, no deber\u00eda tocarlos.<br \/>\n&#8211; C\u00e1llese y escuche, est\u00e1n mal ordenados.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo dice?<br \/>\n&#8211; \u00bfEs sordo? Est\u00e1n mal ordenados dije.<br \/>\n&#8211; Si, entend\u00ed\u2026 pero\u2026<br \/>\nEl misterioso se\u00f1or comenz\u00f3 a reacomodar las obras, mientras que el empleado no entend\u00eda nada de lo que suced\u00eda. Cuando termin\u00f3, se sacudi\u00f3 el polvillo de las manos y con un adem\u00e1n se despidi\u00f3 y sali\u00f3 tan silenciosa y repentinamente como hab\u00eda entrado.<br \/>\nUn par de horas m\u00e1s tarde, las puertas del sal\u00f3n abrieron al p\u00fablico y de forma lenta pero constante fueron llegando m\u00e1s y m\u00e1s personas. Muchas de ellas eran viejos amigos del fallecido dibujante, tambi\u00e9n estaban sus hijos y la viuda.<br \/>\nJos\u00e9, que se hab\u00eda ido a cambiar, lleg\u00f3 justo cuando empezaba el acto inaugural. Despu\u00e9s de las palabras de bienvenida, los visitantes fueron invitados a ver las obras. A paso lento, Jos\u00e9 fue avanzando por las obras pero se detuvo en la del tren y el jinete.<br \/>\nMisteriosamente ah\u00ed estaba de nuevo la figura que faltaba, un hombre de poca estatura y rasgos criollos, de unos 40 a\u00f1os, el hombre que esa misma tarde hab\u00eda estado en ese sal\u00f3n. Justo en ese momento, se le acerc\u00f3 una mujer que a pesar de sus a\u00f1os se ve\u00eda que hab\u00eda sido de una belleza \u00fanica, era la viuda del dibujante.<br \/>\n&#8211; Me han dicho que fue usted quien orden\u00f3 los cuadros, \u00bfc\u00f3mo supo que ese era el orden en que mi marido los presentaba? \u00bfLo conoci\u00f3? Seguramente no, es muy joven usted, es aquel, en el dibujo a la izquierda, le gustaba aparecer en sus obras. Era algo bajo pero no le daba importancia. Siempre con esa mirada profunda\u2026 \u00bfEst\u00e1 bien? Lo veo algo p\u00e1lido.<br \/>\n<strong>Im\u00e1genes de otros tiempos<br \/>\nInauguraci\u00f3n de la muestra \u201cMi ni\u00f1ez en Ca\u00f1ada\u201d del artista Pablo Pereyra<\/strong><br \/>\nViejas estaciones de trenes, esquinas abandonadas de bates que hicieron historia, inocentes juegos de ni\u00f1os alejados de la violencia actual y campamentos gitanos que asustaban a los m\u00e1s chicos son solo algunas de las postales ca\u00f1arenses de principio del siglo pasado ilustradas en magn\u00edficos trabajos de Pablo Pereyra, \u201cEl Indio\u201d para sus amigos.<br \/>\nEstos trabajos forman parte de la exposici\u00f3n \u201cMi ni\u00f1ez en Ca\u00f1ada\u201d que se inauguro ayer en los Altos de Promoci\u00f3n Comunitaria Municipal de la ciudad de Ca\u00f1ada de G\u00f3mez, a 10 a\u00f1os del fallecimiento de su autor y en adhesi\u00f3n al 25\u00ba Aniversario del Museo Hist\u00f3rico Municipal.<br \/>\nLa muestra, que es en realidad una reedici\u00f3n de la serie \u201cLas Im\u00e1genes de mi tiempo\u201d organizada en 1991, est\u00e1 compuesta por 30 dibujos elaborados con plum\u00edn, tinta china y much\u00edsima paciencia. Representa un recorrido por las costumbres, los tipos populares  y el ambiente de Ca\u00f1ada de G\u00f3mez cuando era tan solo una villa, all\u00e1 por los a\u00f1os \u201930.<br \/>\nPablo A. Pereyra naci\u00f3 en esta localidad santafesina el 15 de enero de 1911. Tras cursar sus estudios primarios, se traslad\u00f3 en busca de nuevas oportunidades a Capital. En los a\u00f1os que siguieron sus dibujos ilustraron numerosas publicidades y tapas de libros, entre ellas las de la colecci\u00f3n \u201cRobin Hood\u201d. Tambi\u00e9n fue director art\u00edstico de las revistas \u201cHora Cero\u201d y \u201cFrontera\u201d. Adem\u00e1s de arte, otra de sus pasiones era el rugby, lo cual esta volcado en muchos de sus trabajos. Finalmente, en 1996 falleci\u00f3 en Buenos Aires.<br \/>\nTras su muerte, sus hijos y sobrinos decidieron organizar una muestra en recordatorio del \u201cIndio\u201d, proyecto que reci\u00e9n comenz\u00f3 a tomar forma en el 2005 con el apoyo de la Municipalidad. As\u00ed, se lanzaron a la recolecci\u00f3n de estos dibujos llenos de recuerdos provincianos y an\u00e9cdotas personales.<br \/>\nMuchas de esas historias fueron narradas en el discurso inaugural a cargo del historiador local Gerardo \u00c1lvarez, intimo amigo de Pereyra y tambi\u00e9n uno de los impulsores de la muestra. La intendenta, Stella Cl\u00e9rici tom\u00f3 la palabra a continuaci\u00f3n, donde felicit\u00f3 a la familia y habl\u00f3 de su proyecto para organizar m\u00e1s exposiciones similares, rescatando el arte ca\u00f1adense.<br \/>\nPara muchos, m\u00e1s all\u00e1 de la presentaci\u00f3n de los trabajos, esta fue una fiesta de reencuentro con familiares y viejos amigos, rememorando otros tiempos entre risas y llantos.<br \/>\n<strong>Trabajo Pr\u00e1ctico: &#8220;Narrativas artificiales y naturales&#8221;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Florencia Sturla Era una c\u00e1lida tarde de octubre, el sol golpeaba con toda su fuerza sobre los ventanales del sal\u00f3n. Ni una brisa en la calle. Las calles vac\u00edas, todos, siguiendo la costumbre del pueblo, dorm\u00edan placidamente su siesta diaria, mientras las primeras chicharras entonaban su canto tan particular. 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