{"id":1249,"date":"2013-10-01T09:23:07","date_gmt":"2013-10-01T09:23:07","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/?p=1249"},"modified":"2013-10-01T09:23:07","modified_gmt":"2013-10-01T09:23:07","slug":"narrativa-de-no-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2013\/10\/01\/narrativa-de-no-ficcion\/","title":{"rendered":"Narrativa de no ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-arrabal\/files\/2013\/10\/leyendo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1250\" src=\"http:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-arrabal\/files\/2013\/10\/leyendo.jpg\" alt=\"leyendo\" width=\"296\" height=\"184\" \/><\/a>Por Franco Motta<\/strong><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 60 Estados Unidos vio nacer en su seno una nueva manera de hacer periodismo en la que realidad y ficci\u00f3n se transforman fusion\u00e1ndose en un armonioso discurso. La novedosa t\u00e9cnica period\u00edstica propon\u00eda atravesar el car\u00e1cter de objetividad que reg\u00eda el modelo de prensa tradicional, dejando de lado la neutralidad de los mensajes y haciendo caso omiso a la concepci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n como meros transmisores de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>A esta nueva tendencia se la llam\u00f3 Nuevo Periodismo, y fue esta misma la que encuadr\u00f3 y permiti\u00f3 el surgimiento de un nuevo g\u00e9nero literario denominado \u201cno ficcional\u201d. El g\u00e9nero no ficcional pretend\u00eda no solo volver a los viejos pilares del periodismo tales como la investigaci\u00f3n, la denuncia, el compromiso \u00e9tico y la diversidad de voces, sino que adem\u00e1s encontr\u00f3 nuevos temas para abarcar, sucesos que parec\u00edan haber sido extra\u00eddos de la misma literatura. As\u00ed, el g\u00e9nero de no ficci\u00f3n utiliz\u00f3 recursos literarios para narrar sucesos reales, pero siempre manteniendo como base investigaciones period\u00edsticas serias y elaboradas.<\/p>\n<p>La novela<a href=\"http:\/\/perio.unlp.edu.ar\/catedras\/system\/files\/a_sangre_fria-truman_capote_0.pdf\"> \u201cA sangra fr\u00eda\u201d<\/a> publicada en 1965 por Truman Capote, es la que dio origen al g\u00e9nero de no ficci\u00f3n en Estados Unidos. En este libro, Capote hace uso de sus dotes tanto de escritor como de periodista para narrar, en una din\u00e1mica y atrapante historia, el salvaje asesinato que los cuatro integrantes de la familia Clutter sufrieron en su casa de Holcomb, un pueblo de Kansas, en 1959 a mano de dos convictos que se encontraban el libertad condicional. Este escritor, tras a\u00f1os de laboriosa investigaci\u00f3n y una minuciosa recolecci\u00f3n de datos (acompa\u00f1\u00f3 a la polic\u00eda en sus pesquisas, realiz\u00f3 entrevistas con los dos acusados de perpetrar el crimen, analiz\u00f3 los registros oficiales, etc.) logr\u00f3 reunir la suficiente informaci\u00f3n a la que dio forma y volumen en un escrito que combina literatura y periodismo en perfectas dosis. As\u00ed, mediante el libro \u201cA sangre fr\u00eda\u201d logr\u00f3 hacer llegar al p\u00fablico la narraci\u00f3n literaria de un hecho real que sin su intermediaci\u00f3n habr\u00eda alcanzado difusi\u00f3n en forma parcial y fragmentada. Fue el mismo Capote quien reneg\u00f3 de calificar su obra como period\u00edstica y no vacil\u00f3 en afirmar que hab\u00eda creado un nuevo g\u00e9nero literario: el genero no ficcional.<\/p>\n<p>Sin embargo, en argentina, alguien se le hab\u00eda adelantado a Capote por ocho a\u00f1os. Ese alguien fue Rodolfo Walsh, quien con su libro <a href=\"http:\/\/www.elortiba.org\/masacre.html\">\u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d<\/a> publicado en 1957 daba el puntapi\u00e9 inicial en el genero no ficcional.