{"id":2791,"date":"2019-05-13T16:00:34","date_gmt":"2019-05-13T16:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/fcpolit.unr.edu.ar\/blogs\/redaccion1-arrabal\/?p=2791"},"modified":"2019-05-13T16:00:34","modified_gmt":"2019-05-13T16:00:34","slug":"2791","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/redaccion1.fcpolit.unr.edu.ar\/comision-arrabal\/2019\/05\/13\/2791\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo de &quot;Cuentos que me apasionaron&quot;. Ernesto S\u00e1bato"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-arrabal\/files\/2018\/07\/30sabato5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2792\" src=\"http:\/\/blogs.fcpolit.unr.edu.ar\/redaccion1-arrabal\/files\/2018\/07\/30sabato5.jpg\" alt=\"\" width=\"309\" height=\"413\" \/><\/a>Queridos amigos:<\/p>\n<p>En estos a\u00f1os dolorosos y finales de mi vida, muy a menudo recaigo en sombr\u00edas tristezas. Elvirita de mil maneras me ha rescatado, muchas veces ley\u00e9ndome cuentos y poes\u00edas que me llevaron lejos, a otros mundos y a otras penas. S\u00ed, porque nada repara nuestro dolor que unirlo al dolor de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Una de esas noches qued\u00e9 pensando, admirado, en la capacidad salvadora del arte y decid\u00ed volver a reunir, como hace a\u00f1os, cuentos y poes\u00edas que me apasionaron con el deseo de inclinarlos hacia la gran literatura.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Nuevamente, me vi entrando en una de esas bibliotecas de barrio que en nuestro pa\u00eds fundaron hombres pobres e idealistas, quitando pesos de sus magros salarios para que la gente pudiera acceder a los mismos libros que ellos hab\u00edan tenido tantas dificultades para conseguir. \u00bfC\u00f3mo se llamaba aquel hombrecito flaco y bondadoso que, despu\u00e9s de haber trabajado el d\u00eda entero, a\u00fan ten\u00eda fuerzas y \u00e1nimo para atender con cari\u00f1o a chicos como yo?<\/p>\n<p>Creo que su nombre era Pettirossi, no estoy seguro, pero su figura me viene asociada al silbato de una peque\u00f1a locomotora en la que se vend\u00edan man\u00edes calientes en los fr\u00edos atardeceres de invierno. \u00bfPor qu\u00e9 de invierno? No lo podr\u00eda responder. Acaso porque, en esos d\u00edas, un chico como era yo sent\u00eda m\u00e1s soledad que en los d\u00edas de primavera o verano. Acaso porque, en invierno, la noche, la noche que ahonda vertiginosamente los pensamientos tristes, llega m\u00e1s temprano y m\u00e1s desoladora. No lo s\u00e9.<\/p>\n<p>Desde el pueblo en que hab\u00eda nacido, mis padres me hab\u00edan enviado a hacer el colegio secundario a la Plata. Estuve lejos, muy lejos de mi madre durante un a\u00f1o, un a\u00f1o seg\u00fan el calendario, pero una eternidad seg\u00fan mis sentimientos y emociones. Entre mis compa\u00f1eros de colegio, yo era un chico de campo. Me sent\u00eda feo y torpe entre ellos, inh\u00e1bil para moverme y para conversar. Me refugi\u00e9 entonces en las matem\u00e1ticas, cuyo universo me revelaba una armon\u00eda que a m\u00ed me faltaba, en las peque\u00f1as cositas que pintaba con mis acuarelas y en los libros de aventuras.<\/p>\n<p>Entonces iba a aquella precaria biblioteca, donde Pettirossi era como el portero de un mundo de prodigios. Este mundo maravilloso ven\u00eda en vol\u00famenes gastados y hasta rotosos, que devoraba en mi cuartito de la calle 61. As\u00ed comenz\u00f3 mi pasi\u00f3n por la literatura, primero a trav\u00e9s de libros de Salgari y Julio Verne, tan modestos como Pettirossi, y luego (porque un libro lleva, inexorablemente, a otro libro), a trav\u00e9s de los m\u00e1s grandes de todos los tiempos, \u00e9sos que exploran los abismos del coraz\u00f3n humano, como Salgari las remotas selvas de la Malasia y Verne con las profundidades submarinas.<\/p>\n<p>Quiero ser para ustedes como aquel bibliotecario, o como un viejo baqueano que, con emoci\u00f3n, nos fuera entregando el misterio de la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos amigos: En estos a\u00f1os dolorosos y finales de mi vida, muy a menudo recaigo en sombr\u00edas tristezas. Elvirita de mil maneras me ha rescatado, muchas veces ley\u00e9ndome cuentos y poes\u00edas que me llevaron lejos, a otros mundos y a otras penas. S\u00ed, porque nada repara nuestro dolor que unirlo al dolor de los dem\u00e1s. 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