{"id":2485,"date":"2017-06-26T16:46:01","date_gmt":"2017-06-26T16:46:01","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/?p=2485"},"modified":"2017-06-26T16:46:01","modified_gmt":"2017-06-26T16:46:01","slug":"viejo-con-arbol-roberto-fontanarrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2017\/06\/26\/viejo-con-arbol-roberto-fontanarrosa\/","title":{"rendered":"Viejo con \u00e1rbol (Roberto Fontanarrosa)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-arrabal\/files\/2017\/06\/humor-da-aire_CLAIMA20130427_0009_14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2486\" src=\"http:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-arrabal\/files\/2017\/06\/humor-da-aire_CLAIMA20130427_0009_14.jpg\" alt=\"\" width=\"379\" height=\"300\" \/><\/a>A un costado de la cancha hab\u00eda yuyales y, m\u00e1s all\u00e1, el terrapl\u00e9n del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un \u00e1rbol bastante miserable. Despu\u00e9s las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ah\u00ed, debajo de ese \u00e1rbol, sol\u00eda ubicarse el viejo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda aparecido unos cuantos partidos atr\u00e1s, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo ra\u00edda, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio port\u00e1til en la mano. Jubilado seguramente, no tendr\u00eda nada que hacer los s\u00e1bados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que ser\u00eda casualidad, pero al tercer s\u00e1bado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien pod\u00eda ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ah\u00ed, debajo del \u00e1rbol, sigui\u00e9ndolos a ellos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Era el \u00fanico hincha leg\u00edtimo que ten\u00edan, al margen de algunos pibes chiquitos; el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corr\u00edan a meterse entre los ca\u00f1averales apenas bajaban de los autos.<\/p>\n<p>&#8211;Ojo con la v\u00eda, alertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.<\/p>\n<p>&#8211;No pasan trenes, casi, tranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfNo vino la hinchada?, ya preguntaban todos al llegar nom\u00e1s, buscando al viejo-. \u00bfNo vino la barra brava?<\/p>\n<p>Y se re\u00edan. Pero el viejo no faltaba desde hac\u00eda varios s\u00e1bados, firme debajo del \u00e1rbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio min\u00fascula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conoc\u00eda, no era amigo de ninguno de los muchachos.<\/p>\n<p>&#8211;La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para ac\u00e1, brome\u00f3 alguno.<\/p>\n<p>&#8211;Por ah\u00ed es amigo del refer\u00ed, dijo otro. Pero sab\u00edan que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo hab\u00edan visto aplaudir un par de partidos atr\u00e1s, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, debajo del \u00e1rbol, fue a tirarse el Soda cuando decidi\u00f3 dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba m\u00e1s por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ah\u00ed, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entr\u00f3 a la cancha &#8211;casi a desgano, aprovechando para desperezarse&#8211; cuando levant\u00f3 el brazo pidi\u00e9ndole permiso al refer\u00ed, el Soda se derrumb\u00f3 a la sombra del arbolito y qued\u00f3 bastante cerca, como nunca lo hab\u00eda estado: el viejo no hab\u00eda cruzado jam\u00e1s una palabra con nadie del equipo.<\/p>\n<p>El Soda pudo apreciar entonces que tendr\u00eda unos setenta a\u00f1os, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sosten\u00eda un cigarrillo con pl\u00e1cida distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfEst\u00e1 escuchando a Central C\u00f3rdoba, maestro? &#8211;medio le grit\u00f3 el Soda cuando recuper\u00f3 el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo gir\u00f3 para mirarlo. Neg\u00f3 con la cabeza y se quit\u00f3 el auricular de la oreja.<\/p>\n<p>&#8211;No sonri\u00f3. Y pareci\u00f3 que la cosa quedaba ah\u00ed. El viejo volvi\u00f3 a mirar el partido, que estaba \u00e1spero y empatado. M\u00fasica dijo despu\u00e9s, mir\u00e1ndolo de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211;Alg\u00fan tanguito?, prob\u00f3 el Soda.<\/p>\n<p>&#8211;Un concierto. Hay un buen programa de m\u00fasica cl\u00e1sica a esta hora.<\/p>\n<p>El Soda frunci\u00f3 el entrecejo. Ya ten\u00eda una buena an\u00e9cdota para contarles a los muchachos y la cosa ven\u00eda lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levant\u00f3 resoplando, se baj\u00f3 las medias y camin\u00f3 despacio hasta pararse al lado del viejo.<\/p>\n<p>&#8211;Pero le gusta el f\u00fatbol &#8211;le dijo&#8211;. Por lo que veo.