<\/p>\n<p>El 9 de junio de 1956 los generales Tanco y Valle se sublevaron contra el gobierno de facto que en septiembre del a\u00f1o anterior hab\u00eda destituido al general Juan Domingo Per\u00f3n. El levantamiento fue detenido y arrancado de ra\u00edz de una manera tan r\u00e1pida y efectiva como brutal. Los fusilamientos fueron la herramienta predilecta para detener la contrarrevoluci\u00f3n, fusilamientos ilegales que cobran inmediatamente el tinte de asesinatos. Entre los diversos fusilamientos hay uno cuyas particularidades logran diferenciarlo del resto; este tuvo lugar en los basurales de Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez, y present\u00f3 como protagonistas y v\u00edctimas a un grupo de civiles (unos pocos vagamente relacionados con el levantamiento y otros con total desconocimiento del mismo) que luego de haber sido detenidos antes de que se dictara la ley marcial fueron masacrados. Sin embargo, las caracter\u00edsticas precarias del fusilamiento permitieron que varias personas sobrevivan e incluso escapen ilesas al mismo.<\/p>\n<p>A fines de ese a\u00f1o, en un caf\u00e9, llega a los o\u00eddos de Rodolfo Walsh la frase \u201chay un fusilado que vive\u201d. No es ninguna casualidad que esta informaci\u00f3n arribe precisamente a este periodista, la publicaci\u00f3n de sus cuentos policiales y diversas notas ten\u00edan una buena acogida popular, y eran estos mismos escritos los que comenzaban a presentar en Walsh ciertos rasgos cr\u00edticos y, sobre todo, de humanidad.<\/p>\n<p>Respecto a esto, en un escrito, que es presentado en una de las ediciones por las que atraves\u00f3 \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, Osvaldo Bayer plantea que la musa de Walsh fue su conciencia. Quiz\u00e1s no resulta probable aseverar dicha afirmaci\u00f3n, pero si es ineludible la evidencia escrita de que su conciencia lo atraves\u00f3 constantemente desde aquel d\u00eda en que decidi\u00f3 desnudar a la sociedad argentina, y esto se denota en cada palabra que leg\u00f3. Walsh fue un hombre que se indignaba ante las injusticias, que se avergonzaba y se sent\u00eda insultado por la corrupci\u00f3n impune, y, lo m\u00e1s importante, fue un hombre que se anim\u00f3 a denunciarlas.<\/p>\n<p>As\u00ed, a partir del primer encuentro con el sobreviviente fusilado Juan Carlos Livraga, es que Rodolfo Walsh (en compa\u00f1\u00eda de Enriqueta Mu\u00f1iz) se lanza a la investigaci\u00f3n del fusilamiento que ocurri\u00f3 en los basurales de Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez y los acontecimientos que rodearon esta masacre. Los resultados de su trabajo vieron la luz en el semanario \u201cMayor\u00eda\u201d en forma de varias notas y, luego, publicados como libro con el estridente t\u00edtulo de \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d.<\/p>\n<p>Vale la pena hacer un peque\u00f1o par\u00e9ntesis para profundizar un poco sobre Rodolfo Walsh; vale se\u00f1alar que este autor en una autobiograf\u00eda escrita en 1964, enumer\u00f3 diversos y variados oficios que desempe\u00f1o a lo largo de su vida, tras nombrarlos, escribe: \u201cdecid\u00ed que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que m\u00e1s me conven\u00eda\u201d. Tal vez su propia categorizaci\u00f3n simula pecar de simpleza, pero no lo hace as\u00ed su escritura. Walsh siempre escribi\u00f3 de manera clara pero exquisita, concreta pero reflexiva; su incursi\u00f3n en variados trabajos escritos (corrector de pruebas, editor de antolog\u00edas, traducciones, art\u00edculos literarios, su labor period\u00edstica en notas de diversas caracter\u00edsticas, cuentos policiales, etc.) le otorg\u00f3 un color \u00fanico a su prosa y una dif\u00edcil clasificaci\u00f3n como escritor.