{"id":365,"date":"2008-10-23T09:50:57","date_gmt":"2008-10-23T09:50:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/2008\/10\/23\/frio-calor\/"},"modified":"2008-10-23T09:50:57","modified_gmt":"2008-10-23T09:50:57","slug":"frio-calor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2008\/10\/23\/frio-calor\/","title":{"rendered":"Fr\u00edo, calor"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" alt=\"t034dh01.jpg\" src=\"http:\/\/www.bdp.org.ar\/facultad\/catedras\/comsoc\/redaccion1\/arrabal\/t034dh01.jpg\" width=\"211\" \/><br \/>\n<strong>Por Jerem\u00edas Walter<\/strong><br \/>\nPens\u00e9 que nunca llegar\u00eda el momento. Es que Carla siempre fue una tipa dif\u00edcil. No dif\u00edcil, era una mina que siempre estaba a la defensiva. No quiero decir que no era cari\u00f1osa, que era un ogro. Nada que ver, las pocas veces que nos besamos fueron m\u00e1gicas, ella era especial. Pero estar con ella era una guerra, una guerra sin agresiones, ganadores ni perdedores, era la guerra fr\u00eda. El que ced\u00eda un mil\u00edmetro de terreno, quedaba mal parado, listo para el cachetazo sentenciador. Se disputaba en todos los espacios, en todos los segundos, besos, abrazos, todo era parte de la guerra. \u00a1Pero como nos am\u00e1bamos!, nunca se lo dije. Decir semejante barbaridad ser\u00eda la mayor inconciencia, perd\u00eda por afano. Obviamente ella tampoco me lo dijo, pero en un rinc\u00f3n de nosotros, sab\u00edamos que esa guerra, era una guerra de amor.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nY yo\u2026 Yo siempre fui ansioso, sincero, inocente. No estaba preparado para semejante batalla de desinter\u00e9s y frialdad. Pero desde el d\u00eda que la conoc\u00ed, decid\u00ed ponerme los pantalones, y darle guerra hasta el final. Pensaba todo en fr\u00edo, resist\u00eda todo impulso, era un t\u00e9mpano. Y ella un glaciar.<br \/>\nY por todo eso, jam\u00e1s pens\u00e9 que llegar\u00eda ese momento, lo deseaba, pero no lo imaginaba. Porque ella, con su eterna distancia, sus silencios y sus batallas, me excitaba terriblemente. Su fachada austera escond\u00eda un mar de ternura que intentaba escapar por sus manos y sus ojos al mismo tiempo. Sus manos y sus ojos\u2026 No corresponde aqu\u00ed hablar de ellos, porque merecen un libro entero. Pero lo que me excitaba era esa aura que le rodeaba, su fr\u00eda superficie con el intenso calor de su alma, formaban un constante tornado que la iluminaba. Y su boca, su boca era el ojo del tronado. Era el silencio de muerte, la calma nerviosa que antecede la furia.<br \/>\nLa furia, jam\u00e1s cre\u00ed que llegar\u00eda el momento de conocer su furia. No te digo que era la virgen Mar\u00eda. Se sab\u00eda de varias de sus andanzas, siempre fue una tipa precoz, aparentando varios a\u00f1os m\u00e1s que los que ten\u00eda. Pero nunca escuche a ning\u00fan hombre hablar sobre ella, y mir\u00e1 que el barrio en ese entonces era complicado, todos sab\u00edan la vida de todos. Pero ning\u00fan hombre hablaba de ella que, m\u00e1s que virgen Mar\u00eda, creo que era una viuda negra. Y estaba conmigo\u2026<br \/>\nPero lo que aqu\u00ed me propuse contarles es el momento del momento, no nos perdamos en los detalles. Hac\u00eda dos meses que luch\u00e1bamos y nunca una intimidad. No obsesionaba la idea, pero deseaba a Carlita como a ninguna. Por eso, un bendito s\u00e1bado, me anim\u00e9 y la invite a salir. Nada ex\u00f3tico, la invite a tomar algo a alg\u00fan lugar modesto, un tugurio perdido en la ciudad. Pero un peque\u00f1o detalle\u2026 Ten\u00eda el auto. Mi viejo nunca me lo prestaba, pero ese d\u00eda le hinche tanto las pelotas, que me revole\u00f3 las llaves por la cabeza. No fue casualidad lo del auto. Estaba todo fr\u00edamente calculado, tan fr\u00edamente como me hab\u00eda acostumbrado con Carlita. Esa noche \u00edbamos a tomar algo, y, cuando se soltase, a las barrancas del Carrizal, completamente solos.