<\/p>\n<p>El viejo aprob\u00f3 en\u00e9rgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y ven\u00eda por el aire, rabiosa.<\/p>\n<p>&#8211;Lo he jugado. Y, adem\u00e1s, est\u00e1 muy emparentado con el arte &#8211;dictamin\u00f3 despu\u00e9s&#8211;. Muy emparentado.<\/p>\n<p>El Soda lo mir\u00f3, curioso. Sab\u00eda que seguir\u00eda hablando, y esper\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211;Mire usted nuestro arquero &#8211;efectivamente el viejo se\u00f1al\u00f3 a De Le\u00f3n, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra&#8211;. La continuidad de la nariz con la frente. La expansi\u00f3n pectoral. La curvatura de los muslos. La tensi\u00f3n en los dorsales &#8211;se qued\u00f3 un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que \u00e9l le mostraba&#8211;. Bueno&#8230; Eso, eso es la escultura&#8230;<\/p>\n<p>El Soda adelant\u00f3 la mand\u00edbula y oscil\u00f3 levemente la cabeza, aprobando dubitativo.<\/p>\n<p>&#8211;Vea usted &#8211;el viejo se\u00f1al\u00f3 ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un c\u00f3rner&#8211; el relumbr\u00f3n intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume tambi\u00e9n ese azul por la transpiraci\u00f3n, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas \u00e1giles ocres, pardas y sepias y siena de los muslos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y apr\u00e9cielo as\u00ed&#8230; Bueno&#8230; Eso, eso es la pintura.<\/p>\n<p>A\u00fan estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreci\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211;Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al un\u00edsono, el giro en el aire, la voltereta el\u00e1stica, el braceo amplio en busca del equilibrio&#8230; Bueno&#8230; Eso, eso es la danza&#8230;<\/p>\n<p>El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero s\u00f3lo ve\u00eda que los rivales se ven\u00edan con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del \u00e1rea defendida por De Le\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211;Y escuche usted, escuche usted&#8230; &#8211;lo acicate\u00f3 el viejo, curvando con una mano el pabell\u00f3n de la misma oreja donde hab\u00eda tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor v\u00e1lido&#8211;&#8230; la percusi\u00f3n grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el c\u00e9sped, el fuelle quedo de la respiraci\u00f3n agitada, el coro desparejo de los gritos, las \u00f3rdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del refer\u00ed&#8230; Bueno&#8230; Eso, eso es la m\u00fasica&#8230;<\/p>\n<p>El Soda aprob\u00f3 con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando \u00e9l les contara aquella charla ins\u00f3lita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de \u00e1nimo, porque la derrota se cern\u00eda sobre ellos como un ave oscura e implacable.<\/p>\n<p>&#8211;Y vea usted a ese delantero&#8230; &#8211;se\u00f1al\u00f3 ahora el viejo, casi meti\u00e9ndose en la cancha, algo m\u00e1s alterado&#8211;&#8230; ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tar\u00e1ntula, mes\u00e1ndose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histri\u00f3nicamente justicia&#8230; Bueno&#8230; Eso, eso es el teatro.<\/p>\n<p>El Soda se tom\u00f3 la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfQu\u00e9 cobr\u00f3? &#8211;balbuce\u00f3 indignado.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfCobr\u00f3 penal? &#8211;abri\u00f3 los ojos el viejo, incr\u00e9dulo. Dio un paso al frente, meti\u00e9ndose apenas en la cancha&#8211;. \u00bfQu\u00e9 cobr\u00e1s? &#8211;grit\u00f3 despu\u00e9s, desaforado&#8211;. \u00bfQu\u00e9 cobr\u00e1s, refer\u00ed y la reput\u00edsima madre que te pari\u00f3?<\/p>\n<p>El Soda lo mir\u00f3 at\u00f3nito. Ante el grito del viejo parec\u00eda haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba l\u00edvido mirando al \u00e1rea, pero enseguida se volvi\u00f3 hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>&#8211;&#8230;\u00bfY eso? &#8211;se atrevi\u00f3 a preguntarle el Soda, se\u00f1al\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>&#8211;Y eso&#8230; &#8211;vacil\u00f3 el viejo, toc\u00e1ndose levemente la gorra&#8211;&#8230;Eso es el f\u00fatbol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recreaci\u00f3n en video del texto de Roberto Fontanarrosa <a href=\"https:\/\/youtu.be\/hjfMEFMTaTY\">&#8220;Viejo con \u00e1rbol&#8221;<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un costado de la cancha hab\u00eda yuyales y, m\u00e1s all\u00e1, el terrapl\u00e9n del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un \u00e1rbol bastante miserable. Despu\u00e9s las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ah\u00ed, debajo de ese \u00e1rbol, sol\u00eda ubicarse el viejo. 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