<\/p>\n<p>Sin embargo, las dificultad de categorizar a Walsh no acaba en la especificaci\u00f3n de escritor de uno u otro g\u00e9nero, sino que reci\u00e9n comienza. A\u00fan hoy, analiz\u00e1ndolo a la distancia, Walsh sigue rehuyendo a los estructurados encasillamientos y categorizaciones. Quiz\u00e1s podr\u00eda acerc\u00e1rsele una definici\u00f3n que lo planteara como un conjunto homog\u00e9neo compuesto por elementos heterog\u00e9neos (que para la concepci\u00f3n conservadora son m\u00e1s bien opuestos) que a manera dial\u00e9ctica se entrecruzan y complementan. Narrativa y compromiso pol\u00edtico, ficci\u00f3n y no ficci\u00f3n, literatura y periodismo, escritura y militancia, no eran dicotom\u00edas entre las que debi\u00f3 optar por una opci\u00f3n u otra, eran relaciones indisolubles que le otorgaron un doble frente de ataque y escritura.<\/p>\n<p>Observando este esquema de referencia y teniendo conocimiento de Walsh como un atrevido autodidacta, resulta l\u00f3gico interpretar que su percepci\u00f3n de las exigencias sociales y la urgencia de la intervenci\u00f3n pol\u00edtica lo hicieran poner en duda la autonom\u00eda del mundo literario y del hombre de letras. As\u00ed, no se presenta extra\u00f1o (aunque s\u00ed meritorio) ver que este escurridizo autor solucione la cuesti\u00f3n con la elaboraci\u00f3n de una novela tan particular que dio nacimiento al nuevo g\u00e9nero de la no ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es claro que un rasgo distintivo de la novela no ficcional es su referencia a lo real, pero esta caracter\u00edstica no es m\u00e1s que apenas la punta del iceberg.<\/p>\n<p>Para Ana Mar\u00eda Amar Sanchez el g\u00e9nero de no ficci\u00f3n se caracteriza por dos imposibilidades: la mostrarse como ficci\u00f3n (dado que los hechos ocurrieron) y la de presentarse como un espejo fiel de los acontecimientos (dado que el autor y el propio lenguaje recortan, organizan y ficcionalizan los sucesos). De ambas imposibilidades surge este nuevo g\u00e9nero en donde la narraci\u00f3n resuelve la tensi\u00f3n planteada entre lo ficcional y lo real.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se resuelve dicha tensi\u00f3n? Es cierto que el g\u00e9nero presenta una bi-referencialidad\u00a0en el sentido de que esta compuesto por elementos f\u00e1cticos y ficcionales, pero resulta de suma importancia que entre ellos se desarrolle un perfecto equilibrio. En caso de uno de los dos muestre mayor predominancia frente al otro, desparecer\u00e1 la tensi\u00f3n cuidadosamente elaborada entre ambos elementos y el texto terminar\u00e1 de inclinarse para la categor\u00eda f\u00e1ctica o ficcional.<\/p>\n<p>De esta manera, la noci\u00f3n de un equilibrado discurso considerablemente m\u00e1s amplio y abarcador permite que se tienda a borrar o a hacer m\u00e1s permeables los m\u00e1rgenes entre ficci\u00f3n, realidad, literatura, historia, periodismo, etc.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el g\u00e9nero de no ficci\u00f3n abre paso a un periodismo que pod\u00eda ser le\u00eddo igual que una novela. Mediante el, se puede escribir sobre acontecimientos f\u00e1cticos con una gran carga de realismo empleando t\u00e9cnicas propias de la narrativa. En \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d puede observarse claramente como se dejan de lado las leyes de objetividad, distancia y neutralidad period\u00edsticas, para recurrir a t\u00e9cnicas literarias. Estos recursos permiten llegar al lector de una nueva manera arribando a un nivel subjetivo muy superior al que alcanzan los peri\u00f3dicos, el lector se emociona ante la narraci\u00f3n y se inmiscuye en ella con mayor profundidad y detalle. Donde antes solo hab\u00eda un hecho, ahora se rescata al hombre de carne y hueso, se presentan y caracterizan a los seres humanos que protagonizan el hecho, llegando a punto tal que el lector se identifica con ellos y sus sensaciones para luego reaccionar subjetivamente. Walsh deja constancia de este objetivo cuando en el pr\u00f3logo para la primera edici\u00f3n del libro escribe: \u201cInvestigu\u00e9 y relate estos hechos tremendos para darlos a conocer en la forma m\u00e1s amplia para que inspiren espanto, para que no puedan jam\u00e1s volver a repetirse.