<br \/>\nAl principio estaba ansioso por conocer su respuesta ante mi propuesta, le mand\u00e9 un mensaje al que contest\u00f3:<br \/>\n&#8211; Bueno dale, pasa a buscarme a las 11.<br \/>\nSiempre tan efusiva. Pero bueno, decidido, la pas\u00e9 a buscar. Estaba hermosa. Como acostumbraba, estaba vestida de manera sencilla, lo que resaltaba su belleza. Sus ojos sin maquillar, sus manos, sus largas piernas. Me saludo con buen beso, como siempre, puse primera, y al bar.<br \/>\nPasamos unas horas en el bar, no tom\u00e9 mucho, s\u00f3lo algunas cervezas. En cambio a ella le compr\u00e9 champagne, dicen que las pone mimosas. Y logr\u00e9 en parte lo premeditado. Se afloj\u00f3 un poco, no demasiado, al alcohol tambi\u00e9n le daba batalla. Pero sin m\u00e1s pre\u00e1mbulo la invit\u00e9 a dar una vuelta en el auto. Acept\u00f3.<br \/>\nLuego de 15 minutos de manejo llegamos a la barranca e, inesperadamente, ella misma me se\u00f1al\u00f3 un lugar para frenarnos. Esta piba nunca dejaba de sorprenderme. Estacion\u00e9 en la bajada que da al ri\u00f3 y puse el freno de mano. La vista era preciosa. Pens\u00e9 que ya estaba todo dicho, que de ahora en m\u00e1s iba a ser f\u00e1cil.<br \/>\nMe equivocaba. Apenas llegamos empez\u00f3 a hablar, m\u00e1s de lo normal. No dejaba de hablar. Me di cuenta que el champagne, m\u00e1s que ponerla mimosa, la puso melanc\u00f3lica. Con ella era todo al rev\u00e9s. Empez\u00f3 hablando de c\u00f3mo le afect\u00f3 la separaci\u00f3n de sus padres, continu\u00f3 con la historia con sus ex novios y despu\u00e9s, sinceramente, no tengo idea. Las siguientes dos horas me dedique a asentir con la cabeza a una frecuencia prudente y apoyar una mano en su hombro, mientras disimulaba mi bronca por la seguridad de que esa noche, tampoco iba a ser el momento. De vez en cuando la besaba, ella me correspond\u00eda brevemente y continuaba con su mon\u00f3logo.<br \/>\nY as\u00ed pas\u00e9 creo que d\u00edas, meses, entre asentimientos, palmadas, sermones y cabeceos productos de la cerveza. Luego me di cuenta que s\u00f3lo fueron dos horas. Dos interminables horas, pens\u00e9 innumerables cantidad de cosas extra\u00f1as, hasta llegu\u00e9 a pensar la idea de tirarla por el barranco y huir a toda velocidad. Porque, a decir verdad, prefer\u00eda la \u201cCarla versi\u00f3n iceberg\u201d que la melanc\u00f3lica. Hasta que por fin, de su boca dej\u00f3 de salir la constante masa de sonido a la que me hab\u00eda acostumbrado. Qued\u00f3 un momento en silencio, balbuce\u00f3 algo que no pude distinguir y me beso acaloradamente. Jam\u00e1s me hab\u00eda besado as\u00ed. Entonces pens\u00e9:<br \/>\n\u00a1Si! Lleg\u00f3 el momento.<br \/>\nNos pasamos al asiento de atr\u00e1s entre besos y caricias. Volaban las remeras, pantalones y ropa interior. Est\u00e1bamos desenfrenados. La comodidad no era perfecta, pero nada importaba, m\u00e1s all\u00e1 de alguna manija clavada en la espalda, o alguna posici\u00f3n contorsionista, todo era perfecto, todo era placer.