\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el hecho de que los acontecimientos sean retratados en un libro le otorga a estos un car\u00e1cter de perdurabilidad, contrario al rasgo ef\u00edmero y al destino de olvido que caracteriza a las informaciones period\u00edsticas.<\/p>\n<p>Como escrib\u00ed reiteradamente, es de destacar que el g\u00e9nero de no ficci\u00f3n se encuentra relacionado de manera muy arraigada con el periodismo por el preciso hecho de referirse a sucesos reales. Este g\u00e9nero presenta como propios los preceptos del buen periodismo que implican la investigaci\u00f3n, la denuncia, el compromiso \u00e9tico, la pluralidad de voces y de contenidos, todos estos llevados al punto que merezcan ser llevados en honor a la verdad.<\/p>\n<p>Al lector no se lo distrae con informaciones falsas o denuncias insostenibles, sino que se lo respeta con informaci\u00f3n precisa y verdadera. El escritor establece un pacto de fidelidad con el lector, fidelidad a la propia conciencia y a la verdad; no hay que dejar de lado que la m\u00e1s ligera falsedad puede destruir de manera irreparable el lazo de confianza establecido con el lector.<\/p>\n<p>Manteniendo la relaci\u00f3n con el periodismo, la novela no ficcional tiene como pilar fundamental el uso de material documental que debe ser respetado y que no puede ser modificado por exigencias del relato. Este uso de informaci\u00f3n espec\u00edfica y fidedigna proveniente reportajes, informes y actas, junto a la propia innovaci\u00f3n de explicitar el predominio del montaje, fue una marca radical para quiebre de toda relaci\u00f3n entre la novela burguesa tradicional y la novela de no ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, Walsh (que realiza una exhaustiva recopilaci\u00f3n y un profundo an\u00e1lisis de variada documentaci\u00f3n) presenta una b\u00fasqueda de la verdad de los hechos dividiendo el relato en 3 cap\u00edtulos: \u201cLas Personas\u201d, \u201cLos Hechos\u201d y \u201cLa Evidencia\u201d. A lo largo de estos, realiza constantemente una fusi\u00f3n entre periodismo y literatura. Sin embargo es en el pr\u00f3logo donde comenta la manera en que avanz\u00f3 la investigaci\u00f3n y se recopilo ciertos datos informativos, y es en la \u201cintroducci\u00f3n\u201d de la primera edici\u00f3n de marzo de de 1957 donde el escritor nombra algunos de los registros que le permitieron llevar adelante la investigaci\u00f3n; el escritor en este fragmento dice \u201cHe hablado con testigos presenciales de cada una de las etapas del procedimiento que culmino en la masacre. Algunas pruebas materiales se encuentran en mis manos, antes de llegar a su destinatario natural. He obtenido la versi\u00f3n taquigr\u00e1fica de las sesiones de la Consultiva provincial donde se debati\u00f3 el asunto. He hablado con familiares de las v\u00edctimas, he trabado relaci\u00f3n directa o indirecta con conspiradores, asilados y pr\u00f3fugos, delatores presuntos y h\u00e9roes an\u00f3nimos&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Pese a todo, la novela de no ficci\u00f3n en ciertos aspectos se distancia del periodismo tradicional, sobre todo en la pretensi\u00f3n de objetividad y neutralidad buscada tan afanosamente por los peri\u00f3dicos. Este nuevo tipo de relato no intenta ser objetivo, tiene como rasgo propio su compromiso y subjetividad.<\/p>\n<p>Hay que aclarar que el material documental utilizado para la producci\u00f3n de la novela no ficcional es respetado en su esencia, pero en la distinta disposici\u00f3n de dicho material y en su narraci\u00f3n se producir\u00e1n diversas transformaciones. El relato construido no se puede presentar como reflejo exacto de lo real, sino m\u00e1s bien como una nueva realidad con leyes propias.<\/p>\n<p>Resulta aqu\u00ed importante distinguir lo real \u2013los hechos- de la realidad que es una construcci\u00f3n; lo real ocurre u ocurri\u00f3, pero cada vez que se intenta describirlo se cae irremediablemente en una construcci\u00f3n cultural, se produce una realidad. Cada sujeto que brinde una versi\u00f3n de lo sucedido produce una realidad, la versi\u00f3n producida por el sujeto es la verdad suya que no deja de ser verdad en tanto el mismo la testimonie.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero no ficcional, como se habr\u00e1 notado, marca el v\u00ednculo esencial que mantienen verdad y sujeto, la verdad es la verdad de los sujetos que construyen una versi\u00f3n. Los acontecimientos no sufren variaciones en si mismos, pero su reconstrucci\u00f3n depender\u00e1 de una enunciaci\u00f3n que siempre poseer\u00e1 una postura, una elecci\u00f3n hist\u00f3rica, un sentido que depender\u00e1 de su construcci\u00f3n y de la selecci\u00f3n del relato. De esta manera, el v\u00ednculo entre hecho y ficci\u00f3n resalta el hacer, y diluye la asociaci\u00f3n ficci\u00f3n-mentira y hecho-verdad; lo que permite surgir un concepto de ficci\u00f3n (mejor dicho de no ficci\u00f3n) que no se opone al de verdad ni se presenta como sin\u00f3nimo de la pura invenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El escritor de ning\u00fan modo escapa a la regla enunciada en los p\u00e1rrafos anteriores, este cae en la misma cada vez que realiza la reproducci\u00f3n de los hechos a modo de relato, ah\u00ed el material documental adquiere diferentes significaciones debido a las nuevas relaciones que se presentan en el trabajo de montaje. Nace as\u00ed, la realidad del narrador (la realidad literaria), la cual posee tanta verdad y subjetividad como las otras versiones.<\/p>\n<p>En \u201cOperaci\u00f3n masacre\u201d , Walsh se pone en evidencia desde un principio (sobre todo en introducciones y pr\u00f3logos) como el autor que carga de subjetividad al discurso, como la persona que produce y mantiene el discurso; durante todo el escrito explicita que la narraci\u00f3n es el producto (nunca mejor dicho) de sus selecciones, recortes y montajes.<\/p>\n<p>Para reconstruir el fusilamiento junto a los sucesos que lo contextualizaron, Walsh trabaj\u00f3 con el testimonio de los distintos implicados en el hecho y de quienes los rodeaban, as\u00ed como tambi\u00e9n tom\u00f3 de referencia diversas documentaciones (oficiales y extra oficiales); es decir que de la compilaci\u00f3n de una multiplicidad de realidades surge una nueva realidad que el escritor dar\u00e1 a conocer con su libro.<\/p>\n<p>El relato muestra y sostiene el v\u00ednculo que mantienen verdad y sujeto; la verdad es la verdad de los sujetos (el autor y sus testigos) que construyen una nueva versi\u00f3n. La descripci\u00f3n de los acontecimientos ya no depende de lo real, sino de las enunciaciones de los sujetos, que siempre mantendr\u00e1n una postura y tambi\u00e9n una elecci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Walsh parece hacer referencia a la relaci\u00f3n entre verdad y sujeto (en este caso \u00e9l quien es autor de la obra) cuando escribe, en la introducci\u00f3n de la primera edici\u00f3n (en marzo de 1957), \u201c\u2026sucede que creo, con toda ingenuidad y firmeza, en el derecho de cualquier ciudadano a divulgar la verdad que conoce, por peligrosa que sea. Y creo en este libro, en sus efectos.\u201d<\/p>\n<p>A su vez, la subjetividad del autor no termina en la presentaci\u00f3n explicita de la investigaci\u00f3n o en \u201cmanipulaci\u00f3n\u201d de los documentos y testimonios; no, el escritor, adem\u00e1s, adopta una postura (expl\u00edcita o impl\u00edcita) definitivamente no neutral ante los sucesos y su escritura no dudar\u00e1 en caer en reflexiones y\/o acusaciones.<\/p>\n<p>En el g\u00e9nero de la no ficci\u00f3n, y sobre todo en \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, el escritor deja de ser un mero transmisor de informaci\u00f3n para transformarse en un narrador comprometido que aporta su visi\u00f3n del mundo. En este estilo de narrativa se reivindica la subjetividad como medio para llegar a la verdad de los hechos y, tomando como base la premisa de que hay tantas realidades como testigos, es natural que resulte de gran importancia saber de quien se la percibe y como este autor la vivencia.