<br \/>\nEstaba disfrutando como nunca en mi vida. Ella, ella era hermosa, la amaba, creo que se lo dije, no se, nada importaba. Carlita la estaba pasando bien tambi\u00e9n. No era infundada la comparaci\u00f3n que hice de ella con un tornado, una tempestad de calores y fr\u00edos. Sent\u00ed que hab\u00eda alcanzado la cima m\u00e1s alta del planeta y que comenzaba a caer, una ca\u00edda lenta, indescriptiblemente real.<br \/>\nElla dijo en semitono:<br \/>\n-Guido nos estamos moviendo.<br \/>\n-\u00a1Si! \u00a1Terriblemente! \u2013 Contest\u00e9 sigui\u00e9ndole el juego.<br \/>\n-No, Guido \u00a1te hablo en serio! \u2013 Elev\u00f3 un poco el tono.<br \/>\n-\u00a1Yo tambi\u00e9n m\u00e1s que nunca! \u2013 Consent\u00ed.<br \/>\n-\u00a1Guido nos estamos cayendo!<br \/>\n-\u00bfViste?, \u00a1yo siento lo mismo mi amor! \u2013 Contest\u00e9.<br \/>\n-\u00a1\u00a1\u00a1Idiota, el auto!!! \u2013 Dijo gritando\u2026<br \/>\nAh\u00ed me di cuenta, fueron segundos, fueron horas, fue un instante. El auto estaba cayendo por el vac\u00edo. Hasta all\u00ed recuerdo. Un momento despu\u00e9s despert\u00e9 en una ambulancia. Dijeron que fue un milagro, el auto estaba destrozado y nosotros dos vivos. Nosotros dos\u2026 \u00a1Carlita!<br \/>\nLa vi en el hospital. Estaba entera. M\u00e1s aun, brillaba. Ten\u00eda una venda en la cabeza, pero nada m\u00e1s. Caminaba de manera extra\u00f1a, parec\u00eda levitar, tal vez eran los sedantes. Yo, apelmazado a la cama. Vino a visitarme, se puso muy contenta cuando me vio, un esbozo de sonrisa se dibuj\u00f3 en su rostro:<br \/>\n-Guido, estas bien, que suerte. \u2013 Dijo con su acostumbrado susurro.<br \/>\nNo contest\u00e9. Me qued\u00e9 contempl\u00e1ndola. Estaba seguro que ella hab\u00eda hecho algo. Era imposible salir ilesos de semejante ca\u00edda. Ella no era ella. El tornado, el fr\u00edo, el calor, el aura, todo era bien real, todo me cerraba\u2026 Pero no ten\u00eda las palabras.<br \/>\n-Carla, vos, yo, el, el aut&#8230; \u2013 Tartamude\u00e9.<br \/>\nSus manos sellaron mis labios. Quise besarla, pero ten\u00eda mi cuello atado a la cama. Mi mente se obnubil\u00f3 unos minutos. Hice un esfuerzo para coordinar palabras, al fin dije:<br \/>\n-Carla, yo\u2026 Te amo.<br \/>\nEra todo. El instinto le gan\u00f3 a la conciencia. Sab\u00eda bien que hab\u00eda perdido la guerra. Nunca m\u00e1s la volv\u00ed a ver. Nadie la volvi\u00f3 a ver. Mi teor\u00eda se confirmaba: ella no era ella. Y no me arrepiento de nada. S\u00f3lo que el fr\u00edo, el calor, el ojo del tornado, el aura, la luz\u2026 Nunca los llegue a conocer. Y nunca lleg\u00f3 el momento.<br \/>\n<strong>Este texto pertenece al trabajo &#8220;\u00bfRealidad o ficci\u00f3n?&#8221;<\/strong>.<br \/>\nLa noticia elegida fue:<br \/>\n<strong>HAC\u00cdAN EL AMOR EN UN AUTO Y CAYERON A UN BARRANCO<\/strong><br \/>\nCayeron 80 metros. La pareja sali\u00f3 golpeada, pero sin heridas de gravedad.<br \/>\nMENDOZA . Una pareja cay\u00f3 80 metros por un barranco mientras hac\u00eda el amor en un auto. Las v\u00edctimas sufrieron lesiones menores, pero el veh\u00edculo qued\u00f3 incrustado en una canaleta y, hasta ayer, no se lo hab\u00eda podido sacar. El ins\u00f3lito episodio ocurri\u00f3 a las 6 del domingo en el paraje El Mirador, en una de las m\u00e1rgenes del dique El Carrizal, a 45 km de la capital mendocina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jerem\u00edas Walter Pens\u00e9 que nunca llegar\u00eda el momento. Es que Carla siempre fue una tipa dif\u00edcil. No dif\u00edcil, era una mina que siempre estaba a la defensiva. No quiero decir que no era cari\u00f1osa, que era un ogro. Nada que ver, las pocas veces que nos besamos fueron m\u00e1gicas, ella era especial. 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