<\/p>\n<p>La novela no ficcional presenta al escritor como una persona \u00e9tica, que observa la realidad y la comunica; no como un agente de difusi\u00f3n neutral, sino como una voz que piensa la realidad, que la entiende, que opina y se emociona con \u00e9sta.<\/p>\n<p>De esta manera, el autor carga al texto de una significaci\u00f3n que atraviesa al libro en s\u00ed y genera una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con la realidad social e hist\u00f3rica. Estos rasgos generan una politizaci\u00f3n del discurso; cualquier opini\u00f3n, reclamo, reflexi\u00f3n y denuncia que el autor realice en su escrito tendr\u00e1n un anclaje inmediato en la sociedad.<\/p>\n<p>Walsh implement\u00f3 esta politizaci\u00f3n con marcado \u00e9nfasis en su narraci\u00f3n. Durante todo el libro mantiene y recalca la intenci\u00f3n de denunciar e informar sobre un estado de cosas intolerable. Afirma y demuestra hasta el cansancio que no se trat\u00f3 de un fusilamiento \u201clegal\u201d sino de un asesinato, insistir\u00e1 en que la ley marcial se aplic\u00f3 fuera de horario sobre un conjunto de personas que, al menos en su mayor\u00eda, ni siquiera estaban enteradas de la posible revoluci\u00f3n. A manera de protecci\u00f3n, evita nombrar a diversos informantes que lo ayudaron en su investigaci\u00f3n; pero no vacila en repetir una y otra vez los nombres de los asesinos que deb\u00edan ser juzgados y castigados. Su relato descubre una verdad incre\u00edble: el delito del Estado, y prosigue detallando que el paup\u00e9rrimo papel del Estado como criminal o c\u00f3mplice no termina ah\u00ed, sino que acumul\u00f3 nuevos delitos ocultando evidencias, persiguiendo y maltratando a las v\u00edctimas. Todo es denunciado por Walsh tanto en el propio texto como en los pr\u00f3logos y ep\u00edlogos que se van renovando con cada edici\u00f3n; en el ep\u00edlogo de 1964 hace un recuento expl\u00edcito de las cosas que buscaba lograr con la publicaci\u00f3n de este libro por ejemplo en la siguiente cita : \u201cPretend\u00eda que Fernandez Suarez fuera juzgado, destituido, castigado.\u201d<\/p>\n<p>La politizaci\u00f3n caracter\u00edstica del g\u00e9nero no ficcional (tanto la realizada con el material documental como las subjetividades expresadas por el autor) produce una de las diferencias m\u00e1s importantes con respecto al periodismo cl\u00e1sico y al discurso hist\u00f3rico. Mientras estos \u00faltimos intentan presentarse como objetivos, distanciados y con una neutralidad que no deja rastros de una posici\u00f3n del sujeto escritor, la no ficci\u00f3n nunca pretende ocultar que (m\u00e1s all\u00e1 de la manifiesta toma de partido en algunos casos) el montaje, la selecci\u00f3n de los testimonios y la narrativizaci\u00f3n a los que son sometidos se\u00f1alan el abandono de todo intento de neutralidad por parte del autor. Desde un primer momento la novela no ficcional acepta la subjetividad que viene dada en el discurso por la presencia (expl\u00edcita o impl\u00edcita) de un \u201cyo\u201d que solo puede definirse como el autor que sostiene el discurso.<\/p>\n<p>La no ficci\u00f3n, el discurso hist\u00f3rico y el periodismo cl\u00e1sico mantienen entre s\u00ed un v\u00ednculo estrecho por ser g\u00e9neros que priorizan la b\u00fasqueda de la verdad. Pero el primero de estos g\u00e9neros se distancia de los restantes por su manera de concebir la verdad, para este la misma consiste en una construcci\u00f3n producida por los sujetos. Por su parte los otros dos g\u00e9neros creen poder dar cuenta objetivamente de ella porque es externa al discurso e independiente de toda perspectiva.<\/p>\n<p>Ante estas posiciones, el fil\u00f3sofo e historiador, Hayden White plantea una teor\u00eda en la que afirma que los acontecimientos no hablan por si mismos, sino que son los hombres quienes hablan de ellos. Al hacerlo lo realizan a manera de relato, lo cual implica que todo aquel que pretenda reproducir un suceso (real o no) lo har\u00e1 narr\u00e1ndolo y, por lo tanto, someti\u00e9ndolo a las t\u00e9cnicas y formas discursivas que aplica todo escritor (ya sea de textos de ficci\u00f3n o no ficcionales, como de historia o period\u00edsticos). Todos los textos ser\u00edan productos de la organizaci\u00f3n, el recorte, la selecci\u00f3n y el montaje; lo que eludir\u00eda la distinci\u00f3n radical de b\u00fasqueda de neutralidad que opone al g\u00e9nero de no ficci\u00f3n y al periodismo conservador.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Ana Mar\u00eda Amar S\u00e1nchez especifica que los discursos no-ficcionales tienen dos particularidades comunes que muestran su peculiar condici\u00f3n narrativa; a) subjetivizaci\u00f3n e b) interdependencia formal. Estos son dos modos particulares que definen a la construcci\u00f3n no-ficcional.<\/p>\n<p><strong>a) Subjetivizaci\u00f3n de las figuras provenientes de lo real que pasan a constituirse en personajes y narradores.<\/strong><\/p>\n<p>Esta construye una narraci\u00f3n y lleva a primer plano a los personajes, enfoca de cerca e individualiza a aquellos sujetos que en un informe period\u00edstico o en un discurso hist\u00f3rico tradicional quedar\u00edan en el anonimato. Esta subjetivizaci\u00f3n de los personajes y de los narradores los sit\u00faa en el \u00e1mbito narrativo pero siguen perteneciendo al mundo de lo real; es en ellos, por lo tanto, donde se genera la verdadera fusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En su escrito, Walsh muestra una exposici\u00f3n m\u00e1xima de esta subjetivizaci\u00f3n, en la primera parte titulada \u201cLas personas\u201d. En \u00e9sta el escritor no solo realiza la descripci\u00f3n f\u00edsica de las personas (valga la redundancia) que fueron v\u00edctimas de la masacre, sino que hace hincapi\u00e9 en sus sentimientos, hogares y formas de vida, relaciones humanas, miedos e incluso pensamientos.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de estas personas hay otro personaje fundamental en la historia al que Walsh caracteriza y describe profundamente; se trata de \u00e9l mismo. Ya desde el inicio del texto se denota esto, se ve en el pr\u00f3logo y en la introducci\u00f3n del libro donde el autor explica c\u00f3mo se gesta y se desarrolla la investigaci\u00f3n; se trata de una investigaci\u00f3n posterior a los hechos pero por la magia de la narraci\u00f3n pasa en el texto a preceder a los hechos y se constituye ella misma en acontecimiento. All\u00ed se va definiendo a un protagonista important\u00edsimo, la figura clave del narrador-periodista-detective. El autor no se limita a mantener el discurso carg\u00e1ndolo de subjetividad, sino que condensa m\u00faltiples funciones (algunas como personaje de la historia): narra, construye, investiga, acusa e intenta reparar la injusticia.<\/p>\n<p>Vale aclarar que la subjetivizaci\u00f3n de la que estoy hablando no se restringe \u00fanicamente a los personajes, tambi\u00e9n abarca los hechos que relata. Mientras que el periodismo y la historia suelen trabajar generalizando y distanciando, el discurso narrativo no ficcional trabaja met\u00f3dicamente enfocando de muy cerca los fragmentos. En \u201cOperaci\u00f3n masacre\u201d puede observarse esta tendencia, en como se especifican las situaciones por las que atravesaron los distintos personajes. El texto no se contenta con informar que hubo un fusilamiento en que se salvaron algunas personas; no, en \u00e9ste se especifica como las v\u00edctimas fueron \u201cdetenidas\u201d, como se dieron los hechos en la comisar\u00eda, como se salvaron quienes lograron salvarse y como murieron aquellos que no corrieron con la misma suerte, como los sobrevivientes fueron acechados y perseguidos, como los culpables siguen libres y sin juicio, etc.<\/p>\n<p>Esos puntos abarcados por el relato muestran como la narraci\u00f3n no-ficcional trabaja con la expansi\u00f3n del relato y la concentraci\u00f3n en el detalle. Como se ha visto la no ficci\u00f3n expande y desarrolla lo que se encuentra resumido o contado con brevedad en los art\u00edculos period\u00edsticos y\/o en los discursos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p><strong>\u00a0b) Interdependencia formal en el sentido de que se hace notar la presencia de procedimientos compartidos con los otros escritos realizados por el autor<\/strong>.<\/p>\n<p>A su vez, el tipo de relaci\u00f3n intertextual que se teje lo aproxima a otros g\u00e9neros creando distancias y relaciones con los relatos no-ficcionales y ficcionales de distintos autores.<\/p>\n<p>En el caso de Walsh en \u201cOperaci\u00f3n masacre\u201d, el canon del g\u00e9nero policial domina la escena durante la mayor parte de su producci\u00f3n. El g\u00e9nero policial se entrelaza con el periodismo (profesi\u00f3n del autor) para forjar a la no-ficci\u00f3n de Walsh.<\/p>\n<p>Pero pese a que las primeras novelas y cuentos de Walsh fueron claros ejemplos del paradigma del relato policial cl\u00e1sico, sus textos no-ficcionales (sobre todo en el analizado) se diferenciar\u00e1n de este paradigma para mostrar un acercamiento a la novela policial norteamericana. En \u201cOperaci\u00f3n masacre\u201d perduran procedimientos constructivos y narrativos que caracterizan al policial norteamericano, al relato negro.<\/p>\n<p>En el policial negro el detective solo avanza en su investigaci\u00f3n poniendo el cuerpo, exponi\u00e9ndose en la b\u00fasqueda. En el pr\u00f3logo a \u201cOperaci\u00f3n Masacre\u201d, Walsh se presenta en una figura de narrador que es f\u00e1cilmente asociada a la del detective que se arriesga, que decide jugarse e inmiscuirse en el peligro para llegar a la soluci\u00f3n del caso. El autor cita el peligro por el que atraves\u00f3 mientras investigaba cuando escribe: \u201cAhora durante casi un a\u00f1o no pensar\u00e9 en otra cosa, abandonar\u00e9 mi casa y mi trabajo, me llamar\u00e9 Francisco Freyre, tendr\u00e9 una c\u00e9lula falsa con ese nombre, un amigo me prestar\u00e1 una casa en el Tigre, durante dos meses vivir\u00e9 en un helado rancho en Merlo, llevar\u00e9 conmigo un revolver, y a cada momento las figuras del drama volver\u00e1n obsesivamente: Livraga ba\u00f1ado en sangre caminando por aquel interminable callej\u00f3n por donde sali\u00f3 de la muerte, y el otro que se salv\u00f3 con \u00e9l disparando por el campo entre las balas, y los que se salvaron sin que \u00e9l supiera, y los que no se salvaron.\u201d<\/p>\n<p>Rodolfo Walsh encuentra en narrar y denunciar la \u00fanica forma en que se puede hacer justicia. Para poder hacer esto tiene que arriesgarse a ser perseguido, ocultarse y, corriendo grandes riesgos, ir en la b\u00fasqueda de informantes, sobrevivientes y sospechosos.<\/p>\n<p>Otro rasgo del g\u00e9nero policial que muestra el texto no-ficcional de Walsh es la presencia del suspenso en los textos. Pero de ah\u00ed tambi\u00e9n surge una diferencia; mientras que los relatos policiales hacen uso de lo imprevisible para generar tensi\u00f3n, en el escrito de Walsh el suspenso domina el relato haciendo uso del modo de organizaci\u00f3n narrativa. En esta novela de no ficci\u00f3n el suspenso se mantiene, especialmente en los momentos cuyo desenlace resulta m\u00e1s conocido para el lector, dependiendo de la h\u00e1bil construcci\u00f3n de la secuencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Franco Motta En la d\u00e9cada del 60 Estados Unidos vio nacer en su seno una nueva manera de hacer periodismo en la que realidad y ficci\u00f3n se transforman fusion\u00e1ndose en un armonioso discurso. 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